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erian
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Registrado: Feb 02, 2005
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Ubicación: en las nubes
MensajePublicado: Sab May 21, 2005 11:46 pm    Asunto: ? LIBRO DE CUENTOS ? Responder citando

Hola cuentistas!

Comienza el Libro de Cuentos de Al Otro Lado del Espejo. Very Happy

Aquí colocaremos los cuentos más votados de Al Otro Lado. Cada mes añadiremos el cuento que salga elegido en las votaciones con su correspondiente ilustración, para tenerlos todos reunidos.

Un saludete y a leer! Wink



Ultima edición por erian el Mie Mar 29, 2006 7:38 pm, editado 1 vez
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erian
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Registrado: Feb 02, 2005
Mensajes: 3267
Ubicación: en las nubes
MensajePublicado: Dom May 22, 2005 12:00 am    Asunto: Colecciones - mrsPitt _-_ Febrero-Marzo 2005 Responder citando

Febrero-Marzo

Colecciones

mrsPitt


Ella estaba radiante, de un momento a otro aquel hombre de ojos color nuez le ayudaría a completar su colección, estaba completamente rendido a sus encantos, lo sabía.
-Colecciono corazones destrozados, y tú serás el siguiente-manifestó, enseñándole satisfecha un maletín repleto de corazones resecos y hechos piltrafa.

-Tienes razón, cariño, si no fuera porque yo colecciono corazones conquistados-respondió con ternura él- Y me he adelantado a ti.
Ella lo miró, estaba atrapada en sus redes, y lentamente, se acercó a él, extasiada.
A la mañana siguiente encontraron su cuerpo, con el pecho abierto, sin corazón, pero con una sonrisa de felicidad casi insolente en semejantes circunstancias.



Ultima edición por erian el Dom Oct 14, 2007 12:07 am, editado 5 veces
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erian
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Registrado: Feb 02, 2005
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Ubicación: en las nubes
MensajePublicado: Dom May 22, 2005 12:11 am    Asunto: El otro jardín - Vran _?_ Abril 2005 Responder citando

Abril

El otro jardín

Vran


La llama de la vela arde, alta y amarilla.
La música suena y me embota los sentidos. Agarra mi alma y la arranca de mi cuerpo y se la lleva consigo, la arrastra en un torbellino de sonidos embriagadores, irresistibles.
De pronto, no estoy en mi habitación, pero sigo en mi habitación. Esta otra habitación es igual que mi habitación, pero el jardín que se ve desde la ventana es distinto. En este otro jardín hay un árbol viejo, tan viejo que su tronco es muy grueso y alto. Las ramas de la copa se ven lejanas, inalcanzables desde el suelo.
Yo sé que el tronco está hueco, pero el árbol está vivo. Son las hadas las que lo mantienen vivo. Hace ya muchos años, el árbol llegó a un acuerdo con las hadas: les dejaría vivir en su interior si a cambio le permitían vivir eternamente.
Así que el árbol se convirtió en la ciudad de las hadas.
Desde mi habitación he visto a las hadas salir y entrar del tronco del árbol.

En el jardín hay también algunos gatos. Lo extraño es que también los veo en el otro jardín. Son los únicos animales que pueden ir y venir entre los dos jardines a voluntad. A veces envidio a los gatos.
Las hadas los utilizan para cruzar entre los mundos. Les piden amablemente que las lleven, y ellos aceptan de buen grado. Las transportan en sus lomos como los caballos de los grandes reyes.

Yo no vengo mucho a esta otra habitación, pero cuando estoy por aquí me gusta observarlas. Revolotean y ríen, y su risa es capaz de alegrar al más triste de los corazones. Siempre envidio a las hadas.

La primera vez que vine, las hadas se asustaron aun más que yo. Corrieron y volaron todas a esconderse, alejándose de mi. Aunque en este mundo son poderosas, y yo no me atreví a acercarme.
Con el tiempo me aceptaron. Algunas se acercaron y me observaban. Ya no se asustan, aunque sigo apareciendo de golpe porque ni yo mismo sé cuando voy a llegar. Últimamente he conseguido hablar con ellas. Por eso cuando vuelvo no estoy tan triste.

Desde entonces utilizan mi habitación como puerta entre los mundos. Dicen que podrán hacerlo mientras siga creyendo en ellas. También dicen que ya quedan muy pocas puertas. Por eso piden a los gatos que las transporten.
También me cuentan muchas otras cosas. De seres extraños y de otros mundos.

Estoy hablando con una de ellas, sentado en el césped del jardín. Un hada ha pasado volando y riendo junto a mi. Un gnomo la perseguía corriendo y gruñendo. Quiere que le devuelva el gorro que le quitó en un descuido.

La música termina. El torbellino de sonidos se diluye, y no puede resistir la fuerza con que mi cuerpo atrae a mi alma. Me despido del hada justo a tiempo. Un instante después estoy en mi habitación.

>>>SPOILER<<<

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sergigres
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MensajePublicado: Vie Mar 24, 2006 8:48 pm    Asunto: Responder citando

Febrero-Marzo
Lluvia del Norte
corbecghost


Ilustración de sergigres(ampliar)


Aquel hombre parecía cansado. Bueno, todo el que entra en ese cuchitril parece cansado.

Aquel hombre de unos cuarenta años se acercó a la barra, que era un gran tablón lleno de manchas sostenido en tres inmensos barriles de cerveza.

Chanclas, el posadero, ni siquiera le miró a los ojos pero le preguntó que es lo que quería sin levantar la vista de la jarra que estaba manoseando.
Aquel hombre, empapado de pies a cabeza, pidió una cerveza negra y caliente y buscó con la mirada algún sitio donde sentarse. Chanclas no se molestó en servirsela, para eso tenía a su sobrina Rania, una huérfana condenada a servir en la posada y calentar la cama de su tío desde dios sabía cuando.

Aquel hombre, de ojos pequeños, bebió su cerveza sin mirar a ninguna parte. No se fijó en nadie y nadie se fijó en él. Cuando se acabó la jarra, pidió a Rania una segunda ronda. Rania volvió a la barra, llenó otra jarra de cerveza negra y caliente mientras miraba de reojo a su tío. Chanclas fue a buscar algo o nada al almacén y aprovechó para pellizcar a Rania en el brazo derecho. Rania sabía que no debía gritar, su tío no se lo permitiría.

Aquel hombre, delgado y de nariz grande, agarró de la mano a Rania cuando ésta le llevó la cerveza y la empujó hacia él. Después de la sorpresa, Rania escuchó lo que aquel hombre le dijo en un susurro; — Rania, ¿cómo quieres que muera?.

