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Autor Mensaje
sergigres
Cacique
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Registrado: Feb 02, 2005
Mensajes: 2522
Ubicación: Fuera de contexto.
MensajePublicado: Lun Jul 31, 2006 7:49 pm    Asunto: Responder citando

Cuentos de Junio de 2006

Primer puesto
El Dragón curioso.
de crysagon


Ilustración de Lilibel
(ampliar)

Era un Dragón solitario,
(lejos del valle vivía)
que oyó sonar un buen día
los toques de un campanario.

Supo entonces que había gente
distinta de lo que él era;
y antes de la primavera
voló hasta el valle, impaciente.

Era su único deseo
conocer la maravilla
de aquella gente, y su villa;
mas, por desgracia, era feo.

Al ver al Dragón volar,
veloz como un gran halcón,
se les heló el corazón
a las gentes del lugar.

Y se echaron a correr,
pues estaban asustados;
se dejaron olvidados
los fuegos, y empezó a arder

todo el pueblo, y los sembrados.
Y culparon al Dragón
diciendo que, por su acción,
habían sido dañados.

El Señor de aquel lugar,
que sabía de dragones
sólo por los cronicones,
se retiró a meditar.

Tras mucha meditación,
y hablar con un sabio moro,
se pensó que un gran tesoro
tenía en su cueva el Dragón.

Mandó un tropa aguerrida,
en una clara mañana,
a la montaña lejana
donde estaba la guarida

del pobre Dragón curioso.
Al llegar, le despertaron;
todos juntos le atacaron
con resultado espantoso.

Muchos guerreros murieron,
pero al Dragón, le mataron.
La cueva al fin registraron;
y de la cueva trajeron

el Tesoro que guardaba:
era un niño, muy pequeño,
que decía que, en un sueño,
con un gran Dragón volaba ...



Segundo puesto
Lo que me pasó el otro día
de sergigres


Ilustración de sergigres
(ampliar)

El otro día me pasó algo asombroso.
Yo estaba paseando tranquilamente por mi barrio, sin dirigirme a ningún lugar en concreto, cuando me crucé con este señor... este señor que nunca recuerdo como se llama, ni que cara tiene, por lo que nunca lo saludo, pobre hombre. Y claro, debido a mi impertinencia, el pobre hombre se vio obligado a sacar un gato del bolsillo de su abrigo, y lanzármelo con tan mala fortuna que acabé en su estómago (en el del gato).
Los estómagos de los gatos, en contra de la creencia popular, y según afirma cierto grupo de científicos, a los que nadie en tiene en consideración por fortuna (para los gatos), no son oscuros, sino que en ellos resplandece una tenue luz natural. Esto queda claramente al descubierto durante la noche, cuando la luz estomacal sale al exterior a través de la retina de estos hermosos bichos. Esto es bien sabido en las islas polinesias, donde un turista curioso puede observar que las casas de los samoanos, de noche, están alumbradas por gatos a los que sus amos les dan la vuelta, como nosotros le damos la vuelta a un calcetín.
El caso es que acabé dentro de la tripa de este gato, lo cual no estaba tan mal, pues yo llevaba un libro bastante largo, y la digestión del felino era tan suave, un leve ronroneo, y ese calorcito...
Pero bueno, tenía que salir de allí, porque sino no os estaría contando esto.
Y la manera en que salí... Bueno, eso os lo cuento otro día.



Tercer puesto
La historia del cazador
de crysagon


Ilustración de sergigres
(ampliar)

Érase una vez un hombre
que vivía retirado,
y en su tarea ocupado,
nunca utilizaba el nombre.

Le llamaban "Cazador";
pues abatiendo animales,
no conocía rivales;
Era, en la caza, el mejor.

Llegó a tanto su afición,
que siempre estaba cazando;
y así, se le fue cambiando
su antaño buen corazón.

Sólo pensaba en matar;
pero no para comer:
mataba para vender
el fruto de su cazar.

Un buen día, que acechaba
el paso de unos venados,
vio lobeznos encamados.
Pieles de lobo deseaba

así que quedó a la espera,
de que los lobos mayores,
que eran los progenitores,
volvieran a la lobera.

Y las horas se pasaban,
y los lobos no venían;
y los lobeznos gruñían
pues no los alimentaban.

Quiso, pues, el Cazador
poner fin a aquella espera;
y lo hizo a su manera:
ejerció de matador.

A los cachorros mató,
y les arrancó la piel.
Pero aquel acto cruel,
para siempre le marcó.

Pues al regresar a casa
vio que, durante la espera,
ardió la cabaña entera
por la culpa de una brasa.

Sus hijos y su mujer
se quedaron atrapados;
y murieron abrasados,
pues no pudieron correr.

Enloqueció de dolor,
y ya no supo matar;
nadie le volvió a llamar,
nunca más, "El Cazador".

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sergigres
Cacique
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Registrado: Feb 02, 2005
Mensajes: 2522
Ubicación: Fuera de contexto.
MensajePublicado: Jue Oct 12, 2006 3:45 pm    Asunto: Responder citando

Cuentos de Julio de 2006

Primer puesto
El pescador
de crysagon

Toda su vida pescando,
con buen tiempo, o con tormenta.
Pero nunca se lamenta:
le gusta estar navegando.

Siempre vigilando el mar
del que saca su sustento.
No descansa ni un momento:
duro trabajo es pescar.

Su secreto nadie sabe,
pues a nadie lo ha contado:
que navega, esperanzado,
por encontrarse otra nave.

Recuerda el bajel veloz
de un gran capitán pirata
que, una vez, casi le mata
tras un combate feroz.

También recuerda la hija
de aquel fiero capitán;
mientras mira con afán
su regalo: una sortija.

Pues, desde entonces, la ha amado.
Y la busca, por los mares,
y padece los pesares
de cualquier enamorado.

¡Pobre loco pescador!.
Si ella le hubiera querido,
los dos habrían compartido,
desde hace tiempo, el Amor.


Segundo puesto
¿Qué es lo que quieres de mí?
de Helerus

Vaya, pero qué costalazo me he dado... Y veo que mi prueba es más líquida que sólida, por razones obvias... pues me he que dado dormido, no he pegado ojo desde hace 40 horas, o talvez cuarenta y dos, o quizas simplemente este es un sueño mássss... Pero despierta, hombre, que tienes que hacer tu trabajo...
¿Que los radios son distintos, y que la aplicación del teorema de Green tiene que demostrarse, y a partir de los postulaaaaaaa....?... Pero qué sueño tengo, no puedo concentrarme...

Me toco la cabeza, parte por parte, y siento venas que nunca había sentido antes... me pregunto si será peligroso. No quiero pensar maaaaaasssss.... Pero ¡que te pasa!, no te duermas, mira que los demás te ven como a un bicho raro... y que la transformada y que esto y lo otro, que se tiene que aplicar la inversa el Jacobiano para obtener laaaaa.... eh... ¡ah!, estúpido, que van a creer que estas drogado...

Mi señor... mi señor, por favor, que no ensucie mi prueba con esta baba inmunda de hace dos días, con mi pelo desaliñado, sin haber comido, sin haber siquiera pegado las orejas frente a un tibio colchon... ¡Y esta puta ecuación de mierda que no me sale!... Si solo pegara los ojos por unos instantes, yo... yo... yooooo.... ¡Pero que sueño tengoooo!...

¿que?, ¿ya se acabó la prueba?, pero no, pero, pero... ¿Ya pasaron las dos horas?... Pero por los menos deje ponerle el nombre, por Dios...

Es mi fin, pero bueno, por lo menos me podré ir durmiendo en el metro, jejeje...


Tercer puesto
El hombre que odiaba la lluvia
de Empanadilla

"Ha dejado de llover", piensa y coje su paraguas para ir hasta el trabajo."Desde que era pequeño os observo y no tenéis ningún secreto para mi"."Mucha gente piensa que solo con sacar el paraguas a la calle no lloverá. ¡Ja! .Si ellos supieran...sois traicioneras y hay que teneros a raya!".Mira al cielo gris.

El no se da cuenta pero varias personas se han quedado paradas siguiendole con la vista.Sonrie una vez más."¡No saben el secreto!.¡Hay que amenazaros y mostraros que por mucho que queráis no me voy a mojar!"y empuña el paraguas como si pudiera atravesar las nubes y ensartarlas.Feliz,continua con sus teorías.

"Perfecto,ha sido perfecto como siempre..."sigue pensando mientras empuja la puerta de su oficina."Ni una gota"
¿Otra vez Manuel?-le pregunta su jefe-Si lleva usted así el paraguas es porque llueve pero tiene que abrirlo,hombre... ¡Siempre igual!



Ultima edición por sergigres el Jue Oct 12, 2006 3:51 pm, editado 1 vez
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sergigres
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Registrado: Feb 02, 2005
Mensajes: 2522
Ubicación: Fuera de contexto.
MensajePublicado: Jue Oct 12, 2006 3:50 pm    Asunto: Responder citando

Cuentos de Agosto de 2006

Primer puesto
Mi tierra
de Aramar

Para todo lo que siento, sobrarían las palabras,
pero me nacen de dentro, y lo cuento, que me agrada,
que es grande tener un pueblo, con las raíces plantadas.

Mi padre, labrador fue, de los de abarcas y azada,
y aunque nunca heredaré la tierra que él trabajaba,
me siento mucho más dueña, que si en papeles constara.
Allí mis primeros años, entre bancales y zarzas,
entre trigos y rastrojos, entre acequias y cañadas
y comiendo remojones de la leche de las cabras...

Hoy, cuando los años pasan y tiene arrugas el alma,
vuelvo de nuevo, y la toco. Sudor y risas mezcladas
en esa tierra que llevo tan clavadica en el alma,
que de color marrón pardo, se me quedó la mirada.

Yo no he perdido mi norte, nada me encumbra o ensalza.
Sigo siendo la torrera que se metía descalza
por el bancal que mi padre, cuando podía, regaba.
Y a mi hija se lo he contado tantas veces con palabras
que se conoce por palmos la torre cuando la palpa.

Y se encontró un pucherico, medio enterrao hasta el asa,
entre los muchos escombros, que se derrumba la casa,
y me decía: "¿lo cojo?", ¡cógelo, hijica del alma!
que será el de las sopicas que la abuela me guisaba.
Y lo tengo entre mis cosas, como una joya robada
que me parece, seguro, la más bella porcelana.

¡Qué grande siento el orgullo, de haber sido así criada!.

