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MONOGRÁFICO: Mundo y apocalipsis
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Prospector
Alcaide
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Registrado: Jun 24, 2007
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Ubicación: Coruña City
MensajePublicado: Mie Mar 26, 2008 11:35 am    Asunto: Responder citando

3/3

- ¿Cuál es la misión ahora? Pregunto Net.
– Rastrearemos estos desperdicios hasta encontrar supervivientes y luego dejaremos a esta gente en Selene. Miko, te necesito en el puente. Debemos encontrar algo entre tanta chatarra metálica.
– Ya voy, se la escuchó sollozar por el micrófono. Cuando se sentó en el puesto de radar, su cara era una máscara hierática, como marcaba la tradición japonesa, aunque su mono olía al incienso que se quemaba ante los altares de los antepasados. Después de un momento de flaqueza, había regresado la mujer profesional a la que todos admiraban.
– El mejor homenaje que podemos hacer a nuestros seres queridos, es traer a los que podamos a un lugar seguro. Si tus padres estuvieran aquí, sería lo que te dirían.
– Si, capitán fue su lacónica respuesta.
– Capitán, hay dos señales a las diez, rumbo nord-noroeste. Giro de treinta grados.
– Pues vamos allá. Miko, vigila los restos, si nos alcanza, estamos muertos. La señal se fue haciendo cada vez más fuerte y contemplaron una luz naranja parpadeante.
– Net, extiende el brazo de recuperación. Si les queda tanto aire como batería, nuestra buena acción se quedará en un relato macabro.

- ¿Qué haces tu aquí? la chirriante voz del especialista sacó a Net de su concentración. Mientras manipulaba los mandos del brazo telescópico, ignoraba a Abecedario, que acababa de salir de la cama. Vestía pantalones cortos y una camiseta usada.
– Estoy recuperando dos cápsulas de la estación central.
- ¿Han tenido algún problema?.
– Si. Ahora ya no existe. Solo es un cinturón metálico a la deriva.
- ¿Qué demonios me cuentas?.
– Si. En menos de quince minutos, el mundo que conoces se ha ido por el desagüe.

– Dímelo sin tapujos le exigió Felicia, sentada en la cama de la enfermería. Tenía un ojo y la mitad de la boca cubierta de apósitos y ambas piernas enyesadas. Su espalda le enviaba repetidos latigazos de dolor.
– Bueno, nada que la cirugía no pueda arreglar y ya de paso te podías retocar otras cosas…
- No bromees con eso, le reprochó. – Cuéntame lo que sepas de la situación en el planeta.
- ¿De verdad quieres oírlo? La doctora ha dicho que sería mejor para tu recuperación que no te sometiera a estrés.
- ¡Como si se me para el corazón otra vez! ¡Quiero saber la verdad!
– Pues eso no lo sabremos hasta que podamos llegar a la superficie y para eso necesitamos un transbordador. Lo que te puedo decir ahora es que dos tercios de la población de la tierra han muerto o esa es la estimación con la que trabajamos.
- Los que quedan se enfrentan a un invierno nuclear mientras no se pose el polvo. La temperatura ha descendido ya que la luz del sol no puede atravesar esa densa barrera. Los que sobrevivan a eso, serán afortunados.
- ¿Y ahora donde vamos?.
– Os dejaremos en Selene. Allí esta todo preparado para comenzar con la reconstrucción.
- ¿Crees que nos volveremos a levantar después de esto?.
– Si, confío en la gran capacidad de adaptación del ser humano. No hemos salido de la cuna para que esto nos detenga. Su sonrisa parecía sincera aunque en su corazón, en un lugar recóndito y con la señal de prohibido el paso, moraba otro sentimiento – Y su infinita sed de venganza, eso si hará que se levanten de entre el polvo.

De nuevo en el puente, el navegante preguntó
- ¿Qué oyes? y sacudió el hombro a Miko, que tenía los cascos puestos.
– Esto y apretó el botón para que se pudiera oír aquella amenaza.
– ¡Os habéis metido con el planeta equivocado!. ¡Terminaremos por daros caza y os exterminaremos como a perros!. ¡Como a simples cucarachas!.
– Está en todas las frecuencias, parece que lo está mandando uno de los cazas o quizás lo hagan desde la tierra, quien sabe.

“Quien resiste, vence”. Persio, poeta romano.

PD: Solo le he hecho un par de repasos y lo terminé ayer así que ya sabéis, leña al mono que es de goma. Se que lo otro merece un par de cambios mas profundos, le he dado un par de retoques y contarme lo que parece.


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"El que lucha contra nosotros nos refuerza los nervios y perfecciona nuestra habilidad". Edmund Burke.


Ultima edición por Prospector el Dom Abr 06, 2008 10:57 am, editado 3 veces
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Elisabet
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Registrado: Oct 02, 2006
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MensajePublicado: Mie Mar 26, 2008 10:01 pm    Asunto: Responder citando

Hola,

Prospector, gracias por las aclaraciones. Lo del búho nival, bueno. Y lo de la pista ya lo entiendo. La luz de la costa... ¿un faro??

Así que eso es un entierro eskimo. Yo sabía que los vikingos entierran a sus jefes en barcos rituales, pero bajo tierra, en túmulos. Incluso en alguna ocasión por incineración... Bueno ya aprendí algo nuevo.

Tu nuevo relato ya lo leeré con calma, que antes van los de Víctor y Uwe, al menos. Y yo ya tengo preparado el mío para dinamizar este hilo. A lo mejor lo cuelgo mañana mismo. ¡Este te lo debo!

Ahora, Víctor, voy a por ti!! (bueno, a por tu cuento Wink )


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Elisabet
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Registrado: Oct 02, 2006
Mensajes: 749
MensajePublicado: Mie Mar 26, 2008 10:41 pm    Asunto: Responder citando

Víctor, ya leí tu cuento.

Sinceramente, creo que escribes muy bien, con soltura y con la dosis justa de sentimiento y toque humano.

Oye, te juro que no he leído tu relato hasta hoy... pero en mi cuento, que acabé de escribir ayer, también hay un "Erik" (¡lo siento!!! Ahora no le voy a cambiar el nombre...)

Bueno, a por faena.

Estoy impresionada con las cirujías de Prospector y Uwe, así que poca cosa me queda por decir.

Antes que nada, vigila con los "sí", "más", y "cómo" que deben ir acentuados.

Luego, Uwe ya te lo dice, ja, ja (cómo me conoce): los cambios de tiempos verbales. Si narras en pasado, no te descarriles al presente, como te sucede aquí:

Cita:
No recuerdo en que estaba pensando en aquel momento, me gustaría decir que era en algo profundo, existencial quizás, pero la verdad es que en los últimos tiempos los pensamientos prácticos son casi lo único que ocupa mi mente,

Los tres últimos deberían ir en pasado, para ser acordes con el resto del texto. Y para no repetir "era", "eran", puedes quitar esa coletilla "la verdad":
No recuerdo en que estaba pensando en aquel momento, me gustaría decir que era en algo profundo, existencial quizás, pero en los últimos tiempos los pensamientos prácticos eran casi lo único que ocupaba mi mente,

Bueno, es una propuesta.