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MensajePublicado: Vie Mar 24, 2006 8:51 pm    Asunto: Responder citando

Junio
RÉQUIEM
dStrangis


La espera": Ilustración de dStrangis(ampliar)


Que el frío sabor de los besos muertos
arranque las espinas del cuerpo marchito
y en el helador frío de los campos yermos
agiten las alas los pérfidos cuervos.
La que yo amaba en su nicho yace,
por la envidia arrastrada, perdida por celos,
viste una mortaja, siniestro ropaje,
la última prenda que mis manos sintieron.
Susurros que al viento los hados dejaron
latidos antiguos ha tiempo olvidados
que, bajo la umbría, roen los gusanos,
lo que me quedaba el viento ha llevado.
Una mano aciaga, una mano negra,
la llevó en el día de su sacramento.
El veneno oculto en el tallo de rosa,
la apartó de mí sin remordimiento.
En el camposanto, como un vientre huero,
a los muertos lloro, perdido el consuelo.
Las carnes deshechas, los huesos quebrados
los dientes podridos, cubiertos de barro.
Pero no será hoy el día en que veré otra noche,
mi corazón no puede con el sufrimiento.
Asu encuentro marcho, ganado el coraje,
que el cuchillo mate mis vivos anhelos.
Y en las negras lápidas del inmundo osario,
la luna ilumina el blanco sudario,
los murciélagos vuelan sobre los abrojos
y el cadáver ciego, comidos los ojos.

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MensajePublicado: Vie Mar 24, 2006 8:56 pm    Asunto: Responder citando

Julio 2005
Fábula de invierno
dStrangis


Paisaje nevado: Ilustración de dStrangis(ampliar)


Podría decir que esta historia transcurrió hace mucho, pero puede que no sea así, puede que esté pasando en este mismo momento, en alguna parte...

La nieve caía, formando gruesos copos blancos que se amontonaban sobre el pavimento. Los árboles, desprovistos de hojas, la recibían entre sus ramas desnudas. De cuando en cuando, alguna de ellas se partía bajo el peso, con un crujido que llenaba los alrededores como el quejido de un anciano ante los achaques propios de su edad.

Precisamente, una anciana se movía entre el blanco manto, dejando una estela de pasos apenas marcados a su espalda , como si fuera un cuervo
y no una mujer. Ropas negras y con un pañuelo aún más negro atado a su cabeza. Iba y venía mientras su toquilla de lana se agitaba con cada golpe de viento, diciendo: estoy aquí, ¿pueden verme?

Pero nadie la veía y la mujer, más anciana que el propio invierno y que los troncos de los árboles que bordeaban el camino, continuaba trazando su sendero. Arriba y abajo, yendo a buscar la madera que la chimenea de su casa necesitaba. La chimenea y su marido, no menos anciano, que se
encontraba postrado frente a ella. Había resbalado en el hielo y había recibido un golpe que le había dejado postrado y que en una persona más joven, en él mismo unos años antes, no habría sido sino algo de lo que reírse.

Él no reía. El dolor no le dejaba apenas respirar, mientras su esposa, la que fuera la madre de unos hijos que les habían abandonado hacía demasiado, iba y venía. Sacando fuerzas de flaqueza, le llevaría el calor que a ella empezaba a faltarle. Hasta que llegara el final o la primavera. No podía ser de otra forma.

Yo prefiero pensar que esto fue hace mucho o que nunca sucedió.
Así duele menos.



Ultima edición por sergigres el Vie Mar 24, 2006 9:16 pm, editado 1 vez
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MensajePublicado: Vie Mar 24, 2006 9:11 pm    Asunto: Responder citando

Abril 2005
Ejecución
Vaderetro


Ilustración de Saidar(ampliar)


Intuyo que me quieres mal
En esta mi última hora
No es el rifle con que me apuntas
No es tu sonrisa mordaz
No es tu mirada salvaje
No es tu ropa militar
No es tu piel aria y perfecta
No es tu dentadura animal
Ni siquiera es tu desdén
El que me hace temer
Es tu condición de hombre aterrado
Al que molesta el extraño
Al que inquieta el diferente
Ése que fue educado
En costumbres distintas
Que vive en tierra lejanas
Que cree en dioses paganos
Aquél a quien nunca jamás
Te molestarás en comprender
Te veo frente a mí
En esta mi última hora
Y sé que me quieres mal
Miro al cielo y suspiro
Luego bang

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MensajePublicado: Vie Mar 24, 2006 9:16 pm    Asunto: Responder citando

Enero 2006
REM
sergigres


Ilustración de Saidar


¡Zaz! Abres los ojos.
Te levantas, desayunas, coges el bus, subes, entras en la oficina, bajas al comedor, comes, subes, trabajas, sales,llegas a casa, cenas...
¡Zaz! Cierras los ojos.
Estás en la cima de un acantilado. A tus pies, las luces de colores de una ciudad bajo el agua te hacen guiños secretos. Saltas, y planeas sobre la gente que te saluda desde sus ventanas... hasta que te deslizas sobre el agua, y entras por una de ellas.
¡Zaz! Abres los ojos.
Te levantas, desayunas, coges el bus, subes, entras en la oficina, trabajas,bajas al comedor, comes, subes, trabajas, sales (antes miras por la ventana, qué extraña se ve la ciudad, de noche), llegas a casa, cenas...
¡Zaz! Cierras los ojos.
Ella te mira. No sabes como has llegado a su habitación (¿por la ventana?), pero a ella le da igual. Os miráis, os abrazáis, os sentís....
¡Zaz! Abres los ojos.
Te levantas, desayunas, coges el bus, subes, entras en la oficina, trabajas, bajas al comedor (Ana te está mirando de una forma en que nunca lo había hecho, o es que tú nunca la habías mirado, podría ser....), comes, subes, trabajas, sales...
¡Zaz! Cierras los ojos.
Estás encerrado. No hay puertas ni grilletes, pero sabes que estás encerrado. Y sabés quien te ha encerrado. Te lanzas sobre una sombre, luchas, y los jirones de sombra te envuelven las manos...
¡Zaz! Abres los ojos.
Te levantas, desayunas, coges el bus, subes, entras en la oficina, bajas al comedor, saludas a Ana, ríes con Ana, Ana se pone roja, la besas, te besa, quedáis en ¿algo?, subís riendo, trabajas contento, Ana se va, sales y...
No sales. Tu jefe quiere un análisis listo para mañana. Vuelves a tu puesto, y te esfuerzas al máximo. Pasan horas.
Entregas tu esfuerzo al jefe, esperas. Esperas. Esperas....
Vuelves y a tu jefe no le gusta. Es urgente y hay que acabar hoy. Agarras una pluma estilgráfica y la clavas en la sombra de su corbata. Has acabado hoy.
Te asomas a la ventana del despacho del jefe, y miras las luces de la calle a través del agua, el agua de tus ojos.
Saltas, seguro que planearás. Seguro
¡Zaz! Cierras los ojos...

