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Relato Individual, por Nyarlathotep

 
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Nyarlathotep
Alcaide
Alcaide



Registrado: Feb 09, 2005
Mensajes: 1862
Ubicación: Barcelona
MensajePublicado: Mar Ene 17, 2006 12:57 am    Asunto: Relato Individual, por Nyarlathotep Responder citando

Mefistofeles, diablo supremo del octavo infierno de Baator, convocó a su presencia al mas cruel y taimado de sus infinitos sirvientes, Leihnor, hijo de un diablo y una elfa solar, que se postró ante su trono de hielo con humildad ante la atenta mirada de un millar de diablos de la sima avidos de la atencion del oscuro monarca, que por capricho podia destruir o elevar a cualquiera de ellos con un solo gesto. Después de ser derrotado, junto con los otros señores de Baator en el fallido intento de derrocar a Asmodeo, Mefistofeles habia fingido aceptar la situación. La realidad, sin embargo, era otra muy diferente, y un nuevo complot contra el semidivino Asmodeo se estaba gestando; entrelazado con las complejas estrategias de las guerras de la sangre, lo habia tejido con habilidad implicando a centenares de los grandes señores de los mundos infernales. Si todo salia como esperaba... seria una alianza la que gobernaria Baator en un futuro proximo.

Con su sola voz podia matar a los simples mortales, pero su sirviente hacía tiempo que era immune a ella por obra de su amo; y durante horas, le dio precisas instrucciones a cumplir... Poco después, Leihnor salia del palacio de hielo delante de su regimiento de semidiablos armados con espadas ardientes, volando entre la ventisca helada en direccion al portal abierto hacia el plano astral, des de donde llegaria a su destino final; el ardiente infierno de Gehenna, donde cuatro enormes volcanes vierten eternamente lava hacia el infinito.
A su paso, los condenados y los suplicantes de la octava capa alzaban la vista con un atisbo de esperanza; cualquier cambio en su mundo de hielos eternos era bien recibido, un elemento fugaz con el que escapar momentaniamente de su dura realidad. Diablillos los atormentaban y se ocupaban de sus negocios en las calles de la ciudad a los pies del castillo, intentando prosperar aplastando a sus competidores. Solo uno de ellos siguió a Leihnor con interés especial; y al verle cruzar la puerta, entró a toda prisa en una de las casas de hierro para comunicarse con sus superiores. Era uno de los incontables agentes del señor de las moscas y de la septima capa, Belzebuth, enemigo eterno de Mefistofeles. Debido a las extraordinarias protecciones arcanas situadas entorno a la ciudad, la magia de adivinación no podia penetrar en sus muros y Belzebuth tenia que recurrir a los agentes físicos para enterarse de los movimientos del rival.... aquel era uno de los mas modestos, pero demostró ser util. Dejó a Belzebuth sumido en profundas reflexiones, envuelto en su sempiterna capa negra de la cual ninguna parte de su cuerpo emergia, ocultas tras el misterio y fuente de rumor. Al poco tiempo, mandó otro espia; rastrearia a Leihnor y le informaria.

