blog_ Athnecdotario incoherente

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Actualizado: hace 3 horas 49 mins

NEFANDO, de Mónica Ojeda (Candaya, 2017)

16 April 2018 - 7:45pm

Una reseña de FJ Arcos Serrano.

Nefando, Viaje a las entrañas de una habitación, fue un videojuego en línea poco conocido y pronto eliminado de la red a causa de su polémico contenido sensible. Las experiencias de sus jugadores son, ahora, el centro de los debates gamers en los foros más profundos de internet, pero sus usuarios no parecen ponerse de acuerdo: ¿era un juego de horror para frikis, una puesta en escena inmoral o un ejercicio poético? ¿Son tan hondas y retorcidas como parecen las entrañas de esa habitación?

Menuda sorpresa me he llevado con Nefando, de la ecuatoriana Mónica Ojeda (Guayaquil, 1988). Había oído hablar de esta escritora y de su abyecta visión sobre el mundo que nos rodea, pero nada hace justicia a adentrarse en la lectura de esta novela: una experiencia que hay que vivir en primera persona.

Mónica Ojeda utiliza la creación de un videojuego como Macguffin para hacernos sentir profundamente cercanos todos los estados de ánimo de los personajes que van apareciendo por estas páginas; unas experiencias humanas que nos trasmiten la peor de las pesadillas donde no faltan retazos de gore y/o escenas truculentas que se pegan a tu retina de manera directa.

Hay un recurso que particularmente me ha encantado y que no es otro que de este videojuego (que al comienzo de la novela ya ha sido descolgado de la deep web), solo quedan las confusas y retorcidas experiencias de sus jugadores, todas ellas diseminadas en la red más insondable. No hace falta más para engancharte y llevarte por territorios desagradables e incómodos (y con elementos poco frecuentados en literatura de género, todo sea dicho) convirtiendo toda esta amalgama en una novela que no se parece a nada que haya leído antes.

Es casi un milagro que estemos hablando de una escritora de 28 años y que ya haya alcanzado tal madurez narrativa. Es cierto que podemos encontrar una influencia muy marcada del escritor chileno Roberto Bolaño, pero Ojeda ha demostrado que es capaz de ir un poco más allá para mostrarnos una radiografía morbosa de una sociedad enferma sin cura alguna.

Con lo expuesto anteriormente creo que queda claro que no es una novela apta para cualquier tipo de público por lo perturbador de su planteamiento y por el poso de naturaleza desasosegante que deja tras su lectura.

Para servidor ha resultado un recital estimulante, diferente y difícil en ocasiones, pero que a cambio me he encontrado una novela valiente y rara (en prácticamente todas sus acepciones) y que se ha convertido en una verdadera joyita a la que volver de vez en cuando para releer algunos de sus pasajes.


Título: Nefando

Autora: Mónica Ojeda

Editorial: Candaya

Páginas: 208

ISBN: 978-84-15934-23-3

Precio: 16 euros

 

 

Westworld. Haga sus sueños realidad sin remordimientos.

9 April 2018 - 6:46pm

Por R. G. Wittener

En 1973, Michel Crichton dirigió y firmó el guión de un clásico de la Serie B de Ciencia Ficción: Westworld, traducida al español como Almas de metal. Siguiendo la misma receta que le permitió triunfar con sus novelas, Crichton planteaba la posibilidad de un invento científico revolucionario y, partiendo de ahí, imaginó un desastre catastrófico. En el caso de Westworld se enfocó en las inteligencias artificiales y asustó a sus espectadores con el peligro de desarrollar androides humanoides que pudieran descontrolarse. Personalmente, no llegué a ver la película hasta hace unos pocos años, y la impresión que me dio es que tenía una propuesta interesante pero un desarrollo de lo más simplista.

En 2013, Jerry Weintraub recuperó la idea de Crichton y, con la colaboración de Jonathan Nolan y Lisa Joy, consiguió exprimir su trama, en el amplio sentido de la palabra, creando una serie de televisión que emitió HBO en 2016. Una idea que los aficionados a la ciencia ficción y los dilemas con las IAs nunca podremos agradecerle lo suficiente (y que algunos, como yo, lamentaremos haber tardado tanto en disfrutar). Las casi diez horas de la primera temporada (con una segunda a punto de estrenarse) son una delicia. De nuevo se nos presenta un parque de atracciones de última generación, en el que los visitantes pueden disfrutar de una gigantesca recreación del Salvaje Oeste, poblado por androides que imitan a la perfección a los típicos personajes del Far-west (e incluso a su fauna). Sin embargo, mientras que Crichton derivó hacia una historia de terror pseudocientífico con los androides convertidos en monstruos, la nueva Westworld cambia por completo ese planteamiento y nos hace experimentar la terrible realidad de los androides: seres que no solo son capaces de sentir, si no que han sido provistos de una historia personal, unos recuerdos de un pasado inexistente y unos vínculos sentimentales ficticios que les hacen creer que son personas. Y en el mismo primer episodio ya se nos da una visión muy aproximada de lo que es vivir en un bucle sin fin, obligados por la “línea narrativa” del parque a interpretar a un cierto personaje, y llevar a cabo las mismas acciones una y otra vez, día tras día. Pero, sobre todo, sometidos a cualquier deseo que puedan imaginar los visitantes humanos, ya que su única función es hacer realidad los sueños de esas personas, por más oscuros y retorcidos que sean. En este cambio de perspectiva, el terrorífico Hombre de negro que encarnase Yul Briner tiene también su contrapartida actual de la mano de Ed Harris. Solo que el monstruo, esta vez, no es un androide.

El debate transhumanista discurre por unas sendas similares a las de la serie Humans (adaptación de la sueca Real Humans, por cierto). ¿Hasta qué punto acabamos degradando nuestra propia humanidad, si somos capaces de desconectar nuestra empatía frente a seres que, por más artificiales que sean, están vivos? Después de dar rienda suelta a nuestros más bajos instintos contra una cosa que es igual que cualquier humano, ¿quién no temería que eso acabase por liberar el apetito por una víctima “más real”? En la serie, los visitantes recurrentes son adictos a la sensación de no estar sujetos por ataduras morales; de poder llevar a cabo las atrocidades que nunca se atreverían a cometer en el mundo real, porque en Westworld no deben correr con las consecuencias. Y se da a entender que sus retornos se deben a que “solo allí” se atreven a liberar a sus demonios. Pero yo me permito dudar de que, una vez abierta la caja de Pandora, fuera a ser tan sencillo no dejarse llevar por la tentación.

La serie explora también el campo del conflicto moral que deberían enfrentar los creadores de unos seres cuyas IAs los hacen casi humanos por entero. En la serie tenemos a Anthony Hopkins como Robert Ford, el creador que actúa desde la perspectiva de un dios y se niega a ver a los androides más que como simulacros muy sofisticados de personas reales (con un nivel de interpretación que llega a recordar a Hannibal Lecter). Pero, a medida que transcurren los episodios, descubrimos que hubo otro científico implicado en el desarrollo de las IAs, y que su postura era diametralmente opuesta a la de Ford. Que para este hombre todos los rasgos humanos de los androides les convertía, en definitiva, en seres humanos, y como tales debía impedirse la explotación a la que iban a ser sometidos. Una disparidad de opiniones que no terminó con la muerte del segundo progenitor, pues en la arquitectura de los cerebros cibernéticos quedaron incrustados unos procesos que les animan a escapar de la trampa en la que encerraron sus mentes. Y es que de hecho la manipulación que sufren es de tal envergadura que, a pesar de que se les borre la memoria al final de cada bucle, no pueden evitar conservar pequeños fragmentos de lo que han vivido. Recuerdos que vuelven a su memoria durante su tiempo de “sueño”, haciendo que revivan como pesadillas todo aquello que les han hecho sufrir los visitantes. Amén de tener flashes sobre las distintas vidas que han inventado para ellos los guionistas del parque a lo largo de los años. Ecos de unos sentimientos que definieron lo que eran, hasta que alguien decidió cambiar por completo su existencia. Y pocas cosas hay tan horribles como descubrir que toda tu vida y todo lo que sabes sobre ti es mentira.

Argumentalmente, la primera temporada se vertebra en torno a las tramas de dos personajes femeninos (las androides Dolores y Maeve), y dos personajes masculinos (el Hombre de negro, y Robert, el co-creador de las IAs). Todos atrapados en Westworld, bien de forma voluntaria u obligada, mientras intentan encontrarle un sentido a sus vidas (o, en el caso de Ford, agarrándose a la única vida que tiene sentido para él: controlar el destino de sus criaturas). Enredados sin poder evitarlo en esa dinámica de eternos bucles que define el parque y que nos acaba dirigiendo hacia un final en el que acaban colisionando las ansias comerciales de quienes dirigen el parque con los propios deseos de estos personajes. Un final apoteósico, después del cual a mi se me ocurre que la segunda temporada podría tener un cierto regusto a Retorno a Parque Jurásico. En cualquier caso, resulta imposible comentar más al respecto sin fastidiar a todos aquellos que aún no hayan visto la serie. Tan solo puedo animaros a que, en cuanto acabéis de leer éstas líneas, os preparéis para disfrutar y darle muchas cosas con las que pensar a vuestro cerebro.

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Nunca mires atrás, de Claudio Cerdán

6 April 2018 - 3:28pm

Hay editoriales valientes, que apuestan por ofrecer al lector propuestas que, si bien no podría describir tanto como arriesgadas, sí es cierto que optan por romper con lo convencional y dan un paso al frente, creando proyectos que por un lado obligan a los autores a exprimirse las neuronas y por otro, ofrecen al lector un caramelo  que es muy difícil rechazar, picado por la curiosidad de ver como seguirá y si llegará a buen puerto.

El crear un personaje, femenino para más señas (y la referencia al sexo del mismo es totalmente intencional), dotarlo de una personalidad que lo haga interesante a nuestros ojos, darle una vida, un entorno y unas circunstancias y después, ponerlo a andar en manos de distintos autores, cada uno con sus neuras y manías, su propia visión del mismo, sin que el personaje termine hecho un cromo irreconocible, mantenga su personalidad y esencia y además, nos resulte irresistible, es un reto creativo muy, muy serio. Si encima, las historias que protagoniza la susodicha, los fregaos a los que cada uno de esos autores la mete en cada nuevo título, son tan entretenidas, afiladas y cabronas como la que hoy nos concierne, a uno no le queda más remedio que quitarse el sombrero y aplaudir.

Esto es lo que ocurre con Sonia Ruíz, la peculiar detective privada creada por Menoscuarto Ediciones, que cobró vida en la pluma de Lorenzo Silva y que no ha dejado de meterse en líos en esa fantástica colección SeisDoble a manos de los mejores autores de género negro de nuestro país.

Y dentro de este selecto club de maestros del noir, no podía faltar Claudio Cerdán, autor fetiche para un servidor, que sabe que cualquier cosa que saque este hombre va a ser un must, y que con Nunca mires atrás vuelve a confirmar mi certeza sobre su absoluta infalibilidad. 

