Reseña: El hombre divergente, de Marc R. Soto
El Hombre Divergente
Autor: Marc R. Soto
Editorial / Colección: Grupo editorial AJEC / Albemuth Bolsillo
Género: Terror
Edición: Rústica
Año Publicación: 2008
En un generoso, breve y acertado prólogo, Elia Barceló da la vuelta a la página en la que se encuentran las soluciones de este crucigrama de relatos que acaba de publicar Grupo Ajec, “El hombre divergente”, de Marc R. Soto. Respuestas a las que llegará el lector por sí mismo. Crucigrama con el que, ya digo de antemano, merece la pena entretenerse.
La cualidad más sobresaliente de estas historias cruzadas es la de haber trasladado el terror a nuestra cotidianeidad, a la manera del considerado maestro moderno del género, Stephen (Midas) King. Pero a la nuestra. No a la de esa América profunda que no nos pertenece, aunque la literatura y el cine se hayan empeñado en universalizar. No a la de Castle Rock, localidad en la que parecen haberse empadronado autores que hablan y escriben en lenguas diferentes al inglés. A la nuestra, sin que por eso tengan que desfilar ante nuestros ojos tortillas de patatas, trajes de faralaes y sombreros de picador.
La línea que separa el costumbrismo —que tan ferozmente preconizan nuestros literatos, críticos o camioneros, lo mismo da— de las narraciones de terror propuestas por Marc R. Soto es en ocasiones muy delgada: un puñetero gato, un gatito que va y viene, que pasea entre los márgenes del libro, transforma una historia que se podría leer en la página de sucesos de cualquier diario en algo muy diferente, en una experiencia desasosegante. No es el único animal que se esfuerza en ponernos nerviosos. También hay arañas. O un peligroso mosquito.
Están narradas, buena parte de ellas, en primera persona. En un estilo directo y siempre cuidado. Algo macarra, si el protagonista lo es; o turbio, cuando el sufridor cronista no acaba de explicarse una naturaleza que ni él mismo entiende.
Comparten los protagonistas (¿el protagonista?) un mismo escenario: el borde del abismo. Ya sea alguien que acaba de matar a otra persona, alguien que sabe que va a morir o alguien que ni siquiera sabe si quien duerme a su lado aún respira. A todos les une el mismo abismo. Un horror en el que resulta muy fácil creer, porque se halla muy cerca de nosotros. Tan cerca que hasta esa “rancia tradición realista” a la que se refiere Barceló podría asomarse a estas páginas sin percibir nada extraño... al menos hasta que no fuera demasiado tarde. Y entonces ya no importa. Ese miedo —algo que en el fondo imaginabas o ya sabías— forma parte de ti.
He repetido la expresión miedo en alguna de sus variantes, aunque debería haber escrito ansiedad. Porque es esa actitud ante lo indeterminado, son esos objetos y situaciones imprecisas, los que de repente se convierten en peligrosos, los que dominan las narraciones. Tal vez lo que impregna tantas veces nuestro ritmo de vida (y eso sí es universal, aquí, en Alcaracejos y en Castle Rock: me refiero a la ansiedad) es la responsable de que los relatos aquí reunidos nos seduzcan. A fin de cuentas, los fármacos que la mitigan son líderes de venta en farmacias. ¿Deberíamos sorprendernos, entonces? Los relatos de Marc R. Soto son nuestros. Somos nosotros. Lo que tememos sufrir. Lo que tememos llegar a cometer.
La narración que abre y cierra el libro parte de una buena idea de ciencia ficción, aunque la sensación que deja es la de haber intentado cerrar las puertas a un material desbordante, heterogéneo y tan abierto que atraviesa las paredes levantadas. ¿Era necesario cerrar el círculo? Tal vez no, pero, insisto, la idea utilizada para cuadrar las historias es buena.
Los que además de leer literatura fantástica dedicamos parte de nuestro tiempo —con mayor o menor fortuna— a garabatear folios, no podemos sino aplaudir a la editorial Grupo Ajec. En este momento de vacas flacas para la publicación de autores que escriben en español, más flacas aún si son noveles, la apuesta de la colección Albemuth Bolsillo a partir de este número 19 es la de mejorar y agrandar el formato, que en absoluto parece un libro de bolsillo, aunque mantiene el precio como si lo fuera.
Una última apostilla. Unos pocos geniales. Algunos interesantes. No creo que ningún aficionado se engañe: también hay mucha mediocridad en ese género que es el terror. Este libro está bastante por encima de ella. No se titula The Divergent Man, lo que tampoco debería ser un inconveniente.








El otro día me pasé por
El otro día me pasé por estudio en escarlata.
Pero todavía no había llegado :(
Había visto la reseña en
Había visto la reseña en tu blog (de hecho, la enlacé desde el mío), pero no sabía que también tenías sección fija en sedice. Me alegro de que te haya gustado el libro. ¡Espero que vengan muchos más detrás! Un abrazo,
Marc R. Soto
Hola Marc Te contesté hace
Hola Marc
Te contesté hace un par de días, pero la respuesta se habrá perdido en algún limbo informático, así que la reescribiré.
No, no tengo sección fija en Sedice. Esta es la primera de tres reseñas de otros tantos libros pertenecientes a Grupo Editorial AJEC, que espero puedan leerse aquí. Ya he mandado también la de Dionisia Pop!
El blog que has leído es algo entre el blog y la página personal. He cerrado los comentarios, sólo es informativo. Se me ocurrió un apartado de reseñas en la que las obras a comentar pertenecieran a escritores contemporáneos de género fantástico, mejor aún si escriben en español.
Fue un placer leer El Hombre Divergente y hacer la reseña. Te conocía de Paura. Creo que los relatos ganan reunidos en tu libro. Impactan más que en una antología, en la que cada autor es de su padre y de su madre y escribe, claro, lo que le parece.
Pues sí, que vengan más detrás :)