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MensajePublicado: Vie Mar 24, 2006 9:25 pm    Asunto: Responder citando

Febrero 2006
Todo lo que puedes encontrar dentro de una nuez
sergigres


Ilustración de Lilibel (ampliar)


Siempre me han gustado los frutos con cáscara. Son como cajitas, y dentro uno puede esperar encontrar cualquier cosa. Bueno, lo normal es encontrar una avellana dentro de la cáscara de avellana, pero de pequeña me contaron la historia de una aldeana que encontró una sortija dentro de una almendra y acabó casándose con un príncipe, y yo me la creí, como todas las historias, pero especialmente ésta, a partir del día en que al partir un coco, encontré un soldado de plomo en su interior.

Por eso, siempro que tengo que cascar cualquier fruto, pongo mucho cuidado en no dañar su interior. Y he acabado volviéndome un experta en éste difícil arte.

Y por eso no me sorprendí cuando me encontré, entre las dos cáscaras intactas de una nuez partida magistralmente, a una criatura acurrucada. Al ponerse en pie sobre el cascarón, me di cuenta de que era un hombre (estaba desnudo), y se puso a hablarme con recargadas frases de otro siglo, pero en mi idioma. El muy caradura me agradecía haberle liberado de su cárcel de fruto seco, y como premio, se dignaba a casarse conmigo, y llevarme a vivir a su "lujoso" nogal. Pero como el pobre estaba en clara desventaja, acabé convenciéndole de que la boda se celebrase a mi manera (faltaría más), y viviéramos en mi casa, que era mucho más cómoda que un árbol (faltaría menos).

Pero cuando le presenté a mi futuro marido al juez, todo se lió, y acabó llegando la policía, que me separó del impresentable del príncipe, que no opuso la más mínima resistencia, y me trajo a este cuarto, donde no puedo pintar, y lo único que tengo por hacer es escribir mis recuerdos. Pero sé que mi prícipe va a venir a buscarme, y esta vez me iré con él a su nogal, porque creo que su gente es bastante más amable que la mía.
...
Primera y última entrada del diario que la pintora Helen Schmidt mantenía como terapia en la institución psiquiátrica donde fue ingresada, después de agredir a un juez que se opuso a casarla con una nuez pelada. Refugiada en el mundo onírico de sus obras, su contacto con la realidad se fue haciendo cada vez más distendido, acostumbrándonos a sus excentricidades, pero esta última nota, y su inexplicable desaparición, nos hacen dudar una vez más de "nuestra realidad".

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Athor
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MensajePublicado: Sab Mar 25, 2006 1:12 am    Asunto: Responder citando

Razz Razz Razz
precioso!


_________________
Mariposa del desierto
No de verdad termino Wink
Numero favorito: 11344
"And did you exchange a walk on part in the war for a lead role in a cage?"
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MensajePublicado: Mar Mar 28, 2006 10:40 pm    Asunto: Responder citando

Julio 2005
EL ULTIMO BESO
erian

Ilustración de sergigres (ampliar)

Salió a la noche fría.
Ella le dio las buenas noches.
—Buenas noches.
Al tiempo que esperaba y maldecía
en el instante eterno
en que él estuvo a punto de quedarse
entre sus brazos. De quedarse
sobre sus labios.
De quedarse.
Habló en susurros:
—Nunca jamás volveré a verte. Lo sabía.
Ambos lo sabían,
mientras el último beso llega
gélido y muerto de la dama
que entre la bruma
su cuerpo frío se lleva.

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Ubicación: Fuera de contexto.
MensajePublicado: Mar Mar 28, 2006 10:45 pm    Asunto: Responder citando

Febrero 2006
LA BUSQUEDA
Erian


Ilustración de Lilibel (ampliar)

—Si quieres hallar lo que buscas, te indicaré cómo encontrarlo —dijo el viejo—. Detrás de esa alta montaña nevada hay un bosque denso. Tras el bosque hay un prado verde con un estrecho sendero. El sendero se cruza con una carretera que siguiendo hacia el norte, lleva a una ciudad amplia y luminosa. Pasando la ciudad, la carretera se hace de nuevo estrecha, y más allá llega a un pequeño pueblo. A la salida del pueblo, tras una colina cubierta de pinos hay una casa solitaria. La casa está rodeada de un extenso jardín, con arbustos de todo tipo y grandes árboles. En el lindero existe un roble grande. En esta época del año la mayor parte de sus hojas están esparcidas por el suelo, así que te resultará fácil divisar un hueco que se forma en el tronco nudoso del árbol. En lo más profundo de ese hueco vive una ardilla de pelaje castaño y cola esponjosa. La ardilla en su agujero del roble guarda los restos de una piña que ha devorado hace tiempo. Dentro de la piña, a menudo se puede encontrar a una termita que se alimenta de sus restos. En su nido, la termita ha puesto huevos. En el interior de uno de ellos encontrarás lo que buscas. Si no lo encuentras, es que ha cambiado su escondite y tendrás que seguir buscando. Si lo encuentras, estás perdido.



Ultima edición por sergigres el Vie Abr 28, 2006 12:53 pm, editado 1 vez
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MensajePublicado: Mar Mar 28, 2006 10:50 pm    Asunto: Responder citando

Septiembre 2005
BOB
Vran


Ilustración de sergigres (ampliar)


Es el cuarto vaso de vino y el dolor de cabeza sigue ahí. El médico dijo que el alcohol y las pastillas juntos no funcionarían bien, pero Bob prefiere sus propios remedios. Además, el alcohol viene bien para el trabajo de esta noche. Le paga al camarero y sale del bar estudiando el plano que el cliente le dibujó en otro bar muy diferente hace dos días.
—Solo un escarmiento, Bob —le decía mientras aguantaba el calor metido dentro de un traje hecho a medida. Bob le observa desde el otro lado de la mesa sintiéndose sucio y desaliñado con sus vaqueros gastados y su camiseta de publicidad de refrescos, y completamente fuera de lugar en aquel bar para gente elegante.
—La mitad ahora, la mitad cuando esté hecho —y de un trago terminó la cerveza fría que se había hecho servir en una jarra helada por un camarero engreído, que hizo todo lo posible por dejar bien claro el asco que sentía cuando le sirvió su vaso de vino. Cuando el cliente se fue, dejó encima de la mesa un billete de diez, la servilleta con el plano y una foto en blanco y negro .
Llega puntual a la cita y se dispone a esperar apoyado en la pared a pesar de la lluvia que empieza a caer, con la foto del fulano delante de la nariz. El cliente paga bien y es peligroso, así que no es plan equivocarse.
Veinte minutos después aparece un tipo que se parece mucho al de la foto. Va corriendo de portal a portal para resguardarse de la lluvia, que ya cae con más intensidad. Bob se dirige hacia él y le para con su eterno “perdone, ¿tiene hora?”
Es un buen comienzo, nadie sospecha la que le espera y le da tiempo para compararlo con el de la foto desde cerca. Su cerebro nunca ha funcionado muy deprisa y necesita tiempo para asegurarse.
Luego le larga un puñetazo al estómago. Y otro al mentón. Lo ha hecho tantas veces que no necesita pensar. Ya lo hacía cuanto estaba en el colegio y los niños de cuatro o cinco años le pagaban con monedas de uno, dos y cinco céntimos a cambio de protección.
No le gusta recordar esa etapa de su vida. Se enfada consigo mismo y cambia la rutina. Al fulano le llueven un buen montón de golpes en la cabeza mientras el cerebro de Bob recorre lentamente la cadena de recuerdos que le lleva a su nombre. Fue durante el último año de colegio cuando empezaron a llamarle Bobo, pero él se enfurecía tanto que después de un par de palizas empezaron a llamarle Bob delante suya. Y aquello le enfada aun más.
Lo que pasa después quizás se deba al exceso de recuerdos amargos almacenados durante demasiado tiempo, o quizás sean el alcohol y las pastillas, o quizás el dolor de cabeza. El caso es que vuelve a la realidad empapado por la lluvia, con las manos y la cara y la camiseta de publicidad de refrescos salpicadas de sangre. Entonces mira hacia abajo y ve lo que queda de la cara del tipo aquel. Ya no se parece al de la foto. Y el ruido que hace al respirar a través de la nariz y la boca destrozadas se le hace desagradable hasta a él mismo. Solo algo más tarde identifica el aullido que penetra por sus oídos como una sirena de policía.