Más detalles:

Cita:
A estas alturas del año el clima todavía era agradable pero el invierno llegaría pronto, y con él el frío.
¿Ves el efecto de los dos "él, el" juntos? No queda bien, puedes cambiar un poco la frase para evitarlo.

Cita:
Luego por la noche íbamos a la feria que montaban en el puerto cada año y comíamos perritos calientes y algodón de azúcar y Elisa y yo nos montábamos en los caballitos

Faltan comas. Antes y después de "por la noche" (explicativo) y después de azúcar, como pausa razonable.

Cita:
Pensé en Mónica, de solo 22 años de edad. Mónica que ha sufrido quizás aun más que el resto de nosotros. Y en ese momento volví a maldecir a la plaga que nos lo ha arrebatado todo.

De nuevo cambio de tiempos. Mónica, "que había sufrido..."; la plaga que "nos había arrebatado"...

Cita:
Desde que terminó todo hasta día de hoy no me puedo haber encontrado con más de 50 o 60 personas.

Se entiende lo que quieres decir, pero no me gusta cómo queda, suena raro. Ese "no me puedo"... es ambiguo. Podrías poner algo como:

Desde que terminó todo hasta día de hoy no me debo haber encontrado con más de 50 o 60 personas.

Cita:
No poseemos la suficiente diversidad genética para reestablecer la humanidad en ninguna base permanente.

Eso de la base no lo acabo de entender. ¿Te refieres a que falta un fundamento biológico, o a que no se pueden establecer en un lugar fijo?

Por otra parte, ¿esto es así? Dicen los expertos en genética que toda la especie humana desciende de una sola rama progenitora (la famosa "Eva africana"). ¿Cincuenta individuos son demasiado pocos para diversificar los genes? Quizás sí, no lo sé.

Bueno, finalmente, esto es un relato literario, no un reportaje científico...

Cita:
Y es entonces que pensé en cuan mas difícil lo tenemos aquellos que sobrevivimos a nuestros seres queridos.

Uf. Es un poco de ir por casa, la primera construcción. Y de nuevo cambias de tiempo verbal. Mira cómo quedaría, por ejemplo, así:

Y entonces pensé en cuán mas difícil lo teníamos aquellos que habíamos sobrevivido a nuestros seres queridos.

De nuevo, son matices discutibles...

Cita:
Su temática era fantástica y cada episodio variaba entre la ciencia ficción, el terror y a veces, una combinación de los dos, culminando cada uno de ellos

Mira dos detalles: un par de comas entre "a veces" y, en lugar de "los dos", "ambos":
Su temática era fantástica y cada episodio variaba entre la ciencia ficción, el terror y, a veces, una combinación de ambos, culminando cada uno de ellos...

Cita:
El verano llega a su fin, y con él las risas, la diversión y los castillos de arena en la playa.
Se aproxima un invierno que posiblemente nunca acabe, o que quizás ya está aquí y aún no nos hemos dado cuenta. Sea como sea el verano se acaba, y una vocecilla en mi cabeza me susurra con voz certera que me despida de él, porque no volveré a verlo nunca más


Ahora sí que se admite el presente. Es un final, una conclusión que te sitúa en el presente del narrador. Me gusta cómo lo acabas.

Y ahora, dejo los guantes de carnicera y me voy al fondo, al contenido del cuento. Está claro que guerras nucleares, cambio climático y pandemias son temas favoritos para cargarnos nuestro mundo y pintar escenarios apocalípticos... En tu caso, tu cuento destila una curiosa serenidad. Hay belleza en ese atardecer junto al mar, la escena es plácida, los supervivientes van manteniendo conductas civilizadas... (Jo, en eso también se parece a mi cuento Wink ) Pero poco a poco, con suavidad, vas revelando el drama fatal de la casi extinción de la especie humana. No es un final estruendoso, sino agonizante, como el de un enfermo que languidece hasta morir. Y, en ese final, hay lugar para los sentimientos, los recuerdos, la solidaridad y la preocupación por los demás (Mónica, el ciego Víctor...) La narración en primera persona le da el toque personal adecuado.

En fin, tu visión es interesante por eso. Se trata de un apocalipsis sumamente triste y sereno, aunque no por ello menos terrible (la epidemia ha sido atroz). Y esa frase que asoma, como un estribillo siniestro: "Ten cuidado con lo que deseas..." En realidad, los deseos de los protagonistas son inocentes, no tienen nada que ver con la realidad, que ha llevado a un extremo ese anhelo infantil de un verano eterno.

Creo que el cuento hace un pequeño retrato de varios personajes, en cuatro pinceladas y a través de los diálogos, y eso está logrado. De momento, no te digo más. Reitero que me ha gustado cómo escribes.

Y seguimos leyéndonos. Bueno, ¿a que no fue tan terrible?? Smile


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Belerion
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Registrado: Oct 19, 2006
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Ubicación: Málaga
MensajePublicado: Lun Mar 31, 2008 4:07 am    Asunto: Responder citando

Es la primera vez que participo en un monográfico. Espero que os guste el relato. No seais malos conmigo, eh? No, es broma. Por favor, sedlo.

ALMAS CON CUERPO

Una figura descendió del suelo y se posó suavemente en el suelo calcinado. Hubiera podido ser una persona normal si no fuera por las enormes alas de cisne que surgían de su espalda a través de dos hendiduras hechas en su camiseta blanca. Adel observó, meneando la cabeza, el desolado y destruido paisaje que se extendía ante él. Maldijo por lo bajo. Tantos años, tanto sufrimiento para esto.
Aguantó un momento a que las alas se fundieran con su cuerpo y después caminó lentamente entre los coches volcados unos encima de otros, ennegrecidos por culpa del fuego. Bajo uno de ellos, uno hombre de unos treinta años le observaba con los ojos inertes. Inmóvil, parecía simplemente dormir con los ojos abiertos. Pero Adel sabía que no estaba durmiendo. Estaba muerto. Dio una patada al suelo, enfadado. Enfadado con la humanidad por haberse destruido a sí misma, pero sobre todo, consigo mismo. Por no haber evitado aquello. Podía haberlo hecho, pero no había sabido verlo hasta que fue demasiado tarde. Tanta felicidad, tanto amor… tanta belleza barrida de la faz de la tierra en apenas un momento.
—Debimos haberlo visto venir ¿No es cierto? —preguntó una voz a su espalda.
Adel se giró sorprendido y se encontró con un hombre moreno. El cabello le caía libre sobre los hombros y unos ojos azules y fríos le miraban fijamente. Tras su espalda, dos enormes alas de murcielago se alzaban tapando la luz del sol.
—¿Qué haces aquí, Belerion? —le preguntó Adel sin un atisbo de emoción en la voz.
Belerion se acercó a él y observó el paisaje. Esbozó una sonrisa irónica y cerró los ojos.
—Tú eres un ángel —le dijo— y yo un demonio. Pero no somos tan distintos ¿sabes?
—Tu eres un asesino —replicó Adel—. Llevas dos mil años intentando conquistar el mundo. No digas que nos parecemos.
Belerion volvió a sonreír y contempló con tristeza la enorme nube de humo que se distinguía en lontananza.
—Tú lo has dicho —susurró—. Conquistar, nunca destruir —volvió a abrir los ojos y los clavó en el ángel, que había fruncido el entrecejo, al escuchar la extraña lógica del demonio—. Ambos hemos perdido con esto, Adel. Quizás… quizás debimos unir nuestras fuerzas, aunque fuera por poco tiempo, y evitar esto —añadió paseando la mirada por los edificios semidestruidos y los cadáveres que cubrían el suelo—. Nuestra naturaleza… nuestra razón de ser ha desaparecido. Ni tu puedes salvar a la humanidad, ni yo conquistarla ¿En qué nos convierte eso, Adel?
El ángel bajó la cabeza, pensativo, y entonces comprendió la triste realidad. El error que había cometido, tanto él como Belerion era centrarse en sus propios deseos. Él sólo deseaba proteger a la humanidad de los maquiavélicos planes de Belerion; pero no se le ocurrió protegerla de sí misma. Quizás el demonio tuviera razón y hubieran debido olvidar sus enfrentamientos durante un tiempo y proteger a la humanidad de su propio egoísmo, de su propio afán de destrucción. Al menos así, ellos dos hubieran tenido una razón para vivir.
—Somos simples almas con cuerpo —susurró y, cuando volvió la cabeza para mirar a Belerion, el demonio había desaparecido.
Lo más seguro es que no volviera a verlo. Ya no tenían nada que conquistar ni proteger.