Claudio sigue en su línea. Mordaz, incisivo, encantado de putear a sus personajes. Con ese aire a tragicomedia donde todo tipo de fauna y flora autóctona, lo mejorcito de cada casa, va haciendo lo suyo para vivir y tirar p´alante con sus movidas, mejor o peor parado. Perdedores que no saben que están haciendo con sus vidas y que se limitan a seguir en la brecha, cagándola más de lo recomendable y metiéndose en problemas continuamente. En esta ocasión, nos encontraremos ante un caso bastante feo, en el que se mezclaran amantes desaparecidos, antiguos compañeros de clase, ultras neonazis, la mafia rusa, jueces que deben favores, violadores impunes y polis que juegan muy al filo de la navaja. Si a eso le sumamos que la novela se inicia con Sonia despertando con una resaca salvaje dentro de un contendedor de basura, con la ropa hecha un cristo y sin recordar un carajo de lo que sucedió la noche anterior en esa reunión de antiguos alumnos, el lector puede hacerse una idea aproximada (NO) de las proporciones tamaño King Size del follón al que se enfrentará en esta ocasión nuestra investigadora. Una jodida gozada, vamos. Todo, con un regustillo a pulp que me ha encantado, sin salirse del género negro en ningún momento y con algunos pasajes tan realistas, tan creíbles y cotidianos (por desgracia), que nos recuerdan que basta con mirar las páginas de sucesos de cualquier periódico para darnos cuenta de que la realidad, muchas veces, supera con creces la ficción.

En definitiva, que os recomiendo que le echéis un ojo. Lo vais a agradecer. No es eso que no tengo ni puñetera idea de a que se refieren cuando llaman a algo “alta literatura´´. Ni lo pretende ni maldita falta le hace. Es lo que es y os digo yo que canelita en rama. Ale, a disfrutar…

 

Nunca mires atrás

Claudio Cerdán

Editorial: Menoscuarto Ediciones

Colección: SeisDoble

ISBN: 978-84-15740-53-7

Páginas: 160 pág.

PVP: 13,90€

http://www.menoscuarto.es/libro/nunca-mires-atras/

 

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La opinión de Soraya: Libélulas en la noche, de Javier Trescuadras

3 April 2018 - 10:44pm

Por Soraya Murillo.

Dicen que contar la verdad es algo muy sencillo. No hay que inventar; sólo recordar lo que ocurrió y todo sale tranquilamente. Por lo tanto, por esa misma regla de tres, comentar lo mucho que te gusto un libro debería ser lo mismo: dejarse llevar por los recuerdos y narrar…

Al pasar la barca …

Me dijo el barquero…

Las niñas bonitas…

No pagan dinero…

Un libro de terror es bueno cuando pasas miedo leyéndolo. De lo contrario, por muy bien que esté escrito, en sí el escritor fracasó. Javier no lo hizo, no erró el tiro. ¿Sabéis lo difícil que es eso? Que unas palabras te dejen clavada a un sillón. No, no son imágenes, son palabras. Palabras que traen el miedo más absoluto. Mientras las vas leyendo, esa canción se te va metiendo en la cabeza como la de las niñas de Freddy Krueger.

Se nota que tardó años en escribirla. Pensáis que los lectores eso no sabemos reconocerlo, pero os equivocáis; de ahí, del trabajo lento, pero seguro, de la paciencia y el buen hacer, salen los mejores libros, los inolvidables.

Siempre he pensado que cuando algo es muy bueno, no se necesita una gran reseña o opinión, que unas pocas palabras pueden decirlo todo. Si este libro se hubiera escrito en los USA estoy segura que sería el ganador de un Stoker a mejor novela ¿Lo habéis captado? ¿Necesitas más? Yo creo que no.

La historia.

Región de Murcia, el Hombre del Saco ha regresado. Comienzan unas extrañas desapariciones y muertes.

Germán Corso, un inspector de policía con un don para ver aquello que pocos pueden percibir, debe encargarse de unos sucesos inexplicables, donde un ser con un saco de arpillera cubriéndole la cabeza maneja los hilos del mundo sobrenatural.

Ela San Martín tiene pesadillas con ese Hombre del Saco, pero sus desvelos la llevarán a un psiquiatra. No sólo ve a la criatura en el mundo onírico. También en el mundo real .

Un pasado que regresa para seguir cobrándose muertes, donde nuestros protagonistas, sin saberlo, están más atados de lo que creen a un antiguo suceso. Policías nobles, otros corruptos, empresarios , curas , padres que siguen rezando a unos hijos que desaparecieron hace muchos años , fabricas abandonadas y bosques donde las libélulas se transforman en adultas mientras son testigos silenciosos en la noche mágica de San Juan. Pobres libélulas, viendo el horror y no poder hacer nada mientras se seca su piel.

Muertos que regresan pensando que no cumpliste tu promesa y balas que dan en el blanco y en vez de sangre, van dejando regueros de arena fina .

El libro.

Quinientas sesenta y cuatro páginas. ¿Es importante este detalle? Sí, lo es . No sobra ni falta nada , es perfecto, tal cual, redondo. Mira que llevo leídos libros, y cuando encuentro éstos donde nada sobra, donde todo encaja, donde el final no llega precipitado, donde… otra cosa que hay que aprender a la hora de escribir, así que bien por este hombre.

Me encantó la forma de narrar, nunca abandona el miedo, siempre con ese frío de los muertos en cada página . Las persecuciones a las victimas son brutales. Sabes perfectamente que da igual que huya, que de nada le valdrá correr o esconderse y aun así, eres incapaz de dejar de leer porque la narración te tiene cautivado.

Es un libro que mejora por momentos. Llevas leído más de la mitad, crees que ya te dejará reposar un poco y ¡zas!, vuelta a empezar, como si el escritor comenzara de nuevo, tan fresco, tan tranquilo, tan ilusionado. Y ahí creo que está la clave de todo. Javier no se dio tregua, quiso lo mejor en cada capitulo, quiso que no te relajaras , quiso que el terror estuviera contigo hasta el final del libro.

Hay muchas clases de monstruos, pero nuestro autor buscó el más simple. Tanto, que a la vez es al que más miedo le tenemos, al Hombre del Saco . Ahora, ya adultos, vemos las noticias y desapariciones o muertes y al poco tiempo suele salir el asesino. Pero, ¿y todos los que nunca han aparecido? Nuestra historia trata lo sobrenatural unido a los monstruos reales y no sé que da más miedo, si lo que no puedes matar o lo que puede tocarte.

Termino ya. Simplemente insistir en el gran libro que leí, lo bien trabajado que está, la gran historia que inventó su autor y que una obra así no se deja lista en un par de meses, por mucho que se empeñen algunos. Si tengo que recomendarlo, lo haré; si tengo que votarlo para mejor libro lo votaré, porque forma parte ya de mi pequeña pila de los mejores libros leídos y porque Javier tiene razón: El agua sí huele: a musgo, a piedras milenarias, a vida, a muerte .

Yo no soy mierdiosa, ni lo quiero ser…

Tome usted mi alma y a pasarlo bien…

Libélulas en la noche (La leyenda del hombre del saco)

 

 

 

Siempre hemos vivido en el castillo, de Shirley Jackson

30 March 2018 - 9:39am

 

Por R. G. Wittener

Lo peor de los clubes de lectura es que tienden a sacarte de tu zona de confort, obligándote a leer libros cuya temática, a simple vista, no te resulta nada llamativa; pero la mejor virtud de un club de lectura es que, gracias a esas “lecturas forzosas”, acabas descubriendo a autores que podrías no haber conocido jamás. Y en mi caso, la última revelación que debo agradecer a mi club de lectura es Shirley Jackson.

Cuando te topas con un autor que te llama la atención, la reacción obvia es indagar por su obra y su carrera para saber qué otros libros te has perdido hasta ahora. Lo cual me llevó a descubrir a una de esas figuras brillantes cuya estrella se apagó muy pronto: murió antes de cumplir los cincuenta años, medicada a base de anfetaminas y barbitúricos, pero con un gran reconocimiento literario (varias veces incluida en la antología de Mejores Historias Cortas de América, ganó el premio O. Henry, además del Edgar Alan Poe de Misterio, y sus novelas fueron elegidas entre las mejores del año por el Times y el New York Times). De hecho, al pasar del tiempo ha acabado dando nombre a unos premios literarios dedicados al suspense, el terror psicológico y la fantasía oscura. Aparte de que autores como Stephen King, Neil Gaiman o Richard Matheson han reconocido tenerla como influencia en sus inicios. Por desgracia, en lo personal no puede decirse más que sufrió con resignación un matrimonio lleno de infidelidades y controlador, y que su físico le deparó buena parte de los problemas de salud que acabarían por matarla. Algo que podría estar detrás de la intensidad psicológica que, al menos Siempre hemos vivido en el castillo, muestra en sus páginas.

La novela, escrita tres años antes de su fallecimiento, está ubicada en Vermont, en un pueblo ficticio, y esto es interesante porque hay constancia histórica de que Shirley Jackson tuvo problemas para relacionarse con sus vecinos de North Bennington, un pueblecito de… sí, lo habéis adivinado, Vermont. Su narradora y protagonista es Mary Katherine (Merrycat) Blackwood, una joven de dieciocho años que vive recluida en la mansión familiar con su hermana Constance (que ya roza la treintena) y su tío Julian (inválido y en un avanzado estado de senectud). Los tres, y muy en concreto Constance y el tío Julián, sometidos a un régimen de clausura desde que una inesperada tragedia golpease a la familia Blackwood seis años antes. Un evento que acabó por exacerbar resentimientos previos entre los habitantes de la mansión y los vecinos del pueblo.

¿Qué es lo que hace tan interesante la novela? Pues en primer lugar el universo mágico y contradictorio de Mary Katherine, a quien Carol Joyce Oates califica en su análisis de la obra de paranoica y yo me atrevería a decir que bordea la sociopatía. Los monólogos internos, en los que nos hace partícipes de sus comportamientos obsesivos o de sus ensoñaciones fantásticas, están dotados de una lírica muy hermosa y muestran a alguien con una gran sensibilidad; y aún así nos pasamos toda la novela decidiendo si Mary Kate debe gustarnos o es lógico odiarla, porque los personajes que se cuelan en su limitado universo (vecinos, familiares lejanos, curiosos…) demuestran muy pronto estar en la zona gris del espectro moral. De modo que el abierto desprecio que se profesan unos y otros no es sino la prueba palpable de lo enconado que se ha vuelto su conflicto en un “ecosistema social” tan pequeño y cerrado. Pero aún hay algo más: el misterio que rodea a la noche en que la desgracia se cebó con los Blackwood. En una serie de escenas, que llegan a estar cargadas de no poco humor negro, se nos van desvelando detalles sobre lo que ocurrió y qué papel jugó cada uno de los habitantes del “castillo”. Una trama que se añade a ese juego de amor/odio que nos plantea Jackson respecto a sus personajes.

En cuanto a la técnica literaria de Jackson, que me disculpen los entendidos si me atrevo a buscarle influjos Kafkianos, pero la historia de ese grupo de personas apartadas del mundo, repudiadas por todos, que viven bajo el recuerdo de un hecho infausto y rodeadas por el variopinto legado de las generaciones Blackwood pasadas, mezcla algo de la condena autoimpuesta y el miedo a salir de su escondite de Gregor Samsa. Si a eso le añadimos que su primera novela, La lotería, plantea un caso de chivo expiatorio que puede recordar a El proceso, no parece tan descabellado apuntar esas similitudes. Por otro lado, tenemos el extraordinario trabajo de crear a un personaje que hace las veces de narrador… desde el punto de vista de alguien que, como ya he dicho, muestra comportamientos paranoicos, trastornos obsesivos y un toque de sociopatía, de modo que los lectores vemos al resto de personajes a través de ese tamiz; amén de ser partícipes de las muchas manías y supersticiones que dominan su vida. Todo lo cual se concreta en un brillante ejercicio literario.

