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Colectivo literarioÁngel Velahttp://www.blogger.com/profile/16730431677045179229noreply@blogger.comBlogger1102125
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Preventa de "La musa y el lobo". Editorial Cazador de Ratas.

8 December 2018 - 9:00am



    José Manuel Serrano Cueto
    Licenciado en Dirección de Escena por la Escuela Superior de Arte Dramático de Málaga. Ha dirigido diversos montajes de pequeño formato y escrito distintas piezas teatrales, como “¡Mira que somos fantasmas!” dentro del espectáculo ¡Qué bello es morir! estrenado en el Teatro Bellas Artes de Madrid en 2016 y que actualmente ha vuelto a los escenarios con el nombre de Me quedo muerta.
    Autor de numerosos libros sobre cine, entre ellos “Malagueños en el cine” (Festival de Cine Español de Málaga, 2003), “Vincent Price. El villano exquisito” (T&B, Madrid, 2011) y “Tod Browning” (Cátedra, Madrid, 2012), entre otros muchos en solitario y colectivos, ha escrito sobre cine, teatro u otros temas para revistas como Interviú, GQ, Man, Primera Línea, GEO, Integral, Cosmopolitan, Mía, Scifiworld, Más Allá, Año/Cero, Enigmas, Quatermass, La ratonera.. Es autor también de los libros “Cádiz oculto” (7 ediciones) y “Cádiz oculto 2” (3 ediciones), que ha llevado a escena él mismo para su representación en el Café Teatro Pay-Pay de Cádiz. En 2010 recibió el Premio Honorífico Cabeza de Jíbaro del festival Festerror (Lloret del Mar) por su dedicación al cine de terror. Como guionista y director de cine, en 2006 dirigió el cortometraje “Río seco” y en 2012 estrenó su largo documental “Contra el tiempo”, nominado al Goya como Mejor Película Documental y a las Medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos. Es director también del conocido corto “Pelucas” (2014), del corto documental “Yo quise hacer Los bingueros 2” (2016) y de los cortos con marionetas “El extraño caso del Dr. Toñito” (2017) y “Mr. Rosbif y el secreto de la tortillita de camarones” (2018). Es Miembro de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España.DescripciónLa musa y el loboDespués de una representación, la actriz de teatro y cine mudo Asta Nielsen recibe en su camerino la visita del hombre más importante de Alemania, que desea pedirle que se una al movimiento. Asta, sin embargo, no está dispuesta a venderse.

    ¡Mira que somos fantasmas! Después de pasarlas putas en vida, Merche no está dispuesta a que la muerte le arruine la existencia. Ni el espectro del que fuera su marido, ni el de la novia de este, entregados a una burocracia post-mortem, van a conseguir que la recién fallecida acepte las normas de su nuevo estado.

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    ¿El tiempo es relativo? 4

    6 December 2018 - 9:00am

    Al quitar la sábana bajera se enganchó en un elemento metálico y por más que tirara no conseguía desengancharla. Tras varios improperios, en voz baja por supuesto para no alertar a sus padres, dio un tirón fortísimo y consiguió su objetivo: la sábana se soltó. La mala suerte en ocasiones se ceba con los genios. Y él lo era, o al menos lo pretendía. Cayó de espaldas al suelo y la sábana lo tapó. Su miedo a los sitios oscuros y algo de claustrofobia lo hicieron todo. Trato de recuperar la verticalidad lo más rápido posible pero enganchó uno de los pies en el doblez de la sábana bajera .El resbalón lo hizo chocar con la mesa y lo que había arriba cayó sobre él. El grito alertó a su madre que dando dos golpes en la puerta trataba de abrirla a empujones. Consiguió zafarse del maldito trozo de tela, tapó el desastre, y lo puso en lo alto de la mesa como pudo para que su madre no adivinara lo que era desde lo alto de la escalera.

