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MONOGRÁFICO: Mundo y apocalipsis
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Oyanor
Terrateniente
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Registrado: Aug 04, 2007
Mensajes: 568
Ubicación: Aquí dentro
MensajePublicado: Sab Mar 15, 2008 8:12 pm    Asunto: MONOGRÁFICO: Mundo y apocalipsis Responder citando

Bueno, pues allá va.

El Cazador de Recuerdos

Un sonido electrónico anunció que el salto interdimensional se había completado con éxito. Flonek no le prestó ninguna atención; había visitado con mucha frecuencia Cereón, conocido por sus habitantes como “Tierra”: un escondido y remoto planeta, habitado por formas de vida inteligente, que era la fuente de su inmensa fortuna.
A Flonek no le hizo falta comprobar las pantallas de navegación de su vehículo para darse cuenta de que algo había cambiado en la Tierra. Una espesa capa de nubes cubría todo el planeta, oscuras y amenazadoras. Parecía como si hubiera ardido por completo, y ese pensamiento le sobrecogió. Con unas breves órdenes mentales le indicó al navegador de su nave que mostrara en pantalla los datos del radar de reconocimiento.
Y se quedó paralizado.
El planeta rezumaba radioactividad. Era tal su magnitud, que por un momento pensó en un fallo en los equipos de su nave. Pero éstos se empecinaban en mostrar las mismas anómalas lecturas una y otra vez. Por si fuera poco, la capa de negras nubes era tan espesa, que la superficie debía estar sumida en una tiniebla permanente. En esas condiciones, la vida tenía que haber desaparecido por completo.
Colocó su nave en una órbita segura, y se concentró en las pantallas. No captaba emisiones electromagnéticas de ningún tipo. Zonas que solían aparecer completamente iluminadas durante la noche –grandes ciudades- estaban ahora tan negras como el espacio.
Todo parecía indicar que la Tierra había muerto.
Maldijo su mala suerte. ¿Qué podría haber ocurrido? Él era el mejor cazador de recuerdos de la galaxia. Vendía sueños en más de cien planetas, que tenían fama de ser los más intensos, los más bellos y persistentes. Y la mayoría de esos recuerdos provenían de Cereón, esa Tierra ahora aparentemente muerta, que descubrió por casualidad, guardando celosamente el secreto de su existencia.
Los humanos vivían intensamente. Soñaban todos los días, y su primitivo cerebro no dejaba de funcionar jamás. Eran una auténtica mina de oro. Con el recuerdo de un anciano que rememoraba el día que conoció a su esposa se hizo famoso, y poco después a la fama le acompañó la fortuna.

Se dirigió a Europa, al Mediterráneo, una zona en la que los recuerdos y vivencias eran particularmente buenos, quizás debido al carácter de sus gentes. Y aterrizó en el centro de una gran ciudad costera a plena luz del día –si es que a esa penumbra se le podía llamar así-, cosa que jamás se le hubiera ocurrido hacer antes.
La radioactividad era brutal. Mares de escombros lo cubrían todo; había chatarra y restos de vehículos calcinados por doquier, un viento huracanado barría las antiguas calles con furia, y centenares de esqueletos salpicaban con su blancura los restos de la urbe.
Todos estaban muertos. Todos. Hombres, animales y plantas. La Tierra era ahora una piedra muerta. Supuso que debió estallar una guerra, en la que los humanos se suicidaron usando armamento nuclear.
Qué fatalidad. Porque ahora tendría que buscar recuerdos en otro mundo. Y se había acostumbrado al dinero fácil, a que le pagaran miles de créditos por cada sueño terrícola.
Sin mirar atrás, se subió a su nave y cerró la cabina. Y la Tierra se evaporó de su pensamiento.

______________________________
Un saludo.

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Alcaide
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Registrado: Jun 24, 2007
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Ubicación: Coruña City
MensajePublicado: Sab Mar 15, 2008 8:55 pm    Asunto: Responder citando

¡Cabrito!. Casi no hay nada que arreglar, pero eso no quedará así, algo se te ha escapado.

-"Con el recuerdo de un anciano que rememoraba el día que conoció a su esposa se hizo famoso, y poco después a la fama le acompañó la fortuna."
Mejor cambiar famoso por célebre o fama por renombre. La repetición no es buena consejera.


_________________
"El que lucha contra nosotros nos refuerza los nervios y perfecciona nuestra habilidad". Edmund Burke.
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Prospector
Alcaide
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Registrado: Jun 24, 2007
Mensajes: 1350
Ubicación: Coruña City
MensajePublicado: Sab Mar 15, 2008 9:05 pm    Asunto: Responder citando

Pero bueno, yo también tengo algo que decir. Esto se llama "La promesa de un hijo".

La ventisca lo cegaba pero aún así, azuzó un poco más a los perros de su trineo para cobrar velocidad y atravesarla cuanto antes. La época de tormentas de nieve se había adelantado aquel año y no tardarían mucho en tener que refugiarse de los vientos, que cortaban como cuchillas.

A su derecha, casi imperceptibles,un rebaño de bueyes almizcleros, peludos e impasibles, partían en busca de mejores pastos más al sur, justo en la dirección contraria a la que se dirigía. Al poco rato, el siniestro aullido de un poderoso lobo gris resonó doliente en la tundra, coreado por las contestaciones del resto de la manada, que parecía responder al cuerno de caza de su líder.

Él sacó su amuleto de debajo de las múltiples capas de ropa que le protegía del frío. Representaba una cabeza de lobo, a la que habían cosido un oscuro mechón de pelo del mismo animal. Si el fetiche no los mantenía alejados, quizás se viera metido en problemas.

Animó a voces a sus perros y dejó atrás a los bóvidos. Escuchó un apagado golpe seco y a continuación el gañir de varios cánidos, rematando a su presa. La costa comenzaba a acercarse, ya podía apreciar el olor a sal marina y a algas.