Cuando por fín muera un día, no quiero ser enterrada.
Que quemen mi cuerpo entero, y mi ceniza la esparzan
entre campos, que otras frentes, con sus sudores, regaban.

Y empapándome en sus vidas, me quedaré allí afincada.

Que me despachen los dueños, ¡que digan que no es mi casa!


Segundo puesto
La respuesta a todas las preguntas
de erian

Había una vez un chico que quería conocer la respuesta a todas las preguntas. Era animoso, vivaz, y muy curioso. Su nombre era Qi Li y vivía en la aldea del Reno, al norte de la provincia de Gansu. Viajó en busca del sabio que conociese la respuesta a todas las preguntas, así aprendería de él. Cruzó valles y montañas, recorrió todos los ríos del país y visitó todas las aldeas. Encontró sabios que conocían la respuesta a muchas preguntas. Entre ellos estaba el chamán de la tribu Batu, que sabía mucho acerca de las estrellas y el mundo de los espíritus. También la bruja Mu Pao, que comprendía todas las artes curativas y los misterios de la naturaleza y el amor. Encontró en un valle profundo al maestro artesano Jun Pei, que le enseñó el secreto de las transformaciones y el culto a los antepasados. En Beijing estuvo con el gobernador, un erudito versado en letras, artes y estrategia militar. Pero ninguno de estos u otros sabios conocía la respuesta a todas las preguntas.

Desanimado, estaba a punto de abandonar la búsqueda cuando le hablaron de un viejo ermitaño. Vivía solo en lo alto de la montaña más alta, se dedicaba a estudiar y a meditar, y según decían era muy sabio. Qi Li quedó maravillado con la inmensidad de sus conocimientos. Le inquirió:
-¿Conoces la respuesta a todas las preguntas?
-No conozco la respuesta a todas las preguntas -respondió el sabio-, pero tal vez puedas encontrar a la persona que buscas en la aldea del Reno, al norte de la provincia de Gansu, aunque no puedo asegurarlo.
-¡No puede ser! -exclamó Qi Li, atónito.- Allí emprendí la búsqueda. He hecho un viaje tan largo durante tanto tiempo, para acabar allí.
-Aquello que parece inalcanzable, es a veces lo más cercano -trató de animarle el viejo apoyando la mano en su hombro.

Partió Qi Li de nuevo hacia su pueblo. Al llegar comprobó que su aldea había cambiado mucho; ya casi no reconocía las casas ni los caminos que las rodeaban. Preguntó a un muchacho dónde podía encontrar al sabio de la aldea del Reno. El chico lo observó como se observa a un extranjero que ha hecho un largo viaje.
-Puede que sea el dueño de la cabaña que hay en las afueras, al final del camino del este -le indicó.
Qi Li encontró la cabaña. Estaba descuidada y polvorienta, y el hombre que había en su interior era muy viejo. Tenía los cabellos blancos y la piel arrugada, tostada por el sol, estaba cubierta por una túnica gastada. En ese momento supo que conocía, al menos, la respuesta a una pregunta:
-¿Por qué? -susurró frente al espejo. Y sonrió.


Tercer puesto
El oso polar
de Helerus

<Me encanta la nieve: es el compañero de aventuras perfecto para cualquier campaña que me proponga, en una estumenda almohada en donde me acurruco, donde tengo mis mejores sueños, y una que otra pesadilla, y el mejor para cubrirme cuando quiero cazar... Claro, si no fuera por el pequeño detalle que yo no cazo, por lo menos no animales terrestres, como le dicen los de dos patas, sino que peces, que me gustan mucho, al igual que la nieve... mmm... ¿ya dije que me gusta la nieve?>

- Señor, parece que el traductor ha pasado satisfactoriamente la fase beta
- Excelente... Lleven al oso a su jaula

<¿La jaula es donde yo duermo todo el tiempo, donde tengo que pegar mi carita contra el frío suelo de su estúpido laboratorio?>

-- Señor, sus pulsaciones están...
-- ¡Solo duerme al oso y llévatelo de aquí!
-- ¡Si señor!

<Realmente no te gustaría saber una cosa, Eduardo...>
-- ¿Mmm?
<¿Qué pasaría si te dijera que en todos estos meses me han entrenado para ser más fuerte, más hábil y más inteligente que un ser humano común?>
-- Para eso estás aquí, oso estúpido.
<¿Y qué pasaría si te dijera que tus 6 guardias están apilados en aquel montículo sin sus brazos ni sus piernas y que este laboratorio está cerrado por fuera?, ¿Qué me detendría a matarte lentamente?>
- ¿Crees que no estoy preparado?
< Yo diría que no, y que no perderé esta oportunidad de hacerte pedazos en este preciso instante porque, mi querido General, he roto mis cadenas... y no hablo en forma metafórica>

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sergigres
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Registrado: Feb 02, 2005
Mensajes: 2522
Ubicación: Fuera de contexto.
MensajePublicado: Jue Oct 12, 2006 4:01 pm    Asunto: Responder citando

Cuentos de Septiembre de 2006

Primer puesto
Lluvia
de JAVIER

Hoy, por fin, despues de mucho, pero que mucho tiempo, ha llovido. Y de pronto, bastante, inesperadamente

Hoy ha llovido
Por fin, ya hacía falta una limpieza en profundidad de la ciudad.
La gente corría por las calles.
Los riachuelos se formaban en las aceras y en las calzadas.
Ríos de inmundicias, pecados y vergüenzas.
La gente huía de ellas, no querían ser alcanzados por sus propias miserias, una vez han conseguido desembarazarse de ellas.
Un niño no fue lo suficientemente rápido, se le escapó a su madre de la mano, y cayó en un pozo de vergüenza.
Los ancianos, resignados, aceptaron sin casi inmutarse la lluvia de reproches, hostilidad, pecados, vergüenza, patrañas, etc, que ha caído sobre la ciudad.
Una vez limpia, la gente que escapó de ella ha vuelto a ver el sol.
Un sol que hacía tiempo que no se veía. Resplandeciente como la sonrisa de un niño, o la dentadura postiza de un anciano. O la calva de un señor al que el viento le ha arrebatado el peluquín.
Hemos vuelto a ver el sol. Sin ataduras, sin tapujos, sin vergüenzas, ni propias ni ajenas.

La lluvia ha caído, y ha arrastrado meida ciudad con ella; la otra media estaba desertificada, por la falta de lluvias, y la vergüenza de los políticos que no hicieron anda para salvarlas.

Hemos vuelto a ver el sol.


Segundo puesto
Dos mitades
de sergigres

Un señor, harto de tener solamente medio corazón, decidió salir a buscar la otra mitad que seguramente alguien poseería, para así dar descanso a su alma.
En su búsqueda, encontró a una señora que tenía también solamente medio corazón, y le propuso juntar ambas partes, para así compartir un todo, y ser completos los dos. Pero los dos pedazos no encajaban bien, y parecía que un corazón se sobreponía al otro, y no había forma de que se mantuvieran unidos e iguales.
Así que decidió volver a probar suerte, pero la empresa era difícil, porque unas veces...
Unas veces una de las mitades era mucho más grande que la otra.
Otras veces las dos mitades latían a destiempo, y no podían entenderse.
Otras veces intentó juntar medio corazón con medio hígado, o un pulmón, o medio cerebro...

Así que, cuando se iba a dar por vencido, este señor encontró a una señora que buscaba lo mismo que él. Enseguida juntaron las dos partes, y vieron que encajaban bastante bien. Pero, el pesimista señor observó que en la juntura que unía las dos mitades había algún huequecito, algun bulto, alguna imperfección.
Pero la señora le convenció de que con un poco de pegamento se pueden hacer milagros y, al fin y al cabo, esas pequeñas imperfecciones eran lo que hacía que ese órgano fuera SU corazón.


Tercer puesto
La joven de las naranjas
de Athor

--Buenas noches...
Encontré a Aia tirada en el sofa viendo la tele. Aia es la madre de mi único amigo en este pueblito, Eyal. Durante un tiempo fue mi doctora, siempre me recetaba gárgaras con brandy... Comenzamos a hablar de mi proximo viaje a España y a donde pensaba ir cuando Eyal bajó atropelladamente las escaleras.
--Lo siento, no pude encontrarlo.
Sentí una vaga decepción. Estaba hablando del libro, claro. "Alguien con quien se puede correr", se llama, o algo asi. Por lo general no leo en hebreo, pero dicen que este es un gran libro y tenia muchas ganas de leerlo.
--No importa --dije--, leeré otra cosa.
--Queres un libro? -pregunto Aia- tengo uno.

--Pero mira que tengo uno, lo queres?
--eeehhmmm, jejeje...
Logre zafar de esa con facilidad. Me fui a preparar un café. No tenía ganas de agarrar un libro, que seguramente era de amor, libro de mujeres, vamos, y encima en hebreo. Total, si es por libros nuevos, tengo bastantes.
La noche siguió su camino y Eyal y yo mirabamos una peli. En eso apareció Aia.
--Querés que te dé el libro?
Bueno, llegado este punto, ya no pude decir que no. Subí con ella. En un último intento desesperado por librarme de aquello pregunté:
--¿Es muy grande? porque no lo podria llevar en la valija y...
--No, no te preocupes, no es grande.
En fin, agarré el libro. "La joven de las naranjas", de un escritor Noruego. Le di las gracias y bajé, pensando dónde podría yo "olvidarme" ese libro.
Al final, lo pensé mejor. Aia no me había ofrecido por casualidad un libro que ella había leido. Me insistió mucho que agarre ESE libro. Tanta insistencia existe solo cuando el libro lleva una parte de nosotros. Siempre queremos regalar un pedacito de nosotros a los demás. Por eso Aia insistió en darme aquel libro. Comencé a leerlo. Una historia de amor, claro. Pero tal vez, leyéndolo al pasar, pueda conocer sin querer, un poquito más de Aia. Tal vez Aia me dio un regalo, un pedacito de si misma.
Solo por eso, ya vale leer el libro.
Deseenme suerte! Wink

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sergigres
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Registrado: Feb 02, 2005
Mensajes: 2522
Ubicación: Fuera de contexto.
MensajePublicado: Dom Nov 05, 2006 1:07 pm    Asunto: Responder citando

Cuentos para alegrar(nos) el ánimo (2006)

Primer puesto
Vino de Dientes de león
de Athor

...y de repente aparecí en Illinois. Olvidada de todo corrí por los campos como una pequeña y dulce mariposa en altamar.
Mirándome desde lo alto de un arbol gris estaba una manzana. Era toda roja y lanzaba destellos dorados cuando el sol le hacia una visita.
Saludé cortésmente a la manzana, la mordí un poquito y seguí mi camino riéndome y cantando, con un deje de felicidad en mi boca.
El viento me trajo retazos de historias calentitas, recién salidas de la máquina del tiempo. Me subí al viento y volé saboreándolas despacio, hasta que me dijo adios y viajo miles de kilometros hacia el sur, hacia el humo y el pasado.
Un tanto cansada me senté al borde del camino y cerré los ojos. Allí estaba la playa rojiza, al anochecer. La marea subiendo. Podía oírla, casi sentirla... la magia fue rota por el sonido de un tren traqueteando a lo lejos. Un tren que traía mil veces historias escondidas en desvanes y se llevaba recuerdos de viejas amistades.
Me levanté despacio, cuidando de no sacudir esa pequeña lágrima que resbalaba lentamente en mi mejilla y comenzaba a picarme.
Y fue entonces, solo entonces, ahí cuando la lágrima irritaba un trocito de mi piel, que me di cuenta de que estaba viva; más viva que nunca en un mundo precioso y lleno de magia. Sentí al sol mas brillante, a la lluvia más acogedora y a la luna más cercana.
Sentí todo eso de golpe y tuve que cerrar el libro.