Por todo lo explicado con anterioridad solo puedo acabar este artículo recomendando Siempre hemos vivido en el castillo. A los lectores, porque la obra de Shirley Jackson de seguro les va a sorprender; a los aspirantes a escritores, porque su técnica les va a permitir aprender a crear narradores inusuales y a trabajar los perfiles psicológicos mediante los diálogos. Y ya puestos, pueden empezar a buscar las novelas que han ganado el premio Shirley Jackson durante los últimos diez años y decidir si han conseguido igualar su calidad.

Cortometraje: Larvas, de Félix Cárdenas.

18 March 2018 - 8:46pm

Larvas, de Félix Cárdenas. Corto grabado en sistema analógico. Sin medios y con mucha improvisación, bajo el concepto de found footage extraño y atípico. Pura experimentación creativa, su autor juega con el simbolismo de lo grotesco y con nuestra reacción más visceral (el rechazo y la aprensión) ante el horror de una mente perturbada, a través del surrealismo y lo onírico, obligándonos a acompañar a su protagonista en su propio descenso al infierno. Inquietante, donde lo atroz, sin ser siempre explícito, está presente en todo momento. La repulsión por bandera, tanto a lo que se ve, como la que siente el protagonista por si mismo, incapaz de negar su naturaleza. Un monstruo que quiere saber, que quiere conocer, obsesionado por la belleza de la muerte y la tortura, que pretende atrapar esa chispa, ese instante que ansía justo en el momento del tránsito, aquel en que la vida abandona a la víctima. Tras ese trance, solo queda un cadáver. La putrefacción. Las larvas. Restos descomponiéndose. Hedor y podredumbre. Cajas de madera en sus nichos, aunque ni siquiera esa será su última morada. Los huesos, terminarán en un osario común y las cajas, amontonadas de cualquier manera, ofreciendo una estampa deplorable, a la vista de todos. Esa es la verdadera cara de la muerte: El abandono, el olvido, la nada.

Como digo, la fascinación por lo grotesco predomina en el corto, es su esencia. Experimental en extremo, sin más guión que el que surge, ni más diálogos que los del propio protagonista consigo mismo o con un hipotético observador futuro, son una confesión, un arrebato, una declaración de intenciones, un grito de ayuda ante la imposibilidad de dejar de ser quien se es.

No es una obra apta para todos. Es más, incluso en la mayoría de los casos resultará ya no solo mórbida y excesiva, si no que anda en la cuerda floja rayando el mal gusto. y para muchos no será más que un despropósito, una ida de olla, pero siempre digo que hay que poner la obra en contexto y entender su razón de ser, su significado final, si se entra en ella sin prejuicios y con la mente abierta.

Peca de ser harto reiterativa e insistir demasiado en algunos momentos, pues parece temer que no alcancemos a comprender lo que pretende y no es así. Se regodea innecesariamente. El concepto, la intencionalidad, quedan claras para cualquiera; el mensaje subyacente, lo que busca y ofrece, es asumido sin problema. Esa insistencia le hace flaco favor y perjudica al conjunto del corto, que en mi opinión, incluso con solo la mitad de metraje hubiera funcionado mucho mejor, al no resultar tan largo, innecesario y repetitivo.

Ayuda la inclusión de algunos cortes extraídos del film alemán Begotten, de E. Elias Merhige, que en si mismas son una verdadera obra de arte, aunque duras, crudas y salvajes, puro gore. Estas escenas, se ajustan muy bien al corto y sirven para retratar el grado de demencia en el que vive sumergido el prota. También se mezclan otras grabaciones reales, rodadas por el propio director en un vertedero y que sirven para reforzar la idea del destino que nos aguarda a todos. Imágenes que sin ser nada del otro mundo,  en comparación con la violencia explícita y lo depravado del conjunto de la obra, resultan casi más inquietantes que el resto de metraje, por su naturaleza real y lo que nos revelan.

En definitiva, una obra curiosa, sin otras pretensiones que las de experimentar, el dejarse llevar, el rotar alrededor de una idea o concepto e inquietar o más bien, incomodar, al espectador., enfrentándolo a un absurdo que sin embargo, no es tal cuando lo analizamos en profundidad y que nos enfrenta al abismo, a la oscuridad, voraz y autodestructiva, que todos en mayor o menor medida, albergamos en nuestro interior. 

Dentro de sus fallos, carencias y defectos, obvios y evidentes, se deja ver y tiene algunos elementos realmente interesantes. Su tono surrealista y la simbología con la que se pretende que entendamos cual es la meta final del asesino, su verdadero deseo, son sin duda sus mayores atributos.

No pretende ser más que lo que es, un experimento creativo oscuro y malsano, nada más, ni nada menos.

http://www.imdb.com/title/tt6083642/

 

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Las estrellas, mi destino (Tigre, tigre), de Alfred Bester

17 March 2018 - 12:31pm

Buenos días, mis queridos Lectores Ausentes.

Hoy quiero hablaros de Las estrellas, mi destino (también conocida como Tigre, Tigre), de Alfred Bester, una novela que a mi juicio, es una de las mejores obras de ciencia ficción que me he echado a la cara.

En el siglo xxv, cuando las técnicas de teleportación han cambiado de forma radical la sociedad de la Tierra, un hombre motivado por pasiones extremas emprende un carrera desesperada por cambiarse a sí mismo. Gully Foyle fue abandonado a su suerte y logró sobrevivir milagrosamente a una situación sin esperanzas; desde entonces ha venido acumulando riquezas y poder con un único objetivo: vengarse.

Alfred Bester nos ofrece una revisión de otro viejo clásico como es El conde de Montecristo, pero lo hace con una historia futurista cruda, violenta y que se aleja de cualquier atisbo de nobleza o de heroicidad. Su protagonista se mueve por el odio más visceral, intenso y desproporcionado que haya visto antes y cualquier medio, cualquier acción que le permita llevar a cabo su venganza, es válido, sin temer ni preocuparse por a quienes pueda dañar en su locura. El personaje, un tipo rudo, tosco y embrutecido, carente de cualquier tipo de remordimiento, solo tiene un objetivo tras sobrevivir al episodio que en apariencia, da lugar a todo y eso hace que resulte prácticamente imposible sentir empatia por él. No hay justificación alguna para sus acciones, más las que ese deseo de venganza que a todas luces, resulta excesivo y desproporcionado, convirtiéndole a si mismo en un villano despreciable que campa a sus anchas, dejando tras de si un rastro de dolor, traiciones y destrucción. Hay que reconocerle el valor que surge de la locura, desesperación y la obsesión, que le hacen tan temerario e impredecible como para salir de cualquier situación, por peliaguda que sea, pero no hay nada de admirable en ello, si no algo que temer.

No es el amor lo que todo lo puede, la fuerza más poderosa del universo. Es el odio, convertido en motivación, en combustible, en razón única para seguir adelante, alimentándose de él para seguir en pie. Tanto es así, que el autor logra con su personaje que uno, de manera extraordinaria, olvide por un momento su aversión y asco generalizado por los héroes inmaculados y de pureza absoluta, amparados por la verdad y la razón, y vea al rebelde, no como un héroe que salva la situación enfrentándose a las injusticias del poderoso, sino como un ser vulgar, subversivo y sin moral alguna, un villano en potencia, un ser despreciable que hará cualquier cosa por alcanzar su objetivo, cosa que en cierto modo, no me desagrada en absoluto. No lucha por la libertad, ni por el honor, ni siquiera por defender al débil o al oprimido. Lucha por su propia causa, ya no perdida, si no absurda, demencial e interesada.

Y al llegar al final, la sorpresa. El ser humano, capaz de las más increíbles maravillas y de las más terribles bajezas. Es su condición. Reyes, mendigos, nobles o perversos. No hay un destino prefijado. No hay un Dios que marque nuestro devenir. Cada uno de nosotros elige su camino, dirige sus propios pasos, toma sus propias decisiones, es dueño de sus actos y así debe ser. No importa si eso nos lleva a la grandeza o si nos convertimos en monstruos. No importa si vence la luz o si el fuego nos destruirá. Ese poder de elección es lo que nos hace humanos.

Gigamesh recupera esta vieja joya de la ciencia ficción en su colección Omnium, en un formato económico, pero de gran calidad, apto para todos los bolsillos y con una edición cuidada con esmero pese a su condición de bolsilibro.

Una lectura muy, muy recomendable, un clásico por méritos propios por todo lo que supone y que creo que cualquier aficionado al género debería conocer, ahora sin excusas.Las estrellas, mi destino.


Alfred Bester
Editorial. Gigamesh (Omnium)
ISBN: 9788416035953
Páginas: 240 pág.
PVP: 8€

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La opinión de Soraya: Fuego, de Joe Hill

14 March 2018 - 7:12pm

Por Soraya Murillo.

Antes de empezar mi reseña sobre el libro, dejadme que os cuente una anécdota que en sí tiene mucho que ver sobre lo que opinaré a continuación.

Se dice que cuando el gran Hemingway ejercía de periodista, ya siendo famoso, le pagaban un dólar por palabra. Alguien lo vio en un restaurante y le mandó al camarero con un dólar. El escritor ante esto le devolvió escrita una nota con la palabra gracias.

Vamos con la historia que terminé de leer y que nos concierne.

Deciros que aunque sea un libro de Joe Hill, no es una novela de terror; es de fe y supervivencia, vivir por encima de todo, al precio que sea. Pero personalmente sí me causó escalofríos, tal vez porque morir quemada es parte de uno de mis miedos.

La enfermera Harper, la protagonista principal y la que llevará todo el peso del libro, trabaja en el hospital de la ciudad de Portsmouth ( USA), ayudando a los enfermos de Escama de Dragón, una especie de hongo que te sale en la piel y que a los pocos días hace que ardas de forma espontánea.

El mundo arde, las personas arden; un nuevo apocalipsis amenaza con terminar con la raza humana. En ese hospital conocerá a otros protagonistas: el bombero John, de origen inglés y personaje clave, y a Reéne, una de las miles de enfermas, que se dedica a contar cuentos para hacerlo todo más llevadero. Pero la vida de la enfermera se complica cuando ella misma se contagie del hongo, sepa que está embarazada y sufra el rechazo de su marido.

Abandonada por su cónyuge, recibe en su casa la visita de dos niños con sendos regalos, uno de ellos una flauta que debe hacer sonar si se ve en peligro. Y aquí es donde comienza lo que será la parte de la magia y lo fantástico, que lo hay. Días más tarde, con la ayuda de esos niños y el bombero, terminará en un campamento dentro del bosque donde se refugian los enfermos huyendo de las cuadrillas de incineración que los quieren muertos.

Pero el campamento no es lo que parece. Eso lo aprenderá pronto, con la ayuda de un diario que alguien dejó escrito, en el cual se comenta sobre una isla donde los enfermos tienen otra oportunidad .

Hasta aquí el resumen. Ahora os hablaré del libro.

¿Recordáis la anécdota de Hemingway? Pues he tenido esa sensación con nuestro autor, Joe Hill, la impresión de que le pagaban por palabras. La historia empieza muy bien, animándote a continuar la lectura , pero en la parte del campamento, cuando llevo unos cientos de páginas leídas, mi cabeza me recuerda lo que odio cuando un libro sólo contiene palabras.