Poco tiempo después – puesto que las inconmensurables distancias a recorrer, para los practicantes de la magia acostumbrados al viaje planar, eran solo terminos relativos - el Fee’ri llegó a Gehenna. El aire estaba saturado de gases nocivos, y olor a azufre, y la visibilidad era casi nula. A medida que se aproximaban las nuves de humo se dispersaban lentamente, hasta que al final incluso el cielo quedó inundado por el resplandor de la lava de Chamada, el mayor y mas violento de los cuatro volcanes. Sobre su accidentada superfície era casi imposible encontrar una sola zona a salvo del magma y los surtidores de lava, e incluso estas se veían a menudo azotadas por las bombas volcanicas provinentes de la cima; immune a ellas, forjada con hierro infernal, la ciudad Reptante se desplazaba hacia el norte sobre sus patas demoníacas cruzando charcos de lava y planícies de ceniza por igual. Era una visión de locura, un espectaculo irracional semejante a un ser vivo poseedor de voluntad propia. Sin embargo era el gran general Ulthrolot de Gehenna quien la controlaba y dirigia, y su poder era equiparable al de un semidiós. Su nombre se desconocia, pero su fama era suficiente como para inpirar un terror sin limites. Lehinor debia entrevistarse con él. Dejó a su escorta sobre una de las torres de asedio repletas de armas mientras a él dos Yugoloths lo conducian al interior; el sello de Mefistofeles sobre su armadura le aseguraba cierta protección delante de los ajenos. De todos modos no habia mucho a temer. De todos los seres de los mundos infernales, los Yugoloth eran de los mas... fiables, dentro de lo posible. Eran absolutamente fieles a su señor Ultroloth, e incluso se sentian culpables cuando actuaban fuera de su ambito de influencia; la avaricia era el principal de sus rasgos, y atesoraban todo lo que podian como dragones. Desafiante para con sus escortas Yugoloth extendió en un momento dado las alas semejantes a las de uno de los grandes reptiles, aplastandoles contra las paredes de una calle demasiado estrecha... solo se rió ante sus enfurecidas protestas, y pronto les exigió continuar.
Lehinor esperaba poder hablar directamente con el Ultroloth, pero fue su ayudante quien le presentaron. Éste atendia los asuntos administrativos de la ciudad des de una gran mesa de marmol negro y apenas levantó sus ojos verdes en el rostro completamente negro y carente de rasgos.

-Fe’eri. Que asuntos te llevan a la infernal Gehenna? Puedes ofrecer algo que interese al Gran General o tendremos que conformarnos con tu alma?

-Mi alma no es asunto vuestro, en caso de que la tenga... cosa que dudo. Vengo en nombre del supremo Mefistofeles...

-Cuya autoridad no se extiende hasta este plano.

-Pero si su influencia. A reclamar cierto contrato que se estableció entre tu señor y el mio. – Y de inmediato Lehinor le tendió una tablilla donde Mefistofeles habia grabado su mensaje para el Gran General. –

El Yugoloth la estudió durante largo rato, tal vez reticente a aceptar sus terminos, pero al final pareció rendirse a su obligación y le tendió al Fe’eri un anillo con un sello en forma de dragon rojo.

-Entrega esto a los magos de la torre arcana. Ellos te entregaran lo convenido.

-Correcto.

Sin mas preambulos Lehinor se fue con sus soldados, y juntos emprendieron de nuevo el vuelo hacia la torre, que no quedaba muy lejos puesto que también se alzaba en una de las laderas de Chamada. Éstos ser morian por preguntar a su superior arcerca de la naturaleza de su misión, pero sabian que tal indiscreción podia ser castigada muy duramente por el violente Lehinor, que no soportaba practicamente nada de nadie.