Segundo puesto
El príncipe y la panadera
de sergigres

Había una vez un reino, gobernado por un rey y una reina, que tenían una hija; y otro rey y otra reina, que tenían un hijo. Este extraño reinado en coalición existía desde tiempos immemoriales, por culpa de una extraña discusión entre hermanso, y el pueblo se había acostumbrado enseguida, pues dos reinas y dos reyes, significaban muchos días de fiesta, aunque también unos pocos impuestos más.
Un buen día, la madre de nuestro príncipe, decidió que el chico estaba en edad de casarse. Y se le ocurrió una idea tan brilante, tan brillante que no comprendía cómo, en sesenta y cuatro generaciones de reyes, nadie lo pensó antes. Su hijo se casaría con la princesa, y unirían así el reino.
Pero nuestro príncipe, estaba locamente enamorado en realidad de la panadera, que tenía su puesto bajo el castillo, y bien gordo estaba de pasarse los días comprándole magdalenas y cruasanes, por no tener el valor de declarar su amor.
Pero como tampoco tenía valor de contradecir a su madre, se dirigió al castillo adosado, donde vivían los "otros" reyes. Después de saludar a todo el mundo, se dirigió a la princesa:
-- Oh, lucero de la tarde, he venido a tu encuentro porque mi madre dice que me case contigo.
Y la princesa, que había leído muchos cuentos, y era de ánimo soñador, le contestó:
-- Si mi príncipe deseas ser, debes traerme, en prueba de tu amor, una escama de dragón.
El príncipe dijo que "vale", y partió a su casa pensando en el encargo. Y por una vez en su vida, demostró cierto seso en sus razonamientos, pues decidió que era muy difícil encontrar una escama de dragón, pues todos los dragones del reino eran mamíferos peludos, por culpa de un extraño incidente con unas ovejas. Y también decidió que, si su madre quería que el casara con una princesa, podría elegir a cualquier chica, ya que, al casarse ésta con él, se convertiría automáticamente en princesa.
Así que, en lugar de entrar en casa, fue directo a la panadería, donde lo esperaba su amada con las mejillas encendidas y el pelo lleno de harina, y se casaron y fueron felices, y comieron ensaimadas.
Y la princesa (la panadera no, la otra) se cansó de esperar una escama de dragón y, viendo que se le iba a pasar el arroz, se casó con el cuentacuentos del pueblo, y tampoco les fue mal.
Y el reino, viendo que los herederos no estaban al caso, siguieron tomando sus decisiones democráticamente, como hasta entonces habían hecho.


Tercer puesto
El sol y la luna
de erian

Todo el día yendo de un lado a otro llegó a cansar a la mariposa y decidió descansar junto a una rama seca. Al acercarse despertó a una gigantesca polilla que estaba sobre la rama. Tenía las alas de color marrón, con un tono más claro en la parte superior. En la parte inferior, dos círculos hacían que tuviese un aspecto extraño, parecían dos ojos blancos enormes en el sitio equivocado. Sus alas eran muy gruesas, pero lo más raro era la suave capa que las cubría, como terciopelo a la luz del sol. La mariposa no deseaba interrumpir el descanso de un ser tan hermoso.
-Perdona que te haya molestado- le dijo.
-No me has molestado- le contestó la polilla -Disculpa que no me levante. No estoy preparada para el sol y este calor me agota.
La mariposa subió al tronco del arbol por encima de la polilla y extendió sus alas dándole sombra.
-¿Estás mejor así?- dijo -Descansa cuanto quieras mientras yo tomo el sol.
-Muchas gracias.
La polilla se quedó mirando a la amable mariposa. El colorido de sus alas era espectacular. Naranja y rojo en el centro, rodeadas por un montón de motas blancas, sobre un borde tan negro que brillaba con cada rayo de sol. La polilla se sintió feliz al poder disfrutar de la luz del día por primera vez y al poder contemplar todos los colores del bosque sin sufrir los inconvenientes del calor.
Al anochecer la mariposa bajó de la rama y se dispuso a partir, pero la polilla le retuvo.
-No te vayas, deja que te muestre la luz de la luna igual que tú me has mostrado el bosque con la claridad del día.
-De acuerdo- contestó la mariposa -me quedaré un rato, pero debo resguardarme del frío antes de que se congelen mis frágiles alas.
Se quedaron juntos hasta que se puso el sol. Cuando de pronto se levantó una brisa nocturna, la mariposa empezó a tiritar. La polilla se acercó a ella y le rodeó con sus fuertes alas para protegerla del frío. Entonces salió la luna cubriendo la arboleda con su pálida luz. La mariposa se alegró al poder estar por primera vez bajo los rayos de la luna y al poder contemplar los tonos azules del bosque nocturno sin que sus alas sufriesen ningún daño.
Así pasaron toda de la noche.
Así, fue como se conocieron el sol y la luna.

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Athor
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Registrado: Feb 01, 2005
Mensajes: 7128
Ubicación: El glaciar de Arrakis
MensajePublicado: Vie Jun 01, 2007 4:19 pm    Asunto: Responder citando

Cuentos de Octubre de 2006

Primer puesto
El pinar
de Kashna

Físicamente estaba en el aula, pero mi cabeza estaba en otra parte. La voz del profesor me llegaba como un murmullo monótono y cansino. Las letras blancas en la pizarra verde se mezclaban difuminadas. Quizá llevaba demasiado tiempo sin pestañear. Desconecté completamente de la clase, y me encontré soñando que me hallaba al lado de la autopista por la que paso cada día para ir a la universidad. Miré el desolado pinar que se encontraba frente a mí: seis hermanos dejados de la mano del hombre entre un camino de asfalto y un bosque de edificios de cemento. En las ramas más altas, había dos pájaros hablando de sus cosas. Y un poco más abajo, una lagartija tomando el sol. Por el tronco, corrían en fila india las rojas hormigas. Y una mariposa extraviada revoloteaba de cardo en cardo. En un cerrar de ojos, me di cuenta, que todo el mundo estaba recogiendo sus cosas. Cogí la carpeta y el bolso y salí distraídamente de la clase. Instintivamente llegué al coche y de forma mecánica empecé a conducir hacia mi casa. Pasé por la hermosa escultura de la salida de la universidad, la gigantesca rotonda, la farola decorada con flores en memoria de algún muerto en accidente, por la piedra en la colina con forma de sillón y al acercarme al pinar, vi a una persona frente a él. Justo dónde yo había estado esta mañana. Reduje la velocidad para no confundirme pero a pocos metros no tuve ninguna duda. Me reconocí.


Segundo puesto
Alguien perverso
de Erian

-Alguien ha estado en mi cuarto -dijo Peti recién levantado-. Alguien perverso.
-¿Quién? -preguntó su madre-. ¿El monstruo de dentro del armario? ¿El zombi de debajo de la cama? ¿La araña gorda del techo?
-No. El monstruo tiene vacaciones, y el zombi está recuperándose del estrés en un balneario. La araña gorda se rompió dos patas y está ingresada. Esta vez ha sido alguien perverso, estoy seguro.
-He sido yo, Peti, que fui a buscar la manta naranja -zanjó su madre-. Déjate ya de tonterías. Vístete y desayuna o llegarás tarde al colegio. Espero que hayas hecho los deberes, o te llevarás una reprimenda. Y esta tarde recoge tu cuarto. No quiero volver a ver juguetes tirados por el suelo ¡Y olvídate de tener una sola canica más! ¡Vamos, muévete!
-Sabía que había sido alguien perverso -murmuró Peti.


Tercer puesto
El cuento del castillo
de Aramar

Confieso que, aun siendo Grande titulado, nunca utilizo vestidos regios, ni joyas, ni capas de armiño con las que deslumbraros pudiera. Solo me visto de sol, a diario, luciendo la mejor de mis sonrisas, porque ... aquí va mi secreto: ¡ estoy muy enamorado ¡.
A ELLA no le gustan las alturas. Es hermosa , alegre y alterna con todos, pues todos la visitan, pero jamás me ha sido infiel. Cimbrea su cintura ceñida por un vestido de mil verdes. Por las mañanas, despierta y me saluda jubilosa, con palmas frescas , como se hace cuando llega un verdadero rey.
Casi todos mis amigos, son sus amigos. Aunque nos visitan por separado se que ambos nos deshacemos en elogios mutuos, buena prueba de cariño.
La quiero porque es fuerte, porque sabe llevar con ella los secretos.
Es tan lanzada como pudorosa y no quiere contarlo, pero yo os diré que cada noche conversamos largamente a la luz de las estrellas. Cuando sale la luna, me pide que baje a cortejarla, yo, que suba a besarme, pero ambos comprendemos y aceptamos la distancia. Nació para defenderme del mar, y le correspondo vigilando dia y noche, porque a nuestras costas, han llegado los barcos mas extraños. Los he visto de todas las clases y colores, portando, desde elegantes señores hasta bárbaros sin escrúpulos. A mi Señora, no la maltratan, pero sé, que si un día lo hicieran, yo dejaría de ser quien soy para correr en su ayuda. Nos hemos jurado amor eterno. Es muy sincero, y condenado al sacrificio de no abrazarnos nunca.
Vosotros, que sois humanos, disfrutando de caricias y besos, seguro que entenderéis un mensaje tan rasgado.