No hay alma. No hay nada. Es un alargar por alargar, sin sentido. Dejas el libro, lo coges de nuevo y todo lo que lees es lo mismo que ya habías leído. Eso no es el arte de narrar, eso lo llamo yo el arte de meter paja. ¿Qué pasó? Pues muy sencillo: si en esta misma obra, en vez de meterle casi ochocientas páginas la hubiese dejado en unas trescientas, os estaría hablando de un buen libro. Pues no es así y es una pena. La historia es hermosa y no entiendo por qué lo estropeó de esta manera.

Vale , tiene un buen principio y un maravilloso final, pero eso no hace un libro. Si fuera así, qué fácil sería escribir. No nos cuenta nada que no sepamos ya sobre las miserias humanas. Casi todos hemos vivido incendios, inundaciones o alguna catástrofe similar, o sabemos de ellas, y nos consta que es cuando el ser humano saca lo mejor y lo peor que llevamos dentro, en este caso es lo peor.

No todo es malo en el libro, aunque la paja, el alargar por alargar, le hizo mucho daño a una historia que da la sensación que pensó como un relato corto y que el autor se empeño en convertir en una novela tocho. Aparte del principio y final, que como digo me han gustado mucho, a lo largo de su lectura podréis encontrar guiños a bastantes libros y eso me gusta. Me agrada que un libro me lleve a otros libros. Tiene, además, pasajes muy hermosos. Estamos ante un escritor que demuestra que sabe narrar cuando se limita a ello.

La lucha del ser humano por sobrevivir y la magia, sutil, pero presente, le da la historia un toque de cuento fantástico. Un fuego que lo quema todo, pero también ilumina nuevos caminos.

No voy a deciros que no lo leáis, pues no es una mala historia. Pero a Hill nadie le pagaba por palabras y debió de saber cuando parar, que no valía la pena seguir alargando de manera innecesaria. Eso también es parte del arte de saber escribir. Hay escritores que dicen que avanzan más quitando palabras que añadiéndolas.

Gran verdad.

https://www.casadellibro.com/libro-fuego/9788416858101/5406020

 

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CINE: ‘A Silent Voice’, de Naoko Yamada

13 March 2018 - 7:18pm

Una crítica de Cristina Béjar

 

Muy buenas Incoherentes, hacía un huevo y medio que no escribía y es que la vida es muy perrancana y no siempre podemos hacer lo que más nos gusta. Pero eso es cosa del pasado y el pasado ya pasó y aquí estoy de nuevo para traeros la reseña de la adaptación a la gran pantalla, por parte del sello Kyoto Animation, del manga de Yoshitoki Oima, Koe no Katachi publicado en España por Milky Way Ediciones, que trata sobre el bullying, la amistad y el perdón y que podremos ver en el cine este 16 de Marzo, gracias a Selecta Visión.

Para empezar me gustaría poner de manifiesto un detallito que me parece la mar de interesante y es que esta película está producida por una mujer, está escrita por una mujer y está dirigida por una mujer. Sí, diferencio y remarco uno por uno estos hechos porque son insólitos en el panorama de la animación japonesa, china y coreana, donde el papel de la mujer en la dirección, por ejemplo, es de tan sólo un 3,5%, si hablamos de imagen real, pero ya si nos metemos en la animación, ese porcentaje es aún mucho más irrisorio.

Tan difícil lo tienen las mujeres que hasta Yoshiaki Nishimura, productor de Studio Ghibli, se permitió el lujo de declarar a The Guardian que jamás contratarían a una mujer para dirigir una de sus películas, ya que están incapacitadas para la fantasía. Y si ya nos fijamos en los personajes que aparecen en films y animes, podemos encontrar personajes estereotipados y arcaicos, reforzados en la sexualidad, la indefensión, la inocencia infantil y la cosificación. Una mezcla que da muy mal rollo.

Pero zambullámonos en ‘A Silent Voice‘, que se estrenó en Japón en Septiembre de 2016 y que muchos pudieron ver (no fue mi caso), en la pasada edición del Festival de Sitges: La peli nos cuenta como Shôya, un estudiante de primaria, acosa y ridiculiza a su nueva compañera Shoko Nishimiya, que sufre una discapacidad auditiva.

Tal es el acoso, que hasta sus propios compañeros deciden darle la espalda. A partir de ese momento vemos la evolución de Shôya su autocrítica, su autoestigmatización, su autoaislamiento, al darse cuenta de que lo que hizo no estaba bien, vemos su culpa, su remordimiento, porqué hizo lo que hizo y cómo decide luchar por hacer las cosas correctamente.

No veremos un perfil débil en el personaje acosado, lo cual es también muy interesante, ya que prejuzgamos pensando que la víctima de bullying, es alguien poco agraciado, torpe, pequeño, frágil… Pues nada más lejos de la realidad, el patrón es que a veces, no hay patrón, a veces el acosador te elige porque sí.

Veremos como aquí todos son víctimas, como todos los personajes se hacen daño los unos a los otros en una etapa de la vida donde las pasiones, la rabia, la ira y la frustración son las emociones predominantes, veremos, representada a escala, la realidad del mundo adulto en cuanto a la adaptación para sobrevivir y la pasividad de mirar hacia otro lado, la jerarquización en las aulas. Sí, este anime nos muestra de una manera bastante clara y sincera una realidad, aunque debemos tener en cuenta que ‘A Silent Voice’, tiene una carga cultural tremenda, quiero decir, habla desde un punto de vista japonés.

Así mismo, la banda sonora tiene un papel destacable, ya que carga las escenas y las imágenes con un mensaje y una emoción que te remueve en el asiento. Por ejemplo, la opertura es con la canción de The Who: My Generation, la cual da mucho significado a lo que estamos a punto de ver, una canción que fue la abanderada de esa sensación de incomprensión y de ese sentimiento, diré suicida, que se repite una y otra vez. ¡Oh! y la animación, la animación es brutalísima, tiene una calidad fantástica y así debe ser, ya que debe tener la fuerza suficiente como para mostrar el lenguaje de signos.

Pero no todo es genial en la peli, por desgracia no y es que la adaptación de siete volúmenes en dos horas, se nota. Hay personajes que están por estar, son de relleno y no aportan nada a la historia y hay momentos en que los conceptos, son repetitivos, con lo cual se te acaba haciendo un poco larga.

Aún así, verla no es perder el tiempo, creo que la idea que nos quiere transmitir es lo suficientemente buena como para irte este fin de semana al cine con tus hijos, con tu pareja, con tus amigos, sol@… Como te de la gana y verla, porque ese mensaje de humanidad, de confusión propia de la adolescencia, de autoanálisis y de perdón, es una lección de vida que podemos y debemos aplicar en nuestro día a día.

SERIES: ALTERED CARBON, ¿El espíritu sobre la carne?

12 March 2018 - 8:17pm

Por R. G. Wittener.

Si me guío por mi propia experiencia, la última serie de éxito producida por Netflix debe de estar haciendo muy felices a los aficionados a la Ciencia-Ficción. Para los veteranos, sobre todo, ofrece una combinación de elementos nuevos y “homenajes” a obras anteriores que ayudan a vincularla con universos ya conocidos por mera similitud visual.

En principio, Altered Carbon se presenta como una distopía ultra científica; pero desde el primer episodio comienza a desarrollarse bajo las líneas argumentales de una novela hard-boiled, evolucionando hacia el final de modo que acaba siendo una historia de aventuras a lo Misión Imposible (o un western de venganza, no sabría decidirme por estas dos opciones). La acción transcurre a finales del siglo XXIV, en una sociedad transformada por dos hitos científicos radicales: la capacidad para almacenar toda la información del cerebro humano en un dispositivo electrónico, y la posibilidad de crear cuerpos nuevos (con características por encima de lo normal, incluso) para sustituir a los dañados o afectados por enfermedades, la vejez, etc… De hecho, cambiar de cuerpo se considera tan habitual que el nuevo término para designarlo es “funda“. En términos sencillos, se ha puesto al alcance de la humanidad la inmortalidad. Sin embargo, como he dicho, este es un universo distópico, y los verdaderos avances de esta tecnología han quedado reservados para el uso y disfrute de quien pueda pagarlos. Limitando las opciones de la gente normal a “reutilizar” fundas de segunda mano, endeudarse para pagar la producción y mantenimiento de un clon al que ser transferido si ocurre algo malo, o permanecer “dormido” en el dispositivo que sirve de almacenamiento de memoria (la “pila“), a la espera de ser resucitado. Y toda la trama de la serie gira en torno a esta futurible sociedad, y a toda una variedad de problemas derivados de que esa tecnología se hiciera realidad, que se plantean al respecto.

El primer conflicto que se plantea es el de la identidad del individuo, y su vínculo entre lo físico y lo intelectual. Algo que aparece al presentarnos al protagonista, Takeshi Kovacs, cuya mente había permanecido encarcelada durante 250 años hasta que un Mats (abreviatura de Matusalén, usada para calificar a aquellos tan ricos y poderosos que llevan siglos transfiriéndose de un cuerpo a otro) paga su resurrección. Y entonces descubrimos que, sin el dinero necesario, las personas pueden acabar “re-enfundadas” en cuerpos de distinto sexo, o de edades diferentes (adolescentes en el cuerpo de ancianos), porque deben contentarse con lo que les ofrece el sistema penitenciario (que encierra mentes y saca tajada reaprovechando las fundas de sus reclusos, si es que ningún allegado paga por evitarlo).

El dilema de la identidad ligada a lo físico se plantea de diversas maneras durante la historia: desde el mero robo de identidad, si se consigue transferir la memoria a una funda idéntica a la que esté usando otra persona; al problema de encontrar el cuerpo de alguien que te importa “ocupado” por otra persona que ha sido re-enfundada en él; hasta el drama (o la comedia) de que un ser querido sea re-enfundado en un cuerpo que nos resulta totalmente ajeno. Y es que, en ese sentido, el universo de Altered Carbon se decanta por considerar casi indisoluble la mente con el cuerpo en el que nace; planteando la posibilidad de sufrir un trauma psíquico de resultas de ser re-enfundado en demasiados cuerpos distintos. Amén de que, para quienes pueden pagarlo, los implantes y las mejoras exóticas se convierten en una forma de unir el aspecto físico con el ego de la persona.

Todo lo anterior afecta en especial a la gente de a pie, pero pronto acabamos descubriendo que ni siquiera los Mats estarían a salvo de resultar perjudicados por este nuevo orden social. Para empezar, la vida eterna serían una jaula de cristal para los hijos de los Mats. Si tu padre no va a morir, la sucesión es una quimera. Para quienes no fueran capaces de buscar una vía para la “emancipación personal”, la serie les augura un futuro tratados como niños por muchos siglos que cumplieran. Y algo parecido se plantea con el matrimonio, ya que las parejas se verían abocadas a una convivencia infinita procurando aceptar (o ser ciegos) a los deslices del otro (una visión un poco reducida por parte de los guionistas, obviamente, ya que tampoco sería extraño pensar en todo lo contrario: que los Mats fueran cambiando de pareja a medida que se aburriesen el uno del otro).