    -¿Manolo estás bien cariño?
    -Sí. Sólo han sido los ventiladores que guardé la semana pasada. Los tuve que remontar porque no tengo espacio y se han caído.
    -¿Pero estás bien?
    El timbre de la puerta resonó en el pasillo. Rubén esperaba fuera a que alguien le abriera. El calor se había rebajado y el clima otoñal se iba imponiendo. Abrió la chaqueta sobre el brazo y se la puso.
    -Sí mamá, llaman a la puerta ¿Por qué no abres?
    La puerta crujió y la madre de Manolo asomó su cabeza. Con una sonrisa lo hizo entrar y le indicó el trastero.
    -Cada día está usted más guapa señora.
    -Que tonto eres Rubén –dijo ruborizada-. Hazme un favor pregúntale a mi hijo si está bien.
    -¿Por qué?
    -Cosas de madre.
    Manolo con la llave en la mano lo esperaba al comienzo de la escalera al sótano. Su madre adelantó a Rubén y se lanzó a darle besos, recorrió todo el cuerpo de su hijo dos veces mientras preguntaba si tenía algo roto. Se zafó como pudo de ella mientras le decía que todo iba bien, que no pasaba nada. Cerró la puerta y echó la llave.
    -Te juro que la prefiero en modo siesa.
    Rubén soltó una carcajada. Para él la madre de su amigo era lo que vulgarmente conocen los adolescentes como una M.I.L.F. y una de las buenas. Le daba igual que estuviera en modo siesa, en modo agradable o en cualquier modo posible. Era su musa. Solo pensar en esos pechos turgentes, ese culo de negra y esa cara angelical, le provocaba sudores fríos y una pequeña tensión en la entrepierna. Y ya si le sonreía era como si se abriese la puerta del cielo y un coro de ángeles bajara entonando el aleluya de Haendel. Definitivamente estaba enamorado de la madre de su amigo. Dos palmadas lo devolvieron de su ensoñación de vuelta al mundo real donde Manolo lo observaba con cara de enfado.
    -¿Con qué estabas fantaseando?
    -Con nadie.
    -He dicho con que, no con quien. Pensé que la última vez que viniste había quedado claro el tema de mi madre.
    -¿Tu madre? ¿Qué le pasa a tu madre?
    -Eres lo peor de lo peor como amigo.
    -Tu madre no opina lo mismo.
    La mirada de Manolo podría haberlo fulminado al instante de haber sido Cíclope de los X-Men pero de momento no le salían rayos. Rubén había metido la pata y no sabía cómo salir del escollo. Estaba en medio del sótano aguantándole la mirada y vio la sábana en el suelo tapando un bulto. No lo dudó y preguntó.
    -¿Qué coño es eso?
    -¿El qué? –giró la cabeza y lo vio–. Te vas a salvar porque voy apuradísimo. Ven y ayúdame.
    Con mucho cuidado retiró la sábana para que no se volviera a enganchar. Debajo, un amasijo de hierros apareció. La cara de Rubén lo decía todo. Parecía chatarra.

    -¿Y esta porquería es lo que corre tanta prisa?
    -No preguntes que tenemos trabajo. Al lío.
    Trabajaron durante tres horas para reconstruir aquello y lo consiguieron. Manolo era el que llevaba la voz cantante y Rubén se limitaba a seguir sus órdenes. El generador que tenía también escondido en un rincón hizo que todo el conglomerado metálico cobrara vida y empezaran a parpadear todas las lucecitas que tenía. A Rubén le recordaba a un árbol de Navidad.
    -Reza para que funcione.
    -Vale. Pero todavía no me has dicho que es.
    -Una máquina del tiempo –Manolo decía esto a la vez que giraba una rueda para poner el aparato a máxima potencia. Un ruido, un chispazo y todo a oscuras. Se había ido la luz.
    -Joder –dijo Rubén–, vaya futuro más negro nos espera ¿no?

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    Tras el naufragio

    4 December 2018 - 9:00am

    Primera parte
    Primera y segunda horaPoco recuerdo de aquel despertar que compartí con cientos, miles, que como yo fueron arrastrados a un éxodo forzado; el inicio de nuestro vagar por un infierno en el que, tras el exterminio, te hallamos a ti.Mi primer recuerdo fue el de saberme hacinado, preso de aquella exánime marea de cuerpos con la que luché por desvincularme para alcanzar la orilla. Recuerdo que algo más repuesto percibí que muchos de los supervivientes compartían desconcierto, mientras que el resto se habían puesto en marcha, resueltos a traspasar la gigantesca oquedad que se mostraba ante nosotros, tal vez atraídos por la calidez que el lugar desprendía.Y al sentir que carecía de opciones me uní a ellos. Supongo que llegar hasta aquí formaba parte de nuestro destino.