Había llegado sin darse cuenta, a la gran avenida que su padre le había indicado como la entrada a la gran ciudad. A su izquierda, se encontraba un grupo de columnas grises y un edificio achaparrado al que le faltaban todos los cristales, quizás reventados por los súbitos cambios de temperatura.

A su derecha, un edificio cilíndrico, medio tumbado y con la fachada de espejos resquebrajada, le mostraba las entrañas sin pudor. Continuó, aprovechando la facilidad que le ofrecía el ancho camino que tenía por delante, donde la vegetación, musgos y líquenes sobre todo, tapizaban los escasos espacios dejados por la nieve. Sus colores, grises o verdes reinaban sobre todo lo demás, dotando al viaje de un aura apagada y monótona.

A ambos lados, veía las ruinas de edificios muy altos, ahora desmoronados, pintados de marrón. Los tejados negros se debatían entre caerse o persistir, bajo una temperatura inclemente. Algunos árboles de gruesos troncos se habían hecho fuertes en un paseo, mas yacían sin hojas a merced de la tempestad. Sus semillas, comenzarían a abrirse paso a través del fragmentado suelo gris durante la corta primavera.

Pasó por debajo de un puente, que se había partido por el medio y se adentró en la ciudad, o lo que quedaba de ella. Aquella calle era un túnel de viento, con edificios de considerable altura a ambos lados, por la que el frío Noroeste circulaba a sus anchas, siempre a su espalda, empujándolo.

Escuchó un ululeo, al que no consiguió situar, seguido de un rápido batir de alas, un búho blanco se cruzó en su camino, lo que interpretó como buena señal. Salía a la caza de entre los edificios que había transformado en su hogar. Desembocó en una larga plaza, del color del ladrillo, donde sus hermanos podrían patinar sin esfuerzo y sin tropezarse, hasta que hiciera falta.

Había una escultura de granito blanco que sobresalía entre el agua congelada. Parecía un pájaro, quizás una paloma o una perdiz nival, de las que solía cazar con su padre. Tomó el primer desvío a la izquierda y caminó en paralelo al mar que comenzaba a congelarse, con un crepitar que recordaba al frote de los huesos rotos.

Congelada en su totalidad, se convertía en una superficie delgada, brillante y quebradiza primero y después en una impenetrable y traicionera capa blanca, multiplicando el helor maligno de los vientos. Ya comenzaba a cubrir las playas y sus rocosas orillas. Esperaba que pudiera encontrar, allí donde le había dicho su padre, un lugar donde llevar a cabo su misión.

Sobre su cabeza, bailaban cables eléctricos rotos, sujetos por postes de formas retorcidas y un desvaído color rojo, allí donde había sobrevivido la pintura. Desde aquel punto podía ver toda la bahía y, de la huella de los mayores, solo quedaban muñones de edificios, en los que la nieve y las plantas, habían enraizado y prosperado.

Percibía una pálida luz en el horizonte y no era el sol, que no había podido atravesar la densa capa de nubes, rotaba incesante y lo iluminaba, llenándolo de calidez.
Al fin encontró un camino despejado que lo llevó hasta una pequeña cala, justo a la izquierda de un edificio redondo.- ¿Por qué insistirían tanto en el cristal? Pensó al verlo.
– Algo tan frágil no puede ser la pared de mi casa.

Todavía el hielo no había llegado a su orilla, bajó la cuesta con cuidado y se aproximó al mar. La arena, húmeda y pegajosa, no ofrecía buen agarre, así que decidió llevar el mismo, el bulto que había cargado en el trineo, hasta su reposo definitivo en el agua.

Desenganchó a los perros y les repartió las raciones de pescado seco que le quedaban. No tendrían más hasta que volviera a pescar, así que les debían bastar para regresar a casa. Arrastró el pesado bulto hasta la orilla y desató el extremo opuesto, donde colocó unos objetos, sobre el pecho de su padre, al que descubrió la cara una última vez. Los aseguró con mimo reverencial.

Una pesada y vieja pistola luger.- Pon el arma de tu enemigo, su alma te pertenecerá para siempre en el otro mundo. Y un viejo collar de cráneos de comadreja, - El regalo de un amigo fiel, que te recordará mientras viva.
Se embarcaba en su postrero viaje, en aquella improvisada barca de piel y mimbre. Había sido su deseo y era su obligación cumplirla como buen hijo. Mientras lo veía partir, impulsado por la marea alta, recordaba el relato que le había hecho de cómo era todo antes o como el decía:

“¿Cuándo se jodió el mundo?, pues te lo voy a contar con pelos y señales pero luego no me vengas llorando si pasas miedo. El muchacho recordaba la voz de su padre, con aquel acento tan extraño. - Los agoreros decían que el mundo se estaba calentando mientras se llenaban el bolsillo con ello, pero todo era mentira.

- En lugares donde hacía años que nunca había nevado, comenzó a hacerlo. No solo un año si no todos los años. La superficie de hielo de los polos se engrosó y fue avanzando cada vez más hacia la tierra. Allí era cuando su padre extendía la mano y soplaba a los niños para que lo entendiera mejor. - Luego, vinieron tres años seguidos sin primavera ni verano.

- Las plantas se agostaron, los cultivos no llegaban a madurar y la gente comenzó a morirse de hambre. Los animales enloquecieron, primero los de cuatro patas y luego los de dos. La energía tuvo que ser racionada para satisfacer la necesidad de calefacción y acabó por cortarse definitivamente.

- El gobierno se derrumbó, sin electricidad y encerrados en sus casas, la gente contaba con si mismos para salir a delante. La policía no podía hacer nada. En los países desarrollados, donde nadábamos en la abundancia, y había alimentos guardados mas que suficientes, nos tocó apretarnos el cinturón pero, donde se vivía al filo de la navaja, los cuatro jinetes del Apocalipsis cabalgaron a sus anchas.