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Prospector
Alcaide
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Registrado: Jun 24, 2007
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Ubicación: Coruña City
MensajePublicado: Lun Mar 31, 2008 11:02 am    Asunto: Responder citando

Hola Belerion.

Tengo para ti buenas y malas noticias. Lo primero las buenas, tu relato está bien escrito, quizás el único fallo que le encuentro de forma es las repeticiones.

- "El error que había cometido, tanto él como Belerion era centrarse en sus propios deseos. Él sólo deseaba proteger a la humanidad de los maquiavélicos planes de Belerion; pero no se le ocurrió protegerla de sí misma." Aquí encuentro un "deseos" "deseaba" "proteger" "protegerla". Como es algo que se repite a lo largo de la narración, yo lo miraría.

Por otro lado, ya en la parte mas de ideas a tu relato le pasa lo que al de Oyanor, que no explica lo que ha pasado ¿una catástrofe ambiental? ¿una epidemia de proporciones bíblicas? ¿una nueva gira de los Rolling Stones?. Alargándolo un poco, quizás llegues mas a profundizar.


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Belerion
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Registrado: Oct 19, 2006
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Ubicación: Málaga
MensajePublicado: Lun Mar 31, 2008 6:46 pm    Asunto: Responder citando

Hola, prospector:
Gracias por tu crítica. Lo de las repeticiones ya me lo han dicho varias veces y no escarmiento Smile Tengo que prestar más atención a eso. Lo del motivo por el que mundo está así, vale lo admito, e spor una gira de los rollings. Noooo, realmente he intentado ponerlo implicito en el relato pero, a lo mejor no lo he hecho bien. Cuando describo los coche chamuscados y el suelo carbonizado y los edificios medio destrídos intento dar a entender que ha sido una guerra nuclear, pero sin decirlo, no se si me entiendes.
En fin, tendré que echarle un vistazo a eso porque me parece que no lo he hecho como dios manda jejejeje.

Un saludo y muchas gracias.


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Elisabet
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MensajePublicado: Lun Mar 31, 2008 9:20 pm    Asunto: Responder citando

Ah, ¡ya me voy poniendo al día! Uwe, hoy te toca a ti...

He afilado mi bisturí, me he puesto los guantes, me he abrochado la bata... Twisted Evil

¡Y me he quedado compuesta y sin fiambre que cortar! Confused

Chico, tu cuento está estupendamente escrito. Para mí, tiene algunos giros un tanto coloquiales, pero aparte de esos "demonios" y "coger desprevenidos" y alguna cosita más, que por otra parte acercan más la narración al lector, no veo nada que objetar.

Verás, lo que sí he notado es que hay como una mezcla de estilos. A párrafos parece un documental de la National Geographic en plan agorero, a ratos es como un relato de un amigo a otro amigo... con ese tono cómplice hacia el lector, que usas al final en ese giro inesperado.

Pero en ningún momento decae el interés. Ah, y el tema es original. ¡Un hongo cósmico! Que penetra por lo que un día fue la capa de ozono... Qué inquietante. Brrrrr, ojalá nunca llegue a suceder algo así.

Me gusta mucho el final, especialmente la frase que te marco en negrita.

Cita:
Solo quedamos nosotros. Y sabemos que el enemigo está ahí, a nuestras puertas, escarbando bajo la superficie, absorbiendo oxígeno y ganándole poco a poco terreno al hielo. Es cuestión de tiempo que nos alcance.

Ahora sabes lo que pasó. Pronto la humanidad será historia y tú, hipotético lector, jamás existirás.


Me ha encantado leer algo tuyo de nuevo. ¿Cuántos siglos hacía...??

Ahora voy a colgar mi cuento. Mañana seguiré con el de Belerion.


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Registrado: Oct 02, 2006
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MensajePublicado: Lun Mar 31, 2008 9:44 pm    Asunto: En la belleza Responder citando

Aquí está mi cuento apocalíptico. Es un poco típico y también un poco raro... Bueno, ¡espero vuestras críticas!! (Las echo de menos Smile )

En la belleza

Cuarenta y cuatro días y diecinueve horas. Martha miró su reloj. Era la hora del silencio, cuando los demás aún dormían bajo los efectos de los sedantes tomados en el último almuerzo. El pequeño foco halógeno que la alumbraba arrojaba una mancha de resplandor frío a su alrededor. Dejó a un lado el libro y se reclinó contra la pared, respirando hondo y emergiendo de la fantasía de las páginas amarillentas. Intentó vaciar la mente y escuchar el silencio. Era reconfortante, aunque la calma duraba poco. Los pensamientos sólo esperaban aquellos lapsos de descanso para invadir despiadadamente su memoria.

Cuarenta y cuatro días… Atrás quedaban el pánico, el vacío y el horror. Atrás el sordo fragor de las explosiones y aquel crepitar escalofriante, tenue y constante, que se prolongó durante días, tal vez semanas. Atrás quedaban las lágrimas, la impotencia y el aturdimiento hasta sofocar el dolor.

Atrás el pasado. Y también el futuro. A menudo Martha pensaba que, con el mundo, habían arrasado también sus almas. Y comprendió por qué no bastaba con el agua, el aire procesado y los alimentos para sobrevivir. “Acabaremos muriendo. Todos”. “Si no nos matamos antes entre nosotros, nos matará la incerteza”.

