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CUENTOS IMPROVISADOS - enero/febrero 2008

 
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erian
Gurú
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Registrado: Feb 02, 2005
Mensajes: 3267
Ubicación: en las nubes
MensajePublicado: Mie Ene 02, 2008 12:25 pm    Asunto: CUENTOS IMPROVISADOS - enero/febrero 2008 Responder citando

CUENTOS IMPROVISADOS

El objetivo principal de este post es fomentar la improvisación de nuestra imaginación.
Se trata de que cada miembro del grupo que así lo desee pueda colgar, en el momento que quiera, esos cuentos que de manera improvisada nos dictan las hadas de la inspiración en un momento determinado.
La mecánica es bien fácil:
abro post-escribo-cierro post
Es decir, escribiremos dejándonos llevar por ese espacio vacío aún por llenar, sin preparar nada de antemano, ni siquiera un "boceto" de la historia.
Abro el post y me atrevo, con la mente en blanco, y arranco del fondo de mí y con ayuda de mis hábiles dedos, una historia increíble que transcribiré a medida que va surgiendo.

REGLA FUNDAMENTAL A TENER EN CUENTA:
El Cuento no podrá sobrepasar, en extensión, la pantalla visible del monitor, es decir lo que vemos de una ojeada, sin utilizar el ratón para avanzar en la pantalla.



Ultima edición por erian el Sab Feb 02, 2008 2:02 pm, editado 1 vez
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Vlad_Temper
Alcaide
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Registrado: Feb 07, 2005
Mensajes: 1852
Ubicación: Bokerovania
MensajePublicado: Dom Ene 06, 2008 10:58 pm    Asunto: Responder citando

La Canica Mágica
El niño volvía a su casa con la sonrisa tallada en el rostro. Tenía los bolsillos cargados de canicas, como la semana pasada y la anterior. Muchos de sus compañeros habían acabado renunciando a comprar más canicas, otros buscaban algo que contraatacara la Canica Mágica. Desde que la usara por primera vez no había perdido ni una sola vez, ni una. Cuando el niño llegó a su casa, su abuelo se le acercó, confidente, y le dijo: "Mi parte." El niño asintió, lo que era justo era justo. Le dio la mitad de las canicas a su abuelo. Después, él se aclaró la garganta. El niño, renuente, sacó la Canica Mágica de su bolsillo, y se la devolvió a su abuelo hasta que la necesitara de nuevo. El abuelo limpió la Canica Mágica, y se la colocó en su sitio. Podrían haber pasado varios años desde que el abuelo hubiera decidido no volver a apostar dinero, pero el Ojo de Cristal de la Suerte, que tantas partidas de póker le había ayudado a ganar, seguía teniendo ganas de jugar.


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imothep
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Registrado: Oct 30, 2007
Mensajes: 256
Ubicación: Un Planeta llamado Tierra
MensajePublicado: Mar Ene 08, 2008 11:35 pm    Asunto: Recolocando el relato. Responder citando

Escritor a la Fuerza

Dios, no puedo seguir así, debo encontrar la forma de escapar. Por qué me habrán tomado por una fuente inacabable de historias estos malditos y pestilentes nativos. Si supiese que más contarles de buena gana lo haría pero, ya he acabado toda mi fuente de imaginación. No soy un jodido escritor, tan solo soy el tipo con peor suerte del mundo. Y el día que no escriba nada más... se aburrirán de mí y luego qué?, No les serviré, seré tan solo una boca más que alimentar. Me matarán.

Debo darme prisa e improvisar algo nuevo, impactante, que les de que pensar, han de estar entretenidos al menos unos días comentándolo.

Por qué no habré ido a parar a la típica isla desierta de toda la vida tras el naufragio? Por qué me toca siempre a mí?

Una isla llena de aborígenes carnívoros presas del aburrimiento y ávidos de historias nada menos!
Aún me pregunto quién les habrá enseñado a leer y escribir a estos hermanastros de Neanderthales, quizás otro naufrago anterior a mí al que ya se han comido.

Oh no!, Ahí vienen ya con esas malditas hojas en blanco y esa especie de boli con tinta a base de sangre de bicho.