- Primero fue el hambre, a continuación la peste y después la guerra y su consecuencia final, la muerte. Nosotros los veíamos cuando podíamos por la televisión, las masas de desesperados peleándose por ropa de abrigo o combustible pero nuestros propios problemas eran mas acuciantes.

- Yo volvía de una expedición científica para comprobar los efectos de la nueva era glaciar en la fauna marina, cuando tu madre tomó la decisión de huir de la base científica donde estábamos alojados por la armada hacia el interior, donde los vientos catabáticos, que creaba la gran masa de hielo del mar, no pudiera alcanzaros.

- Robó un vehículo militar y casi se va sin mí, pero pude saltar sobre el coche cuando arrancaba. Aun así, tardó mucho tiempo en frenar para que yo pudiera subir. No se si como castigo por haberla dejado sola con vosotros o porque no me había reconocido, debajo de aquella pelambre. Nunca me lo ha dicho.

- Eso fue cuando tú eras pequeño y no lo recuerdas por eso te lo cuento, para que, cuando yo no esté, lo trasmitas a otros. No te dejes engañar por gordos opulentos, que hacen lo contrario de lo que dicen.” Poco después de contar esa historia, como si hubiese previsto su muerte, cayó en una trampa de hielo cuando fue a pescar y murió con todos los huesos rotos.

Su padre regresaba al mar, donde había pasado la mayor parte de su vida, arrastrado por los mismos vientos que habían arrasado con la mayor parte de la población mundial.

La parte mas dura de su legado era encontrar una forma sencilla de explicar a los demás en que consistían las manchas solares y su contribución a aquel desastre. ¿Como explicar que era el sol lo que había provocado la glaciación con su repentino cambio de ciclo?.

De fondo, le pareció escuchar un burlón ladrido de una pareja de focas, que habían reclamado como suyo, el territorio que antes ocupaban los bañistas.

- ¿Os apetece carne de foca para cenar? Preguntó a sus perros, mientras sacaba el viejo fusil de caza, recubierto de pieles para evitar el helador toque del metal.




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Ultima edición por Prospector el Sab Abr 05, 2008 2:29 pm, editado 5 veces
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UweVegas
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MensajePublicado: Dom Mar 16, 2008 1:30 am    Asunto: Responder citando

Qué rapidos sois. Si no habéis dado ni tiempo a que saque el arma. No vale. ja ja, que no tengo escrita la historia todavía... Laughing
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Prospector
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MensajePublicado: Dom Mar 16, 2008 10:59 am    Asunto: Responder citando

Yo es que la hice mucho antes, cuando esperaba el resultado de las votaciones. El tuyo seguro que será mejor.

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Victor_Mancha
Cacique
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MensajePublicado: Dom Mar 16, 2008 12:08 pm    Asunto: Re: MONOGRÁFICO: Mundo y apocalipsis Responder citando

Estupendo relato Oyanor, con un toque clásico que le encaja como un guante. Si acaso, y por encontrarle un pero yo diría que la siguiente frase le sobra:

Oyanor escribió:
Supuso que debió estallar una guerra, en la que los humanos se suicidaron usando armamento nuclear.


Ya das suficientes pistas con anterioridad para deducir que ha tenido lugar una guerra nuclear. No se, da la impresión de que no confías en que el lector vaya a captarlo y tienes que dejárselo bien claro.

Por lo demás, estupendo.

Y lo mismo te digo Prospector (en lo que a la calidad del relato se refiere, claro). Consigues introducirnos perfectamente con una magnífica ambientación y unas descripciones increíblemente vividas (me quito el sombrero porque esa es una de las cosas donde mas fallo yo). Lo único que se podría mejorar algo, en mi humilde opinión, sería la parte del final, donde el padre le explica al hijo como empezó todo. No sé, me ha dado la impresión de que le falta que fluya de manera algo mas natural, de que queda demasiado "dialogo de exposición" por llamarlo de alguna manera. Pero ya te digo que es una impresión mía. El relato por lo demás está magníficamente escrito.

Y bueno, por sugerencia de Prospector os dejo aquí un relato que he colgado hoy en este mismo foro para que la gente me diera su opinión. Criticadlo sin miedo, que lo que no mata te hace mas fuerte Very Happy



Los últimos días de verano



Empezaba a atardecer y desde el oeste se levantó una brisa marina. A estas alturas del año el clima todavía era agradable pero el invierno llegaría pronto, y con él el frío. Me encontraba sentado en la arena observando el vaivén de las olas rompiendo contra la orilla. No recuerdo en que estaba pensando en aquel momento, me gustaría decir que era en algo profundo, existencial quizás, pero la verdad es que en los últimos tiempos los pensamientos prácticos son casi lo único que ocupa mi mente, así que posiblemente estaría pensando en conseguir mas combustible para los generadores o en que debíamos hacernos con ropa para el invierno. Una gaviota se posó cerca de la orilla. Oí un ruido a mi espalda y en ese momento la gaviota levantó el vuelo. Me di la vuelta y vi a Sara acercándose con dos cervezas en la mano. Parecía más cansada y triste de lo habitual e imaginé de lo que quería hablarme.

- Te he traído una cerveza. No está demasiado fría pero aún se puede beber.

Cogí la cerveza y le di las gracias. Sara se sentó en la arena a mi lado. Durante unos minutos no dijo nada, y los dos nos limitamos a mirar como el sol se ponía despacio sobre el horizonte.

- Es una vista preciosa, ¿verdad?

Asentí. Sara continuó.