Eran personas civilizadas. Habían pugnado por mantener la calma, por ser razonables. Bien domesticados, habían seguido el protocolo de emergencia con admirable precisión. No en vano eran funcionarios obedientes y disciplinados. Tal vez esto les había salvado la vida. Tras las alarmas aéreas, todos se habían precipitado en insólito orden hacia el ascensor del refugio. La cabina los había inyectado a muchos metros de profundidad, bajo tierra, hasta las amplias estancias preparadas para una eventualidad que nadie confiaba ver llegar. Gordon, su jefe, había pulsado los botones pertinentes y, en pocos minutos, los veinticuatro funcionarios del departamento se vieron confinados en su caparazón protector. Con sistema de procesamiento de aire, generador de electricidad autónomo, climatización y alimentos en conserva suficientes para dos años, podrían sobrevivir sin dificultades durante meses… Tan sólo había que cumplir las normas, claramente impresas y enmarcadas en las paredes de cada sala. Fueron el decálogo al que se aferraron, casi desesperadamente, para mantener la cordura. Las normas técnicas, y las normas sociales. Esto fue más difícil. Las primeras horas, ¿o fueron días?, los sentimientos afloraron con devastadora violencia. Se crearon subgrupos, parejas, adversarios… Unos discutieron con otros y los demás se unieron en bloque. Llegaron a las manos. Hubo golpes, llantos y arrepentimientos. Por fin, cuando Martha creía que ya lo había aprendido todo sobre psicología grupal y la parte más oscura de la naturaleza humana, llegó la calma. Inesperadamente, la rutina se adueñó del refugio. Los tranquilizantes ayudaron, era cierto. Para muchos, el día ―¿podía llamarse así?― transcurría en breves intervalos de conciencia, conversaciones reiteradas y banales, interminables horas de sueño y delirio inducido por las drogas.

Martha había leído que la luz solar era necesaria para la vida. Los humanos vivimos al ritmo de los ciclos solares. Ahora comprendía por qué. Bajo tierra, sin más luz que los focos halógenos y las lúgubres bombillas de emergencia, no había día ni noche. El cuerpo perdía consciencia, apoyo, fuerza. La mente se rebelaba, turbulenta, el sueño acudía a ráfagas irregulares y el apetito enloquecía. Martha ya no recordaba cuándo había comido con hambre de verdad. Se alimentaba por obligación, porque veía comer a otros, porque suponía que debía hacerlo… En el refugio no había espejos, pero podían verse unos a otros, podían utilizar cucharas, platos u otros enseres… y la ropa no engañaba. Ella estaba adelgazando. Otros, en cambio, engordaban como gruesas lombrices de tierra. Y todos habían adquirido una tonalidad de piel pálida y verdosa, mortecina como aquella luz que apenas arrojaba sombras sobre las grises paredes del refugio.


Cuando cundió la calma, las elucubraciones sobre su futuro brotaron y fueron tema de muchas conversaciones. Martha acabó arrimándose al grupo de los tres chiflados, como los llamaban los demás. Los tres que, pese al brutal mazazo de la catástrofe, aún tenían coraje para imaginar un futuro posible. No podían ser más diferentes.

Uno era Karl, el portero del edificio. Cincuentón de temperamento afable y humoroso, Martha estaba convencida de que era, quizás, el más fuerte de todos. El otro era Samuel, el informático. Se había llevado consigo su portátil de bolsillo y era el que se evadía con más facilidad. En las largas horas de silencio, Martha escuchaba el frenético teclear de sus dedos huesudos sobre el pequeño teclado. No dejaba de jugar consigo mismo, de intentar conectar con algún superviviente en el exterior o idear fórmulas de supervivencia. Samuel se perdía en la pantalla de cristal líquido, mientras ella se zambullía en la lectura de algún libro.

El tercer loco era Erik.

Era un personaje singular, que a Martha le había provocado sentimientos contradictorios. Ex presidiario, había estudiado una carrera en prisión y había logrado su plaza como funcionario tras largos años de arduo trabajo. Nadie sabía a ciencia cierta por qué crimen había sido condenado, pero era evidente que Erik invertía enormes esfuerzos por integrarse entre sus compañeros, con resultado desigual. Había quienes lo toleraban, quienes lo encontraban agradable y quienes, simplemente, lo detestaban. Martha se había contado entre estos últimos y recordaba muy bien algunas conversaciones con sus compañeras, tachando a Erik de asqueroso adulador e intrigante sibilino.

Lo recordaba, y ahora se sorprendía a si misma. En el refugio, Erik mantuvo la mente fría y un afán conciliador. También conservó cierta sutil ironía que le deparó no pocos recelos. Las mujeres del grupo lo evitaban. “A saber qué hizo para que lo encerraran”. Martha tampoco ocultó su aversión hacia él. Pero Erik fue derribando sus barreras sin ella saber cómo, suave, pausadamente. Hasta que llegó el día en que se encontró deseándolo con avidez.

El protocolo era muy claro. Si no había parejas previamente formadas entre los supervivientes, se desaconsejaban las relaciones sexuales, por diversos y bien fundamentados motivos. El principal, evitar el consumo excesivo de aire y posibles problemas cardiacos. Este último argumento fue decisivo para conseguir que las incipientes relaciones forjadas a raíz de la catástrofe fueran enfriándose y la libido de los supervivientes se mantuviera bajo control. Por otra parte, reflexionaba Martha, con la dosis de sedantes y pastillas que tomaban a diario, era casi imposible conservar vivo instinto alguno. Ella no había querido tomarlos. Karl sólo lo hacía para dormir, a la hora en que, se suponía, en el mundo exterior era de noche. Samuel tenía su propia cura con el ordenador y Erik tampoco tomaba sustancia alguna. Cuando deseaba calmarse, se abstraía, sentado con las piernas cruzadas, o se extendía cuan largo era en su litera, permaneciendo inmóvil durante horas. Martha ahogaba su deseo. Llegaba a ser acuciante y casi doloroso pero, al menos, mantenía en ella la ilusión de seguir viva.

Los libros fueron otro desahogo. En el refugio había una pequeña biblioteca, cuya variedad no era extraordinaria: una veintena de novelas, todas ellas best sellers trepidantes de calidad cuestionable pero con la capacidad de llevar a sus lectores lejos, muy lejos de allí; el resto de libros eran de autoayuda, ¿cabía esperar otra cosa? y, entre ellos, había un par de pequeñas Biblias.

Martha rechazó los libros de autoayuda, que acapararon sus compañeras. Devoró las novelas una tras otra y, por fin, aburrida, se decidió a abrir una Biblia. Tomando una página al azar, leyó aquel fragmento, que parecía haber guiado sus dedos hasta las mismas líneas: “Se levantará un pueblo contra otro pueblo… Y habrá grandes terremotos, pestes y hambrunas… Veréis espantosos prodigios en el sol, la luna y las estrellas; y en la tierra las gentes estarán consternadas por el estruendo del mar y las olas. Y perecerán los hombres de temor, porque las potencias de los cielos se tambalearán… Así vosotros, cuando todas estas cosas suceden, levantad la cabeza y cobrad ánimo, porque se acerca el día de vuestra liberación”.