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Vlad_Temper
Alcaide
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Registrado: Feb 07, 2005
Mensajes: 1852
Ubicación: Bokerovania
MensajePublicado: Jue Ene 17, 2008 8:11 am    Asunto: Responder citando

PRIMER DÍA DE TRABAJO

Me levanto de mi tumba fría en pos de una yugular desnuda, con el estómago rugiendo de sed, y me encuentro con una cazadora de vampiros, gran suerte la mía. Ella me mira sorpendida, y me dice:
-Esto es un poco engorroso, ¿no?
-Eres nueva, ¿verdad?
-Empiezo hoy.
La contemplo con cierta ternura.
-Tendrías que haber venido antes, ya se ha puesto el sol -le digo.
-Ya, ya lo sé, pero había un atasco horrible en la salida de la ciudad.
-Sí, lo sé, lleva siendo así desde que abrieron la vieja carretera allá por el ochenta y siete.
-¿1987?
-1787.
-Ah. Bueno, tendré que matarte, ¿no?
-Desgraciadamente, para ti, ya es de noche... -me encanta cenar en la cama.


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imothep
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Registrado: Oct 30, 2007
Mensajes: 256
Ubicación: Un Planeta llamado Tierra
MensajePublicado: Sab Ene 19, 2008 5:20 pm    Asunto: Responder citando

El ENÉSIMO CONGRESO INTERNACIONAL.

Odio estos Congresos Internacionales de coordinación anuales. Siempre es lo mismo.
Superman fardando de que si salvó a este o al otro.
Spiderman con sus rayes de si dejarlo o no con Mary Jane.
Ese niñato de Harry potter es tan sólo un jodido Mago, no se ni porque siguen invitándolo.
El maldito borracho de Duffman…¿Aquel de allí es el Capitán América? Creía que había muerto, a saber donde estará metido.
Que gracioso se ve l SuperLopez. Que pareja más peculiar forma siempre cuando se reune con el Super Héroe americano.
Y ese de ahí debe de ser el otro Famoso Super Héroe español. Aún me pregunto porque lo llamaran Primo de Zumosol.
Pero para seudónimos mirad quien viene por allí los 4 Fantásticos, ¡Qué nombre es ese! Menuda arrogancia.
Y como no los Increíbles tampoco han faltado este año a la cita, si lo se me hubiese puesto de apodo, el estupendo hombre que no se ve.
Ya están una vez más formando corrillos y dejándonos de lado.
A mí como siempre nadie me hace ni caso. Cosas de ser el hombre invisible supongo.
Batman es el único que parece estar pasándolo bien, está radiante últimamente desde la aprobación de los matrimonios Gays. Él y Robin son más felices que nunca y lo cierto es que se les nota.
Francamente vosotros dos seréis los más pequeñajos pero sois quienes mejor me comprendéis. Os lo digo enserio Super Ratón y Hormiga atómica, sois mi mejores amigos dentro de este mundo de falsedad, máscaras y mallas.

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manheor
Colono
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Registrado: Jun 03, 2007
Mensajes: 169
MensajePublicado: Mar Ene 22, 2008 9:34 am    Asunto: La bicicleta de Hannah Responder citando

La bicicleta de Hannah

Ya escucho el tintineo de su timbre, como siempre, subiendo y subiendo a mis espaldas por el caminillo de piedrecitas que serpentea entre los álamos.

Cierro mis ojos y la imagino. Siento los detalles: el cuadro metálico color cereza destellando bajo el sol de mediodía, sus zapatos blancos sujetos por las gomas negras de los pedales, las cintas arcoiris atadas al manillar derecho y en el izquierdo el timbre de hojalata, tintineando... Sonrío.

Conocí a Hannah en el verano de 1942, cuando sólo tenía seis años. Me la encontré por casualidad, caminando por el bosque de nuestra nueva casa en Maine, después de que mis padres y yo abandonáramos nuestra bella Varsovia cuatro años atrás, cuando aún se podía hacerlo.

Nos hicimos muy amigos. Sólo conocía a mis primos Abe y Abraham y ellos se cuidaban mucho de decir que eramos parientes. En Maine no les gustaban los judíos pero, como decía papá, al menos nos dejaban vivir en paz. Así que la llegada de Hannah fue como el rocío sobre la hierba tras un verano seco. Pero pronto descubrí que Hannah tenía problemas.