Tres días más tarde un tipo alto y con aspecto de amante del gimnasio le para y le pregunta:
—Perdone, ¿tiene hora?
A Bob aquello le suena raro, pero antes de que le dé tiempo a saber por qué le agarran por detrás sujetándole los brazos y le calzan el primer puñetazo, aunque a Bob le da la impresión de que le estén pegando con un martillo. Por lo visto, el tipo aprovecha bien el gimnasio. Entre martillazo y martillazo le van explicando lentamente que no debería contrariar a ciertas personas. Se toman su tiempo para decirle que cuando se pide un escarmiento, no se piden varios meses de hospital. Porque luego la policía se pone a hacer preguntas. Y todo el tiempo le llaman Bobo.
Y Bob va recordando y maldiciendo cada una de aquellas monedas de céntimo que le pagaban.

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erian
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MensajePublicado: Mie Mar 29, 2006 7:47 pm    Asunto: Responder citando

Febrero 2006
El sauce
dStrangis


Ilustración de Lilibel (ampliar)


El sauce, con sus dedos de hojas en el agua, se mece al son de la brisa.

Llevo largos minutos aquí, observándola desde lejos, sin atreverme a acercarme, a dirigirle la palabra. Ella está allí, al otro extremo del parque. Sus ojos, su delicada nariz y su esbelta figura me recuerdan a otra. Pero donde la otra se mostraba liviana y de carácter arisco, esta se muestra firme y llena, al tiempo, de dulzura. No, no es como la otra. Eso me alivia, pues, aunque la amé, el daño que me hizo fue mucho y no puedo olvidarla.
Y mientras recuerdo a una, observo a la otra. Al otro lado del lago, por cuya superficie nadan los cisnes y que se estremece con cada toque del sauce. Desde siempre han estado unidos y nadie puede entenderlos al uno sin el otro. Desearía que a nosotros nos sucediera lo mismo, pero sé que es imposible. La experiencia me ha amargado el carácter y sé que el amor verdadero es cosa de los cuentos de hadas. Y que, como las hadas y su oro, sólo dura hasta que llega la luz del amanecer.
Y la miro de lejos. Nunca me acercaré a ella. El dolor que atesoro es demasiado fuerte y los recuerdos amargos.
Me voy a casa, lleno de envidia, con un sentimiento que me oprime el pecho y que casi me impide respirar.
Casi.

El sauce, agitado por el viento, roza con sus ramas la superficie del lago.
Ellos estarán juntos.
Para siempre.


_________________
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MensajePublicado: Dom Abr 02, 2006 9:40 pm    Asunto: Responder citando

Julio 2005
Una pluma por si acaso
sergigres


Ilustración de ocxia


Llegaba tarde al trabajo, y esto estaba siendo demasiado habitual. A mi jefe siempre le ponía la disculpa del despertador, pero la verdad es que el aparato no tenía la culpa de que yo le ignorara y, sin embargo, se esforzaba éste cada mañana por levantarme.

Y allí estaba yo, corriendo a toda la velocidad que me permitían mis pies y mi conciencia de medio dormido. Y como tantas veces, al llegar a la vía del tren, en lugar de bajar por el paso, como todo homínido civilizado, fui directo hacia ella, para cruzarla directamente, y eso que el tren se divisaba en el horizonte, a través de las legañas.

Pero esta vez estaría yo más dormido que otras veces, porque, idiota de mí, se me enganchó un pie a los raíles y fui a dar con el suelo de granito,
y con un tren que cada vez era más real y menos legañoso, y…

Y no sé como, una mano me arrastró de la vía, y al girarme, lo único que pude ver fue una mirada azul envuelta en oro, seguida de veinticinco vagones de mercancías que dejaron una nube de plumas a su paso.

Y no tuve más remedio que levantarme, limpiarme los pantalones y recoger una de estas plumas, por si acaso, porque sentí que la iba a necesitar.

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MensajePublicado: Jue Abr 27, 2006 9:59 am    Asunto: Responder citando

Cuentos de Marzo de 2006

Primer puesto
Intercambio de regalos
sergigres


Ilustración de Lilibel
(ampliar)

El pescador y su hijo regresaban a la costa, con las redes que acababan de recoger llenas de vida. Había sido una buena pesca, y el padre, mientras procedía a separar el botín de la morralla, dio permiso al niño para que descansara, o hiciera lo que le viniera en gana. Y el niño (que quizá no era ya tan niño, porque por alguna razón que no entendía, su prima había dejado de cambiarse de ropa delante de él), como hacía siempre, se zambulló en su segundo hogar, el mar.

El hijo del pescador siempre competía consigo mismo, buscando las fosas marinas más profundas, e intentaba llegar a sus fondos. Ya conocía todas las de los alrededores, y cada vez debía alejarse más de la costa para encontrar nuevos desafíos. Y ahora, que se había alejado tanto, que estaba exhausto, y temeroso de haberse, perdido, escuchó un murmullo a su espalda.

La sirena le habló con la voz de una caracola de cristal:
- No quiero que me olvides jamás. Toma una escama de mi cola, y siempre seré tuya.
- Pero... ¿no te dolerá?.
La sirena agitó la cola frente a la cara del niño que quizá ya no era tan niño, y un trozo de nácar, con forma de corazón, cayó en su mano.
- Muchas gracias...- el muchacho no sabía qué decir.
- Espera, yo también me quiero quedar con algo tuyo.