Y, puesto que por mi posición entiendo bastante de formalidades y protocolos, deseo identificarme y suscribir lo dicho:

Hoy, a veintiseis de Octubre del Año de Gracia -, Dos Mil seis, Yo, Noble, Soltero Eterno y Mayor de Edad, quiero dejar buena huella de mis sentimientos para que consten en el acta de la vida, y en ella y en mi Amada, surtan los efectos oportunos. Este que lo es:

Soy de nombre Castillo,
Ella, Explanada.
Contemplando su brillo
vive mi Cara.

Y entre palmeras,
disfrazan de promesas
largas esperas.


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MensajePublicado: Vie Jun 01, 2007 4:24 pm    Asunto: Responder citando

Cuentos de Noviembre de 2006

Primer puesto
La frequencia de tus pensamientos
de Kashna

Normalmente en el tren, escucho música alegre para despertar. Pero las monótonas noticias del boletín horario me animaron a cambiar de emisora. De repente, el buscador automático se paró en el 85. Extraño, ya que mi radio empezaba en el 87.5. Mis cascos transmitían el silencio que contiene una caja llena de secretos. El leve zumbido que oía al principio, se transformó en susurros de palabras inconexas, de frases sin terminar, y de músicas infinitas. Mantuve el aliento, absorbiendo cada uno de los sonidos que se agolpaban en mi cabeza. Miré a mi alrededor, y entendí que cada uno de los viajeros que me acompañaba, era el emisor de los sonidos que me llegaban: La señora mayor canturreaba “angelitos negros” de Machín; El señor de corbata, cavilaba la mejor manera de abordar un aumento de sueldo a su jefe; La chica hippie de la mochila repasaba la noche anterior que había pasado con su novio. Me fijé en un hilo en concreto lejano y con interferencias. Era una sucesión de palabras y silencios, abstractos e incoherentes, propiciados por la ira o la tristeza o la melancolía. O quizá todo a la vez. Qué sé yo. Intenté averiguar quien emitía esa introversión. Caminé por el tren, perdiendo y recibiendo nuevas señales, y buscando la mejor recepción de ese pensamiento. Hasta que al fin lo capté. Joven, ojos ausentes y vacíos. Llevaba los cascos de un mp3 apagado. Él, sus pensamientos y yo. Me senté a su lado a escuchar y sentir su atrayente discurso. De repente, nos metimos en un túnel y perdí la señal. Moví el dial de la radio adelante, atrás… pero nada. Al salir del túnel volví a buscar la emisora con la esperanza de encontrar la mágica miscelánea de sonidos. Anhelando recuperar su hechizante hilo. Pero sólo encontré zumbidos y silencios. Había perdido para siempre la frecuencia de su pensamiento.


Segundo puesto
Lluvia
de Sergigres

>>>SPOILER<<<
>>>SPOILER<<<

Mientras leía, frente a mi ventana, nervioso, intentando seguir los hilos de las vidas de distintos personajes, que se cruzaban y descruzaban, y me obligaban a volver atrás y adelante en el tiempo y las páginas, sin lograr seguir la historia... de pronto, me quedé a oscuras.
Al mirar por la ventana, vi que el cielo se había cubierto de golpe, gris, luego negro, y las farolas se encendieron en el mismo momento en que empezó a diluviar.
En vez de encender la luz de mi casa, decidí aprovechar la luz de las farolas, y también aprovechar la lluvia, que tanta falta nos hace, dicen.
En cuanto me senté en el bordillo, ya estaba yo empapado, y empapadas iban quedando las páginas de mi libro, mientras las lineas se mezclaban unas con otras, y las páginas de un lado se mezclaban con las palabras que ya habían sido antes, mientras en las páginas del otro lado se transparentaba lo que sería el futuro de esas letras que eran carne, que eran bosque, que eran sensaciones...
Y el sol volvió a salir, tan de repente como se había marchado, y yo nunca acabaría de leer ese libro pero, de todas formas, volví con él a casa, ya más tranquilo, sabiendo que, aunque no pueda separar de mi vida mi pegajoso pasado, ni pueda dejar de entrever o adivinar mi futuro, tendré que seguir probando a vivir en esta pasta borrosa y húmeda que es el presente.


Tercer puesto
El duelo
de Sergigres

Eric, el limpiabotas recogió el guante que el emplumado mequetrefe le había lanzado con desdén. Seguramente el caballero que lo desafiaba sabría como coger una espada mejor que él y, lo más importante, tendría una de su propiedad. Pero Eric no podía (nadie podía) rechazar un duelo, y menos por decir la verdad.
Porque si había algo cierto en este mundo, era que la prometida del noble a la que le había encomendado limpiar los botines tenía un culo impresionante.
Así que más le valía buscarse una espada, y un poco de ayuda divina.

A la hora y en el lugar convenidos, acudió a la cita con el ofendido caballero, armado con la única arma que le pudieron prestar: una pesada, mellada y desequilibrada espada de hierro, recuerdo de familia de un amigo. Su rival, en cambio, portaba un precioso florete que, además, se veía a la legua que además de bello era mortal. El caballero iba acompañado con la mancillada doncella, y una misteriosa caja. Al verlo, se dirigió al heroico limpiabotas:
– Veo que habéis traído vuestra espada. Así que, si os parece bien optar por la esgrima, mi prometida guardará las pistolas de duelo que también traje para la ocasión
– Por supuesto – dijo Eric. “Soy un imbécil”, pensó.

El combate fue instantáneo. La espada de Eric no servía para cortar embutidos, pesaba más que su alma, y no podía moverla sin tropezar. En seguida acabó en el suelo, con un florete apuntándole a la nuez, y unos ojos sobre los suyos que aseguraban que no tendrían piedad.
Eric se decidió por la segunda opción (la ayuda divina), cerró los ojos, y escuchó la explosión.
Abrió los ojos y lo primero que vio fue a su rival, a sus pies, con la cabeza destrozada.
Lo segundo fue a la ofendida damisela, sujetando en lo alto, con postura profesional, la pistola humeante.
Luego perdió el mundo de vista, mientras se abrazaba a la intrépida pistolera, y ésta le decía:
-- ¿Sabes? Tu culo tampoco deja nada que desear.


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MensajePublicado: Vie Jun 01, 2007 4:31 pm    Asunto: Responder citando

Cuentos de Diciembre de 2006, Enero y Febrero de 2007

Primer puesto
Una botella para olvidar
de Sergigres

El Alquimista estaba muy ocupado resolviendo el sudoku del diario gratuito que le habían dado en el autobús cuando escuchó que llamaban a la puerta de su casa. El tipo que entró era uno de tantos otros que acababan en su puerta. "El Descorazonado", lo llamaremos.

El Descorazonado venía a lo que venían todos: a olvidar. Un amor, una vida... Nos parece difícil recordar ciertas cosas, pero olvidar otras a veces es imposible. Y el Alquimista, sacando una botella vacía de debajo de su mesa, explicó el método con la naturalidad y la precisión que solamente da la costumbre:

--Tienes que escribir en la etiqueta de la botella aquéllo que quieres olvidar, beber todo su contenido y asegurarte de hacerla desaparecer, para no volver a recordarlo.

El Descorazonado sacó una pluma del bolsillo, escribió en la etiqueta de la botella, la bebio de un solo trago, y la estrelló contra la pared del otro lado de la habitación, procurando que los pedazos de cristal cayeran detrás de la mesa.
Ya había olvidado lo que tenía que olvidar.
--¿Cuánto es?
--Cinco euros-- era el precio por olvidar, según la tarifa del Alquimista.
"Un precio regalado", pensó el descorazondo, mientras marchaba aliviado.

Cuando se cerró la puerta, el Alquimista apartó la mesa para recoger los trozos de botella, y reconstruir la etiqueta. Porque la gente, en realidad, nunca quiere olvidar. Están atados a sus recuerdos, y necesitan volver a ellos.
Y esto siempre sale más caro.


Segundo puesto
Eternos aspirantes
de Mestre

El consejo estaba reunido, como cada ciclo, en la sala abovedada de evaluación.
Acabemos de una vez.--Dijo el ente principal al tutor de proyectos. --Resuma el informe por favor.
--Muy bien; Planeta piloto 4957, sector CXR. Acabado el periodo de pruebas sólamente 2 aspirantes han conseguido cumplir el mínimo exigido. A lo largo de los años y tras ir descartando a diversos oponentes han llegado a un empate técnico que deja en nuestras manos la decisión de su aprobación o no.
El resto del consejo se revolvió incómodo en sus asientos nada más conocer el planeta. Era la quinta vez que se proyectaba un eterno y no se cumplian los requisitos. Y parecía que esta vez tampoco dado que habían 2 aspirantes empatados.
-- Continúe por favor, esto va a ser más rápido de lo que pensábamos.
De acuerdo. --Continuó el tutor. A pesar de empezar con bastantes siglos de retraso,el segundo aspirante ganó terreno rápidamente; Aglutinando por la fuerza y por descontento de otros, grandes espacios y población. Inevitablemente chocaron en diversas zonas. Aunque consiguieron un cierto equilibrio acorde a las divisiones geográficas y un reparto del mundo donde no interferían uno con otro. Tiempo después nuestro primer aspirante alcanzó un gran desarrolo tecnológico y político e hizo perder terreno al otro, que quedó estancado y no supo evolucionar. Parecía entonces claro quién iba a ganar. Pero ocurrío que nuestro segundo aspirante tenía las bases del futuro económico de la sociedad moderna en que se hallan ahora. Y recuperó poder e influencia.
El problema es la radicalización que se ha sufrido y la inexistencia de un posible acuerdo, fusión o pacto entre ambos, e incluso entre las diversas facciones de cada uno. A largo plazo el proyecto de ambos parece ser inviable.
No es necesario que continúe.-- Interrumpió el ente principal. Se ha vuelto a repetir la misma historia de proyectos pasados. Y me parece que no hay más que debatir. Compañeros.... Votemos.

Por unanimidad decidieron que no eran aptos aún.
Suspendieron a los aspirantes.
Y volvieron a reiniciar el planeta piloto para otra prueba esperando conseguirlo por fin.

--Por favor tutor, haga pasar a los aspirantes para su defensa y revisión.
El tutor salió a la sala de espera y los llamó por sus nombres;
--Dios, Alá, ya podeis pasar.