- ¿Sabes? Recuerdo cuando era pequeña. Mis padres solían traerme todos los veranos a la playa. Mi padre hacía los castillos de arena más impresionantes que puedas imaginar. Luego por la noche íbamos a la feria que montaban en el puerto cada año y comíamos perritos calientes y algodón de azúcar y Elisa y yo nos montábamos en los caballitos. Era en aquellos momentos que deseaba que el verano no acabara nunca. Cada año me prometía a mi misma que cuando fuera mayor me compraría una casita en la playa y que viviría allí feliz para siempre. – Hubo una breve pausa mientras Sara apuraba un sorbo de su botella – Bastante irónico si lo piensas ahora, ¿no te parece?
- Es un sueño bonito – contesté.
- Si, bueno, ya conoces el dicho. “Ten cuidado con lo que deseas…”
- “…porque puede hacerse realidad”. – termino yo.

Otra breve pausa.

- Eric, tenemos que hablar de Mónica.
- ¿Qué le ocurre? ¿Algo va mal?
- No lo sé. Creo que no. Dios, espero que no, pero no soy médico. Ojalá lo fuera. Todo sería más sencillo. Lleva todo el día quejándose por diferentes molestias y dice que siente una fuerte presión en el abdomen. Podría no ser nada ¿sabes?, un dolor perfectamente normal relacionado con la gestación, pero he estado mirando en los libros que saqué de la biblioteca y creo que los síntomas se pueden corresponder con los de un embarazo ectópico.

Sara empezó a explicarme lo que es un embarazo ectópico y como el feto podría estar ya muerto y como esto podría causar la muerte por desangramiento de la madre. Pensé en Mónica, de solo 22 años de edad. Mónica que ha sufrido quizás aun más que el resto de nosotros. Y en ese momento volví a maldecir a la plaga que nos lo ha arrebatado todo.

Nadie sabe como comenzó la enfermedad. No creo que quede ya nadie que tenga los conocimientos o los recursos para averiguarlo. En cuestión de días acabó con la mayoría de la población mundial. A veces se me ocurre pensar en posibles teorías sobre el causante de la enfermedad: un virus de la gripe que mutó, un experimento del gobierno que se fue de las manos, quizás un ataque bacteriológico mal planeado por parte de los israelíes, o quizás los iraquies, o cualquier otro país. Sea lo que fuere hizo un trabajo rápido y eficaz. La tasa de infección fue de casi el 100% y nadie que contrajo la enfermedad sobrevivió más de 3 días. Primero la tos, luego las fiebres y los vómitos de sangre y después la muerte. Ojalá pudiera decir que rápida e indolora, pero puedo asegurar que no fue así. Algunos, muy pocos, por algún extraño designio divino quizás, resultamos ser inmunes a la enfermedad. Desde que terminó todo hasta día de hoy no me puedo haber encontrado con más de 50 o 60 personas. El aspecto positivo es que apenas ha habido altercados violentos o caos por lo ocurrido. Somos demasiado pocos. El lado negativo es que no hace falta poseer un doctorado en genética para darse cuenta de que la raza humana como especie está condenada. No poseemos la suficiente diversidad genética para reestablecer la humanidad en ninguna base permanente. Los días del ser humano llegan a su fin.

Quedé de acuerdo con Sara en que al día siguiente nos acercaríamos al hospital mas cercano para buscar material quirúrgico y medicamentos, aunque los dos sabíamos que muy posiblemente no sirviera para nada. Sara volvió a la casa y yo me quedé un rato mas sentado en la playa. Cuando finalmente oscureció, me levanté, me sacudí la arena de los pantalones y dirigí mis pasos a la residencia de verano donde, irónicamente, hemos decidido pasar el invierno. Está alejada de la ciudad, y eso significa que es una zona casi libre de cadáveres y de ese olor que se te queda pegado a la piel. Mientras me acercaba, escuché discutir a Ángela y a Daniel en la cocina. Al parecer ella le estaba acusando de algo tan tonto como romper un plato y él se defendía diciendo que era ella la que lo había dejado caer al ir él a dárselo, y me dieron entonces ganas de entrar y gritar que se dejaran de discutir por un maldito plato. Que hay miles, millones de platos ahí fuera para poder romper. Pero sabía que la discusión no trataba realmente sobre platos, así que pasé de largo y seguí caminando.

Me acercaba ya a mi habitación cuando decidí hacer una pequeña parada en la de Mónica primero. Llamé suavemente a la puerta pero nadie contestó. Decidí entrar. El cuarto estaba en penumbra. Mónica dormitaba, y de vez en cuando soltaba un pequeño gemido de dolor. Decidí no despertarla. En su estado, pensé, cualquier sueño es mejor que ninguno. La observé durante unos minutos hasta que pareció relajarse. Cerré la puerta y continué mi camino. En ese momento me crucé con Víctor que quería hablar conmigo. Fuimos hasta mi cuarto. Sara le había hablado sobre la incursión que habíamos planeado para el día siguiente y me explicó que quería venir con nosotros. Una parte de mí, la parte desagradable, la parte que está siempre cansada, le quiso decir de manera directa y sin tapujos que llevar a un ciego a rastras supondría más una carga que una ayuda. La parte en control, la que intenta dirigir a este pequeño grupo se lo dijo de manera algo más amable. “Lo comprendo”, me contestó Víctor, “pero Mónica es como una hija para mí. Significaría mucho si pudiera ir”. Y Víctor, que casi nunca habla con nadie, me contó como fue Mónica la que lo encontró tras la plaga, roto de dolor tras la muerte de su esposa y de su hija, vagando por la ciudad, deshidratado y delirando. Recordó como Mónica lo cuidó, lo alimentó y le ofreció compañía cuando mas lo necesitaba. Como le dio una razón para seguir viviendo cuando no creía tener ninguna. Y es entonces que pensé en cuan mas difícil lo tenemos aquellos que sobrevivimos a nuestros seres queridos. En el como vivimos el día a día deseando haber muerto con ellos, pero al mismo tiempo agradecidos por seguir vivos. Y como no podemos evitar sentirnos culpable por ese simple hecho. Así que le prometí a Víctor que lo pensaría y que en un rato le daría una respuesta.