Por encima de todo eso, sin embargo, asoma un problema mucho mayor: el hastío. Cuando uno dispone de todo el tiempo del mundo, cualquier cosa puede dejar de ser entretenida o divertida. Sentirse maravillado se vuelve más difícil. Y en la serie eso se considera como el motor hacia los peores instintos del ser humano. Los Mats, a pesar de sus cuerpos perfectos y sus hogares llenos de arte magnífico, no son elfos de Tolkien. En todo caso, serían elfos de la tradición nórdica. No solo le han perdido el miedo a la muerte, si no que han llegado al punto de disfrutar haciendo uso de su poder para ver morir a otros. Y, como de hecho están en una posición que les hace casi intocables por la ley, su morbo no se limitaría a simples juegos de gladiadores, dando riendo suelta a deseos mucho más horrendos. Al poder pagar un cuerpo de reemplazo, ¿por qué no permitirme un sadismo desbocado, si la otra persona puede ser transferida a un clon cuyo físico está intacto? ¿Por qué no ir un poco más allá?

Es el peligro de esta casta de inmortales deshumanizados contra lo que se postula la serie. Aunque, respetando su espíritu distópico, no llega a ofrecer una solución efectiva. Los movimientos revolucionarios que pusieran en peligro el status quo de los Mats estarían, obviamente, abocados a sufrir una represión absoluta por el gobierno (que sería decir lo mismo que los Mats); y la única vía de resistencia que se postula queda en mano de los ortodoxos religiosos, cuya renuencia a aceptar la prolongación de la vida se reduciría a las clases bajas.

En cuanto a la trama y su universo, creo que eso es todo lo que puedo comentar sin fastidiarle el visionado a nadie. Así que paso a comentar las similitudes estéticas y temáticas con otras obras de ciencia-ficción. De las cuales, la más obvia es Blade Runner. Con esas imágenes suburbiales, los toques de inspiración nipona, la oscuridad perenne y la lluvia constante, además de los aerovehículos que usan para desplazarse por Bay City. De hecho, teniendo en cuenta que hay la posibilidad de modificar las fundas con especificaciones muy por encima de la fuerza y la resistencia humana, extraña no ver un cuerpo policial específico (lo cual la acercaría también a Ghost in the Shell).

Por otro lado, hay varios momentos que se desarrollan en la realidad virtual, con una estética y una interacción que no queda lejos de Matrix (aunque, por necesidades del guión, aquí se puede morir en el entorno virtual sin sufrir una muerte real), y el detalle que más me extraña a este respecto es que vemos usar la RV para tratar trastornos psíquicos pero no se habla de que la usen para reeducar a los presidiarios (una idea que bien podrían haber pedido prestada a Demolition Man, ya que su sistema presidiario consiste en “congelar en el tiempo” a los criminales).

Por último, y en contraposición con todo ese Cyberpunk oscuro “clásico”, tenemos el universo élfico de los Mats, marcado por el vestuario desinhibido y una perfección física que, como ya he dicho, solo sirve para disimular una conducta propia de seres que van camino de perder toda la humanidad. Un marco visual que ya hemos visto en películas futuristas y, en mi caso, me recuerda al habitual recurso del anime japonés de utilizar el estilo decimonónico para proyectar poder y tradición sostenidos a lo largo del tiempo.

¿Mi opinión? Que esta serie, y sus futuras temporadas (si se desarrolla la saga literaria original) puede convertirse en un referente ineludible al considerar las opciones del transhumanismo (las IAs, aunque presentes, tienen un protagonismo menor). Y, además, lo está haciendo de un modo entretenido. Algo que quizás no satisfaga a quienes querrían un tono más duro o filosófico de una distopía, pero no impide que, después de acabar de verla, te sigas planteando preguntas de gran calado. En especial, la que toda especulación de Ciencia-Ficción tiene detrás “¿…y si esto fuera posible?”

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BINTI, de Nnedi Okorafor (Crononauta, 2018)

8 March 2018 - 7:43pm

Una reseña de FJ Arcos Serrano

 

Su nombre es Binti, y es la primera de los himba a la que se le ha ofrecido una plaza en Oomza Uni: la mejor institución de enseñanza superior de la galaxia. Aceptar esta oferta significará abandonar su casa, su familia y viajar a través de las estrellas entre extraños que no comparten su forma de ser ni respetan sus costumbres.

Lo que Binti no sabe es que el conocimento le costará caro. Una sanguinaria raza alienígena, las medusas, amenazan su viaje y, para poder sobrevivir, necesitará la ayuda de su pueblo y de la sabiduría contenida en la Universidad.

 Binti es una pequeña novela (poco más de 100 páginas) ganadora de un premio Hugo en 2016, un Nébula en 2015 y nominada al Locus, escrita por Nnedi Okorafor, una autora que lleva en esto de la ciencia ficción más de 10 años, y es ahora cuando por fin alguien se anima a darla a conocer en nuestro país con la traducción al español de una de sus más premiadas obras.

Hay que mencionar que la editorial que ha apostado por este título es una joven y prometedora asociación que ha sorprendido a propios y a extraños con este lanzamiento, posicionándose así en el mercado de una forma enérgica; así que desde aquí no puedo dejar pasar la oportunidad de agradecer y apoyar este tipo de proyectos.

Centrándonos ya de lleno en Binti, decir que estamos ante la historia de crecimiento personal y espiritual de una muchacha de dieciséis años que debe sobreponerse a una situación vital para poder de esa forma salvar el mundo tal y como lo conocemos.

La escritora utiliza un estilo directo basado en la primera persona donde prima por encima de todo la sencillez para mostrarnos los hechos, pero más que nada, nos detendremos en la psique de nuestra protagonista y la manera tan peculiar que tienen sus pensamientos en adentrarse en un potente conflicto interno.

La historia desprende una denuncia hacia el racismo y ciertamente está dedicada/dirigida a todas aquellas etnias minoritarias que tanto han sufrido en la historia de la humanidad y deja la puerta abierta hacia otras temáticas como pueden ser el entendimiento entre razas diferentes, la fuerza de la unión o la identidad….asuntos que Okorafor va desplegando sin apenas darnos cuenta, detalle que es lo que verdaderamente se queda cuando cierras el libro.

También es cierto que se trata de una novela con cierto desequilibrio al no estar igualmente bien desarrolladas ambas partes de la misma, dejándonos con un cierto sabor agridulce al esperar quizás algo más que no termina de llegar.

En definitiva, Binti es una nouvelle que se lee del tirón y que va directamente al meollo del asunto casi desde el principio. Echo en falta una mayor profundización del personaje principal (y de su aparatejo llamado astrolabio, cuyo funcionamiento no me acaba de quedar claro…) o un mayor desarrollo de las medusas…pero eso no quita las fascinantes intenciones de la escritora ni de su buen hacer, así que desde aquí recomiendo la lectura de esta interesante historia y de sus posibles ramificaciones, ya que se trata de una trilogía de novelas que irán llegando a España poco a poco.

 

Ficha técnica

Título: Binti

Autora: Nnedi Okorafor

Editorial: Crononauta

Páginas: 115

ISBN: 978-84-947958-1-7

Precio: 14 euros

 

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El largo viaje a un pequeño planeta iracundo, de Becky Chambers

5 March 2018 - 9:49pm

Rosemary Harper se une a la tripulación de la Peregrina, una vieja nave tuneladora, sin saber muy bien qué esperar de su primer trabajo. Aunque la nave ha visto tiempos mejores, le ofrece un pequeño lugar al que llamar hogar durante un tiempo, algo de aventura en los confines más alejados de la galaxia y, lo que es más importante para ella, la oportunidad de dejar atrás su pasado.

La tripulación está compuesta por individuos de diferentes planetas, especies y géneros; desde Sissix, la amistosa piloto reptiliana, a Kizzy y Jenks, los ingenieros que mantienen la nave en funcionamiento; pasando por Lovey, la IA de la Peregrina. La vida a bordo es caótica, aunque bastante relajada: justo lo que Rosemary necesita.

Hasta que les ofrecen el trabajo de sus vidas: la oportunidad de construir un túnel hiperespacial a un lejano planeta. Si completan el encargo, ganarán el suficiente dinero para vivir holgadamente durante años… Pero antes deberán sobrevivir al largo viaje a través de los confines del espacio.

Sin embargo Rosemary no es la única persona a bordo con secretos que ocultar, y la tripulación pronto descubrirá que el espacio puede ser vasto, pero las naves espaciales son muy pequeñas.

 Hace ya semanas que terminé la lectura de la que quiero hablaros. Si he tardado tanto en escribir la reseña de EL LARGO VIAJE A UN PEQUEÑO PLANETA IRACUNDO, ha sido por un único motivo: Tenía tal subidón, me había parecido tan y tan redonda, que quise darme un margen razonable de tiempo, para que esa euforia desbocada se diluyese y poder distanciarme lo suficiente para  valorar el poso que había dejado tras la impresión inicial. El resultado no tiene misterio alguno: Me sigue pareciendo una jodida delicia, una de esas joyas que se va a quedar formando parte de mi selección personal de por vida. Una obra a la que sé que regresaré de vez en cuando para volver a disfrutar de lo que me ofrece, más allá de una simple lectura.

A partir de una premisa tan sencilla como es el relato de un largo viaje a bordo de una nave de trabajo, con una tripulación variopinta por la que sentiremos una empatía absoluta, esta suerte de road-movie  vestida de space opera se sirve de esa simple excusa para presentarnos a un grupo de seres tan dispares y distintos entre sí (y a la vez tan similares en algunos aspectos), que se encargarán de hacernos reflexionar sobre algunos de los grandes temas que siempre nos han llevado de cabeza a la raza humana., a través de sus aventuras y vivencias personales.

La novela, bien escrita, con un estilo en apariencia sencillo, pero con una  profundidad inesperada, que atrapa nuestra curiosidad desde el primer momento y nos hace sentir cómplices de la historia. Con capas y más capas donde en ese contexto de viaje espacial, de pequeña comunidad multicultural convertida casi en familia a causa de las circunstancias, los personajes te dan una lección de vida tras otra, mediante las peculiares formas de considerar y afrontar los hechos según su particular razonamiento, que entenderemos a través de sus experiencias vitales. En cierto modo, bien a ser como en esos viejos cuentos con moraleja, con la diferencia de que en este caso no hay espíritu adoctrinador alguno, sino que se limitan a ofrecemos alternativas que nos obligan a replantearnos ciertos aspectos de nuestra propia naturaleza. Todo ideas preconcebidas y condicionadas: Nuestros prejuicios, nuestros valores y nuestras verdades absolutas, puestas en entredicho. Distintas historias que incluyen a toda la tripulación o  de manera individual a alguno de ellos, y cuya intencionalidad última, uno pilla a la primera y nos hace meditar sobre aquello que creemos que nos distingue siempre a los humanos. Nuestros miedos, nuestros defectos, nuestras relaciones y nuestras esperanzas. Nuestras certezas y nuestras dudas, vistas desde una perspectiva distinta que nos obliga a abrir los ojos a una realidad que nos empeñamos en cuantificar, cualificar, catalogar y reducir hasta una visión tan ínfima, reducida y condicionada que nos impide crecer.

Mención aparte para el traductor de la obra, Alexander Páez, que ha sabido mantener ese tono, esa peculiaridad que define a cada uno de los personajes y que resulta tan importante para que la novela funcione. Un excelente trabajo por su parte.