Vivía sola con su padre, Hans, un inmigrante alemán que había llegado a la Tierra de la Libertad después de la primera Gran Guerra, tras enamorarse de una bella enfermera llamada Crish nativa de Castle Rock, Maine. Pero Crish había muerto seis años atrás y el odio naciente contra los alemanes le había costado el trabajo a Hans, que ahora mal vivía trabajando de peón en la fábrica de papel, ganando una miseria y bebiéndosela en los bares. Yo sabía por Hannah que Hans no sólo usaba el cinturón para ceñirse los pantalones; pero aún era peor cuando volvía contento y cariñoso... Nunca supe qué pasaba en esas ocasiones porque Hannah siempre me decía: "Con dos que lo sepan, es más que suficiente".

Y llegó el día en que todo cambió. Hannah se presentó tarde aquella mañana. El día era gris y amenazaba con llover. Un rocío plateado perlaba los matojos de hierba que flanqueaban el camino y el tapiz de hojarasca que cubría el asfalto. Hannah llegó pedaleando a toda prisa, clavó los frenos con violencia, dejando un surco negro tras de sí, y se detuvo a mi lado. Sus rizos dorados estaban húmedos y oscuros, pegados a la frente y en su vestido favorito, uno de lino blanco que había sido de su mamá, había manchas color carmín. Sin decir una palabra, se bajó del sillín, me cogió de la mano y, juntos, saltamos de la carretera al interior del bosque y comenzamos a correr bajo los árboles.

Atravesamos junglas de zarzales y matorrales de espino, densos macizos de arbustos de hojas azules y hasta un puentecito natural, un tronco cubierto de musgo, que cruzaba un arroyo. Llegamos al linde de unos árboles gigantescos y con la copa arqueada como un embudo que no había visto en mi vida. Hannah me puso las manos sobre los ojos y comencé a caminar en la oscuridad. Un paso, dos, tres; seis... Las manos de Hannah me dejaron ver. Tragué saliva.

Ante mí, un campo de flores rojas y brillantes se extendía en todas direcciones hasta el horizonte, sin que colinas o bosques rompieran aquella vastedad de capullos bermejos. "Aquí viene la gente que sabe que ha pecado" dijo Hannah. "Y yo he pecado hoy y tengo que pagar". Sacó una aguja plateada del bolsillo y se pinchó en un dedo. Se lo apretó con fuerza hasta que gotas de sangre cayeron sobre la hierba baja que rodeaba las flores. Maravillado, contemplé cómo, en un instante, una nueva flor crecía en el campo.

Días después Hannah murió. La encontraron muy quieta, tumbada en el garaje de su casa con su bicicleta sobre ella, la carita tan pálida que se le marcaban las venas azules; su padre no estaba por ninguna parte y nadie volvió a verlo. Mamá no me dejó ir al entierro y me pasé el día mirando por la ventana, hacia el bosque, sin ser capaz de llorar, como si un hacha me hubiera talado en dos de un sesgo y nada pudiera volver a pegar las dos partes.

Hace ya setenta años de ese día en que Hannah me llevó a correr por el bosque hasta llegar al campo de flores bermejas. Abandoné Castle Rock y Maine en cuanto pude y me instalé en Nueva York junto con Melanie, mi mujer, a la que había conocido en la Universidad. Tuvimos dos hijos y una vida razonablemente feliz. Murió hace dos años y pude llorar por ella.

Hoy sé que me tocará a mí. Por eso he vuelto a Maine, a Castle Rock y al bosque donde Hannah y yo nos encontrábamos tanto tiempo atrás; toda una vida.

El tintineo crece y ya escucho el sonido del neumático raspando sobre el asfalto. Sonrío.

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ocxia
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Registrado: May 20, 2005
Mensajes: 148
Ubicación: De regreso a Salduie
MensajePublicado: Mie Ene 23, 2008 11:40 am    Asunto: Responder citando

UN RAYO DE SOL

Un tibio rayo de sol alcanzó su rostro. Sus ojos se abrieron lentamente al tiempo que la luz cosquilleaba su aletargado cuerpo.
“Oh, Sol. ¡Te he soñado tantas veces! Quiero decirte tantas cosas que sé que no te diré nada.
Déjame solamente contemplar tu dorada faz antes de que la oscuridad vuelva a atraparme con sus pesados brazos. Déjame el recuerdo de que al menos una vez te tuve enfrente. Déjame el consuelo de seguirte soñando, y así en mi letargo creeré que me estarás esperando”.


