Reseña: El Dios de los Mutilados, de Claudio Cerdán

El Dios de los Mutilados
Autor: Claudio Cerdán
Editorial / Colección: Equipo Sirius / Transversal-Fantasía
Género: Fantasía
Edición: Rústica
Año Publicación: 2008
Ilustrador:
Traductor:
Diseño o fotografía de portada: Carlos Romanos
ISBN: 978-84-96554-36-8
Idioma: Español

Sinopsis:
Catarsis, el Dios de los Mutilados, ha muerto. Sus seguidores, tullidos y enfermos de todo tipo, se dispersan por un mundo donde a los tiranos se les llama reyes, los héroes se confunden con los delincuentes, y la verdad y la justicia son conceptos antagónicos.

Un paladín manco, un ladrón promiscuo, un bárbaro suicida, una seductora hechicera y un elfo legendario son algunos de los protagonistas de esta aventura épica llena de acción, intriga y humor en la que todos guardan secretos y nada es lo que parece.

Abre tu mente, olvida todo lo que crees saber y prepárate para la batalla.

250 p. 23,5x16 cm.

Así se nos presenta en su sinopsis la primera novela de Claudio Cerdán (Yecla, 1981), un enamorado del género negro que, a la luz de las pruebas, se lo hace muy bien con la fantasía.

En esta novela cabe mucho más de lo que se nos anuncia en la contraportada. Es cierto que estamos ante una aventura que, vista de lejos, discurre por algunos de los cánones más añejos del género. Es fácil reconocer personajes y esquemas. No faltan tópicos de esos que gustan tanto a muchos aficionados (torneos, tiranos, dragones, brujería, tesoros, fortalezas inexpugnables, tías buenas, etc). Pero uno no tarda en darse cuenta de que este despliegue de presunta ortodoxia está ahí sólo para ser dinamitado en una historia hecha a golpe de talento, cachondeo y delirio.

El estilo de Claudio Cerdán es rápido y certero. Pasa de altisonancias o sólo se recrea en ellas para engañar al lector antes de algún giro cómico. Imprime un dinamismo que en sus mejores puntos es incluso adictivo. Los diálogos son siempre ingeniosos y salen por donde menos te lo esperas.

Uno de los puntos fuertes del libro es su sentido del humor. Un humorismo sin cortapisas ni censuras que casi siempre te pilla por sorpresa. Hay páginas impagables como las que explican la accidentada historia del trono, las que narran el “heroico” enfrentamiento final de Frank o cualquiera de las intervenciones del arquero bizco.

Durante la lectura uno tiene la sensación de estar asistiendo a una delirante partida de rol, irónica y desenfadada. Una locura controlada que siempre termina teniendo sentido.

Los propios personajes son tan absurdos como, tal vez por eso mismo, humanos. Todos ellos están revueltos de contradicciones y recovecos que los hacen reales dentro de lo increíble de sus motivaciones y biografías. Son empáticos u odiosos. El lector nunca puede llegar a fiarse de ellos porque nadie es quien dice ser y el baile de moralidades no termina hasta la última página. Y, lo más importante, están vivos. En todos ellos se alía una pizca de tópico consciente y de surrealismo.

Una de las cosas que llaman la atención en El Dios de los Mutilados es lo nutrido del número de protagonistas. En el momento en que todos ellos son presentados se llega a temer que la narración se pierda entre tanto actor o que se llene de cabos sueltos. Esto, sin embargo, no sucede. El relato avanza de forma regular y uniforme hasta la lucha final.

Hay que resaltar también que Cerdán no se ha detenido en crear y recrear un mundo construido al detalle. De hecho apenas aparecen referencias geográficas, no hay mapa y hasta el reino donde se desarrolla el asunto carece de nombre. Se limita a dar las pinceladas históricas necesarias para explicar y justificar el relato. En mi opinión esto es un acierto. Uno de los “problemas” que muchos lectores generalistas encuentran en la fantasía es asumir toda la información que requiere comprender un universo inventado para la ocasión. Por eso, sospecho, Claudio ha ido al cuello deteniéndose en lo justo. Esto beneficia la acción, en la que invierte su capital narrativo antes que en la atmósfera. Combates y persecuciones motorizan el relato y al final, cuando se llega a una última página que no lo es, apenas te das cuenta de que el libro ya ha terminado.

Es difícil comparar El Dios de los Mutilados con otras novelas de género. Su jugada consiste en tomar los convencionalismos de la novela épica y darles la vuelta. El resultado es una historia divertidísima y colorida con momentos brillantes, con una mención especial a la relación entre personajes. Claudio Cerdán se ha sacado de la manga un universo vivo e imprevisible del que, por fortuna, aún nos quedan dos libros por leer.

Firmado: José Miguel Vilar Bou




Un libro entretenido e

Un libro entretenido e interesante.
Ese punto irónico sin caer en lo absurdo, con el toque cruel que rezuma, es algo que le da personalidad al libro. Marca la diferencia con otros libros que se pueden considerar más de lo mismo.

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carpe diem