Cuando avistaron la Torre Arcana, disfrutaron enormemente con la sensación de maldad que desprenia. Espadas y crueles pinchos sobresalian de sus muros, y empalados en ellos, sufrian seres de todas las razas y condiciones; sus lamentos y agonias entonaban una patetica canción que era del gusto de los Fe’eri. Entraron al interior, recibidos por los magos Yugoloth advertidos ya de su llegada. El superior de entre ellos, un poderoso Archimago, conduciria personalmente a Lehinor. Mientras bajaban hacia las profundidades del edificio, podian ver colgar de las paredes a otros seres mortales, desangrandose lentamente delante de los escritorios de los Yugoloth; estos usaban su sangre para escribir en grandes libros hechos de piel humana. Uno de los Fe’eri se descuidó un momento, bajando la espada ardiente para mirar con curiosidad uno de los libros... y al instante le cayeron encima tres Yugoloth que en poco tiempo lo tenian reducido. Lehinor ignoró sus suplicas de ayuda mientras los Yugoloth lo desnudaban y colgaban de la pared junto a los otros; que mejor forma de saciar su curiosidad que implicarle en el libro de la que era objeto... su sangre pronto brillaria entre las paginas. Si era lo bastante estupido como para dejarse sorprender de aquel modo sin duda merecia su destino.
Continuaron durante lo que pareció una eternidad, bajando escaleras resbaladizas hacia algun profundo sotano semejante a un horno, por debajo del nivel de la lava que corria por el exterior. Viendo el rumbo que llevaban, Lehinor comprendió que solo podian ir ni mas ni menos que a la legendaria biblioteca de Gehenna, donde los Yugoloth almacenaban contratos vivientes testimonios de sus tratos con las razas mortales. Custodiada por terribles defensas magicas, de las mas poderosas, y por los propios ajenos, era casi imposible acceder a ella; por lo que suponia un privilegio que Lehinor pudiera hacerlo. No le pasó por alto y se regocijó al darse cuenta de hasta que punto su amo Mefistofeles confiaba en él y en su eficiencia.

Al fin llegaron; millas y millas de pared desnuda a los pies de la cual se lamentaban los mortales uno al lado del otro, atados con cadenas. Sobre su piel desnuda, alrededor de todo el cuerpo, habian escrito el contrato, en letras ardientes que aún milenios después de haber sido escritas seguian quemando, sellandolas con hierro fundido. En el universo particular de los contratos vivientes solo existian dos elementos; el contenido del contrato, que recitaban eternamente, y el horrible dolor que los atenazaba con igual persistencia.

-Cual es el tuyo, enviado de Baator?

-Tu ya sabes a quien he venido a buscar. No me entretengas con tus juegos, o deberas responder por mi retraso ante el propio Mefistofeles.

El Yugoloth trataba de engañarlo, al parecer consciente de que Lehinor desconocia a quien venia a buscar, pero dado que resultó inutil, marchó refufuñando entre las hileras de condenados buscando al adecuado. En sus manos jugueteaba con el anillo dragon... hasta que se detuvo delante de uno de los contratos. Al parecer se trataba de un elfo solar, a juzgar por la larga cabellera dorada, aunque su piel era de una palidez extraordinaria entre los elfos del sol... palidez rota por los surcos de fuego de las letras. Su mirada idiota y confusa se alzó para contemplar al Yugoloth, y este aprovechó para aplicarle el sello del anillo en la frente.

La reacción fue immediata; hilillos de humo se elevaron del anillo, y el elfo se retorció entre alaridos y suplicas; lentamente las letras de fuego se apagaron y desaparecieron, y las cadenas que lo sujetaban se desvanecieron. El Yugoloth se apartó cuando el elfo cayó de rodillas, escondido el rostro tras el pelo dorado, ausente.

-Esto es el encargo de mi amo?? Este mortal inútil, este deshecho? Yugoloth, si tratas otra vez de engañarme....

-Sé perfectamente lo que tengo que hacer, y lo que has venido a buscar según nuestros archivos es precisamente este elfo. Su contrato ha sido rescindido. Llevatelo o tiralo a la lava, ya no es asunto nuestro.

-Pero que importancia puede tener para el Archidemonio este... este elfo???

-Tal vez lo quiera solo para diversión personal. Responde, elfo!! – el Yugoloth, Archimago de la torre arcana, le tiró un puntapié, y le pisó los dedos – quien eres? Responde, escoria!

Otra vez intentó abofetearle, pero en esta ocasión una mano palida aprisionó la suya. El elfo alzó la mirada muy, muy lentamente, y sus ojos eran amarillos como los de una serpiente. Se clavaron como dardos en los del Yugoloth... sujetandole aún con una fuerza insospechada, respondió con voz llena de ira...

-Que quien soy, ajeno? Mi nombre es Aisthar Dlardrageth. Saborealo, puesto que es lo ultimo que haras.