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Lo blando es más fuerte que lo duro; el agua es más fuerte que la roca, el amor es más fuerte que la violencia.
Hermann Hesse
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manheor
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Registrado: Jun 03, 2007
Mensajes: 169
MensajePublicado: Mie Ene 23, 2008 2:12 pm    Asunto: Para siempre Responder citando

Para siempre

La puerta de su alcoba se cerró y el duque se quedó solo. El candelabro que colgaba del techo en volutas alambicadas derramaba un resplandor mortecino de velas votivas. La estatua de una náyade salaz, apenas cubierta por un corsé espumoso esculpido en marmol desnudo, le devolvía, pícara, la mirada. El duque se levantó de la cama, caminó hacia el vitral oeste del dormitorio y contempló la soledad del bosque de álamos, cubierto por un manto espeso de niebla azulada que se rizaba como el cabello muerto de un alma en pena.

Sus dedos temblaron mientras manipulaban el cierre que sellaba el ventanal. El frescor de la brisa le trajo el olor ocre del bosque húmedo, el olor del ocaso del invierno y el amanecer de la primavera. Katarina, ¿por qué? ¿Por qué ella y no él?

Se había despertado con un tembloroso escalofrío tensando sus músculos. La luz del alba se filtraba por los cortinajes del badalquino con un resplandor lechoso de sudario. La mejilla de Katarina se apoyaba sobre su pecho desnudo, fría. Él jugueteó con un rizo de su cabello, mirando hacia el ventanal distorsionado por el dosel de muselina y luego le había sacudido con suavidad su hombro desnudo, aquella colina nívea en la que reposaban sus labios tantas y tantas noches. Katarina no suspiró. Estaba muerta.

El duque despidió a la servidumbre, despidió al párroco y a sus plegarias divinas, despidió a la corte de estúpidos parientes y despidió al sepulturero, que se frotaba las manos con la avidez del oro marcada en el temblor de sus labios. Nadie enterraría a Katarina sino él. Nadie. Habían pasado tres semanas...

La puerta de su alcoba se cerró y el duque se quedó sólo. Una masa yerta yacía escondida entre las sábanas. Suspirando, con el olor mezclado del sexo y la corrupción de la carne impregnando su piel desnuda, el duque se abrochó el pantalón y se levantó de la cama.

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dafd
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Registrado: Jun 05, 2007
Mensajes: 2245
MensajePublicado: Mar Ene 29, 2008 8:41 pm    Asunto: Responder citando

¡Juanito!- Rosa, con la Chusa a sus pies, se volvió al oír el llanto del pequeño.
-Marcelo lo habrá visto- se levantó alarmado el padre de Rosa apuntando a lo lejos hacia su nietecico. Todo el pueblo sabía que el conductor de la cosechadora llevaba ya dos operaciones a corazón abierto encima.
La mujer entrecerró los ojos forzando su excelente vista: Marcelo estaba desmadejado sobre el volante, como sin sentido. Y el niño no se levantaba para quitarse de en medio, acaso por alguna mala caída.
Rosa, sin pensárselo más, echó a correr y su padre detrás.
El viento siseaba sobre el humillado trigo llevándose consigo el lamento de la madre:-¡no llego, no llego!-.
De pronto, se levantó una brisa impetuosa que irrumpió desde atrás y, como catapultado por ella, algo los adelantó fulgurantemente. Era la galga hendiendo la mies, inalcanzable como una flecha dorada perseguida por el furioso torbellino de su estela.

¿Y esas cicatrices?- le preguntó la moza al joven Juan.
-esta fiera, que me sacó de allí tirándome del brazo con los dientes- y le dio una palmada cariñosa en la cabeza a la vieja Chusa.

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Helerus
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Registrado: Nov 20, 2005
Mensajes: 126
MensajePublicado: Mie Ene 30, 2008 2:41 am    Asunto: Responder citando

- Recurres siempre al mismo sistema de defensa - toma un mazo de cartas y empieza a repartirlas entre los invitados - y a pesar de todo - mira una de sus cartas, era el rey... estaba inspirado - puedes decirme ¿por qué razón estás tan ocurrente? -.