El largo viaje a un pequeño planeta iracundo se ha convertido en uno de mis libros de referencia y tanto por  la historia, la prosa, la aventura que nos propone, los personajes y lo que encierra en sus páginas, sé con certeza absoluta que os va a encantar.

La editorial Insólita está haciéndose un nombre por méritos propios, publicando maravillas como esta, dejando el listón a niveles estratosféricos. Bien por ella.

 

El largo viaje a un pequeño planeta iracundo

Becky Chambers

Insólita Editorial

ISBN: 978-84-947020-4-4

Páginas: 512 pág.

PVP: 22,95€

https://lektu.com/l/insolita-editorial/el-largo-viaje-a-un-pequeno-planeta-iracundo/8245

 

 

La opinión de Soraya: El club de la élite, de Esteban Navarro

4 March 2018 - 10:47am

Por Soraya Murillo.

Estamos ante esa clase de novela corta y entretenida, de las que suelo llamar novelas para descansar la vista, después de haber leído un tocho. Pertenece a la colección SeisDoble, de Menoscuarto Ediciones, en la que publican varios autores de novela negra.

Comienza con un detective privado que aparece calcinado dentro de su coche. Por lo visto estaba investigando la muerte de cierto escritor en un accidente de tráfico. Sabremos de un misterioso club de lectura cuyos lectores son: Un alcalde, un presidente de diputación, un fiscal, un juez, un comisario de la policía nacional y un teniente coronel de la Guardia Civil.

Vale, se lo que estáis pensando: sólo falta el cura. Desde luego, pensándolo bien, la conclusión a la que llegas es preguntarte: ¿Y esa gente lee? Pero ahí los tenemos, en efecto, leyendo un libro al mes y reuniéndose luego para comentarlo. Eso ya de por sí, perdonadme que os diga, es lo más extraño que podría ver en esta vida.

Tenemos al escritor muerto, a ese detective también muerto que investigaba su muerte, así   como un club de lectura raro de cojones. Todo esto entre Madrid, Torrejón de Ardoz y un pequeño pueblo imaginario, situado entre Pinto y Valdemoro como en el dicho.

Escrito de forma muy sencilla, incluso en algunos momentos cómica, moviendo siempre a sus principales personajes para que no los olvidéis y estar pendientes de cada una de sus acciones. Porque será como una novela a lo Agatha Christie, vais a buscar al asesino, o asesinos, vete a saber… Con esos lectores tan curiosos que nos puso el autor, Esteban Navarro, yo los tenia a todos por sospechosos , que a falta de mayordomo tienen ama de llaves.

Habréis de resolver algunos misterios. ¿Quién escoge los títulos de las novelas? ¿Por qué son sólo de escritores locales? ¿Fue la muerte del escritor un accidente u otra cosa? ¿Y la del detective? ¿En verdad esos hombres poderosos leen libros y los comentan?

Una nueva detective, de generoso cuerpo y pechos exuberantes, junto a un amigo del CNI, intentarán averiguar y dar respuestas a esas preguntas. Relajaros, descansad vuestra cabeza y dejaros llevar por una lectura fácil y entretenida sin más. Esa fue la misión del escritor, que disfrutéis, que el tiempo pase despacio y que al terminar de leerla os deje una sonrisa en vuestro rostro.

https://www.casadellibro.com/libro-el-club-de-la-elite-saga-detective-sonia-ruiz-3/9788415740513/5989953

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CÁNTICOS DE LA LEJANA TIERRA, de Arthur C. Clarke

3 March 2018 - 10:02am

Por R. G. Wittener

 

Año 3827. La plácida colonia del planeta Thalassa escucha el rugido de una nave interestelar por primera vez en ocho siglos, y con ese estruendo premonitorio se anuncia el encuentro inminente de dos sociedades muy distintas que nunca deberían haberse encontrado: la de los humanos nacidos y criados en Thalassa, y la de los terrestres de la nave Magallanes, en ruta a un nuevo planeta al que llamar hogar.

La novela de Arthur C. Clarke elucubra, de manera principal, sobre el tipo de tecnología que debería desarrollarse para dar a la humanidad la capacidad de alcanzar los planetas fuera del sistema solar; postulando por otro lado un ideal filosófico, que impidiera a esas nuevas sociedades humanas replicar los peores defectos de los terrestres. El primer tercio de la novela es, en ese sentido, el más “hard”, pues nos habla de todos los conceptos científicos en los que se basaría ese hipotético viaje interestelar; lo cual hace que pueda resultar un poco pesado para los lectores que no sean medianamente aficionados a la ci-fi. Aunque son episodios cortos, y se entremezclan con la historia de la Tierra moribunda y el desarrollo de Thalassa.

El resto de la novela gira en torno al choque cultural de “los últimos terrestres” con los Thalassos, pues los unos cargan con todo el bagaje de la extinta Tierra y los otros se han desarrollado en una sociedad utópica, de modo que está siempre en juego la posibilidad de “contaminar” a los Thalassos con conceptos e ideas que los siglos de educación programada habrían logrado eliminar (la idea de dioses o religiones, la violencia, el patriarcado…). Aunque, como es de suponer, alcanzar esa utopía tenía un precio. Y para los aficionados al arte no podría ser más ominoso: a los Thalassos se les habría negado la posibilidad de conocer la casi totalidad de la literatura universal (Clarke lo justifica en el hecho de que, en esas nuevas sociedades, las obras carecerían de sentido una vez perdido el trasfondo cultural y filosófico que las sustenta), y en menor medida la música (Clarke purgaría la ópera, y bromea sobre la paradoja de artistas con “sinfonías perdidas”), y las artes visuales. Eliminando así cualquier expresión artística que pudiera vincularse con esos elementos sociales negativos (de hecho, en cierto momento se descubre que la Magallanes transporta una fracción de los museos terrestres, como solución última a que esos tesoros se perdieran junto con el planeta).

En conjunto, la novela es entretenida. El planteamiento de una Tierra moribunda y de naves generacionales como solución de supervivencia recuerda un poco a la reciente Interestellar, si bien Clarke juega con una herramienta recurrente en el género: la evolución tecnológica que hace obsoleto el sistema de transporte usado con anterioridad (y que explica por qué la Magallanes no es un simple contenedor de material genético y tiene tripulación humana). Eso sí, le achaco un excesivo optimismo a la mayoría de sus supuestos; a pesar de estar escrita en la época en que la Guerra de bloques comenzaba a distenderse y la colaboración internacional se volvía habitual, considerar posible que la Humanidad hiciera frente común para lograr la supervivencia cuando la amenaza queda a un milenio de distancia me parece… excesivo.  Y en cuanto a la sociedad utópica alcanzada en Thalassa, se le nota demasiado a Clarke la seducción que ejerció sobre él Sri Lanka, el lugar donde decidió refugiarse a los cuarenta años para pasar el resto de su vida.

Por otro lado, expone de manera muy clara cómo cada uno de esos planetas terraformados daría lugar a grupos que, en definitiva, serían alienígenas entre sí, pues las condiciones medioambientales de cada colonia condicionaría con toda seguridad su evolución posterior. Además,un elemento menor de la trama (pero relevante en las consideraciones reales para la colonización de otros planetas), es la posibilidad de encontrarse con especies indígenas inteligentes. Clarke prefiere dejar el tema abierto, aunque no puede evitar que el natural recelo a lo desconocido marque la respuesta de los Thalassos hacia una raza submarina con evidentes señas de ser una sociedad organizada. Y ese miedo hacia la lucha por “la tierra prometida” se deja ver también, en cierto modo, a través de las tentaciones que sienten parte de los tripulantes de la Magallanes por olvidar su destino original y asentarse en Thalassa; recordando los enfrentamientos entre pioneros en el Salvaje Oeste y otros terrenos colonizados.

Así pues, una lectura recomendada para aficionados a la Ci-Fi espacial que aún no hayan profundizado en la obra de Clarke, y para aquellos interesados en las novelas que se centran más en el conflicto social. Dudo que salgan decepcionados.

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ARTEMISA, de Andy Weir (B de Books, 2017)

2 March 2018 - 10:22am

Una reseña de FJ Arcos Serrano.

 

Jazz Bashara es una criminal… O al menos lo parece. La vida en Artemisa, la primera y única ciudad de la Luna, es difícil si no eres un turista adinerado o un multimillonario excéntrico. Así que hacer un poco de contrabando de lo más inofensivo no cuenta, ¿verdad? Sobre todo cuando hay que pagar deudas y tu trabajo como transportista apenas paga el alquiler.

De pronto, Jazz ve la oportunidad de cambiar su destino cometiendo un delito a cambio de una lucrativa recompensa. Y ahí empiezan todos sus problemas, pues al hacerlo se enreda en una auténtica conspiración por el control de Artemisa que le obliga a poner en peligro su propia vida…

A estas alturas creo que Andy Weir no precisa de presentación alguna, pero para los más despistados decir que es autor de ‘El Marciano’, un auténtico éxito en todo el mundo y que alcanzó las listas internacionales de bestsellers, llegando a Hollywood hasta convertir su adaptación cinematográfica en una de las mejores películas del 2015.

En Artemisa volvemos al espacio donde no faltan tecnología ni ciencia espacial, ofreciendo un cocktail muy personal que encandilará sobre todo a todos aquellos que disfrutaron con su anterior novela, no sintiéndose defraudados por el camino, detalle muy importante que hay que tener en cuenta.

Tenemos a la inteligente Jazz, -personaje al cual le coges cariño muy rápidamente-, inmersa en un gran y peligroso lío repleto de riesgos. Weir nos narra todo su periplo a través de un estilo directo y muy cinematográfico que hace de su lectura todo un auténtico placer.

Su personaje principal nos habla directamente en primera persona, consiguiendo así un importante vínculo que se hará cada vez más intenso conforme avanzamos en la narración, conociendo cada vez un poco más a Jazz y empatizando así con todo lo que la rodea.

La particularidad de esta voz es su singular sentido del humor, narrándonos los hechos con un toque jocoso, elemento que choca un poco con alguna de las situaciones de tensión/dramáticas por las que pasa nuestra protagonista y que podría ser, sin lugar a dudas, uno de esos contrapuntos controvertidos para más de un lector.

En definitiva: Artemisa es una trepidante y divertida aventura espacial con elementos de verosimilitud científica ideal para una lectura ligera y sin complicaciones.

 

Ficha técnica

Título: Artemisa

Autor: Andy Weir

Editorial: B de Books

Páginas: 384

ISBN: 9788466662277

Precio: 21 euros

 

 

Como el bosque en la noche, de Álvaro Bermejo

25 February 2018 - 5:10pm

Buenas tardes, mis queridos Lectores Ausentes.

 Hoy quería hablaros de Como el bosque en la noche, de Álvaro Bermejo, un novela que se pasea entre el terror y el drama, entre mitología, costumbrismo y género negro o criminal. Una historia muy curiosa, que ahonda en la naturaleza humana, mostrándonos lo peor de cada uno de nosotros, en un entorno rural que se convierte casi en un personaje más.

 Como el bosque en la noche nos adentra en una geografía mítica, la vieja Navarra, cuna de la cultura vasca. Un pequeño pueblo fronterizo con Francia, Etxalar, se convierte en escenario de una serie de crímenes que resucitarán todos los viejos demonios de la comarca. Los aquelarres de Zugarramurdi quedan a un tiro de piedra, en Yanci se venera a un San Juan Xar —San Juan el Viejo— que recuerda más al Basajaun de las leyendas ancestrales, y Akerbeltz —el carnero negro, emblema del diablo—, preside rituales de los que solo se habla entre susurros.