¿Alguien recuerda un viejo programa de televisión llamado “La dimensión desconocida”?. Era una antología de episodios, cada uno de ellos contando una historia diferente. Su temática era fantástica y cada episodio variaba entre la ciencia ficción, el terror y a veces, una combinación de los dos, culminando cada uno de ellos con un golpe de efecto, casi siempre inesperado. La serie se emitió por primera vez mucho antes de que yo naciera pero gracias a las reposiciones fui capaz de verla cuando no podría tener más de nueve o diez años. Recuerdo un episodio en concreto, el primero creo, que se me quedó grabado en la cabeza. Contaba la historia de un hombre que estaba en mitad de una ciudad completamente desierta. Este se pasaba todo el capitulo deambulando de un lado para otro intentando encontrar a alguien, cualquier señal de vida, hasta que finalmente se desplomaba debido a la ansiedad, al terror y al agotamiento. Era justo entonces cuando se descubría que el hombre, un astronauta, estaba en una cápsula de aislamiento, como parte de un experimento que se estaba llevando a cabo para averiguar la capacidad del ser humano para aguantar largos periodos de reclusión. A veces me ponía a fantasear e imaginaba lo increíble que sería el poder tener una ciudad entera a tu disposición, y todas las cosas que serías capaz de hacer, y los sitios a los que podrías entrar sin que nadie te viera. Otras veces me imaginaba que no estaba yo solo, sino con un grupo de amigos, y nos lo pasábamos genial deambulando de un lado para el otro, y no entendía la ansiedad y el miedo del astronauta que tenía una ciudad únicamente para sí.
Ahora, mientras pienso en mañana, me acuerdo de mi ciudad vacía y de mi grupo de amigos, y recuerdo las palabras de Sara: “Ten cuidado con lo que deseas…”, y un escalofrío recorre mi espalda.

El verano llega a su fin, y con él las risas, la diversión y los castillos de arena en la playa.
Se aproxima un invierno que posiblemente nunca acabe, o que quizás ya está aquí y aún no nos hemos dado cuenta. Sea como sea el verano se acaba, y una vocecilla en mi cabeza me susurra con voz certera que me despida de él, porque no volveré a verlo nunca más.



Ultima edición por Victor_Mancha el Mar Mar 25, 2008 4:15 pm, editado 1 vez
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Oyanor
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MensajePublicado: Dom Mar 16, 2008 10:56 pm    Asunto: Responder citando

Antes que nada, quiero dar la bienvenida a Victor_Mancha; no sólo es estupendo ver que gente nueva se anima a entrar en estos monográficos, sino que, además, lo hace por la puerta grande. ¡Bienvenido!

Coincido con Victor, Prospector, en que la exposición del padre me resulta un poco extraña; como si le faltaran algunos párrafos más, ya me entiendes. Y un breve apunte: Las plantas se "agostan"; se te coló una "n".

En cuanto a tu relato, Victor, creo que está muy bien escrito; poca sangre se puede hacer de él. Hay una frase que se me hace un poco extensa, pero seguro que son cosas mías.

En resumen: Ya tenemos un holocausto nuclear, una terrible glaciación, y una pandemia mortal. Damas y caballeros, quedan muchas formas aún de exterminar a la humanidad. Twisted Evil

¿Quién se anima a ser el siguiente?

Un saludo.

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Victor_Mancha
Cacique
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Registrado: Mar 15, 2008
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MensajePublicado: Lun Mar 17, 2008 3:22 pm    Asunto: Responder citando

Oyanor escribió:
En cuanto a tu relato, Victor, creo que está muy bien escrito; poca sangre se puede hacer de él. Hay una frase que se me hace un poco extensa, pero seguro que son cosas mías.


Vaya, no era exactamente la respuesta que estaba buscando pero te lo agradezco. Espero que no lo digas porque soy nuevo y no quieres herir mis sentimientos Wink ... porque no es por eso, ¿verdad? ::036

PD: Si es que yo creo que en el fondo me va el rollo masoca y esperaba una crítica despiadada Wink

Oyanor escribió:
En resumen: Ya tenemos un holocausto nuclear, una terrible glaciación, y una pandemia mortal. Damas y caballeros, quedan muchas formas aún de exterminar a la humanidad. Twisted Evil

¿Quién se anima a ser el siguiente?


Cuando lo dices así haces que suene bien y todo Mr. Green

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Prospector
Alcaide
Alcaide



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Ubicación: Coruña City
MensajePublicado: Lun Mar 17, 2008 4:06 pm    Asunto: Responder citando

Entonces me toca hacer de poli malo. He vuelto a leer con cuidado tu relato y descubierto cosas a mejorar, nada extraordinario.

- "Y era en aquellos momentos que deseaba que el verano no acabara nunca. Y cada año me prometía a mi misma que cuando fuera mayor me compraría una casita en la playa y que viviría allí feliz para siempre." La "Y" al principio mejor elimina una o las dos que yo no tengo termino medio.

"Era en aquellos momentos que deseaba que el verano no acabara nunca. Cada año me prometía a mi misma que cuando fuera mayor, me compraría una casita en la playa, o a la orilla del mar y viviría allí feliz para siempre".

- "Lleva todo el día quejándose por el dolor y dice que siente una fuerte presión en el abdomen. Podría no ser nada ¿sabes?, un dolor perfectamente normal relacionado con la gestación,..." Demasiados dolores veo, yo sustituiría el último por inconveniente, consecuencia, molestia, respuesta. Hoy estoy que lo tiro.