La liberación… ¿qué liberación? Erik la sorprendió pensativa con la Biblia en manos. Martha no era creyente, pero descubrió que en aquel libro siempre podía encontrar algo nuevo: metáforas o analogías que la llevaban inevitablemente a pensar en su situación actual. Erik creía en Dios. Le habló muy brevemente de cómo había descubierto la fe en sus años carcelarios y cómo ésta le había sostenido y alentado para salir. Martha no quería escuchar confidencias melodramáticas pero, desde aquel día, las discusiones teológicas se convirtieron en uno de sus pasatiempos favoritos.

Cuando la desidia y el tedio amenazaban, Martha se refugiaba en el círculo de los chiflados. Escuchaba sus diálogos descabellados, reía las bromas de Karl y las cábalas de Samuel. A su lado, recobraba algo de la calidez perdida, algo de aquello que la había llenado y hecho vibrar antes, en la otra vida. En la vida real, se decía a sí misma. Pues la que ahora tenían todos era, en cierto modo, como una vida de ultratumba.

En realidad, no tenían motivos para esperar un futuro viable. Pese a los esfuerzos de Gordon y de Samuel, no habían logrado establecer comunicación alguna con el exterior, ni con otros refugios. Sin duda, toda infraestructura había sido destruida. Tampoco sabían si les sería posible salir de allí. Y, cuando regresaran al nivel de tierra, ¿qué podían encontrar? En cualquier caso, abandonar el refugio era una temeridad. Si querían evitar las radiaciones, al menos debían esperar un año. El intervalo de tiempo justo para poder arriesgarse a salir al exterior.

Martha pensaba que no soportaría un año así. El silencio duraba ya demasiados días… demasiadas horas. Cuarenta y cuatro días y diecinueve horas. Todo estaba en calma. Y comenzó a pensar.

Habló con Erik. “Tengo que salir”. “Quiero ver qué hay ahí afuera”. Erik no la disuadió, ni hizo comentarios. Tan sólo la miró, pidiéndole silencio con la mirada. Ella comprendió.

Todos sabían de su existencia, aunque jamás habían pensado en utilizarla. Era casi un tabú. Oculta tras la puerta ignífuga antipánico, intacta desde mucho antes de la hecatombe, era su único enlace con el mundo exterior. La escalera.

Discutieron. Él quería acompañarla. Ella se negaba. “Si me sucede algo, tú debes permanecer aquí… Te necesitarán”. Erik se oponía. “Si te sucede algo, necesitarás ayuda. Aquí soy prescindible”. Por fin, acordaron que, si Martha no regresaba en treinta minutos, él iría a buscarla. Fijaron la hora. Ella saldría sola, mientras todos dormían sus largas siestas. Él la seguiría poco después.

Fingió ir al baño y abandonó el refugio con sigilo. Nadie le prestó atención. Afuera estaba mucho más oscuro, y frío. La lucecita de emergencia languidecía sobre la puerta del ascensor, olvidado y polvoriento. Martha caminó en sentido contrario y tanteó la pared, hasta que palpó la barra de la puerta de emergencia. La empujó y la abrió.

La puerta se cerró con un golpe metálico tras ella, y quedó a oscuras. Poco a poco, comenzó a ascender, a ciegas, los trescientos sesenta y cuatro escalones que conducían hasta la superficie.

Jadeando, con el corazón en la garganta y el pecho a punto de estallar, Martha se detuvo al final de la escalera. En los últimos tramos, una tenue claridad, blanca y difusa, la había iluminado. Ahora veía su origen. La escalera acababa en una pequeña cámara de cemento, con una trampilla en el techo. Cuatro rayas luminosas delimitaban el perímetro de la trampa. Allá afuera había luz… Tomó aliento. No podía distinguir ningún olor en particular. Tal vez su olfato estuviera atrofiado... Observó varias grapas metálicas en la pared, que ascendían hasta el techo. Aferró la primera y trepó hasta llegar junto a la trampilla. “Dios… Por fin”. Vaciló unos segundos antes de decidirse. Entonces estiró un brazo y empujó con fuerza.


Nunca supo de dónde sacó las fuerzas. Aupándose con los brazos, logró sacar medio cuerpo, ponerse de rodillas y, por fin, levantarse. Cuando estuvo en pie, miró a su alrededor.

No había nada.

Se había preparado, mentalizándose para lo peor. Había esperado ver las ruinas, carcasas de edificios destruidos, huesos humanos, esqueletos de vehículos calcinados.

Pero no vio nada.

En su lugar, la llanura se extendía hasta el infinito, como un mar rizado de rocas desmenuzadas y abruptas. Un océano de tierra devastada.
No había rastro del pasado. Ni ruinas que recordaran el esplendor de las ciudades que fueron, ni tristes despojos de civilización orgullosa, ni restos de ser vivo alguno. El cataclismo lo había arrasado todo. Tan sólo quedaba el vacío.

Dio unos pasos sobre la tierra, escuchando el crujido bajo sus pies. No hacía demasiado calor, ni frío. No sentía nada en la piel… ¿habrían cesado las radiaciones? Entonces levantó la mirada. Ahogó un grito, mientras los ojos se le anegaban.

Quedaba el cielo. Azul, tal como lo recordaba. Azul celeste y transparente. Y una bandada de nubes, encendidas por la luz del ocaso, se desplegaba hacia poniente.

Permaneció inmóvil, los ojos prendidos en los penachos de fuego y rosa que surcaban el firmamento. Entonces oyó pasos tras de sí. Alguien hollaba la tierra, seca y crujiente. No necesitó volverse para adivinar quién era.

De pie junto a ella, Erik miró hacia el cielo y no pronunció palabra. Por fin, ella se acercó y le tocó un brazo.

―Es lo único que queda… Lo único que sigue igual.
Él asintió en silencio.
―Todo ha sido destruido… Ahora, ¿dónde está Dios?
Erik miró de nuevo hacia arriba.
―Dios es la belleza. Y está ahí.
Entonces bajó la vista y la tomó de una mano.
―Está ahí… y en tus ojos.
Martha tembló.
―Está en tus manos ―susurró él.

Ella volvió a contemplar las nubes. Belleza. Era cuanto quedaba. Y apretó la mano de Erik.


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Elisabet
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MensajePublicado: Mar Abr 01, 2008 10:11 am    Asunto: Responder citando

¿Preparada para el verdadero desastre, Elisabet?. Yo también, e incluso había afilado el bisturí pero resulta que solo te puedo poner un puñado de pegas.

- "El pequeño foco halógeno que la alumbraba arrojaba una mancha de resplandor frío a su alrededor.".
Los abba era un grupo musical sueco. "El pequeño foco halógeno que le permitía ver, arrojando una mancha de una mancha de resplandor fría a su alrededor".

- "Cuarenta y cuatro días… Atrás quedaban el pánico, el vacío y el horror. Atrás el sordo fragor de las explosiones y aquel crepitar escalofriante, tenue y constante, que se prolongó durante días, tal vez semanas. Atrás quedaban las lágrimas, la impotencia y el aturdimiento hasta sofocar el dolor." Se que la repetición da fuerza, pero a base de repetirla lo gastas y es redundante. Yo pondría un par de "atrás" como mucho.