Fue a la sombra de sus hayedos donde Orson Welles rodó escenas muy significativas de Campanadas a Medianoche, y también donde Merimée arraigó las peripecias de su Carmen, la gitana de Etxalar.

La novela comienza precisamente con la llegada de Welles al pueblo, en 1964, a la que seguirá la de un escritor muy cosmopolita fascinado por el aura de aquella mujer fatal.

Las hermanas Echegaray tienen un poco de todo eso. Son descendientes de una bruja particularmente temible —Laverna la Bella—, viven retiradas en una casona cuyo nombre rinde un homenaje a la de Patricia Highsmith —Belle Ombre—, y, ciertamente, su existencia es un tormento atemperado por su devoción hacia Luis Mariano, el Rey de la Opereta. Nines, la menor de las hermanas, mata accidentalmente a un inocente. Cree haberlo hecho sin testigos, pero al poco, recibe una carta de chantaje. Lejos de arredrarse, Juana, la primogénita, la que ha heredado la marca de las brujas, implementa una estrategia criminal. Todo se complica cuando Nines sucumbe a la seducción del escritor, y aún más cuando este ve en ella una encarnación de Mari, la Señora del Abismo.

 Admito que en un primer momento, su  peculiar tono hizo que,  aun siendo consciente de que estaba ante una prosa digna de enmarcar, me costase dejarme llevar por ella. Su particular ritmo, pausado y regodeándose  en las descripciones, los referentes y simbolismos, con un estilismo  recargado, juguetón y repleto de intencionalidad, lograron descolocarme por completo. Me estaba gustando muchísimo lo que leía, pero al mismo tiempo, me parecía todo un reto el mantener la lectura con esa exigencia durante toda la novela. Una exigencia  que uno no siempre está dispuesto a satisfacer, por no sentirse obligado en modo alguno a seguir el juego que le propone el autor. No por complejidad, si no por resultar un tanto excesiva en su estilo personal, llegando a saturar si se abusaba de ella. Tanto énfasis, tanta intensidad, tanta elaboración. Demasiado para mí, así de sopetón.

Si bien esa sensación, ya bastante atenuada, no me abandonó en todo el viaje, la solución fue tan sencilla como paladear la obra a pequeños sorbos, disfrutando  de esos acercamientos breves, pero intensos, hasta que la propia historia y la necesidad de saber que iba a suceder, lograron que me hiciera con ella. Una vez conectamos, pude disfrutarla como se merecía y de hecho, por eso hablamos hoy aquí de ella.

Si hay tres aspectos a resaltar y que resultan fundamentales en esta novela, son sin duda su ambientación, sus personajes y su atmósfera. Estos tres elementos lo son todo.

Si tuviese que definir a la novela, diría que es un thriller costumbrista rural, donde el pueblo, sus calles y sus gentes forman un escenario opresivo, asfixiante, claustrofóbico, donde te sientes observado en todo momento y del que parece imposible salir. El lugar, ese villorrio navarro  cargado de mitos, leyendas y superstición, un microcosmos en sí mismo, donde la tradición y el aislamiento forjan la naturaleza de sus habitantes, quienes se encuentran atrapados por voluntad propia en su particular reclusión, incapaces de abrirse a la modernidad y un futuro que no entienden. Recelosos con todo lo que sea de fuera, viendo con suspicacia al forastero, sintiendo desconfianza por todo aquello que pueda significar un cambio en esa  rutina adquirida dentro de su comunidad, que sienten envenenada, pero  propia, manteniendo entre ellos unas relaciones malsanas, tóxicas, dañinas y cuasi endogámicas, siempre bajo la sombra de la superchería, los secretos y los rumores, que emponzoñan hasta el último rincón del pueblo. Todo el mundo se conoce. Todos tienen algo que ocultar. Todos callan en público, pero cuchichean y señalan con el dedo acusador. Cada cual en su casa y Dios en la de todos, pero pendientes unos de otros a cada paso que dan. Hipocresía, envidias, chismes malintencionados y falsa moral. Nadie está libre de pecado.

Y ahí llegamos a los personajes. Todos ellos, pero en especial las hermanas protagonistas (pese a ser tan distintas entre ellas dos, opuestas por completo), se nos descubren como seres atormentados, amargados, cargados de odio, rencor y envidia. Víctimas de sus propias limitaciones y miedos, atados a esa tierra donde no hay lugar para los sueños ni las esperanzas.  Boicoteando cualquier intento por escapar, por salir, por cambiar, regodeándose en su mezquindad, retozando en sus propias miserias. La felicidad no es alcanzar un logro. Es contemplar con una sonrisa cruel como fracasa el de enfrente.  Pobre de ti si te atreves a soñar, a imaginar una vida distinta…

Juana y Nines son dos personajes complejos, muy bien elaborados, con una profundidad inusitada. Su naturaleza se manifiesta de distinta forma, pero siempre mostrándonos lo peor de la condición humana, eclipsando cualquier otro rasgo, si es que hubo algo bueno alguna vez. No hay bondad. No hay luz. Solo oscuridad devorándolas por dentro, de una u otra forma.

Los secundarios siguen también en esa línea, en su mayoría. Sus motes, la mayoría de veces, nos indican de qué pie cojean. Sea fama ganada a pulso o solo fruto de los cuchicheos y habladurías, cargan con esa losa, que habla por ellos e impide que veamos nada más de su persona. No importa si tienen algo que decir, algo que demostrar. Su rol, su valía, sus defectos, ya han sido adjudicados por el resto de vecinos y en eso se quedan, sin posibilidad de demostrar lo contrario.

Belle Ombre, la casa familiar, con el retrato de Lavinia presidiendo ese hogar maldito, es un lugar aterrador. Quizá sea el escenario más inquietante, por su historia y por los secretos que se esconden entre sus paredes, pero el resto del pueblo , dentro de su aparente normalidad, de lo cotidiano que pueda parecer, no escapa al embrujo. También en él se respira ese aire enrarecido, esa atmósfera malsana, en parte quizás  por la herencia recibida tras su pasado (la influencia de Zugarramurdi es evidente y se menciona varias veces),  por el peso  de la tradición y la incapacidad de abrirse al mundo, pero en mayor medida, por la condición vil y mezquina de sus habitantes.

En definitiva, Como el bosque en la noche es una novela que ofrece mucho más de lo que parece a primera vista. No es solo una historia de misterio al uso.  Guarda mil secretos, es perversa en extremo, fatalista en su concepción y como colofón, constituye  un oscuro manual sobre la maldad humana, en todo su pérfido esplendor.

 

Como el bosque en la noche

Álvaro Bermejo

Editorial: Versátil

ISBN: 9788416580835

Páginas: 408 pág.

PVP: 19,90€

 

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Entrevista a Ronnie King, fundador de Ronnie King Music.

24 February 2018 - 11:09am

Hoy, Soraya Murillo nos trae una entrevista de alto nivel. Nuestra colaboradora pudo hablar unos minutos con el productor Ronnie King, un tipo parco en palabras, que va directo al grano y que convierte en oro todo lo que toca, que tuvo a bien responder a las preguntas de nuestra corresponsal y dejarnos intentar descubrir que es lo que hace que este hombre sea un genio y toda una leyenda en el mundo de la música.

Ronnie King es fundador de Ronnie King Music y cofundador de Ronnie King Entertainment. El Sr. King es un productor, compositor, arreglista, músico y filántropo, Multi-Platino, Certificado de Diamante (más de 10 millones de unidades), nominado al Óscar y al Grammy. Ha colaborado con artistas multimillonarios como Mariah Carey, Tyrese, Tupac Shakur, Snoop Dogg , The Offspring y Rancid. También se lo puede encontrar recorriendo con Rancid de vez en cuando.

Ahí va la entrevista:

Soraya Murillo- En 2005, el documental Resurrection fue nominado al premio a la mejor película, fue entonces cuando empezaste a trabajar con Tupac Shakur, ¿Qué significó esto para ti?
Ronnie King- Ya había trabajado con Tupac antes en estudio y en Death Row con el productor Johnny J.

SM- Tu apoyaste y estuviste muy metido en el movimiento hip hop afroamericano, ¿Tuviste o sentiste algún problema racista?
RK- No, era muy querido en la comunidad y además tocaba el teclado muy bien (de puta madre sería la expresión) y mi manager era Jerry Heller. Trabajaba con otra compañía de Hip Hop al mismo tiempo y trabajaba con productores de hip hop conocidos en todo el mundo.
Si tu música es buena o eres un buen músico, eso rompe todas las barreras.

SM- ¿Hay respeto en el mundo musical? ¿Todo el mundo tiene las mismas oportunidades?
SK- Si, pero el momento es todo, el momento y el dinero.

SM- ¿Cuál es tu nexo de unión con el gran escritor Jack Ketchum? ¿Cómo os conocisteis?
SK- Conocí a Jack a través de Turner Mojica en Costa Rica, el estaba escribiendo el libro Punks N Thugs sobre mis producciones en Los Ángeles y el resto del mundo.

SM- ¿Quiénes son los escritores favoritos de Ronnie King?
Sk- La biblia.

SM- En la película “Straight outt a Compton” Jerry Heller aparece como una mala persona, pero la realidad era muy diferente. Gracias a él muchas bandas se hicieron muy famosas ¿Por qué fue vendida esa falsa imagen de Jerry?
SK- Bienvenido/a a Hollywood.

SM- Muchos fracasaron mientras tú alcanzabas el éxito, ¿Te sientes un privilegiado o crees que tu éxito es el fruto del trabajo duro?
SK- ¡Dios mío! Todo es trabajo duro y escuchar otras visiones.

SM- Hablemos de cine. “The inmigrante” es la dura realidad que la gente procura no mirar ¿Crees que este tipo de cortometrajes pueden cambiar algo?
SK- Si, Mario Cardona es un maravilloso productor y director.

SM- Hablando de Mario Cardona ¿Qué me dirías de él?
SK- Brillante y comprometido.

SM- Productor, compositor, músico nominado a los Oscars, Grammys… Has trabajado con los más grandes artistas ¿Todavía te emocionas cuando descubres nuevas estrellas? ¿Qué es lo que buscas en ellos para que llamen tu atención?
SK- Si. Siempre, el talento. Es un regalo que nos da Dios a las personas o a la gente.

SM- ¿Qué canción escuchas una y otra vez?
SK- Still I rise, de Tupac.

SM- Dicen que la fama tiene un precio, en tu opinión esto es cierto o ¿Puedes alcanzar la fama sin pagar ese precio?
SK- El precio es relativo según tu situación. Yo estoy bien, no he pagado un alto precio. Sólo tienes que ser bueno en lo que le das al mundo. Si el material es bueno no necesitas publicidad.

 

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Donde habitan androides y monstruos, una antología solidaria.

18 February 2018 - 10:41am

¡Hey, tú! Sí, tú. ¿Podrías dejar lo que estés haciendo, aunque sea solo un par de minutos? Es que quiero contarte algo y creo que es importante. De verdad, solo dos minutos.

Quería presentarte a un amiguete. Se llama Sergio de la Fuente, tiene catorce años y padece una enfermedad degenerativa rara, distrofia muscular de cintura.