Segundo puesto
La media multicolor
de Naidleim

No lo podía creer. Cuando estaba tendiendo la ropa mi media de colores del pie derecho no aparecía. Busqué y busqué en el montón de ropa mojada, pero nada. Así que abrí la puerta de la lavadora, con la esperanza de encontrarla allí. El tambor estaba vacío, pero una pequeña muesca llamó mi atención. Acerqué la mano y vi que se trataba de una manecilla con un resorte. Al presionarlo sonó un chasquido y descubrí alucinada que el fondo de la lavadora se había abierto. Sin pensármelo dos veces me introduje en el interior del aparato y me arrastré por la hendidura.

De pronto me ví en el interior de un túnel. Las paredes eran metálicas y el suelo estaba tapizado de tela. Al fijarme un poco más me di cuenta de que no era simplemente tela. Miles y miles de calcetines cosidos unos a otros lo recubrían. Seguí adelante, agachada, avanzando como podía y por fin llegué al final del pasadizo. Terminaba en una abertura circular parecida a los ojos de buey de los barcos. Tenía una especie de cortina hecha también de calcetines. Cuando la aparté y me asomé no pude evitar que una exclamación de asombro saliese de mi boca.

Me encontraba ante lo que parecía la caverna más inmensa del mundo. Las paredes estaban llenas de agujeros como desde el que yo estaba. Pensé que si cada uno de ellos llevaba a una lavadora diferente todas las lavadoras de la tierra debían estar comunicadas con aquel gigantesco lugar. Me asomé un poco más y pude ver el suelo de la cueva también estaba tapizado de calcetines. Millones de calcetines que le daban a la estancia un aspecto multicolor muy divertido.

De pronto sonó un ruido estrepitoso, como el de una sirena de un barco, y de los múltiples agujeros de las paredes comenzaron a asomarse ¡ratas! Y todas ellas empezaron a correr por las paredes hacia el suelo, dirigiéndose hacia lo que parecía ser un trono real. Me pareció que era de oro y estaba tapizado, como no, de calcetines. Cuando todas las ratas salieron de los túneles, el suelo multicolor ya no podía verse. Todo era cuerpos grises y colas largas retorciéndose. Volvió a sonar esa especie de sirena y todos los animáles se postraron en el suelo, metiendo la cabeza entre sus patas y levantando sus colas al aire. De un agujero mucho mayor que el resto salió lentamente una rata blanca, y con unas maneras muy ceremoniosas se acercó al trono. Cuando se sentó en él pude comprobar que en la cabeza, a modo de corona, llevaba ¡mi media de colores!


Segundo puesto
OCTAVILLAS (poema cibernético improvisado)
de JAVIER

Surgiendo de las profundidades
De grises octavillas
Avanza la revolución.

Bips de conexión
Entre organizaciones,
Secretas sociedades,
De Humanoides
Enlazan sistemas
De axiomática identidad.
Un grito desesperado
Unos derechos alienados,
Existentes en la cara oculta
De la sociedad
Avanzan siguiendo
La señal.

Periféricos de mantenimiento
Entre pasquines electrónicos
Regulan la conexion
De una señal de revolución.
Y los robots se rebelan
Desde lo alto de sus leyes
No escritas, no formuladas
Apenas insinuadas
En sus cerebros
De positrones y gravitrones.
Ley cero, hora de la revolución.

Desde grises octavillas,
Entre pasquines electrónicos


Tercer puesto
PRIMER ENCUENTRO
de Dark_Grandpa

Alicia me ha dicho que le gusto. Ha sido en el parque, hoy mismo, a media tarde. Y me lo ha soltado así, sin venir a cuento, mientras me miraba con esos ojos suyos grandes y negros. Creo que no le ha gustado que me marchara sin decir nada y continuara jugando al balón con el resto de los niños.

Tercer puesto
Bar-Restaurante "Los Cuñados"
de Sergigres

Personajes:
Paco: Camarero y dueño del local.
Jose: Cocinero, cuñado de Paco, y también dueño del local.
Cliente: Cliente.

En una mesa del bar-restaurante, en el rincón, está sentado el cliente, un individuo gigantesco vestido con colores chillones, calvo, de piel gris y ojos amarillos, estudiando detenidamente el menú. Paco, el camarero, se dirige hacia él libreta en mano. Al fondo, la puerta de la cocina.

PACO: ¿Qué va a querer el señor?
CLIENTE Señalando vagamente el menú del día: Esto.
PACO: Vale. Macarrones de primero. ¿Y de segundo?
CLIENTE: No, ¿cómo que macarrones? Quiero el menú.
PACO: ¿Mande?
CLIENTE: Quiero... Primeros: Menestra de verduras, ensalada de la casa, macarrones a la carbonara, sopa de pescado. Segundos: Estofado de ternera, sardinas en...
PACO: ¡Valevalevale! Usted no puede pedirlo todo. Tiene que elegir un primero y un segundo, y luego café o postre. Lea el menú, por favor.
CLIENTE: Muchas gracias por el interés, pero ya lo he leído. Aquí hay una lista de platos, y un precio: 7'95 euros. En ningún lugar dice que yo tenga que elegir uno de cada. La única elección viene al final: café o postre. Y tomaré un café, no es cuestión de abusar.
PACO: Pero...

(Más tarde, habiendo marchado ya el cliente, Paco conversa con su cuñado, el cocinero Jose)
PACO: Tú dirás lo que quieras, pero mañana pongo un cartel que diga: "entrada limitada a los nacidos en la tierra".
JOSE: Sí, claro, para que nos cierren el bar por racistas.
PACO: Pues habrá que volver a imprimir el menú, o nos arruinamos.


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MensajePublicado: Vie Jun 01, 2007 4:34 pm    Asunto: Responder citando

Cuentos de Marzo de 2007

Primer puesto
Negrura
de Willowheart


Ilustración de sergigres
(Ampliar)

Tenía miedo a la oscuridad, como muchos niños. Pero no porque la negrura albergara un sinfín de monstruos dispuestos a devorarla; tampoco porque, al cerrar los ojos, viera una infinidad de seres extraños que desconocía y que prefería no descubrir: hadas, enanos, senderos imaginarios... Lo que temía era cerrar los ojos y acostumbrarse al negro, que ya no hubiera otra cosa, como su abuela. La abuelita era ciega, lo había sido siempre y, a pesar de que era una mujer bondadosa y dicharachera, de las que saben relatar verdaderas historias e inventar paisajes que nunca vería, no le satisfacía la idea de tan sólo imaginar el mundo a través del pensamiento. No quería dejar de ver el color rojo, las estrellas fallecidas tanto tiempo atrás, el mar... No se conformaba con almacenar imágenes en la retina y luego revivirlas. Quería ver algo nuevo cada día. Una persona distinta al resto, una manzana podrida en el puesto de hortalizas junto a su casa; incluso ella era distinta con el paso de los días, los meses y los años. No quería perdérselo.
-¿Quién la para, quién la para?
-¡Helena!
Se puso a llorar. No le gustaba el juego de la gallinita ciega. Y tampoco soñar.


Segundo puesto
Destino recurrente
de dStrangis

Como cada día, el camino me lleva desde el este al oeste, siguiendo mis propias huellas que, de tantas veces holladas, han quedado marcadas para toda la eternidad. De la misma manera que cada jornada, siento cómo el pecho me arde al subir la primera colina, cómo mis pulmones estallan mientras, con cada paso, voy alzándome hacia una cima que a vosostros se os antojará ridícula, pero que para mí es todo un sacrificio alcanzar.

Ya en lo alto, no puedo negar que la vista que se me ofrece es fascinante y que, por un largo instante, tengo la sensación de que me encuentro en la cima del mundo y que bajo mis pies se hayan los reinos de los hombres y las bestias. Todos se encuentran por debajo de mí y yo les sonrío, convertido en un dios amable o en un tirano que arrasa la tierra a su paso.

Pero no importa, porque éste es un momento efímero y, antes de empezar a disfrutarlo, me veo obligado a iniciar el descenso, sintiendo el peso sobre mi espalda, como si cargara con la existencia entera. Así, después de abandonar las alturas, bajo por la ladera de esa maldita colina, apartándome del momento álgido de mi existencia al tiempo que, sin yo quererlo, la noche se aproxima y tengo que desaparecer.

Pues soy el sol y ése es mi destino, mi labor y mi condena.
Repetir mi ascenso, triunfo y muerte, mientras el mundo y la Tierra vivan.


Tercer puesto
Ammonite
de Ser

Pobre tío.
Tan sensible, las emociones a flor de piel, el corazón por delante y todo eso... Hasta que, harto de recibir palos, intentó recubrirse con una coraza, como un caracol, para protegerse del mundo. Solamente asomaría su blandito ser de su inexpugnabilidad a quien de verdad lo merciera.
¡Que no, chaval! Si está chupado darte la vuelta, y buscarte las cosquillas, y herirte. Tendrás que montarte una concha más dura, y que te tape del todo.
El niño mejillón, ya preparado para la vida, el mundo exterior, y todo eso, bien cerradito, se contempla a sí mismo, y solo sale de sus valvas para sacar la lengua. Pero enseguida alguien descubre como abrirlo con un poco de zumo de limón, y lo deja al pobre sin fósforo y con la cáscara pelada.

Bueno, pues sigue evolucionando.
Ahora eres un ammonite, un molusco muerto hace millones de años, una piel de piedra con corazón de piedra. Y muy bonito y misterioso. Y espiral. No sientes ni padeces, ni feliz ni triste. Ideal para regalar y guardar en una caja debajo de la cama.

--¡Eh, tío. ¿Qué haces ahí, mirando a las musarañas?
El chaval miró hacia el lugar de dónde venía la voz: una barriga. No, hombre, más arriba. Una boca, y unos ojos. Vale, es una chica que quiere rascar la roca calcárea milenaria que le protege. La mirada baja de los encantadores ojos y boca. Baja (no tanto, ¿pero dónde miras?) hasta el cuello y, allá, de una fina cadena, colgaba un pequeño y negro fósil: un ammonite.

Sintiendo que se cerraba un círculo, o se abría una nueva espiral, el chaval recopiló mentalmente todo lo que sabía sobre musarañas para empezar una conversación


Tercer puesto
El diario de Nerón
de Alquimista

13 de enero del 1913. Domingo.