- "Si no nos matamos antes entre nosotros, nos matará la incerteza”. Yo quizás sea muy quisquilloso, pero no repetiría el verbo. "Si no nos matamos antes entre nosotros, lo hará la incerteza" "Si no acabamos los unos con los otros, lo hará la incerteza".

Aquí lo dejo, para que otro pueda meter baza, en general el tono está bien, la descripción del yermo impacta y de las condiciones de vida. Yo no soy tanto de sentimentalismos así que no me gusta opinar a ese respecto. Un saludo.


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UweVegas
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MensajePublicado: Mar Abr 01, 2008 12:41 pm    Asunto: Responder citando

Elisabet escribió:
he notado es que hay como una mezcla de estilos. A párrafos parece un documental de la National Geographic en plan agorero, a ratos es como un relato de un amigo a otro amigo... con ese tono cómplice hacia el lector, que usas al final en ese giro inesperado.

Pero en ningún momento decae el interés.


Gracias por tus comentarios, Elisabet. Es un placer poder contar contigo. Laughing

Elisabet escribió:
Me ha encantado leer algo tuyo de nuevo. ¿Cuántos siglos hacía...??

...muchos... Laughing

Ahora me pongo con tu relato


MEGASPOILER



lo quieres con anestesia o a lo vaquero, en plan botella whisky y un palo para moder? Twisted Evil ...
..., no... que seré bueno...Smile


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Oyanor
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MensajePublicado: Mie Abr 02, 2008 10:21 pm    Asunto: Responder citando

Hola, Belerion, y bienvenido. Por algún motivo que ignoro, de nuevo han dejado de llegarme los mensajes de respuesta del foro -imagino que se deberá a saturaciones en las listas de correo o algo así-, y me he encontrado de pronto con vuestros relatos. Bien, intentaré ponerme al día.

Belerion escribió:
Es la primera vez que participo en un monográfico. Espero que os guste el relato. No seais malos conmigo, eh?


No sabes lo que te espera...

Cita:
Una figura descendió del suelo

Perdón; al suelo se desciende: "descendió al suelo".

Cita:
Maldijo por lo bajo.

La verdad, no puedo imaginarme a un ángel maldiciendo...

Cita:
uno hombre

un hombre.

Cita:
con los ojos inertes. Inmóvil, parecía simplemente dormir con los ojos abiertos.

Como diria Prospector, quizás podría evitarse la repetición de "ojos".

Cita:
de murcielago

de murciélago

Cita:
Pero no somos tan distintos ¿sabes?

Pondría una coma: "Pero no somos tan distintos, ¿sabes?"

Cita:
—Tu eres un asesino

Tú eres un asesino

Cita:
, al escuchar la extraña lógica del demonio

Escuchar la lógica.... la verdad es que me suena un poco extraño. Se comprende el sentido, pero cambiaría ligeramente la frase.

Cita:
El error que había cometido, tanto él como Belerion era centrarse en sus propios deseos.

Sugiero: "El error que habían cometido, tanto él como Belerion, fue centrarse en sus propios deseos."

Cita:
—Somos simples almas con cuerpo

Me gusta mucho esta frase. Muy buena.


En fin, hasta aquí la burda cirugía. Belerion, una de las cosas que más me gustan en los relatos es la capacidad de contar muchas cosas en pocas palabras, y tu relato es un magnífico ejemplo de cómo, a veces, un buen relato no requiere una gran extensión. Me ha gustado mucho, asimismo, el debate entre los dos ángeles, que, enfrascados en su lucha eterna, han perdido el objeto origen de esa lucha: la humanidad.

Y ahora que tienes el carnet de "Monografista", que has pagado con sangre... espero volver a leerte muy pronto.

Un saludo.

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Oyanor
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MensajePublicado: Mie Abr 02, 2008 10:54 pm    Asunto: Re: En la belleza Responder citando

Hola, Eli. Como a tí es imposible meterte el bisturí -su filo resbala sobre tu piel como si ésta fuera de acero inoxidable- me voy a limitar a intentar encontrar algún defectillo. Ingrata tarea, por otro lado, dado el nivel del relato. Como todos los tuyos.

Cita:
En la belleza

Eli, pero ¿cómo es posible que encuentres siempre unos títulos tan buenos para los relatos?

Cita:
Los pensamientos sólo esperaban aquellos lapsos de descanso para invadir despiadadamente su memoria.

Es una tontería, pero yo quitaría el "sólo": "Los pensamientos esperaban aquellos lapsos de descanso..."

Cita:
Atrás el sordo fragor de las explosiones y aquel crepitar escalofriante, tenue y constante, que se prolongó durante días,

¿Qué te parece si quitamos el primer "Atrás"?: "...el sordo fragor de las explosiones y..."


Cita:
Atrás quedaban las lágrimas, la impotencia y el aturdimiento hasta sofocar el dolor.

Atrás el pasado. Y también el futuro.

Sí, quizás sean demasiados "atrás"...

Cita:
“Si no nos matamos antes entre nosotros, nos matará la incerteza”.

Incertidumbre. Me temo que "incerteza" no existe.

Cita:
para una eventualidad que nadie confiaba ver llegar.

¿Quizás "Una eventualidad que nadie esperaba ver llegar"? No creo que nadie confíe en la llegada de tal desastre...


Cita:
Cuando cundió la calma,

Cuando cundió... rima, rima...


Cita:
Cincuentón de temperamento afable y humoroso,

No entiendo "humoroso". Según la RAE, humoroso significa que tiene humor, pero en el sentido de "líquido del organismo".

Cita:
Por otra parte, reflexionaba Martha, con la dosis de sedantes y pastillas que tomaban a diario, era casi imposible conservar vivo instinto alguno.

¿Y no son pocos 44 días para que nuestros pobres superviventes se atiborren de sedantes, pastillas...?

Cita:
En su lugar, la llanura se extendía hasta el infinito, como un mar rizado de rocas desmenuzadas y abruptas. Un océano de tierra devastada.
No había rastro del pasado. Ni ruinas que recordaran el esplendor de las ciudades que fueron, ni tristes despojos de civilización orgullosa, ni restos de ser vivo alguno. El cataclismo lo había arrasado todo. Tan sólo quedaba el vacío.

Pero cómo me gusta este párrafo, Dios mío...

Cita:
Ella volvió a contemplar las nubes. Belleza. Era cuanto quedaba. Y apretó la mano de Erik.

Desintegras todo el planeta hasta reducirlo a polvo, y finalizas el relato con un "Belleza. Era cuanto quedaba". Admirable. Muy bueno; me ha dejado atónito la comparación.

Y por último, rizando el rizo... me resulta un poco raro que en 44 días un cataclismo casi bíblico convierta el planeta en un páramo muerto... y que el cielo se vea tan magnífico. Quizás me esté dejando llevar por las típicas imágenes del "invierno nuclear". Pero no es precisa una guerra atómica para destruir el mundo, ¿verdad?

Basta la imaginación.

Gracias por permitirme leerte de nuevo, Eli. Un saludo.

PD: ¿Pero cómo es posible que escribas tan bien, diantre?