El niño que definitivamente ya no era una niño volvió a la aldea. Entró en casa, sin saludar, y sin mirar a su prima, ni a su padre, ni a su abuela. Sentía que su pecho latía de manera distinta, y sus ojos no se podrían despegar nunca del mar.



Segundo puesto
Resumen de lo publicado
personare


Ilustración de Saidar
(ampliar)

Aunque en los privados se hacía pasar por Jacobo Engelmann, un judío argentino de proceloso pasado, en la realidad bajo el alias de personare se escondía la tortuosa personalidad de Ruth Retuerto, una mujer aquejada de múltiples trastornos emocionales.

Ruth siempre había querido ser una gran escritora o, al menos, una artista de cualquier clase. Pero la naturaleza, caprichosa en el reparto de los talentos, la había dotado de una gran sensibilidad, un penetrante sentido crítico, una perspicaz agudeza para la detección del talento ajeno... y una nula capacidad creativa. Mes tras mes, participaba en el concurso de relatos de Sedice, un foro de literatura, sin conseguir más que unos pocos votos.

Y ella sabía que no merecía más. Sin embargo, el fracaso constante en todos los órdenes de su vida, había deteriorado profundamente la estabilidad mental –ya de por sí frágil- de Ruth alias Jacobo alias personare.

Por eso, el mes de marzo de 2006 publicó un cuento titulado “Chantaje”, y que constaba de una sola línea:
Cita:
Si este mes no gano el concurso, me suicido.


En cuanto le dio al botón de enviar recordó la anécdota que relataba Mishima, acerca del soldado que preparó un plato de albóndigas para el emperador. Según contaba Mishima, el soldado estaba obligado a acabar con su vida. Si el emperador rechazaba las albóndigas, por haber cocinado un plato que no estaba a la altura de su majestad, y si las aceptaba, por haber cometido el atrevimiento de cocinar para el emperador.

En ese momento, Ruth comprendió que había firmado su sentencia de muerte. Lo único que le quedaba por hacer era conseguir que al menos su último acto sobre la tierra estuviera dotado de la belleza que siempre le había faltado.

No lo consiguió. Su muerte fue una chapuza, como todo lo que hizo anteriormente.



Tercer puesto
Tiempo
Erian


Ilustración de sergigres
(ampliar)

. El tiempo pasa despacio. Veo las agujas del reloj y ahí siguen. Sé que se mueven, pero no lo noto. Las horas no pasan y a los minutos les cuesta avanzar. El segundero da un salto. Lo he visto. Ya estoy más tranquilo.
. Ahora esperaré otra eternidad antes de verlo moverse de nuevo. Ahí está, otra eternidad después, se ha movido. Suelto la respiración contenida.
. Una vez más esta espera interminable. Pasará otro segundo y lo veré. Lo sé, pero aun así sigo inquieto. La desesperación empieza a hacer mella en mi ánimo, y aun no ha pasado. ¿Qué sucede? Se ha parado, y no puede ser la pila, ya que es de cuerda. Y le he dado cuerda, cómo iba a olvidarme. Pero sigue inmóvil. Tengo que hacer algo, no puedo quedarme esperando así sin más. Tal vez si lo muevo con la mano. Bien, no ha costado tanto, y ya ha pasado. Con un poco de ayuda, pero ha pasado.
. Y otra eternidad esperando. Me temo que de nuevo tendré que ayudarle. Bien, no cuesta tanto ahora que tengo práctica. Ha pasado.
. Otra vez esperar, pero ayudaré con un empujoncito. Este ya ha costado más, pero lo he logrado. Ha pasado otro segundo.
. Y otra vez más, me pongo manos a la obra que ahora está subiendo y tengo que levantar todo su peso. No tardaré. Bien, lo logré. Un segundo más.
. Ya no esperaré, trataré de levantar la aguja un poco más, ya casi ha pasado. Cómo pesa la condenada. Otro segundo más.
. Ahora otro, me pongo de puntillas que casi no llego. No, no soy capaz, tal vez saltando la empuje. Es frustrante. Un poco más alto. Un poco más. Uf, al fin. Otro segundo.
. Ya está muy arriba y no llego. Tendré que volver a esperar una nueva eternidad. Ahora no hay nada que hacer. Si tuviera una piedra se la lanzaría y tal vez lograse empujar la aguja, o un palo largo con el que moverla. Pero no tengo nada, y ya no llego aunque salte. No puedo escalar por el minutero, es demasiado resbaladizo. No, tengo que pensar algo, no puedo darme por vencido. Este segundo tiene que pasar. Ahora que estaba tan cerca no puedo quedarme así. Pero no puedo hacer nada, no hay manera de llegar esta vez. El segundo no pasa y esta eternidad se hace demasiado larga, no lo soportaré. Tal vez si no lo hubiese movido antes seguiría su ritmo normal. No puede haber sido eso, tiene que moverse, tiene que hacerlo. No puede quedarse parado. Es imposible.
Pero este segundo no pasa. Sigo esperando otra eternidad.

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MensajePublicado: Vie Jun 02, 2006 1:01 pm    Asunto: Responder citando

Cuentos de Abril de 2006

Primer puesto
El Resfriado
de Gengis

Ilustración de Lilibel
(ampliar)

Siempre me dije que un niño con tanto carácter a tan temprana edad llegaría muy lejos...

Fue durante las vacaciones de Pascua. ¡Pasé la mitad de ellas en cama! El mocoso de mi sobrino, al final, terminó por contagiarme su resfriado. Bueno, y al parecer, no solo a mí, a toda la familia. Claro, el pequeñajo, aún enfermo, está siempre con ganas de jugar y lo tienes todo el día encima, así que al final... ¡zas! ¡La pillas!
Pero no fue un simple resfriado lo que nos contagió, había algo más.

Tras el segundo día de fiebre, ya empezaba a encotrarme algo mejor y decidí tomarme una ducha. Al coger la toalla para secarme me percaté de una extraña mancha roja que me había salido en el pecho. Pensé en algún posible golpe del que no me acordaba; en fin, no le di mucha importancia. Aunque la tenía...