El Archimago Yugoloth trató de deshacerse de su presa, pero le fue imposible; y la mano del elfo empezó a emitir una luz rojiza a medida que Aisthar murmuraba cierto hechizo contra el cual fueron inutiles todos los intentos de dispersión que lanzó el demonio. En cuestión de segundos el Archimago ardia con increïble furia, y los estallidos de sus objetos magicos al destruirse resonaban por toda la bibiloteca. Sobre sus cenizas se alzó Aisthar y escupió en ellas....

-Soy Aisthar Vyshnar, el aniquilador. Y así terminan mis enemigos.

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Nyarlathotep
Alcaide
Alcaide



Registrado: Feb 09, 2005
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Ubicación: Barcelona
MensajePublicado: Vie Mar 31, 2006 8:07 pm    Asunto: Responder citando

Leinhor sonrió al ver al Yugoloth caído; como combatiente de las guerras de la sangre, siempre le alegraba ver a uno de sus enemigos muerto a sus pies...

- Bastante bien. Empiezo a ver alguna utilidad en ti.

- Yo por el contrario no veo ninguna en tu persona. Un Fe’ri? Donde están mis ejércitos? Donde mis lugartenientes?

-No sé de que me hablas. Vengo en nombre del Señor de la octava capa para traerte ante su presencia. No sé quien eres, ni sé nada de tus... ejércitos.

-Como?! No sabes de la gloriosa casa de Vyshnar?

-Vyshnar... un momento! Te refieres al Imperio de Aryvandaar?

Leinhor recordó entonces algunas de las leyendas mas viejas de su raza, que hablaban de las Guerras de la Corona; uno de los mayores conflictos de la historia de Faerun, acontecido hacia mas de treinta mil años... en aquel entonces, los Elfos dominaban el continente, a través de varios grandes Imperios el mas poderoso de los cuales era Aryvandaar. Dicho Imperio estaba gobernado por una poderosa casa de Elfos Solares, los Vyshnar; en secreto, habían pactado con un Solar caído, Malkizid (desterrado a Baator), quien les proporcionó poderosos conjuros y les corrompió lentamente. Fue por su influencia que los Vyshnar, al descubrir que los unía un lazo familiar con la casa gobernante de Miyeritar (otro de los grandes Imperios), pretendieron tener derecho a su trono, y para conseguirlo invadieron Miyeritar, en el que Elfos Silvanos y Oscuros intentaron resistir contra los invasores. Fue la primera de las Guerras del a Corona, y duró mas de setecientos años... otras tres la seguirían, y en cada una de ellas los Vyshnar, cada vez mas poderosos – tras conquistar Miyeritar, Shantel Ozhreir, Ilefarn y, lentamente, todos y cada uno de los otros Imperios elficos de Faerun – se consolidarían en su posición, sin importarles causar auténticos genocidios y catástrofes de toda índole; a la larga, incluso empezaron la colonización de Eternion. Durante aquellos años, los elfos Oscuros, que hasta aquel entonces vivían con el resto de razas elficas, se corrompieron por la adoración a Gonhador y Lloth, y al final fueron exiliados a la infraoscuridad y convertidos en Drow por los Seldarine, horrorizados por sus acciones.
Pero el fin llegó cuando los Vyshnar se rebelaron contra la Corte de Eternion, negándose a acatar sus ordenes. Esto provocó que dentro de Aryvandaar la población se rebelara contra los gobernantes, quienes con sus propias fuerzas trataron de resistir, en vano, en la que fue la quinta y ultima de las Guerras de la Corona. Los Vyshnar fueron destruidos... y su nombre, casi tan odiado como el de los Drow.
Si era cierto que Aisthar era un Vyshnar, entonces era una de los seres mas viejos de Faerun, mucho mas que el legendario Netheril o los Reinos del Bosque Alto. Ciertamente, corría un rumor según el cual se habían salvado cuatro “hijos de Visheir”, huidos para poder en un futuro reconstruir su Imperio... Aisthar podría ser uno de los cuatro? Siendo un Vyshnar, se comprendía mucho mejor su aparente relación con Baator.