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Belerion
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MensajePublicado: Mie Abr 02, 2008 10:59 pm    Asunto: Responder citando

Joder, Oyanor:
Me has dado candela bien, ¿eh? jejejeje El caso es que tienes razón en todo. Y te agradezco que hayas leido el relato. Esos fallos los corregiré. Te loprometo. Y me alegro de que te haya gustado.
También comentarte que Adel y Belerion son personajes de una novela que he escrito pero que reescribiré pronto porque creo que ahora puedo hacerlo mucho mejor. Aunque, realmente, la historia no tiene mucho que ver con la del relato. Simplemetne me pareció que para esta historia pegaban bien estos dos personajes.

Muchas gracias y un saludo.


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Caballero
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MensajePublicado: Jue Abr 03, 2008 4:00 pm    Asunto: Responder citando

Un micro-post-apocalíptico:

Barcelona

—Quiero ir a Barcelona —insistí testarudo.
—¿Para qué? Allí no queda nada... el mar se la tragó.
—Pero tengo que volver... olvidé allí mis recuerdos.

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UweVegas
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MensajePublicado: Jue Abr 03, 2008 4:06 pm    Asunto: Responder citando

Para Elisabet

Cita:
Aquí está mi cuento apocalíptico. Es un poco típico y también un poco raro... Bueno, ¡espero vuestras críticas!! (Las echo de menos )


Elisabet, si te soy sincero, a mi me ha dado la impresión de que lo has escrito con un poquito de prisa, o que es un relato antiguo sin pulir. Por favor, no te enfades por este comentario, Laughing pero creo que hay muchos detalles a los que le falta la verosimilitud. Además hay muchas cacofonías, como las que te han comentado Oyanor y Prospector. Igual me equivoco totalmente pero apostaría por que es un relato antiguo. De hace unos nueve años, para más datos, ya te explicaré el porqué.



En cuanto a las cacofonías, además de las ya mencionadas, yo resaltaría (hay más):


Cita:
respirando hondo y emergiendo


Cita:
El tercer loco era Erik. Era


Cita:
escalofriante, tenue y constante, que se prolongó durante



Un par de comentarios salteados:

Cita:
Con <...> alimentos en conserva suficientes para dos años, podrían sobrevivir sin dificultades durante meses
==> exactamente veinticuatro meses

Cita:
Eran personas civilizadas. Habían pugnado por mantener la calma, por ser razonables. Bien domesticados


No me suena bien hablar de la domesticación de funcionarios, aunque igual es una buena idea... Laughing

Cita:
El protocolo era muy claro. Si no había parejas previamente formadas entre los supervivientes, se desaconsejaban las relaciones sexuales, por diversos y bien fundamentados motivos. El principal, evitar el consumo excesivo de aire y posibles problemas cardiacos.


La palabra desaconsejar no la asocio con un protocolo muy claro. Muy claro sería decir: se prohibe.

Lo del los problemas cardiacos asociados al sexo, me he tenido que reír, Laughing será mejor tener cuidado en futuras prácticas de ese deporte de riesgo Laughing


Cita:
Pues la que ahora tenían todos era, en cierto modo, como una vida de ultratumba.

La imagen del refugio subterráneo es más bien de una tumba a secas


Cita:
Nunca supo de dónde sacó las fuerzas


Yo pondría: nunca supo de dónde había sacado las fuerzas. Ya que se refiere al pensamiento posterior a la acción.


Cita:
Todos sabían de su existencia, aunque jamás habían pensado en utilizarla. Era casi un tabú. Oculta tras la puerta ignífuga antipánico, intacta desde mucho antes de la hecatombe, era su único enlace con el mundo exterior. La escalera.


Cita:
palpó la barra de la puerta de emergencia. La empujó y la abrió.

Pues el sistema antipánico no debió de funcionar muy bien, si Martha consiguió salir con tanta facilidad en su arrebato de claustrofobia.


La escena del escape me parece demasiado simple en general. No me imagino salir de un refugio atómico empujando la puerta de emergencia y saliendo por las escaleras hasta una trampilla, mientras haces que vas al baño. Tampoco que no haya dispositivos medidores antiradiación portátiles. Existen desde hace décadas y me imagino que son imprescindibles en un refugio nuclear. Por no hablar de no ponerse trajes anitrradiación antes de salir a la superficie. No creo que nadie quiera exponerse una muerte horrible por contaminación radioactiva solo porque “me ha dado el agobio y quiero salir a tomar un poco de aire a ver lo que hay ahí afuera.”. Laughing

Por cierto, las partes finales me han gustado mucho, con la descripción del territorio asolado y del cielo y de la filosofía del concepto de belleza con ambos futuros amantes cogidos de la mano. Laughing

En resumen, y perdona si lo he expuesto un poco duro, pero creo que tienes relatos mejores. Y me da mucha pena decirtelo Crying or Very sad , porque escribes muy bien y tienes estupendas ideas y yo soy un fan de tus historias, Laughing pero este relato necesita un poco más de revisión, creo yo.

Un besazo,

Uwe

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MensajePublicado: Jue Abr 03, 2008 6:48 pm    Asunto: Responder citando

Hola Caballero.

¡Eso es trampa!, si no se te puede meter el cuchillo, no vale. Me encanta el micro relato, pero también se que las mareas en el Mediterraneo son de risa, así que necesitas algo más para provocar el Apocalipsis. ¿Será un taxista postapocaliptico?.


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Elisabet
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MensajePublicado: Jue Abr 03, 2008 8:51 pm    Asunto: Responder citando

Hola, Hola, hola...

Primero, gracias por vuestras lecturas. Y por esas correcciones tan atinadas. ¡Qué gusto da recibir críticas así!

Prospector, ¡tuve que leerlo en voz alta para entender eso de ABBA! Smile

Y sí, quizás el cuento resulta un poco rosa, y no sólo por las nubes del atardecer... No pude evitar meterle dos de mis ingredientes favoritos, ¡lo siento!!

A todos: vale, vale. Hay cacofonías, rimas internas, cositas que pulir... Es cierto, y me pongo a todas ellas.

Oyanor, eso de "incerteza" y "humoroso" son dos palabrejas viciosas que tengo, fruto de mi contaminación de otras lenguas. La primera, catalanismo como una casa (en catalán es incertesa, y me encanta cómo suena) Humoroso es un anglicismo, que en inglés sí tiene que ver con el humor jocoso, y no con el líquido.

Muy fino eso del "sólo" y del "confiaban". ¡Eso sí que es microcirugía láser!!

Así que te gustó el título... Bueno, no sabía qué poner y, como de costumbre, el título llegó solo.

Uwe, ¡coño! Menuda disección. Lo mejor de todo es que no has dado un corte de balde.

Bueno, lo primero: no lo he escrito hace diez años, ni uno ni dos. Es lo último que he escrito, si exceptuamos el novelón que traigo entre manos. Eso sí, lo escribí rapidito. Me salió en un plis, como quien dice, pensando en este monográfico, y lo he corregido poco, quizás. Las cosas que salen tan espontáneas... ya se ve que a veces son un poco churro. A lo mejor es que estoy desentrenada de escribir cuentos. Confused

En cuanto a tus correcciones. Las de pura forma, las revisaré todas y seguramente haré cambios. En cuanto a la historia, a esa salida tan simple... Bueno, a veces las cosas no son tan complicadas. Y el solo miedo a salir ya es una barrera lo bastante grande como para que los refugiados no se aventuren.