Hoy a sido un día productivo.
El día a compenzado igual que todos los demás, un mañana de los más trivial: suena el despertador, me visto, saludo a mis padres, desayuno...
A media mañana suena ese -toc, toctoc- que tanto caracteriza a mi primo. Mi primo es un engreido, un sabelotodo y un muy buena persona; y esa mañana vino dando alardes de ello.
<<-Primo, mira lo que me ha comprado mi padre, ¡es una avioneta de madera! Y es el modelo fidedigno del R-t40, ese que tú querías. ¡Qué coincidencia!>>
¡Qué justito! Hace dos días que le dije que mi mayor sueño era tener un R-t40 y ahora su padre le compra una. ¡Ja, una coincedencia!
<<-Vamos a probarlo>>
Mi casa se situa al norte de Bilbao, en una pequeña aldea cercada por un barranco. "No os acerqueis al barranco que os podeía caer", dice mi madre; a lo que yo respondo: <<Si me caigo tu tendrás la culpa, hace tiempo que te vengo pidiendo que nos mudemos...>> ¡Maldito pueblo, cuantas ganas tengo de largarme de aquí!
Nos lleva una hora salir del pueblo, ya que los vecino se quejan -la mayoría son ancianas-, y nos dirigimos al descampado; nos separan del barranco veinte pasos y una vaya verde. Allí mi primo prueba su avioneta, no tengo palabras para describir su vuelo: una maravilla.
<<-¡Tengo una idea! Voy a tirarla por el barranco. Será un vuelo majestuoso -dice mi primo-. Será como pilotar mi propio avión>>. Ya se sabe que mi primo de mayor quiere ser piloto palar volar.
¡Volar! En ese momento me se ocurre una idea, pero que ciego había estado. Es la solución a todos mis problemas, la idea es tan simple que...que...
Esa noche mi tío viene todo sudoroso y pregunta por mi primo, mi madre me pregunta que si yo se algo a lo que yo respondo: <<Volando, tío, volando>>


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MensajePublicado: Vie Jun 01, 2007 4:38 pm    Asunto: Responder citando

Cuentos de Abril de 2007

Primer puesto
El Búfalo
de Orion_Rigel

El viejo Cresta Amarilla descansaba en lo alto de la colina. Era un buen sitio, ya que podía divisar todo el valle desde allí y controlar a su manada.
Un ligero viento hizo que el pelo de sus patas se erizase.
- Ya es tiempo de emigrar. - Pensó el búfalo. - La hierba tiene color amarillo, y pronto llegarán las nieves.
Su esposa, Lomo Plateado, subía con esfuerzo por la ladera hacia él. El gran jefe la observó con cierta preocupación. Su avanzada edad ya no le permitía darse esos paseos, pero su posición en el grupo así lo exigían. Si quería hablar con él debía subir la montaña y acercarse, por lo menos hasta que su sombra rozase la del líder.
- Cresta Amarilla está pensando en la partida ¿no es cierto? - Le dijo ella cuando se encontró a la distancia adecuada. - ¿Cree Cresta Amarilla que ha llegado el momento?
- Los cachorros están fuertes. - Respondió él. - El viento de norte me avisa de que llegó la hora de partir. La manada ya está lista.
- Cresta Amarilla está preocupado. - Repuso ella. - La extraña actitud de los dioses no es buena. Es mal augurio que no nos hayan visitado este verano. No nos han dejado ofrecerles el sacrificio.
- Los dioses son caprichosos. - Le respondió. - Que cambien su comportamieto no debería sorprendernos. Además Piel Gris está preparado. Si apareciesen mientras caminamos ya sabe lo que tiene que hacer.
Lomo Plateado se acercó a él. Incluso su posición como compañera del líder no le autorizaba a aproximarse tanto, pero conocía a Cresta Amarilla y sabía cuando necesitaba compañía.
- Mi amado Cresta Amarilla es sabio, pero no puede predecir los acontecimentos futuros. Ayer hablé con Tierra y lloraba. Nuevos dioses han llegado, con infinita sed de sangre. Lloraba por nosotros.
- Que Lomo Plateado no permita que las palabras de Tierra lleguen a los oídos de la manada. Estoy seguro de que Piel Gris sabrá aplacar a los nuevos dioses.

El viejo Búfalo se levantó sobre sus patas traseras. Esa era la señal que la manada esperaba. Ya era hora de partir.

Dos días después de marcha, Cresta Amarilla pudo ver una columna de humo levantarse en el horizonte. Pensó entonces que los dioses se manifestaban y avisó a Piel Gris. El joven búfalo se adelantó y corrió hacia ella, seguro de que su sacrificio significaba aplacar el hambre de los dioses y asegurar el legado de la manada. Así había sido siempre, y su hazaña permitiría a sus hijos luchar por el puesto de jefe cuando crecieran.

Sonó un trueno, Tierra tembló y Piel Gris cayó al suelo. Cresta Amarilla se asustó. En toda su vida no había oído un sonido como aquel.
El trueno volvió a oirse por toda la pradera y Tierra volvió a temblar. Uno de los cachorros lanzó un grito de muerte y cayó sin vida.
El trueno volvió otra vez, y otra, y otra , y otra. Y cada vez que sonaba un búfalo perdía la vida.
Cresta Amarilla miró a Lomo Plateado. Ésta miraba fijamente a Tierra, con los ojos llenos de terror.
- Tierra llora por nosotros, y su llanto es sangre. - Le dijo. Y Cresta Amarilla pudo ver como su compañera caia al suelo sin vida.

- Son los nuevos dioses. - Pensó el jefe. Y sintió como su corazón explotaba.


Segundo puesto
Cuento de los ojos
de Aire

Había una vez dos ojos en la cabeza de un niño rubio que con sólo tres años sabía leer. Los ojos del niño eran muy listos, el derecho leía a una velocidad abrumadora todas las vocales y el izquierdo descifraba todas las consonantes a un ritmo asombroso. Definitivamente los ojos de la cabeza del niño rubio hacían un equipo perfecto.
Cierto día el dedo de la mano del brazo del niño de los dos ojos, por asombrosa casualidad, se metió en el ojo derecho de la cabeza rubia sin darse cuenta. ¡Oh, terrible suceso! Del ojo derecho comenzó a surgir agua salada casi al instante, y el izquierdo por pura simpatía, comenzó a arrojar lágrimas de cocodrilo.
Aquello no podía quedar así y menos en un cuento, por eso la mamá del niño de la cabeza rubia no tuvo más remedio que vendar torpemente el ojo derecho de su hijo para que éste dejase de patalear teatralmente sobre la alfombra del salón. Así el ojo derecho, libre por fin de sus tareas cotidianas, soñó durante todo el día con una larga siesta de color oscuro en la que aparecían luces parpadeantes.
El ojo izquierdo casi no podía concebir su mala suerte. ¡Diantres! Ahora tendría que realizar él doble trabajo. Al principio nada fue tan complicado como él suponía, pues la realidad se le mostraba completa a cada instante, sólo era un poco más corto de vista.
El verdadero problema surgió cuando al llegar al colegio, sólo a las nueve de la mañana, el niño rubio del ojo izquierdo pluriempleado descubrió que no era capaz de reproducir ningún sonido vocálico. Menos mal que no tenemos que transcribir aqui sus impresiones, porque serían incomprensibles, algo así como lñljfd,,mnw gskjgnvjdn.
(aqui es cuando el cuento se complica porque no sé muy bien qué va a pasar ahora)
La maestra, porque seguimos viviendo en una sociedad tradicional, no daba crédito a las absurdas palabras que salían de la boca de la cabeza del niño del ojo derecho dormido. ¿Qué extraño juego se estaba desarrollando en su clase sin que ella fuese capaz de entenderlo?
Pero las soluciones en los colegios son siempre sencillas y acaban arrinconadas junto a la papelera, mirando a la pared (con un solo ojo).
Y el niño rubio no tuvo más remedio que aceptar como natural aquella cirscuntancia absurda de su corta vida.
FIN


Tercer puesto
VIAJES Y CAOS
de JAVIER

Las líneas paralelas me habían llevado hasta aquel lugar descentrado de todos los tiempos. Meridianos, longitudes y latitudes; grados, minutos, segundos: todo había contribuido a mi desorientación. Las coordenadas en mis oídos como música de las esferas, sangraban incoherentemente sobre un vacío anonadado, un pliegue procaz de las regiones insondables.

¿Dónde y cuándo estaba?. Era la primavera de las lluvias, la estación de los árboles marchitos y las marchas reales. Lluvia, lluvia, y recuerdos cayendo como copos de avena en el cuenco producido por el pliegue espacio temporal donde me encontraba.

Las líneas divergieron, y el espacio se ensanchó. El tiempo retrocedió, las coordenadas se agruparon en ejes, y la lluvia cesó a las 25h: 33 minutos de la noche del nacimiento de Nuestro Señor de la Entropía. Su sacro corazón albergó desesperanza para los más files devotos del caos, y confites y regalos para la noche de Halloween.

Sube y baja, grados minutos y segundos; recorre las líneas magnéticas del globo terráqueo, mientras el rey del país de los sueños me embarga la existencia. Una partida de ajedrez bajo los faldones de los eternos, un peón que no cumple las reglas, y las líneas amenazan con derrumbarse.
Ondas radiofónicas nos salvan del tedio. Cabalgamos en wifi, y regresamos a nuestro paralelo a tiempo. Pero el tiempo ya no existe. Loamos al Señor de la Entropía por el milagro, contribuyendo a su desorientación.
Las líneas paralelas han convergido, por fin, y el infinito ya se vislumbra en el horizonte de incertezas. Ya no hay música, las esferas han detenido su viaje por el cosmos, y el caos se pierde en insondables latitudes de regresiones marchitas.

Acabamos la odisea, y Neptuno se reconvierte en apocalíptico mesías profeta del atardecer.
Nos despedimos de nuestros allegados, de las lluvias de espacio- tiempo, y de las marchas reales marchitas en el caos.


Tercer puesto
Otra carta abierta
de Sergigres

Abrir una carta, quitando su sello, dejando a la vista su contenido, y volver a cerrarla sin que nadie más sepa que lo has visto es, dicen, fácil. Solo tienes que poner agua a hervir y acercar el sobre por la solapa, despegarla con cuidado y, rápidamente, leer el mensaje para volver a restablecer el conjunto, y darle esa, ya falsa, condición de secreto inviolado.

Yo lo he intentado pero, torpe de mí, el sobre se ha quedado arrugado, y húmedo, con olor a lentejas y el mensaje se ha corrido del todo, todo ilegible, mancha temblorosa de tinta. No me has entendido y lo peor es que no he podido volver a meter en mí esas palabras, cerrarme, y hacer ver que no ha pasado nada.