Marcus, cuyo rostro era el firme retrato de la luna, repuso - no sabes de lo que hablas abuelo, simplemente te echas para atrás cada vez que "alguien" - y mira a su madre, con cara risueña - te quiere ganar sicológicamente -.

Eso es una pavada - pone dos fichas más, para luego mirar su pipa con detenimiento - ¿te acuerdas que, hace mucho tiempo atrás, que Misha iba a contarnos por qué tu padre habia ido a la guerra? No creo que tenga que recordarte las circunstancias... -.

- Pues no - respondió Marcus - ¿y eso que tiene que ver con lo anterior? -.

- Pues bien... - Y puso su rostro en las sombras, para dar mayor espectáculo a sus palabras chorreadas de fantasía - Da la casualidad de que tu padre siempre, siempre que tenía el rey, se ponía a la defensiva, y yo era el que perdía en las cartas... Hasta que un día descubrí su truco - Muestra sus cartas, saca lo que está en la mesa (40 euros y dos chicles) y se retira tan contento que Misha no tiene palabras para expresar su incredulidad... Hasta que ella también entiende el truco...

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dafd
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Registrado: Jun 05, 2007
Mensajes: 2245
MensajePublicado: Mie Ene 30, 2008 8:16 pm    Asunto: Responder citando

Soy Pedro Luces. Desde hace unos días vivo con miedo.
Tengo las horas contadas y, para aliviar mi soledad, escribo estas líneas que serán mi legado a la posteridad. Seguramente se perderán si el albur no les da el curso adecuado. Pero si no es así y mi proyecto triunfa espero que esta mi tribulación actual obtenga una recompensa y alguien sepa valorar todo lo que he hecho. Más en caso de fracaso no soy estúpido. Seguramente me señalarán como un criminal, uno de los mayores.
Soy un revolucionario terrorista y también un estudioso de la historia y de la informática. Tras años de observar y meditar profundamente descubrí las infalibles leyes que rigen la historia. Pero mi objetivo no era el de ser un famoso investigador. Tan vana meta no hubiera redundado en bien de la sociedad que es mi máximo afán. Por ello no publiqué, no di propaganda a mis trabajos. Muy al contrario, me recluí en el silencio de mi habitación y apliqué ese conocimiento a otro fin muy distinto: Una revolución. Construí un programa informático totalmente automatizado que solucionaba el problema de la sociedad. El sistema usaba información extraída de la red y sus resultados eran listas de nombres que había que eliminar. Solo así sería posible el cambio radical. Un grupo de sicarios, a los que yo no conocía recibía por correo las identificaciones de las personas clave y procedía a su asesinato. Yo no supervisaba nada.
Pero algo sucedió que yo no esperaba. Casualmente descubrí que la primera misiva electrónica me señalaba a mí.

-Hoy rendimos tributo al gran constructor- dijo el presidente de la recién creada república revolucionaria mientras retiraba la tela que cubría la estatua del insigne mártir, Pedro Luces. -Nadie conocía la implicación de él en la sublevación hasta que afortunadamente hallamos su carta.

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Registrado: Jun 05, 2007
Mensajes: 2245
MensajePublicado: Vie Feb 01, 2008 6:41 pm    Asunto: Responder citando

-Buenas. ¿Me da 200 gramos de serrano?-
El carnicero agarra el jamón y lo muestra orgulloso: -mire qué buen corte.-
-Está perfectamente veteado- dice el cliente con una sonrisa elogiosa.
El otro abre los ojos perplejo: -No quitamos la grasa. Todo va junto, grasa y magro, a la balanza.- advierte con cierta brusquedad.
-Vale, vale- consiente el mudo comprador.
-Mil seiscientas pesetas... que son- calcula el vendedor.
-¿Qué, sigue calculando en la vieja moneda?- pregunta el cliente tratando de ser amable.
-que yo soy muy honrado, no redondeo nada ¿eh?.- ataja rápidamente el tendero.
-Cómo, oiga, si yo no insinuaba...-
El perro del dueño estaba royendo un hueso.
-¡Qué animal más resuelto!- y el cliente, para congraciarse con el curtido hombre, se agachó para dar una palmadita a su mascota. Ésta, con el hueso en sus dientes se volvió al comprador y lo amenazó con un gruñido.
-Oiga, que no muerde. No vaya a pensarse...- empezó a hablar el carnicero.
Sale su mujer por una puerta lateral: -¿que alguien le quiere quitar la comida a mi chuchín?
El cliente da un billete de diez euros, toma el paquete que ha comprado y se marcha aprisa.
En casa, su mujer desenrolla el papel de la tienda, lo mira y observa crítica: -No es ibérico- concluye.
-¿Qué?
-Lo que has oído.