Lo del intervalo 44 días - un año... Bueno, ya veré como lo arreglo. Sí, esa salida es temeraria, pero, finalmente, ¡esto es un cuento! Wink

Ya me habéis dado deberes. Pero antes me iré a leer el de Belerion.

Saludos,


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Elisabet
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MensajePublicado: Jue Abr 03, 2008 9:15 pm    Asunto: Responder citando

Belerion, ¡aquí estoy!

Pensaba que Oyanor sería más puntilloso con su bisturí, pero no, veo que el mío ha detectado otras cosas...

Bueno, antes de esto, quiero decirte que comparto el comentario que te han hecho: dices mucho en pocas palabras. Me gusta la tesis de fondo del relato. El afán de ambos espíritus es poseer el mundo, en realidad. La suya, en el fondo, no ha sido una lucha altruista, sino de poder; una pugna por ver cumplidos sus deseos. Esto, al menos tal como tú lo cuentas (no me meto en la teología de los ángeles, que es otra cosa). De ahí que su lucha no impida la autodestrucción de la humanidad. En realidad, han estado distraídos con sus peleas y no han hecho más que alentar las de los humanos.

Filosofías aparte, yo también veo en tu estilo agilidad, claridad y un poco de necesidad de pulido. Ojo con las repeticiones, y con otras cosillas...

Cita:
Una figura descendió del suelo y se posó suavemente en el suelo calcinado.


Cita:
dos hendiduras hechas en su camiseta blanca

No me gusta cómo queda "hechas". Hacer es un verbo comodín. ¿Por qué no buscar otros más precisos? Dos hendiduras abiertas, practicadas...

Cita:
los coches volcados unos encima de otros, ennegrecidos por culpa del fuego.

Ese "por culpa" es muy personal. El fuego no es culpable, sino causante. Yo lo cambiaría por "a causa del fuego", o simplemente, "por el fuego".

Cita:
uno hombre de unos treinta años le observaba con los ojos inertes.

Ay... no sé por qué, pero ojos inertes no me suena bien. Ojos fijos, inmóviles, clavados... Cualquier cosa, menos inerte. ("ojo", esto es muy subjetivo... Wink )

Cita:
Dio una patada al suelo, enfadado. Enfadado con la humanidad

No tanto por la repetición, sino por la palabra enfadado. Da la impresión que el ángel tiene una pataleta de niño cabreado. Pero, no sé. Imagino que está "más que enfadado". Con lo que ha ocurrido, debería estar airado, enfurecido, encolerizado, ... Creo que deberías cargar un poco más el sentimiento de rabia. (De nuevo es una opinión personal).

Cita:
Ambos hemos perdido con esto, Adel. Quizás… quizás debimos unir nuestras fuerzas, aunque fuera por poco tiempo, y evitar esto

Repe... repe.

Cita:
Nuestra naturaleza… nuestra razón de ser ha desaparecido
Aquí, cambiaría los ... por una simple coma.

Y acabo el destripe Smile . En esta frase creo que condensas el núcleo de tu mensaje:
Cita:
Quizás el demonio tuviera razón y hubieran debido olvidar sus enfrentamientos durante un tiempo y proteger a la humanidad de su propio egoísmo, de su propio afán de destrucción.


Es una idea muy curiosa. Imaginar que el ángel no es tan bueno ni el demonio tan malo... Y, entre los dos, dejan a la humanidad a su libre albedrío. Esos espíritus son muy "humanos". Y, por otra parte, das una imagen de la humanidad un tanto inmadura, aunque no muy alejada de la realidad.

Esa idea es tan interesante en sí que, al menos yo, como lectora, no he encontrado a faltar el por qué o cómo la humanidad se destruye.

Pues bienvenido, y ojalá sigamos leyéndonos y aprendiendo por aquí.

Saludos,


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MensajePublicado: Jue Abr 03, 2008 9:18 pm    Asunto: Responder citando

UweVegas escribió:
Para Elisabet

En resumen, y perdona si lo he expuesto un poco duro, pero creo que tienes relatos mejores. Y me da mucha pena decirtelo Crying or Very sad , porque escribes muy bien y tienes estupendas ideas y yo soy un fan de tus historias, Laughing pero este relato necesita un poco más de revisión, creo yo.

Un besazo,

Uwe


Esto significa sólo una cosa, Eli: Has alcanzado el punto en el que tus escritos empiezan a compararse unos con otros... ¿te das cuenta? Eso significa un peldaño enorme, aquél en el que uno ya no puede bajar la guardia, no puede relajarse, porque los demás esperan ciertas cosas, cierto estilo, cierta calidad y, si creen que no la encuentran, se quejarán...

Enhorabuena Eli, es algo reservado para unos pocos.

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MensajePublicado: Jue Abr 03, 2008 9:20 pm    Asunto: Responder citando

Caballero escribió:
Un micro-post-apocalíptico:

Barcelona

—Quiero ir a Barcelona —insistí testarudo.
—¿Para qué? Allí no queda nada... el mar se la tragó.
—Pero tengo que volver... olvidé allí mis recuerdos.


Jo, Caballero, qué envidia. Hace meses que intento escribir un micro y no hay manera... Se ve que me va más lo macro, ja, ja.

Pues bueno, tu micro alude a esa subida del mar que tanto tememos los que vivimos junto a la costa. Cambio climático cien por cien. ¡Esperemos que en el Mediterráneo no llegue a suceder! Como está tan cerradito, es tan Nostrum...

Lo que pasa en tu micro es que es más que post-apocalíptico. Yo le veo una larga pincelada de nostalgia, muy romántica. Para mí, pesan más esos "recuerdos" que el mar que se la tragó. Wink

Saludos, amante del mar... (¡hasta en el fin del mundo!) Smile


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MensajePublicado: Jue Abr 03, 2008 9:26 pm    Asunto: Responder citando

Laren, ¿estás por ahí?

A ver cuando cuelgas tu hecatombe apocalíptica. Smile

En cuanto a tu comentario... El otro día invité a un nuevo amigo virtual a que leyera un par de cuentos que tengo en mi blog. Los escribí hace meses. Luego los releí yo misma y les encontré tantos defectos que me arrepentí. Grrrrr.

En fin. Unos días el bizcocho sale mejor que otros, ¡qué le vamos a hacer!

También debo decir que los temas apocalípticos y de ciencia ficción no son mi fuerte. Pero justamente por eso me gusta aceptar el reto.

Nos vemos,


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MensajePublicado: Jue Abr 03, 2008 9:26 pm    Asunto: Responder citando

Huy, huy, huy... Laren ha llegado. Rezad a todos vuestros dioses y a los de vuestros amigos Laughing Porque como le de por cojer el bisturí, estamos listos.

Por cierto: creo que tu comentario sobre el relato de Eli es muy bueno. Ojalá algún día a los demás nos pongan el listón tan alto que tengamos que sufrir cada línea que escribimos.

Un saludo

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