- "Y pensé en Mónica, de solo 22 años de edad. Mónica que ha sufrido quizás aun más que el resto de nosotros. Y en ese momento volví a maldecir a la plaga que nos lo ha arrebatado todo." ¿Tengo que señalar lo mejorable?.

- "irakies" es con "q" "iraquies". Por cierto, los proyectos bacteorológicos de Saddan Hussein se centraban en la bacteria botulímica, que necesita agua para vivir. Los israelitas no tienes esa clase de armas, Sudáfrica en cambio tenía un plan para desarrollar una enfermedad que solo afectara a los negros durante el aparheid, pero nunca llegaron a nada concluyente.

- "continué mi camino. De camino a mi habitación",
Yo veo varias opciones, eliminar el primero y dejar la frase "así que pasé de largo. Poner "así que pasé de puntillas, de camino a mi habitación".

- "Recuerdo un episodio en concreto, el primero creo, que se me quedó grabado en la cabeza. Contaba la historia de un hombre que estaba en mitad de una ciudad completamente desierta. Este se pasaba todo el episodio...". Mejor por ejemplo: "Recuerdo uno en concreto, el primero, que se me quedó grabado en la cabeza." o "Este se pasaba todo el programa, capítulo...".

En este corto tramo detecto tres solos.
- "una ciudad entera para ti solo"
- "Otras veces me imaginaba que no estaba yo solo"
-" no entendía la ansiedad y el miedo del astronauta que tenía una ciudad solo para él." Difícil corrección, una ciudad exclusivamente para si en la última opción, no se me ocurre mas.

Como me dijo en una ocasión Laren "aun quieres que te corrija algo".


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Oyanor
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Ubicación: Aquí dentro
MensajePublicado: Lun Mar 17, 2008 5:47 pm    Asunto: Responder citando

Hola de nuevo,

Victor_Mancha escribió:
Espero que no lo digas porque soy nuevo y no quieres herir mis sentimientos ... porque no es por eso, ¿verdad?


Pues la verdad es que no; aquí somos bastante despiadados... es que me suelo conectar de noche y el cerebro no me daba para más; lo siento... Laughing

Cita:

Cuando lo dices así haces que suene bien y todo

jeje, cuanta crueldad... Pues se me ocurren unas cuantas formas más de aniquilar toda forma de vida sobre la tierra, ¡y eso que estoy de vacaciones! Si llega a ser un lunes normal, ni os cuento...

Un saludo

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UweVegas
Mito
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Registrado: Aug 29, 2007
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MensajePublicado: Lun Mar 17, 2008 11:39 pm    Asunto: Re: MONOGRÁFICO: Mundo y apocalipsis Responder citando

-Hola Oyanor, aquí vengo con "la herramienta" a por tu relato, ja ja


Oye, si te molesta el estilo de mi crítica, dime, y me corto un poco, eh, que lo hago en plan broma, sin acritud. Laughing


Oyanor escribió:
Una espesa capa de nubes cubría todo el planeta, oscuras y amenazadoras.

Esta frase está algo malita, porque has separado demasiado lejos los adjetivos del sustantivo sujeto (vamos que has metido todo el predicado en medio!) y luego te quedas tan ancho poniendo una coma, en plan tirita "aqui no ha pasado nada, señores" Laughing

Oyanor escribió:
Pero éstos se empecinaban en mostrar las mismas anómalas lecturas...

Ya sabes lo que hablamos Wink


Oyanor escribió:
Vendía sueños en más de cien planetas, que tenían fama de ser los más intensos, los más bellos y persistentes.

Doctor, otra frase con fiebre Laughing Quiénes era los más bellos y persistentes, los planetas o los sueños?


Oyanor escribió:
esa Tierra ahora aparentemente muerta, que descubrió por casualidad, guardando celosamente el secreto de su existencia.
Los humanos vivían intensamente.

Hat-trick de "mentes" en veinte palabras.


Y hasta aquí las puñetitas, muy fácilmente remediables, por otra parte.

La historia, genial, como casi todo lo tuyo. En una página eres capaz de contarnos un montón de cosas, del espacio, de razas alienígenas, del exterminio de la humanidad,... sin hacernos perder el interés ni que nos perdamos nosotros. Eres un monstruo. Bravo. Laughing

Un saludo,

Uwe

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Victor_Mancha
Cacique
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Registrado: Mar 15, 2008
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MensajePublicado: Lun Mar 17, 2008 11:44 pm    Asunto: Responder citando

Oyanor escribió:

Cita:

Cuando lo dices así haces que suene bien y todo

jeje, cuanta crueldad... Pues se me ocurren unas cuantas formas más de aniquilar toda forma de vida sobre la tierra, ¡y eso que estoy de vacaciones! Si llega a ser un lunes normal, ni os cuento...

Un saludo


Fíjate que mis aspiraciones son mucho mas mundanas. Yo los lunes normalmente pienso tan solo en formas de aniquilar a mi jefe y a algunos de los clientes Twisted Evil

Prospector escribió:
Entonces me toca hacer de poli malo. He vuelto a leer con cuidado tu relato y descubierto cosas a mejorar, nada extraordinario.


¿Ves? ¡Esto ya es otra cosa! Wink

Prospector escribió:
Como me dijo en una ocasión Laren "aun quieres que te corrija algo".


Pues ahora en serio. Te lo agradezco un montón Very Happy . Y coincido contigo en todo menos en lo de:

Prospector escribió:
- Por cierto, los proyectos bacteorológicos de Saddan Hussein se centraban en la bacteria botulímica, que necesita agua para vivir. Los israelitas no tienes esa clase de armas, Sudáfrica en cambio tenía un plan para desarrollar una enfermedad que solo afectara a los negros durante el aparheid, pero nunca llegaron a nada concluyente.