Abajo me esperaba mi sobrino con su peculiar sonrisa traviesa dibujada en sus finos labios. En la mano sostenía un cochecito de juguete. Al verme, y tras gritar la palabra “tioooo”, lanzó con fuerza su juguete al suelo. Se quedó mirándome y con su diminuto dedo me señaló el cochecito encogiéndose de hombros. Siempre hacia lo mismo, tiraba las cosas al suelo y luego esperaba a que se las recogieras. Si no lo hacias prorrumpía en llanto y si lo hacias la habías cagado: se pasaba el día tirando cosas para que se las regogieras. Como siempre, pasé de él, por mí podía llorar todo lo que quisiera; a veces le funcionaba el truco con su madre, pero conmigo, ni hablar.
Bien, el caso es que tan pronto giré la cabeza hacia otro lado me dió un repentino arrebato de tos; sin duda los últimos resquicios del resfriado, pensé. Pero no era eso... El niño emitió una carcajada y al girarme ligeramente, pude ver como me señalaba de nuevo el cochecito. Intenté pasar de nuevo de él, pero en ese momento mi tos se volvió más violenta y mi pecho empezó a arderme justo en el punto donde había visto la mancha roja momentos antes. El niño lanzó otra carcajada y me volvió a señalar su juguete. Encorvado por el ataque de tos y el dolor del pecho, me hallaba bastante cerca del cochecito, así que sin pensar mucho en lo que hacía, se lo recogí y se lo tendí.
Fue algo increíble, en cuanto aquel mocoso tuvo el dichoso juguete en sus manos, mi tos y mi dolor desaparecieron. El niño me miró socarrón y salió corriendo. Hasta más tarde no acabé de creerme lo que había sucedido. Mi sobrino era capaz de controlarme, me había convertido en su esclavo.

Ahora sé que realmente este chico llegará muy lejos, desde aquel día, su número de “esclavos” ha aumentado considerablemente. Su “resfriado” se extiende como la pólvora y todas sus “víctimas” acaban con un bonito medallón rojo en el pecho.
Por cierto, ¿no habreis estado resfriados últimamente? ¿Os habeis mirado el pecho?...



Segundo puesto
Mariposa
de Athor


Ilustración de Athor
(ampliar)

Yo no queria, de verdad que no. Solo queria irme. Que pesadilla. Y no me podia escapar. Y hacia calor, uff! si hacia calor. El dedo nunca sobre el gatillo... Nuestro turno. En fin, si ya estas aca... aprovecha!
Entramos todas juntas, algunas nerviosas, otras excitadas, esta seria la primera vez! Me toco el numero 10. Perfecto. El dedo nunca sobre el gatillo... Me acoste en suelo, meti la mitad del cuerpo en el arco de hierro, separe las piernas y sostuve el arma. Cuanto pesa. Instintivamente, puse el dedo sobre el gatillo. "El dedo nunca sobre el gatillo!" Me gritaron de atras. Lo saque de inmediato. Que estupido reflejo. Como puede ser, que apenas agarramos un arma, sabemos que hay que disparar? No tuve tiempo para pensar, ya estaban gritando "APUNTEN!". Apuntar? A ese circulito diminuto? Me llevo unos minutos, queria estar segura. No queria fallar. Si total ya estaba alli, lo haria bien. Circulito negro en la mira. Alguien me saco una foto. 9, 10 y 11, FUEGO! Sin respirar aprete el gatillo.
PUM!
...
...


IJS!!!!!!!!!!!
Queria gritar, queria salir corriendo, queria escupir, queria llorar, queria no ser yo. Que estoy haciendo?
FUEGO LIBRE!!!
PUM!!! PUM!!! PUM!!! PUM!!! PUM!!! PUM!!! PUM!!!! PUM!!! PUM!!!!
9 veces mas aprete el gatillo, hasta que se me acabaron las balas. No cerre los ojos, pero no apunte. Tiraba solo para deshacerme de ellos, que se vayan; que no venga nadie a darme animos. Nadie. Nada. Que hice?
IJS!!!!
Seguia habiendo estruendo a mi alrededor. No todas habian terminado. Todavia no me podia levantar.
Mire a mi alrededor. Una amiga lloraba, incapaz de continuar. Otra chica la miraba como diciendo "miren a esa que no puede terminar, que tonta".
Queria correr, llorar, estar sola, sola. Y entonces las vi. 3 mariposas blancas, volaban en donde hasta hace unos segundos el aire fue rasgado por las balas. Ellas bailaban como si no entendiesen de ruidos, de miedo, de muerte. Bailaban victoriosas en el campo de tiro. Queria gritarles que vuelen lejos, lejos antes de que lleguen las proximas balas. Que no las vean! Pero seguian alli, indiferentes bailando entre tormenta y tormenta. Tal vez sea su forma de decirme que incluso en un lugar asi, existen las mariposas. Tal vez yo pueda ser todavia mariposa. O tal vez no, tal vez se estan despidiendo...
Me tocaron el hombro y me levante. Hicimos una fila y comenzamos a caminar. Que asco soy. Millones de cosas se apretujaban en mi garganta sin poder salir. Mi piel se volvio pegajosa. Y ahora yo camino hacia el blanco. Ahora yo soy el blanco. Agarre mi hoja y sali corriendo. Un solo agujero. Al lado del circulito negro. Que sorpresa.
Afuera todos nos pedian que mostrasemos las hojas. Eso es lo que importa en realidad, el resultado, son las hojas.


Pero tal vez.... tal vez pueda seguir siendo mariposa. A pesar de todo. A pesar de todas las hojas... y de las otras cosas.



Segundo puesto (ex aequo)
NO TOCAR
de Ocxia

No sabía por qué aquella mañana de abril, cuando pasaba, como todas las mañanas, por el estrecho pasillo que conducía a la oficina, aquel objeto llamó mi atención. Me pareció recordar que estaba allí desde siempre, encima del mostrador. Pero en aquel momento me atrajo de una manera casi hipnótica. ¿Sería porque lo habían cambiado de lugar? Me dí cuenta de que a su izquierda asomaba un pequeño cartel que decía: "NO TOCAR".

Pasé toda la mañana embotado por la imagen de la pequeña escultura de piedra, con sus destellos metálicos cegando mi capacidad para emerger hasta la realidad. Sus aristas, tan casuales que podrían haber sido esculpidas por la naturaleza, acudían a mi mente una y otra vez. Pero lo que más me fascinaba era el cartel.
¿Por qué "NO TOCAR"? ¿Qué pasaría si la tocaba?
Por mi imaginación cruzaron ideas que ahora, con la perspectiva que da el tiempo, me avergüenzan profundamente. Tales como que la piedra, nacida en el espesor de la selva amazónica, otorgaba increibles poderes a quien la tocara. O (y esta era la más terrorífica), que de origen demoníaco, poseía a los estúpidos que no escuchaban las advertencias.
Después de sopesar una y otra vez los pros y los contras, decidí que al día siguiente lo haría. Posaría la yema de mi dedo índice suavemente sobre ella.
Pero no lo hice; no me atreví.
Ni al día siguiente, ni al otro.
Sólo un miedo mayor, por ser más real; ser despedido por la falta de rendimiento acusada estos días, me obligó una mañana a tomar la decisión.
La toqué.
No pasó nada.
Ninguna luz brilló; ningún demonio despertó para destruir el mundo.
Sufrí una gran decepción. Un infantil desengaño. Pero al menos conservé mi puesto de trabajo.