Aisthar debió ver alguna señal de reconocimiento en el rostro de Leinhor, y sonrío con superioridad.

-Veo que reconoces mi nombre. El poder y la gloria de los míos supera las épocas y trasciende en el tiempo...

-Lo que quieras. Pero nos espera el señor de la octava.

-Mefistófeles? Eres su siervo?

-En efecto. Lo mismo que tu.

-Insolente! Un Vyshnar no sirve a otro que a sí mismo. Pero veremos que tiene que decir este Diablo. En el pasado nos aliamos beneficiosamente.

Leinhor y Aisthar salieron al exterior de la fortaleza; el viento abrasador les golpeó sin piedad, pero no impidió que se reunieran con sus tropas, y salieran al plano astral para, poco después, entrar en Baator...

En la octava capa, Mefistófeles les recibió enseguida, aplazando los preparativos para una nueva campaña de las guerras de la sangre.

-Aisthar Vyshnar... cuanto tiempo.

-No el suficiente, Archidiablo... no el suficiente.

-Ha! Insolente como siempre. Espero que conserves aún tus otras habilidades.

-No lo pongas en duda.

-Perfecto. Porqué tengo una misión para ti...

Aisthar decidió escuchar lo que tenía que decir el gran Señor; pero por dentro, ardía de cólera. Hacía treinta mil años, cuando su casa fue finalmente derrotada por la alianza entre los restantes Imperios, Malkizid, el Solar caído y su mentor, los había abandonado. Entonces, los Vyshnar recurrieron a sus otras alianzas, entre las cuales se encontraba Mefistófeles. Gracias a ellas pudieron resistir durante varios años antes de caer finalmente derrotados... Aisthar era el Archimago de su casa, y el principal artífice del oscuro desastre – que redució a la anteriormente fértil Miyeritar a una llanura yerma y desolada, sin vida -, con lo que resultaba una pieza vital en los engranajes de los Vyshnar. Pero cometió un error. Acordó con Mefistófeles venderse a sí mismo como siervo a cambio de que éste ayudara con tropas de Baator a su familia.
Solo hace falta decir que, después de una aparente ayuda, Mefistófeles traicionó a su aliado, y le aprisionó como un libro viviente en la torre de Gehenna; dejándole allí durante tantos y tantos milenios.
Pero ahora Aisthar estaba libre de nuevo. En posesión de todos sus poderes y, de nuevo, podía utilizar su mente – anulada durante la esclavitud – para trazar nuevos proyectos. Escucharía, si, lo que tuviera que decir el amo de la octava; pero a la mínima que pudiera, le traicionaría y le perjudicaría tanto como le fuera posible. Jugaría a un doble juego; que es de los favoritos entre los de su raza.

-Puesto que desafortunadamente estabas anclado en la torre Arcana, no sabes que después de las Guerras de la Corona nacieron grandes Imperios humanos. El primero y tal vez el mas poderoso fue el de Imaskar... logró grandes cosas, alcanzó un nivel arcano increíble. Su magia de desarrolló en dos caminos principalmente; la creación de artefactos mágicos vivientes, gòlems en otras palabras... y la magia dimensional. Con el primero crearon auténticos ejércitos de soldados autómatas, pero con el segundo... con el segundo hicieron maravillas.
Abrieron portales a otros mundos, y de ellos sacaron miles y miles de humanos a los que esclavizaron; saquearon de igual modo mundos de otras razas. Para evitar que los esclavos se pusieran en contacto con sus deidades, alzaron una barrera astral que lo impedía. Una barrera astral que impedía que los dioses influyeran en Faerun! Solo los dioses de los esclavos, por supuesto, aunque los Imaskari no creían en dios alguno, y desconfiaban enormemente de la magia divina. Pues bien... tras la caída de Imaskar, sus conocimientos mágicos se perdieron por completo, salvo algunos retazos de poca utilidad que aún pueden encontrarse en sus ciudades derruidas.
Pero hay un modo de recuperarlos. Los Imaskarcanos. Antes de la caída, los grandes artífices de Imaskar recopilaron sus conocimientos en siete Imaskarcanos, siete tomos mágicos de incalculable valor. Naturalmente, se dispersaron tras la caída del Imperio. Poseyendo uno solo, seria posible construir una barrera similar a la que ellos alzaron; pero con los recursos de Baator y la ayuda de un alto mago elfo como tu, podríamos hacerlo mucho mejor e impedir el acceso a Faerun de toda clase de dioses... incluso podríamos evitar que el Abismo y Gehenna siguieran atacando Baator, y de la tregua resultante, dispondríamos de tiempo y recursos para atacar un Faerun desconcertado y debilitado por la falta de ayuda divina.