Y no porque no crea que tengas razón, sino porque la idea era que el protagonista tuviera mas o menos los conocimientos de una persona normal de la calle. Y seamos honestos, en general la gente no está muy puesta de quien tiene que tipo de armas.

Prospector escribió:
- "Y pensé en Mónica, de solo 22 años de edad. Mónica que ha sufrido quizás aun más que el resto de nosotros. Y en ese momento volví a maldecir a la plaga que nos lo ha arrebatado todo." ¿Tengo que señalar lo mejorable?.


Y aquí es que no estoy 100% seguro. ¿Quiere que elimine a Mónica, a Y, o me cargó directamente a las dos? Mr. Green

De nuevo y en serio, muchas gracias Very Happy

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Oyanor
Terrateniente
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MensajePublicado: Lun Mar 17, 2008 11:45 pm    Asunto: Responder citando

Pero qué bueno eres, Uwe... AsombrosaMENTE, genialMENTE, aterradoraMENTE bueno Twisted Evil

Enhorabuena por el destripe; ¡lo has dejado todo perdido de sangre! Es que hay bisturís que parecen motosierras... Laughing

Un saludo y ¡gracias por los comentarios!

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Oyanor
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Ubicación: Aquí dentro
MensajePublicado: Lun Mar 17, 2008 11:51 pm    Asunto: Responder citando

Victor_Mancha escribió:
Fíjate que mis aspiraciones son mucho mas mundanas. Yo los lunes normalmente pienso tan solo en formas de aniquilar a mi jefe y a algunos de los clientes

Ay, dios mío, que yo soy jefe... Soy hombre muerto. Los lunes deberían ser anticonstitucionales.
No hay problema; recojo el guante. En el próximo relato que cuelgues me voy a emplear a fondo. El sueño no será excusa Laughing
Un saludo y de nuevo gracias por el relato.

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Prospector
Alcaide
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MensajePublicado: Mar Mar 18, 2008 10:35 am    Asunto: Responder citando

La "Y", claro. Yo en adelante revisaría siempre ese detalle porque es un caso recurrente.

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Moises_C
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MensajePublicado: Mar Mar 18, 2008 3:16 pm    Asunto: Responder citando

Creo que este relato viene al pelo:

El color del fin del mundo

No lo quiero creer. Acabo de verlo en la tele solar del salón. El puto fin del mundo. Algo salió mal al norte, en un sitio llamado CERN y el horror se expande. La imagen del presidente ha aparecido brevemente, rogando que elijamos el modo de morir que más nos plazca, si no queremos que nos coja. Se le nota nervioso. Mi madre rompe a llorar, en pleno ataque de histeria y mi padre, jura y se desgañita, intentando hacer funcionar el teléfono. Yo estoy paralizado y no me lo he hecho encima de milagro.

Gritos, golpes. ¡Los vecinos! Mi padre habla con ellos. Mientras algunos pierden los nervios, otros discuten sobre la veracidad del mensaje del presidente. Uno sugiere que lo que realmente quiere es que casi todos nos suicidemos, como nuevo punto de partida para la especie humana. Lo cierto es que en los últimos años el pánico por el cambio climático en los medios fue desplazado por el del crecimiento demográfico. Veinticinco mil millones de almas secando el planeta. Tenía sentido. ¿Por qué si no iba a pedir el presidente que nos suicidáramos en vez de esperar la muerte? Como si siguiera mis pensamientos, el del segundo derecha observó que el presi ni siquiera se había molestado en explicar qué nos iba a matar. ¿Ondas? ¿Tsunamis gigantes? ¿Gases? ¿Sería de repente o poco a poco?

Mi corazón comienza a latir más pausadamente mientras desmontan la noticia. Si bien el miedo al apocalipsis aún me carcome, hay algo de esperanza. Incluso un pensamiento trivial acaba de pasar por mi mente; siempre pensé que el fin del mundo tendría un color que lo llenaría todo. Por ejemplo azul para los maremotos, o naranja para los terremotos que saquen de la tierra el fuego que lleva dentro. Por eso siempre me fastidiaron esas películas apocalípticas en las que el fin era invisible: virus, radiaciones...

Oímos disparos desde el piso de abajo y la discusión fue de nuevo substituida por gritos de histeria. Mi padre y otros acordaron ir tocando en las puertas para evitar que más gente se matara. Dios mío, hace unos minutos estaba viendo un programa de televisión. La sien me late con violencia y estoy algo mareado. Me siento de nuevo con piernas temblororas, tamborileando con mis dedos el brazo del sillón. Inevitablemente mis ojos se van al balcón, pues da al mar y al horizonte: acaso fuera verdad que algo nos va a matar lo veríamos llegar.

Mi padre nos tranquilizó a mí y a mi madre diciendo que no iba a pasar nada, pero le seguía notando nervioso. Pasamos los minutos abrazados, oyendo a los vecinos hablar afuera. Alguno aún no se cree la versión de la conspiración, e insiste en regresar a su vivienda para morir dignamente. Las primeras risas suenan con el pasar de los minutos. Nada ocurre, todos nos sentimos bien. Las calles comienzan a llenarse de gente dándose abrazos de júbilo, unos maldiciendo para bien y otros en pleno éxtasis religioso. No sabría calcular si ya han transcurrido los minutos que el presidente nos dio, pero termino cediendo al júbilo, llorando de felicidad con mis padres en el balcón gritando con los que estaban en la calzada.

Sin embargo regreso al salón porque el maldito presidente no cierra el pico, el mensaje se repite una y otra vez. Entonces reparo en un detalle que había pasado por alto: al lado de su mano, hay un bolígrafo suspendido en el aire, sólo unos centímetros. En un gesto apenas imperceptible, lo aprieta contra la mesa con su mano. Lo hace en todas las repeticiones del vídeo y la verdad no lo entiendo exactamente.