Hoy, otra mañana de abril, algunos años después, recuerdo todo esto porque al pasar, como todas las mañanas, por el estrecho pasillo que conduce a la oficina, aquel objeto no estaba ya allí. No sé desde hace cuanto tiempo.
Y no he podido evitar pensar que quizás alguien con más empatia que yo lo tocó y desaparecieron juntos a un mundo desconocido.



Tercer puesto
El Guerrero
de dStrangis

Ilustración de Athor
(ampliar)


Empuña el arma, esperando,
la estocada postrera,
la espada que haga mella,
en su escudo destrozado.

Arroja su guante al destino,
aguarda sin un lamento,
aguarda, mientras el tiempo,
se convierte en su aliado.

La cota la liza soporta,
más ningún favor ofrece,
y su ánimo se crece,
pues piensa que está ganando.

Tajo, estocada, tajo.
Su alma allí renace,
reencontrado el coraje,
pone a sus pies a los hados.

Mas el destino es avieso
y juega malas pasadas,
con un último requiebro,
rompe su fiera guardia.

Hiere.

Y mata...

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MensajePublicado: Lun Jul 03, 2006 7:33 am    Asunto: Responder citando

Cuentos de Mayo de 2006

Primer puesto
Historia del Roble mágico
de Athor


Ilustración de Athor
(ampliar)

Un poco de agua
un poco de sol
sin sombra
solo sol.

Un poco de simple cariño
retazos de sonrisas apagadas,
bajo el Fresno que jamas sonrió
que ya no da sombra
solo sol, sol y mucho calor.

Y yo me derrito
lentamente me derrito
suplicando al cielo perdón
yo no corté el Fresno
no fui yo
pero me siento culpable y pido perdón.

Tal vez sean aceptadas
y el cielo brille con cantos de hadas,
y de la dolorida tierra resurja
de cenizas, polvo salobre,
un pequeño Fresno
o un fresco Roble.


Segundo puesto
Dibújame un dragón
de sergigres

— Venga, dibújame un dragón.
— ¿Un dragón? Vaya cosa me pides... Nada menos que un dragón. Haré lo que pueda. Mmmm... Vale, aquí tienes.
— Pero yo te he pedido que me dibujes un dragón, y esto es un dinosaurio.
— Que no, que no, no lo ves: es un dragón. Verde, con escamas, y crestas y cosas en el espinazo.
— Pues yo creo que es un dinosaurio, un iguanodón para ser más precisos.
— Pues mira, le dibujo colmillos y garras y ahora es un fiero dragón.
— Ahora es un fiero iguanodón carnívoro.
— Uf, mira que eres difícil... Y éste, ¿qué te parece?
— Es Godzilla, ¿no?
— Muy gracioso... Oye, ¿y si dibujo una caja con agujeros... y nos creemos que el dragón está ahí dentro?
— Quizá conseguiste engañar a otro con ese truco, pero a mí no.
— Vale, ahora vas a ver lo que es bueno. Un cuerp estilizdo... Así... ¡Listo!
— ¡Oye! Ese dragón está muy bien... Pero creo que quedaría mejor en la marquesina de un restaurante chino, yo necesito un dragón más europeo.
— Sí. Europeo. ¿Y de donde? ¿Holandés? ¿Griego, tal vez? Ya me cansé. ¿Qué más da como dibuje al dragón? Los dragones no existen, y los puedo dibujar como me dé la gana.
— Te equivocas. Para hacer un dibujo de cualquier cosa, debes creer en ella, hacer que exista. Si para ti un dragón es como lo has dibujado, si crees en tu dibujo, entonces ese dragón existe.
— ¿Qué....?
El dibujante fue destripado en pocos segundos por un iguanodón carnívoro, que compartió sus restos con Godzilla, una caja con agujeros y el logotipo del "Restaurante Gran Muralla".


Tercer puesto
Trazos
de sergigres

Hoy he decidido averiguar adonde me llevan mis pasos.
He salido de casa con un gran cubo de tinta negra y una brocha de mango largo, decidido a marcar mi camino diario. Por eso decidí ir caminando a mi trabajo, pero por la falta de costumbre y mi pésimo sentido de la orientación, acabé dando varios rodeos, que quedaron escritos sobre las calles. Entré a la oficina, saludé como pude a todos (había llegado muy tarde), y dejé el cubo y la brocha junto a la percha donde cuelgo mis cosas, y no la toqué hasta que llegó mi hora del desayuno. Entonces marqué con un par de trazos cortos mi camino desde la oficina al pequeño bar al que acudo cada día.
A la hora de comer me dirigí, brocha en mano, hacia el restaurante en el que comparto comida, risas y quejas con mis compañeros, pero al llegar a la puerta, recordé que no llevaba dinero, así que tuve que redibujar mi ruta en busca de un cajero, y así poder comer, pagar, y seguir trabajando.
Acabé mi jornada laboral rubricando mi trazado con una recta, ahora que había descubierto que el camino de mi lugar de trabajo a mi casa no era tan largo ni tan complicado.
Y no sé por qué me empeño en hacer estas demostraciones, pues no necesito subir a la torre más alta y mirar el suelo para saber que los que doy cada día, que he dado toda mi vida, no hacen otra cosa que escribir una y otra vez tu nombre.



Ultima edición por sergigres el Jue Oct 12, 2006 4:08 pm, editado 4 veces
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MensajePublicado: Lun Jul 31, 2006 7:49 pm    Asunto: Responder citando

Cuentos de Junio de 2006

Primer puesto
El Dragón curioso.
de crysagon


Ilustración de Lilibel
(ampliar)

Era un Dragón solitario,
(lejos del valle vivía)
que oyó sonar un buen día
los toques de un campanario.

Supo entonces que había gente
distinta de lo que él era;
y antes de la primavera
voló hasta el valle, impaciente.

Era su único deseo
conocer la maravilla
de aquella gente, y su villa;
mas, por desgracia, era feo.

Al ver al Dragón volar,
veloz como un gran halcón,
se les heló el corazón
a las gentes del lugar.

Y se echaron a correr,
pues estaban asustados;
se dejaron olvidados
los fuegos, y empezó a arder

todo el pueblo, y los sembrados.
Y culparon al Dragón
diciendo que, por su acción,
habían sido dañados.

El Señor de aquel lugar,
que sabía de dragones
sólo por los cronicones,
se retiró a meditar.

Tras mucha meditación,
y hablar con un sabio moro,
se pensó que un gran tesoro
tenía en su cueva el Dragón.

Mandó un tropa aguerrida,
en una clara mañana,
a la montaña lejana
donde estaba la guarida

del pobre Dragón curioso.
Al llegar, le despertaron;
todos juntos le atacaron
con resultado espantoso.

Muchos guerreros murieron,
pero al Dragón, le mataron.
La cueva al fin registraron;
y de la cueva trajeron

el Tesoro que guardaba:
era un niño, muy pequeño,
que decía que, en un sueño,
con un gran Dragón volaba ...