-Un plan interesante... sin embargo tu mismo lo has dicho; los Imaskarcanos se perdieron.

-Si, pero resulta que casualmente conozco el emplazamiento de uno de ellos.

-Y éste es....?

-La fortaleza de Reichero.

Si Mefistófeles esperaba que el nombre del mas célebre de los Reyes de los Muertos causara alguna reacción en Aisthar, no obtuvo satisfacción. Luego recordó que Reichero era posterior a los tiempos del elfo...

Un Liche tremendamente poderoso. Leinhor te pondrá al corriente. Tu misión es ir a su fortaleza y recuperar el tomo; traérmelo, y ayudarme a alzar la barrera. Entonces, volverás a Faerun, abrirás un portal a Baator... y yo vendré con mis legiones, de las que te concederé el liderazgo como recompensa. Podrás asolar Faerun y vengar la derrota de los tuyos.

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STB
Alcaide
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Ubicación: En la parra
MensajePublicado: Jue Jul 06, 2006 5:11 pm    Asunto: Responder citando

Me gusta. ¿No vas a continuar? Cool

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Nyarlathotep
Alcaide
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Ubicación: Barcelona
MensajePublicado: Jue Jul 06, 2006 7:19 pm    Asunto: Responder citando

pues... no lo creo, la verdad. Resulta innecesario, o por lo menos no contribuye de forma interesante en la vida del grupo. Lo empecé para animar a que otros hicieran lo propio con relatos basados en los RO, pero parece que no cumplió con su objetivo.
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Loren
Leyenda
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Ubicación: Isla Scabb. "Errr, estooo... Guybrush... enrólame, porfa."
MensajePublicado: Jue Jul 06, 2006 8:45 pm    Asunto: Responder citando

Nyarlathotep escribió:
pues... no lo creo, la verdad. Resulta innecesario, o por lo menos no contribuye de forma interesante en la vida del grupo. Lo empecé para animar a que otros hicieran lo propio con relatos basados en los RO, pero parece que no cumplió con su objetivo.


Nyarla... es que tu relato es "individual"... pero además, muchas veces hemos dicho de empezar un relato comunal basado en Reinos Olvidados.

¡Pero mira! Enseguida va a haber un relato así. ¿Lo empezamos? Wink


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STB
Alcaide
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Mensajes: 1328
Ubicación: En la parra
MensajePublicado: Jue Jul 06, 2006 9:30 pm    Asunto: Responder citando

Si hay que empezar se empieza... contad conmigo para poner unas letras. Wink

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WilliamDarkgates
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Ubicación: Venezuela
MensajePublicado: Sab Jul 08, 2006 10:22 pm    Asunto: Responder citando

el relatos esta muy bueno, tiene ciertos errores con los signos de interrogacion,. es una excelente trama, te falto mas describir a tu protagonista y a los demas personajes. De paso digo que fue una trama algo ambiciosa. pero de paso todo muy bien

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