Pero mi pequeño entretenimiento se acaba de pronto al percibir que los gritos han pasado del júbilo al pánico irracional y desmedido. Corriendo al balcón mientras oigo a mis padres unirse también a esos gritos descubro lo que ocurre. El horizonte se desvanece. El cielo pierde su color allá y esa difuminación se va acercando. Si algún lado de mi cerebro aún se resiste a la evidencia ha dejado de hacerlo en cuanto el suelo ha comenzado a temblar. Dios mío. Es real. Nubes de vapores surgen con violencia y se acercan, en una titánica tormenta eléctrica que lo ilumina todo.

Pese a estar casi hipnotizado con el panorama, noto que mis padres no están a mi lado, y tras echar un vistazo al salón, veo a mi padre asomando por la cocina, pidiéndome acudir con urgencia. Se ve parcialmente su mano tras el pantalón, agarrando un cuchillo que gotea algo oscuro. No oigo a mi madre. Le miro a los ojos, y él niega con la cabeza. LLorando, y recordando escenas de derrota de algunas películas de época, cierro la puerta del balcón y le paso el seguro con rapidez. Me seco lentamente las lágrimas y apoyo el cuerpo en los brazos, sobre la barandilla, contemplando el fin del mundo. Ya sólo me queda ver su color. En la calle algunos siguen gritando en el suelo, sentados, seguramente porque el pánico les impide caminar. Otros han quitado la tapa a la alcantarilla, y descienden gritando al resto que les acompañen, que tal vez abajo tendrán refugio.

Descubro entonces algo totalmente anómalo. Con la destrucción a mitad de camino vislumbro algo al fondo, cuando parecía que no dejaba nada tras de sí. Las cosas no están desapareciendo. ¡Están hundiéndose! El horizonte se está... curvando. Sí, eso es. Da la impresión de que el mundo se esté colapsando sobre sí mismo, como si fuera una enorme cama elástica en la que alguien cayera indefinidamente de un gran salto. Joder... estoy notando la succión y me agarro con fuerza a la baranda intentando aliviar también el temblor de piernas. Las rodillas se me flexionan solas. Sé que es en vano, pero lo intento. Oigo de fondo roturas y explosiones, un montón de polvo se está arrastrando hacia la nada, y algunos coches se mueven tímidamente hacia el mar ya inexistente.

Debido al pánico, mis músculos flojean unos instantes. Es suficiente, salgo volando sin conseguir volver a agarrarme. Al elevarme tengo una nueva perspectiva de todo, mientras me acerco a la cada vez más grande nada. No sé si debí haber hecho caso a mi padre. No parece tan desagradable. Estoy volando, aunque ahora hace mucho, mucho frío. Pienso en el detalle del bolígrafo del presidente y ahora caigo. Ahora caigo, pero no le odio. Espero que tenga suerte. Hace demasiado frío y el mundo es un remolino. Pero he permanecido consciente el tiempo suficiente para verlo. El fin del mundo no tiene colores.

Ellos también se desvanecen en la oscuridad.


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Ultima edición por Moises_C el Mar Mar 18, 2008 7:49 pm, editado 1 vez
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Prospector
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MensajePublicado: Mar Mar 18, 2008 5:18 pm    Asunto: Responder citando

Ya te comenté alguna cosa y creo que lo has corregido, solo añadir algo nuevo.

-¿Sería de repente o poco a poco? .Mi corazón comienza a latir poco a poco más pausadamente.
Bien, habrá que cambiar un poco a poco, mejor "¿Sería de repente o mas gradualmente? aunque creo que es mas fácil eliminar el último. "Mi corazón comienza a latir mas pausadamente."

Lo dicho muy bueno y con una sensación inquietante, como una montaña rusa sin frenos.


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Moises_C
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MensajePublicado: Mar Mar 18, 2008 7:37 pm    Asunto: Responder citando

¡Gracias prospector! La verdad es que queda redundante.

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UweVegas
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Registrado: Aug 29, 2007
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MensajePublicado: Mar Mar 18, 2008 10:37 pm    Asunto: Responder citando

-Ya vengo a por tu relato, Prospector, dame unos minutos



Laughing

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Elisabet
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Registrado: Oct 02, 2006
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MensajePublicado: Mar Mar 18, 2008 11:05 pm    Asunto: Responder citando

Hola, amigos,

pues vaya monográfico más animado me encuentro, ¡y eso que el tema es apocalíptico! ¡Cuánta vidilla por aquí!

Bueno, iré leyendo los relatos uno a uno, con calma. Víctor, ¡bienvenido al CSI! Los colegas te han avisado bien, aquí nos cebamos y nos gusta la sangre...

De momento, he leído el primer relato. Prometo leer los demás, al menos uno al día. Oyanor, pensarás que soy una pelotera, pero te lo digo de veras: está muy bien, no veo dónde meterle el escalpelo y la idea de los sueños me encantó. Ah, "El cazador de sueños..." Yo tengo un "Cazador de estrellas"... pero eso ya lo sabes.

Cita:
Mares de escombros lo cubrían todo; había chatarra y restos de vehículos calcinados por doquier, un viento huracanado barría las antiguas calles con furia, y centenares de esqueletos salpicaban con su blancura los restos de la urbe.


Esa, esa es la típica imagen apocalíptica que uno teme y se imagina, sobre un espantoso final nuclear de la Tierra. Pero la has descrito tan bien... que uno no deja de encontrarle su belleza. Belleza macabra, eso sí.

Hay que ser artista para lograr ese efecto.

Bueno, mañana voy a leer los otros. El de Moisés ya lo he leído y comentado en el otro hilo. Chico, no me voy a repetir... ya verás mi comentario. Me gustó Smile

Saludos,


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Elisabet
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