Segundo puesto
Lo que me pasó el otro día
de sergigres


Ilustración de sergigres
(ampliar)

El otro día me pasó algo asombroso.
Yo estaba paseando tranquilamente por mi barrio, sin dirigirme a ningún lugar en concreto, cuando me crucé con este señor... este señor que nunca recuerdo como se llama, ni que cara tiene, por lo que nunca lo saludo, pobre hombre. Y claro, debido a mi impertinencia, el pobre hombre se vio obligado a sacar un gato del bolsillo de su abrigo, y lanzármelo con tan mala fortuna que acabé en su estómago (en el del gato).
Los estómagos de los gatos, en contra de la creencia popular, y según afirma cierto grupo de científicos, a los que nadie en tiene en consideración por fortuna (para los gatos), no son oscuros, sino que en ellos resplandece una tenue luz natural. Esto queda claramente al descubierto durante la noche, cuando la luz estomacal sale al exterior a través de la retina de estos hermosos bichos. Esto es bien sabido en las islas polinesias, donde un turista curioso puede observar que las casas de los samoanos, de noche, están alumbradas por gatos a los que sus amos les dan la vuelta, como nosotros le damos la vuelta a un calcetín.
El caso es que acabé dentro de la tripa de este gato, lo cual no estaba tan mal, pues yo llevaba un libro bastante largo, y la digestión del felino era tan suave, un leve ronroneo, y ese calorcito...
Pero bueno, tenía que salir de allí, porque sino no os estaría contando esto.
Y la manera en que salí... Bueno, eso os lo cuento otro día.



Tercer puesto
La historia del cazador
de crysagon


Ilustración de sergigres
(ampliar)

Érase una vez un hombre
que vivía retirado,
y en su tarea ocupado,
nunca utilizaba el nombre.

Le llamaban "Cazador";
pues abatiendo animales,
no conocía rivales;
Era, en la caza, el mejor.

Llegó a tanto su afición,
que siempre estaba cazando;
y así, se le fue cambiando
su antaño buen corazón.

Sólo pensaba en matar;
pero no para comer:
mataba para vender
el fruto de su cazar.

Un buen día, que acechaba
el paso de unos venados,
vio lobeznos encamados.
Pieles de lobo deseaba

así que quedó a la espera,
de que los lobos mayores,
que eran los progenitores,
volvieran a la lobera.

Y las horas se pasaban,
y los lobos no venían;
y los lobeznos gruñían
pues no los alimentaban.

Quiso, pues, el Cazador
poner fin a aquella espera;
y lo hizo a su manera:
ejerció de matador.

A los cachorros mató,
y les arrancó la piel.
Pero aquel acto cruel,
para siempre le marcó.

Pues al regresar a casa
vio que, durante la espera,
ardió la cabaña entera
por la culpa de una brasa.

Sus hijos y su mujer
se quedaron atrapados;
y murieron abrasados,
pues no pudieron correr.

Enloqueció de dolor,
y ya no supo matar;
nadie le volvió a llamar,
nunca más, "El Cazador".

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MensajePublicado: Jue Oct 12, 2006 3:45 pm    Asunto: Responder citando

Cuentos de Julio de 2006

Primer puesto
El pescador
de crysagon

Toda su vida pescando,
con buen tiempo, o con tormenta.
Pero nunca se lamenta:
le gusta estar navegando.

Siempre vigilando el mar
del que saca su sustento.
No descansa ni un momento:
duro trabajo es pescar.

Su secreto nadie sabe,
pues a nadie lo ha contado:
que navega, esperanzado,
por encontrarse otra nave.

Recuerda el bajel veloz
de un gran capitán pirata
que, una vez, casi le mata
tras un combate feroz.

También recuerda la hija
de aquel fiero capitán;
mientras mira con afán
su regalo: una sortija.

Pues, desde entonces, la ha amado.
Y la busca, por los mares,
y padece los pesares
de cualquier enamorado.

¡Pobre loco pescador!.
Si ella le hubiera querido,
los dos habrían compartido,
desde hace tiempo, el Amor.


Segundo puesto
¿Qué es lo que quieres de mí?
de Helerus

Vaya, pero qué costalazo me he dado... Y veo que mi prueba es más líquida que sólida, por razones obvias... pues me he que dado dormido, no he pegado ojo desde hace 40 horas, o talvez cuarenta y dos, o quizas simplemente este es un sueño mássss... Pero despierta, hombre, que tienes que hacer tu trabajo...
¿Que los radios son distintos, y que la aplicación del teorema de Green tiene que demostrarse, y a partir de los postulaaaaaaa....?... Pero qué sueño tengo, no puedo concentrarme...

Me toco la cabeza, parte por parte, y siento venas que nunca había sentido antes... me pregunto si será peligroso. No quiero pensar maaaaaasssss.... Pero ¡que te pasa!, no te duermas, mira que los demás te ven como a un bicho raro... y que la transformada y que esto y lo otro, que se tiene que aplicar la inversa el Jacobiano para obtener laaaaa.... eh... ¡ah!, estúpido, que van a creer que estas drogado...

Mi señor... mi señor, por favor, que no ensucie mi prueba con esta baba inmunda de hace dos días, con mi pelo desaliñado, sin haber comido, sin haber siquiera pegado las orejas frente a un tibio colchon... ¡Y esta puta ecuación de mierda que no me sale!... Si solo pegara los ojos por unos instantes, yo... yo... yooooo.... ¡Pero que sueño tengoooo!...

¿que?, ¿ya se acabó la prueba?, pero no, pero, pero... ¿Ya pasaron las dos horas?... Pero por los menos deje ponerle el nombre, por Dios...

Es mi fin, pero bueno, por lo menos me podré ir durmiendo en el metro, jejeje...


Tercer puesto
El hombre que odiaba la lluvia
de Empanadilla

"Ha dejado de llover", piensa y coje su paraguas para ir hasta el trabajo."Desde que era pequeño os observo y no tenéis ningún secreto para mi"."Mucha gente piensa que solo con sacar el paraguas a la calle no lloverá. ¡Ja! .Si ellos supieran...sois traicioneras y hay que teneros a raya!".Mira al cielo gris.

El no se da cuenta pero varias personas se han quedado paradas siguiendole con la vista.Sonrie una vez más."¡No saben el secreto!.¡Hay que amenazaros y mostraros que por mucho que queráis no me voy a mojar!"y empuña el paraguas como si pudiera atravesar las nubes y ensartarlas.Feliz,continua con sus teorías.

"Perfecto,ha sido perfecto como siempre..."sigue pensando mientras empuja la puerta de su oficina."Ni una gota"
¿Otra vez Manuel?-le pregunta su jefe-Si lleva usted así el paraguas es porque llueve pero tiene que abrirlo,hombre... ¡Siempre igual!



Ultima edición por sergigres el Jue Oct 12, 2006 3:51 pm, editado 1 vez
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