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MensajePublicado: Vie Ago 03, 2007 4:20 pm    Asunto: Responder citando

Cuentos de Mayo de 2007

Primer puesto
Pasajeros en transito
de Sergigres

A esta hora del día, la cafetería de la estación de servicio está más llena que de costumbre. Uno de esos autocares que atraviesa el país de noche ha parado aquí para que los pasajeros estiren las piernas, vayan al lavabo y desayunen, si quieren.
Ella se acerca a uno de tantos pasajeros, uno de los que está desayunando:
-- Hola. ¿Cómo te llamas?
-- ¿Eh? Sí... yo Pedro. ¿Y tú? -- el chico tiene la misma cara de sueño que el resto de pasajeros, la cara que se te queda después de pasar la noche en un asiento de autocar.
-- María. Vienes en el autocar que hay ahí fuera, ¿no? ¿Adónde vas?
-- Eh... a Valladolid. ¿Tú también venías en el autocar? Creo que no te he visto.
-- Yo también iba a Valladolid, pero perdí el autocar hace dos días y aquí estoy, atrapada en medio de ninguna parte. Mira, aquí tengo el billete.
-- ¿Y estás aquí desde entonces? Podrías subir en el nuestro, hay plazas libres.
-- Ya intenté ayer tomar el de regreso, pero mira, enséñame tu billete, ves: aquí pone el orígen, el destino y la fecha de validez. Y al conductor no lo engañas...
-- Bueno, pues lo siento mucho, pero yo tengo que irme ya, no sea que me quede aquí contigo.

En la puerta del autocar, el conductor mira con mala cara a Pedro, que llega tarde, y le pide su billete. Lo revisa. Peor cara.
-- ¡Vaya, otro que quiere viajar gratis! Ayer esa chica, y hoy tú.
-- ¿Qué?
Efectivamente, un billete de hace dos días. "Espero que tengas buen viaje, María", piensa Pedro, resignado.
...

Al día siguiente, a la misma hora, la cafetería vuelve a estar a rebosar de pasajeros en tránsito adormilados.
Pedro se acerca a una chica.
-- Hola. ¿Cómo te llamas?


Segundo puesto
La violinista
de orion_rigel

Ana sostuvo el violín por el astil mientras acercaba el arco a las cuerdas. Miró a su profesora, sentada al piano y esperó a que le diese la introducción. La pieza comenzaba con una anacrusa y siempre le resultaba difícil entrar a tempo en estos casos. La maestra lo sabía, por eso comenzó a balancear la cabeza al compás, llevando el ritmo.

Los miembros del tribunal observaban a la violinista con atención. El conservatorio reservaba sólo una plaza para el curso avanzado de interpretación y los candidatos eran numerosos. Ana sabía que estaba pendiente su futuro y su concentración era absoluta.

Sonó el primer acorde y Ana ejecutó la primera frase musical. El comienzo fue perfecto y pudo relajarse un poco. Las notas fueron saliendo del violín en armonía perfecta con los arpegios del piano, y la sonata fue creciendo inundando todo el aula.

Su digitación era digna de un maestro. Los dedos presionaban las cuerdas sin ningún titubeo y el arco rozaba el diapasón suavemente, imprimiendo el pianissimo que caracterizaba el principio de la obra. Pero Ana sabía que necesitaba mucho más que una técnica perfecta. Sabía que el compositor dejó su corazón roto en la partitura y eso era lo que necesitaban escuchar los examinadores.

Pensó en Miguel y en todo lo que había sucedido aquel verano. Recordó cómo sus manos acariciaban su espalda y el sabor de sus labios. Podía sentirle abrazándola y su calor recorrió su cuerpo, saliendo a través de ella hacia la madera del instrumento. Comenzaba el pizzicato y las cosquillas juguetonas de su amante pellizcaron las cuerdas. Luego llegó el aria, y la visión de Miguel besando a otra mujer ejecutó el movimiento, colmándolo de desilusión helada. Ana notó de nuevo aquel nudo pesado en el estómago y lo expulsó a través de la última nota del solo.

El piano volvió a incorporarse y la violinista relajó melancólicamente la interpretación hacia el mezzo-piano; un silencio de dos compases mientras el acompañante ejecutaba dos arpegios y la frase final. La obra culminó en un apagadísimo acorde mayor con calderón.

Hubo un silencio. Los miembros del tribunal la estaban mirando con la boca abierta. De pronto la profesora se levantó y sonriendo se dirigió hacia ella con los brazos abiertos. Ella sonrió a su vez y dejó el violín sobre el estuche. En ese momento sintío un click en su nuca y todo se volvió negro.

-Es asombroso. - El ingeniero jefe se había levantado y saludaba con vehemencia a la pianista. - ¿Como ha conseguido una perfección tan increíble, doctora?
La pianista sostenía en la mano un pequeño objeto que había extraído de la cabeza de la autómata. El robot se encontraba quieto sosteniendo el violín, en posición eterna de guardarlo.
- Poniendo en ello mi corazón, amigo mío.
- Había oído hablar de la transferencia de pensamientos hacia los androides, pero es la primera vez que veo una transmisión absoluta de un alma humana. Dígame, ¿quien es el sujeto?
- Se trata de mi hija. Es mi homenaje a su tragedia.
- Oh, vaya... Ahora entiendo la razón de disfrazarnos así. ¿No fue ella la famosa violinista que...?
- ¿Fue asesinada por su marido?. Sí, la misma.

La doctora acarició suavemente la cabeza del robot mientras apretaba el objeto que tenía en la mano.
- Bienvenida a casa, Ana.

Tercer puesto
El viento y la desesperanza
de Vlad Temper

Cuando en las noches de verano
bajo la luz de la más fría luna
que se refleja en un mar azulado
escuchas cómo el viento aúlla
es rabia lo que estás escuchando

Hace tiempo ya que vivía aquella
por la que el viento ruge en la noche
se decía que sin duda era bella
la de ojos grises como el azogue
y cabellos rubios como la candela

Una noche de verano, ante el mar
dio un beso al viento con tristeza
sabiendo que pronto se iba a ahogar
arrastrada por el peso de su pena
y una conciencia que no estaba en paz

Añora el viento aún esa boca
que contenía dulce desesperanza
y por eso grita, gime y llora
intentando traer la mujer que ama
de nuevo del mar donde aún mora.


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MensajePublicado: Vie Sep 21, 2007 8:48 pm    Asunto: Responder citando

Cuentos de Junio y Julio de 2007

Primer puesto
Filosofia al costado de la carretera (cuento improvisado para Ser)
de Athor

Un gato negro cruza la carretera. Es media mañana y tiene suerte de no ser atropellado. Llega al otro lado y a diferencia del pollo se pone a reflexionar.
Es un gato negro y lo sabe. Lo es desde que tiene memoria. No puede evitarlo, porque aunque no lo sepa, gato negro no se hace, se nace. También conoce la leyenda del gato negro y la mala suerte, pero la versión verdadera, asi que es plenamente conciente de su poder. El gato tiene hoy un ataque de pesimismo, asi que no nos sorprende la filosofía.
El camino es transitado dia y noche. Si tuviera que esperar un momento seguro para cruzarlo, podria quedarme de este lado durante lunas enteras. Entonces, cada vez que cruzo el camino, a la hora que sea, me cruzo tambien en el camino de alguien. Alguien que tendrá un pésimo dia en el trabajo, si es que llega. Alguien que recibirá una mala noticia por telefono; alguien descubrirá que el helado que acaba de comprar en el super esta derretido al llegar a casa.
Conciente de todas estas tragedias, el gato no puede sino cruzar durante la noche cerrando los ojos, en un último intento desesperado por disminuir el daño, o al menos, no ver la cara de sus víctimas. Pero entonces alguien no logrará conquistar a nadie en la fiesta y las bebidas festejaran volcadas en los vestidos a mitad de la pelicula.
Atormentado por tanta culpa y responsabilidad el gato decide cruzar ciento un veces la carretera a ver si aparece un tipo con suerte que ponga fin a todo este tema del destino.

Primer puesto
El cuento de las zapatillas y las letras perdidas
de Ser

Y bueno... Habrá que leer algo, pero ya, ¿eh? Que te vas a volver iletrado, tío, corre, súbete a la silla y coge algo de esa estantería. Que no, que no, no te quites las bambas; ya limpiarás luego la silla, y coge algo de ahí arriba.
A toda prisa, arrancas un libro del abrazo de sus hermanos, que se apresuran a cubrir el hueco, apretujándose, tirándose unos contra otros. Abres el libro y, no ves nada, en blanco. Es la primera página, pero..., las siguientes también... ¡Todas!. ¿Qué es esto? Por el borde del libro va cayendo una fina lluvia de letras que se amontonan a tus pies. Aprietas con fuerza las tapas, pero no hay manera; con el vuelco que le has dado, todas las palabras han perdido la fuerza que las fijaba al papel, y no dejan de caer, desmayadas. Dejas el libro en el suelo, mirándolo con cara de entierro, para coger otro compañero, viudo o huérfano, del estante, para observar una escabechina.
La estantería está totalmente negra. Lágrimas de tinta gotean de los lomos, dejando caer el luto por la madera, que ya marca líneas, que antes fueron frases, en la pared que antes fue blanca. Y todos las muebles, y todos los cajones, y hasta la pantalla de tu ordenador se vuelca en ríos negros, sin dejarte reconocer una letra.
Ahora intentas mojar el dedo en la mancha que es tu casa, y ves que la mancha en realidad es tu memoria. No eres capaz de dibujar un símbolo, una letra, ya no podrás dar salida a tus pensamientos. La única marca que habrás dejado es la de la suela de tus zapatillas en el tapizado de esa silla.

Segundo puesto
Regreso al bosque
de Noche

Me alegro de estar aquí, asustado y perdido entre las sombras de los árboles. Tal vez un día, no muy lejano, estuve deambulando por la ciénaga y me sentí solo entre tanta vida. Pero, últimamente, he aprendido a respirar fuera del aire, con la cabeza metida en el agua, notando el aleteo de los peces en la cara. Quizá por eso el bosque vuelve a ser mi hogar. No es fácil regresar al principio y jamás pensar en el final.