A pesar de ello, Sergio es un chaval alegre y optimista, que disfruta de la vida y de la gente que le quiere. Cursa sus estudios, juega al futbolín y tiene grandes sueños.
El problema es que cada vez le cuesta más el desplazarse y aunque al principio la idea no le hacía nada de gracia, ha entendido que quizá, con una silla de ruedas motorizada, podría seguir corriendo aventuras y haciendo grandes cosas.

El problema es que el puñetero cacharro vale un dineral y aquí es donde entramos La Pastilla Roja Ediciones y vosotros. Junto a Luís Martínez Vallés, director del programa radiofónico Luces en el Horizonte y quien me dio a conocer a Sergio y su historia, decidimos que quizá podríamos aportar nuestro granito de arena a la causa. ¿El modo? De la única forma que sabemos, a través de la literatura.

Es por eso que contactamos a unos cuantos colegas de letras, autores con un nivel y calidad humana acorde con su talento artístico. Gente a la que todos conocéis (o al menos, deberíais), y que no dudaron ni un momento en echarnos una mano con este proyecto.

Después de mucho trabajo, os damos ahora  la oportunidad de colaborar con nosotros y ayudar a nuestro amiguete de la forma más sencilla. Os presentamos `Donde habitan androides y monstruos´, una antología solidaria de ciencia ficción y terror, que acaba de salir en formato digital y cuyos beneficios irán destinados íntegramente y en exclusiva para Sergio y su silla.

Donde habitan androides y monstruos.
Diecisiete autores. Diecisiete relatos. Diecisiete historias donde la ciencia ficción y el terror se unen por una causa común: Ayudar a Sergio, que pese a sus dificultades, no teme a los monstruos y llegará más allá del espacio exterior si se lo propone.

Podéis haceros con ella aquí mismo:
https://www.amazon.es/Donde-habitan-androides-y-monstruos-ebook/dp/B079SGJDQR/ref=sr_

Y también desde Lektu:
https://lektu.com/l/la-pastilla-roja-ediciones/donde-habitan-androides-y-monstruos/8602

Os dejo el listado de relatos y a los autores que participan en ella, a quienes quiero reiterar de nuevo mi profundo agradecimiento por su interés por el caso y su solidaridad.

Portada de Néstor Allende
Prólogo del propio Sergio de la Fuente.
Entrevista, de Cristina Jurado.
Mary Jane, de Daniel Gutiérrez.
El último paseo por el valle inquietante, de Mar Goizueta.
Casi como hermanos, de Pily Barba.
Sari vuelve a la guerra, de M.J. Sánchez.
Tic Tac, de Pepa Mayo Osorio.
La pregunta, de Luis Martínez Vallés.
Hoy tampoco es tu día, de Sergio Moreno Montes.
Salto al vacío, de José Antonio Campos (Toluuuu).
El misterio de la creación, de Carlos Sisí.
Veinticinco de enero, de Álex Puerta.
Aquelarre, de Nuria C. Botey.
Another Chance, de Adriana LS Swift.
Náufrago en el océano del cambio, de Ramón San Miguel.
Candy Candy, de Claudio Cerdán.
El gran hombre, de David Gambero.
Sombras, de Javier Quevedo Puchal.

Por si queréis saber más de Sergio, os dejo un par de enlaces donde se habla de él, de sus innumerables amigos y de sus aventuras diarias.

https://www.youtube.com/watch?v=q_I82n1s4tg
https://www.youtube.com/watch?v=5m4SDBvTmIk&t=508s

Ahora os toca a vosotros dar el paso. Uno tan sencillo para vosotros y que supone tanto para él.
Gracias a todos. Ale, ya está. Sigan con lo suyo…

 

 

La opinión de Soraya: Una historia de Policías, de Esteban Navarro.

18 February 2018 - 9:43am

Por Soraya Murillo.

Todos sabemos que nuestras acciones influyen en la vida de otros. Un paso en una dirección u otra lo cambia todo. Unas palabras, un simple acto, y lo que viene detrás es completamente distinto a lo que debía ser. Lo vemos después cuando todo ha pasado. Pero también simples casualidades pueden cambiar nuestra vida. Conocer a alguien cuyas acciones nos afecten indirectamente y que pueden echar todo abajo o crearnos grandes problemas, o también darnos sorpresas agradables.

Por eso muchas personas creen en conexiones o cosas similares cuando no las hay; son simples encadenamientos, casualidades que suceden algunas veces, no todas.

Nuestro protagonista es víctima de una de ellas. Un amigo se mete a policía y…

La vida del policía Lorenzo cambia para siempre cuando responde a una llamada del teléfono fijo de su casa a las once y media de la noche. Su compañero Antonio le necesita. Antonio tiene dentro del maletero del coche a un gitano apodado el Dull (un sicario de pacotilla), muerto por tres de sus balas. Hay que desprenderse del cadáver y para eso busca la ayuda de sus compañeros. Hay que extraer las balas y evitar que las relacionen con su arma. Pero algo no encaja en ese asesinato…

Mientras Lorenzo espera el desenlace, nos irá narrando cómo llegó a la situación de desespero en la que se encuentra actualmente. Recordará a sus cinco amigos cuando estaban opositando para policías. Las vueltas que da la vida, terminando veinte años más tarde en la misma comisaria de la ciudad de Huesca. A su memoria llegarán viejos recuerdos. Asuntos personales, sus esposas, sus amantes, sus hijos y sobre todo, la ayuda que se prestaron entre ellos.

Esteban Navarro, aparte de escritor, es policía en la vida real. Parece un hombre tranquilo de ideas ordenadas. Me da la sensación que es de esa clase de policías que dominan una situación. El autor trabaja en la comisaría de Huesca por lo que, como es natural, al ambientar la narración en su mismo lugar de trabajo, se creó un justificado revuelo e incluso le ha traído problemas con sus compañeros. Él mismo reconoce que fue un error, podría haberla ambientado en una ciudad inventada y no habría cambiado nada; precisamente es lo que ha sucedido en el resto de su obra. Lamenta haberlo hecho así por todo lo que le ha traído.

¿Por qué os digo esto? Por un lado por los que solo han oído hablar del libro precisamente por ese escándalo, y por otro, porque en su libro cuenta muchas verdades, detalle que a mí me extrañó un poco. Tanta sinceridad… Pero luego pensándolo bien, lo que no quiso en ningún momento su autor fue tratarnos a sus lectores de idiotas. Él sabe perfectamente que todo lo que contó de ese mundo son cosas que quien más o quien menos sabe o cree saber. Como que en la hora del relevo policial es cuando más delitos se cometen; droga que desaparece de una habitación cerrada de comisaria; expedientes que se cierran por falta de pruebas o pruebas que también han desaparecido; favores que se hacen o favores que hay que devolver; etc. Incluso se permitirá hacer un guiño a cuando los bancos regalaban el dinero a manos abiertas, sabiendo que las personas que los firmaban nunca lo podrían devolver.

Todo ello escrito de forma magistral desde el amor que le une a su oficio y desde la rabia de un escritor que sólo pretende contar una historia ficticia, pero que llegue al alma del lector. Unas vidas de policías inventadas, en un mundo policial real, donde las acciones de uno de ellos, arrastrará al resto. Porque el ser policía a veces traspasa la barrera del uniforme y se es sólo compañero y amigo. Ellos, los protagonistas, formarán una especie de mafia policial, cubriéndose unos a otros. Historias de policías contadas por un policía, narrándonos lo que hay más allá de una amistad, cuando lo das todo por la persona equivocada, creyendo que haría lo mismo por ti.

Un maravilloso libro con una historia dura, cuyo desenlace es como una bofetada en la cara por lo inesperado del final. Alguien insinuó que a los lectores nos gustaban los finales felices, pero el cineasta Orson Welles dijo que “tener o no un final feliz depende de dónde decidas detener la historia“.

Nuestro autor supo dónde poner la palabra fin.

Buen libro, gran historia y un autor al que le voy a seguir los pasos.

https://www.casadellibro.com/libro-una-historia-de-policias/9788494651793/5242949

 

 

 

El portal de los obeliscos (La Tierra Fragmentada 2), de N.K. Jemisin (Nova, 2018)

17 February 2018 - 2:29pm

Una reseña de FJ Arcos Serrano.

 

Así es como se acaba el mundo… por última vez.

Ha dado comienzo una estación de desenlaces.

Empieza con una gran grieta roja que recorre las entrañas del único continente del planeta, una grieta que escupe una ceniza que oculta la luz del sol.

Empieza con la muerte, con un hijo asesinado y una hija perdida.

Empieza con una traición, con heridas latentes que comienzan a supurar.

El lugar es la Quietud, un continente acostumbrado a la catástrofe en el que la energía de la tierra se utiliza como arma. Y en el que no hay lugar para la misericordia.

Hoy os traigo por aquí la esperada continuación de La Quinta Estación, novela que me dejó un estupendo sabor de boca  y que para servidor supuso una de las mejores lecturas del pasado año. Decir que El portal de los obeliscos fue ganadora de nuevo del premio Hugo como mejor obra de ciencia ficción del año 2017….detalle nada baladí y que ratifica de nuevo la calidad como escritora de N.K. Jemisin.

Me encuentro de nuevo en una tesitura especial al querer hablar de este libro sin incurrir en spoilers o datos importantes, así que doy por hecho de que quien vaya a leer esta reseña se ha leído la primera novela de la trilogía; en caso contrario: quedas advertido, amigo lector.

Si bien ya comentaba que La Quinta Estación tenía un pequeño problema de ritmo, es en esta segunda parte donde la autora ha cogido el timón de la narración para justamente de esta forma pulir posibles males de este tipo, presentándonos un libro totalmente adictivo.

Así conoceremos mejor a gran parte del elenco para empezar a atar cabos y descubrirnos nuevos misterios que rodean a la Quietud, sorprendiendo y estremeciendo al lector por el camino, senda bien surtida con una buena lista de preguntas (entre ellas están los diferentes bandos pertenecientes a esa guerra ancestral que lleva miles de años librándose entre la Tierra y sus habitantes y que debido a lo ambiguo del tema por parte de la escritora vamos a tener que ser nosotros, los lectores, quienes tendremos que ir uniendo las diferentes pistas que sobrevuelan por toda la novela y llegar a alguna conclusión con respecto a todas estas incógnitas).

Me ha gustado mucho cómo la escritora nos vuelve a narrar el mismo inicio de la novela anterior, pero desde un prisma totalmente diferente y original, potenciando esa sensación de sense of wonder que cualquier lector demanda en este tipo de narración.

La novela vuelve a estar escrita con una prosa muy potente, representando siempre los sentimientos de sus personajes de una manera muy directa…estilo muy complicado de alcanzar a este nivel, ya que es difícil encontrarse tanta visceralidad en un libro de corte fantástico.

En definitiva: El portal de los obeliscos es una segunda novela mucho más oscura y crepuscular que la primera parte, incluyendo además, uno de esos finales que te vuelve a agarrar donde más duele, dejándote tocado por su calado emocional. Con estos mimbres es inevitable el desear que llegue cuanto antes a nuestro idioma la tercera y última entrega de esta Tierra Fragmentada que tantos buenos momentos de lectura nos está brindando…

 

Ficha técnica

Título: El portal de los obeliscos

Autora: N.K. Jemisin

Editorial: Nova

Páginas: 400

ISBN: 9788417347079

Precio: 20,90 euros