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Registrado: Jun 05, 2007
Mensajes: 2245
MensajePublicado: Mie Feb 06, 2008 9:50 am    Asunto: Responder citando

Día de tareas

La señora Isidra estaba muy nerviosa. Anoche llegó la confirmación por teléfono y hoy ya era jueves, por lo que no había mucho tiempo; tocaba diana desde muy prontito. El desierto de aquella larga quincena había quedado atrás y aunque las piernas le dolieran y el cuerpo no le respondiera con la prontitud de hace años aun seguía teniendo energía. Se aseó, se vistió rápidamente, y a las tiendas. Carnicería, frutería, supermercado, los brazos no le daban para acarrearlo todo de una vez, por lo que cargaba lo que podía y bajaba de nuevo a por el resto. Con toda la intendencia, una vez en casa, se puso manos a la obra para preparar comida. Y es que este fin de semana venía su hijo.

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JAVIER
Terrateniente
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Registrado: Feb 03, 2005
Mensajes: 855
Ubicación: Valencia
MensajePublicado: Dom Feb 24, 2008 1:05 am    Asunto: OLVIDO Responder citando

OLVIDO

Un renglón de la historia, machacada por las aguas caídas desde que el hombre es hombre.

-Papá, ¿qué es el olvido?
-La nada hijo, no existir, no estar aquí, ¿comprendes, hijo mío?.
-Creo que sí. ¿Tú me olvidarás?.
-Ni aunque las lágrimas de todas las madres perdidas caigan sobre mi alma en pena, ni aunque el odio de todos los seres abandonados regale a mis noches, podré olvidarte.
-Gracias papá, eso es lo que necesitaba para poder partir en paz. Yo tampoco te olvidaré, ni a mi madre, ni a nadie. En la otra vida, os estaré viendo siempre, en la eternidad.
-Adiós, hijo mío.

En el Tiempo, la espera es ínfima; una eternidad de instantes infinitesimales, una retahíla de pequeños sucesos, que llegan hasta el fin de los momentos. Y padre e hijo vuelven a reunirse. No se han olvidado, en los infinitos instantes que dura una vida humana, en un línea, unas pocas palabras en el libro de la historia. Y más adelante, pequeños momentos más tarde, todos los demás se reunirán con ellos. El fin de una historia, el principio de otras muchas.
¿A qué huele el recuerdo? [/b]


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Layrin
Peregrino
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Registrado: Apr 21, 2009
Mensajes: 15
Ubicación: Venida desde le mundo de los muertos para servir y ser servida...
MensajePublicado: Mie Abr 29, 2009 10:13 am    Asunto: El último cruzifijo Responder citando

En la pared de la catedral ya solo quedaba un crucifijo con el rostro de Jesús marchitado por el paso del tiempo. La batalla fue total y no hubo ningún superviviente, ni bueno, ni malo...solo quedo aquel crucifijo que no fue quemado ni arrasado por el dolor y el horror de la batalla.

Hoy en día los alumnos de las diferentes escuelas siguen visitando la catedral de vez en cuando como visita turística, aunque tampoco hay mucho que ver. Todo esta ennegrecido y convertido en cenizas por la destrucción del encuentro pasado.
La clase de segundo B entró por las grandes y desgastadas puertas de la catedral, la cupula era enorme y sus ojos casi alcanzaban las enormes estatuas carbonizadas.

_¿Por que se quemo la catedral señorita?

_Ni siquiera Dios lo sabe, Kim...Ni siquiera Dios lo sabe...

Las palabras de la profesora se perdieron en el enorme pasillo, ya no quedaba vida en ellos, tan solo silencio.

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