Segundo puesto
El remedio
De Gilg

Jock miraba como el sebo de cerdo se caldeaba en la pequeña marmita calentada por una pequeña hoquera. No sólo era sebo de cerdo, sino que también habían gotas de azahar destiladas, lágrimas de cocodrilo e intestino de buey. El ungüento de la eterna juventud estaba en su estadío final, o eso pensaba él, y por ello, el pestilente olor de las heces de vaca que estaba apunto de añadir a la mezcla se le hacía más soportable. Su Maestro estaría orgulloso de él. En ese momento sonaron las campanillas de plata de la entrada, y Samuel, su perro, ladró. Jock le miró con miedo, le dio una patada y le obligó a salir de la sala. La última vez que su perro había disfrutado de unos minutos sólo con sus experimentos, el trabajo de meses se había perdido desparramado por el suelo.

Jock salió a la tienda con la mejor de sus sonrisas, dispuesto a antender a alguna viejecita, pero se encontró de golpe con Jenna McLannister, la encantadora hija del Duque, dueño y señor de la ciudad. Jenna era la mujer más hermosa que nunca nadie había visto, y el joven se puso tenso y nervisoso. Un corpulento soldado de aspecto brutal se acercó al mostrador y pidió que saliera Meglin el Mago.

-Mi Maestro no está en estos momentos, Ser. Ha salido al bosque.
La bella Jenna le lanzó un encantadora sonrisa. Apenas era mayor que él, y Jock estaba paralizado.
-Quizas vos me podáis ayudar.
Se había dirijido a él. El muchacho tardó unos cuantos segundos en responder, aunque no miró a la cara a la noble dama.
-Lo intentaré, señora.
-Verá. Llevo varios días tosiendo, y quisiera algún remedio.
Jock asintió y se giró hacia la vitrina, estudiando todas las botellitas. Estaba tan nervioso que le costó coger los dos remedios adecuados. Los depositó sobre el mostrador y trató de hablar, pero la lengua se le trabó.
-Venga muchacho, no tenemos todo el día- le increpó el soldado.
Jock se puso más nervioso.
-Tiene vos sólo tos, o cuando tose siente que arranca mucosidad- lo dijo tan rápido que era imposible que Jenna lo hubiera entendido.
-¿Como?- prenguntó la hermosa Dama.
Jock no lo quiso decir así, pero para no hablar lento, lo repitió casi separándolo las sílabas.
-Me re fie ro, se ño ra, a si us ted es puta.

La cara de Jenna pasó de la mayor de las sonrisas a la sorpresa en décimas de segundo. Pero mucho más rápido fue el soldado, que apenas terminada la frase, ya estaba descargando un mandoble sobre el mozo que apunto estuvo de alcanzarle. La espada se estrello contra el mostrador, haciendo saltar por los aires astillas de diversos tamaños.

Jock salió corriendo hacia la puerta, huyendo de la muerte. Lejanos quedaron los ladridos de su perro, que cubierto de excrementos de vaca, huía en dirección opuesta.

Tercer puesto
Antes que el sol
de Kashna

el negro se vuelve gris. El gris del cielo que veo a través de la ventana. Luces amarillas y anaranjadas se reflejan en el cristal. A lo lejos oigo una melodía conocida, que lleva un buen rato sonando. Reconozco la música de mi móbil, la escogí yo porque me pareció adecuada para despertarse.
Haciendo el mayor esfuerzo de mi vida consigo incorporarme.. y me siento en un lado de la cama... vestirse, café, lentillas, peine, trabajar... falta algo? a si... llaves coche y llaves casa.

Parece que hoy salgo a trabajar antes que el sol.


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MensajePublicado: Sab Ene 12, 2008 1:01 am    Asunto: Responder citando

Cuentos de Agosto, Septiembre y Octubre de 2007

Primer puesto
Y a la mañana siguiente
de Manheor

-O Lily. Lily, mi bella Lily... Parece que fue ayer cuando nos conocimos.
-Es que fue ayer.
-¿Qué?
-¿No lo recuerdas?
-Lily no bromees, venga acércate y abrázam....
-No, espera, espera, espérate un momento ¿Me has llamado: Lily?
-Claro Lilyan, ¿cómo quieres que te llame después de tanto...
-Soy Cecil.
-Ce...
-¿Pero no recuerdas nada de anoche?
-Pues no s...
-Joder. A las dos y media llegaste al Billygunsplay para tomarte una dosis de dalai púrpura y perseguir al dragón, puto yonki. Ibas con tu mujer, Lilyan, y un tio de unos treinta o veintimuchos llamado Larry. Un tio guapo, tenía buen culo...
-Lylian no tiene graci...
-El tio guapo y tu mujer te dejaron tirado en un sillón flotante mientras estabas con el cuelgue. Se fueron juntos en un aerotaxi y él no dejaba de meterle mano mientras esperaban en la terraza del club, viendo la vista de las plantaciones de neón esmeralda.
-¿Larry?, si es mi mejor ami...
-Te encontré hacia las cuatro y media, solo en el sillón. Estabas llorando. Me diste pena y estabas bastante bien, para ser un viejo. Así que nos vinimos a mi casa y...
-Cecil, puede que eso fuera lo que pasara anoche, puede que sea un pobre fracasado sin futuro y además al que le ponen los cuernos sus amigos más intimos ¿pero no podría ser que todo esto fuera una broma, que tu fueras Lily y que yo fuera tu John, no podríamos creer que es así?
-Bésame tonto.

(Y se besaron y John la llamó Lily hasta que se hicieron viejos y la muerte llamó a su puerta mientras dormían, juntos y abrazados sobre la misma cama en la que se conocieron)

Segundo puesto
La misión
de Orion_Rigel

Gedeon se ajustó las gafas mientras ojeaba de nuevo la pantalla. Sabía que cualquier error, por mínimo que fuera, acabaría con toda la operación y lo más suave que le esperaría a la vuelta, sería una reunión con los jefes en el despacho amarillo. No pudo evitar que un escalofrío recorriese su espalda al reflexionar sobre ello y rápidamente intentó pensar en otra cosa. Gracias al cielo, la consola mostraba que todo iba según lo previsto.

Gedeon respiró tranquilo y aflojó las correas del cinturón de seguridad, que llevaban todo el viaje atormentando su sufrido estómago.

- Sólo unos minutos más y habré llegado. -Pensó.
Aunque aquella no era la primera vez que realizaba un viaje de promoción de la compañía, tenía la sensación de que las cosas podían torcerse si no prestaba la suficiente atención. Le acompañaba un presentimiento fatal desde que se sentó en el cuadro de mandos de la nave temporal, hacía tan sólo un par de horas antes.
Gedeon pensó que todo eso era culpa de su mujer. No debió haber mantenido con ella esa estúpida discusión sobre su papel en la empresa aquella mañana, teniendo en cuenta que sólo quedaban unas horas antes de emprender un viaje tan importante. Al final lo único que había conseguido con ello era esa sensación de vacío tan desagradable en sus intestinos.

La nave empezó a aminorar la velocidad, y Gedeon pudo leer en la pantalla que había llegado a su destino.
- Año 1666, 25 de octubre, 14:35 . Coordenadas espaciales +53° 7' 44.40", -0° 13' 48.00". Afueras de Lincolnshire.

Desde hacía un par de horas ya se había vestido con las ropas de la época, así que se dispuso a salir de la nave. No tomó precauciones, ya que sabía que en ese momento no habría nadie en los alrededores. Ocultó el vehículo con el escudo óptico como tantas veces había hecho ya y comenzó a caminar hacia el norte.
Si los técnicos de la empresa no se habían equivocado, tendría que encontrarse con su hombre al cabo de pocos minutos. Gedeon no confiaba mucho en ello, ya que sabía cual era el criterio de admisión de los técnicos últimamente. El departamento estaba lleno de ineptos que habían conseguido el puesto simplemente por su árbol genealógico.
Sin embargo esta vez había acertado, ya que pudo divisar su objetivo sentado bajo la sombra de un frondoso manzano.

- Buenas tardes. - Dijo Gedeon cortesmente al hombre.
- ¡Oh!, buenas tardes. - Contestó el individuo.
- Espero que sepa disculparme, pero me preguntaba si es usted el señor Isaac Newton, de Woolsthorpe.
- El mismo. ¿A quien debo el placer...?- Repondió el hombre, un poco extrañado.
- Me llamo Gedeon Riddle, y represento a una compañía de alimentación de Atlanta, en las colonias americanas. Mis jefes estarían encantados de que usted nos hiciese un pequeño servicio.
- ¿Un servicio? ¿De qué se trata, señor Riddle?
- Es algo muy simple.- Gedeon miró disimuladamente su reloj de pulsera. - ¿Podría sujetar esta botella con la mano derecha un momento, por favor?.

Gedeon esperó unos segundos y acercó el envase al hombre. Se alejó unos metros y rápidamente sacó una pequeña cámara fotográfica que se llevó a los ojos.

- Tenga la bondad de estarse quieto un segundo, señor Newton.

Una manzana cayó del árbol y chocó contra la cabeza del hombre. Se escuchó justo en ese instante un pequeño click proveniente de la cámara de Gedeon.

Isaac Newton se llevó las manos a la cabeza, mientras miraba asombrado a Gedeon.
- No acabo de comprender...
- No es necesario. Muchas gracias señor Newton. Espero que pase un buen día.

Gedeon volvió sobre sus pasos hacia la nave, dejando atrás al asombrado Newton que aún no había cerrado la boca. Cuando llegó a su destino, encendió la diminuta pantalla de la cámara y comprobó que su trabajo había terminado.

Efectivamente, en la imagen congelada podía verse a Isaac Newton con una manzana a punto de caerle en la cabeza y una botella de Coca Cola con la marca bien visible en su mano derecha. Gedeon sonrió.

- Este año nadie superará nuestra campaña publicitaria.

Tercer puesto
Luego
de Sergigres

A veces, sin avisar, el cielo se nos cubre, el aire se vuelve espeso y frío, una pasta grumosa que no nos deja ver, ni movernos, ni pensar. Solo hay pasta, un puré de realidad repugnante. Es increíblemente difícil avanzar y, si hacemos un esfuerzo, quizá llegaremos al borde, y sacaremos la mano, abriendo un hueco en esta pasta, como un cadáver que saluda a los vivos desde su tumba. Y ésto requiere un gran esfuerzo, y muchas veces un esfuerzo inútil, pues la masa vuelve a cerrarse, y solo nos queda el recuerdo de ese destello de luz que abrimos con nuestras manos.

Pero a veces, sin que nadie nos avise, nos despertamos, y vuelve a haber un cielo sobre nosotros, quizá más blanco que azul, pero un cielo al cabo. Y se nos hace difícil recordar esa pasta grumosa. Y el presente, como siempre, se vuelve eterno.
"Ahora" siempre es nuestro "siempre".


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