    Tercera y cuartaAvanzamos como un rebaño, condenados a la impersonalidad y el silencio, y esto hizo que durante el acceso me volviera, aun sabiendo de la ingratitud de lo revelado.Pude ver cómo, al igual que las profusas descamaciones de una vieja serpiente, dejábamos a nuestro paso una manta de cadáveres que revestía aquel mar interior. Eran los cuerpos de cuantos sucumbían a la larga marcha. En cualquier caso y pese a la magnitud, a nadie parecía importarle.«¿Acaso no somos hermanos? ¿No venimos de…?», pensé, cayendo en la cuenta de que, más allá de los vestigios de un confinamiento atemporal, era incapaz de recordar nada.
    Quinta y sextaAvancé inmerso en la duda y con el sentir de que mi memoria se había secado. Deseé más que nada rememorar otros tiempos. Rescatar, por exiguo que resultase, un instante que confirmara que tuve raíces. Aún espero ese instante, pese a intuir que no llegará. Ahora sé que lo deseaba por su ausencia, y que de poco me serviría en tales circunstancias. Aun así quiero pensar que esa duda hizo que una parte de mí se desvinculase del horror.Avanzamos para descubrir en el interior que no solo naufragio y fatiga contribuían a nuestro exterminio, puesto que tras recorrer un largo tramo la oquedad misma se manifestaba como una entidad que nos dañaba, que parecía decidida a terminar con tan nutrido grupo de invasores. Al principio su mero contacto nos abrasaba, y no sería hasta haber avanzado un techo que sus paredes comenzaron a aferrar nuestros cuerpos, y vivos o muertos nos absorbía hasta engullirnos enteros.También los hubo que se aventuraron por otros caminos, que ahora sé que conducían a la extinción.
    Séptima y octavaTiempo y silencio empezaron a convertirse en una pesada losa, uno de los agravantes que a estas alturas de la marcha hizo que escasamente quedáramos un millar. En cuanto a la elección del camino, no lo pensé, me limité a seguir a cuantos me precedían. Fue entonces cuando tuve más claro que aun entre tantos estaba solo. Tal vez por eso, y pese a no conocerte, agradezco que estemos entendiéndonos; aunque mis palabras no sean más que un compendio de penurias…Si he de serte sincero, espero que cuando termine de relatarte lo ocurrido puedas ofrecerme alguna respuesta.

    Novena y décimaPoco importaba el pasado ante un futuro tan incierto, poco el debatirse en mil y una cuestiones cuando carecía de respuestas a las preguntas más simples. Incluso la visión de mis semejantes caídos y devorados perdió la capacidad de herirme. Llegué a sentir que apenas compartíamos camino, aquél que desafié hasta el límite de mis fuerzas. Y negándome a morir traté de recorrerlo tan rápido como pude, no faltando quien me emulase. Aquello se tornó sin pretenderlo en una carrera por la supervivencia.Buena parte murió de agotamiento en la desbandada que nos trajo hasta aquí. No he sido el primero en llegar, pero aun así es a mí a quien te has dirigido. Tú, que saliste a nuestro encuentro como un sol iridiscente que nos trajera prosperidad, como si de algún modo fueses la respuesta a preguntas y plegarias. Un bendito lugar de recogimiento.Hasta aquí mi historia, lo demás te es conocido. Al llegar hasta ti te circundamos. El resto con agitación, ávidos de poseer o ser poseídos, el resto librando una dura batalla por hacerse merecedores de ti. He de decirte que yo también te deseo, pero estoy confuso. ¿Es mi falta de fervor lo que hizo que repararas en mí?―No, solo el hecho de que fueras distinto.―¿Qué sentido tiene todo esto?―Aún estás lejos de poder comprenderlo, aunque más cerca que tus hermanos.―¿Debo pensar que algo se espera de mí?―Todos formáis parte de esto. A ti te corresponde decidir el grado de implicación.―¿A cuántos de nosotros darás cabida?―A ti.―…―¿Temes la soledad?―No, solo el desconocimiento. ¿Qué me espera en tu interior?―Lo que haya no importa, cuanto en mí se albergue cambiará con tu llegada.―¿Cambiará?―Sí.―¿Y qué será de mí?―No existe el modo de saberlo, las posibilidades son ilimitadas.―¿Ilimitadas?―Sí.―¿Es posible que no te conozcas a ti misma?―Sé lo que soy, y que estaré sujeta a importantes cambios. No puedo predecir el futuro.―¿Qué les pasó a los que entraron antes que yo?―Si te decidieras a entrar serías el primero.―¿Y si decido no hacerlo?―Morirás.―¿Qué?―Todos moriríamos. Sólo puedo salvarme yo, y conmigo, uno de vosotros… ¿Deseas vivir?―Solo si la vida que me aguarda difiere de esta.―Así será.―¿Cómo negarme si me ofreces la vida?―No es la vida lo que te ofrezco, solo una posibilidad de que no mueras.―¿Estaremos juntos?―Todo el tiempo.―¿Qué esperas de mí?―Que te ofrezcas plenamente.―¿Y qué habré de esperar?―Mi pleno ofrecimiento.―¿Cuál es la finalidad de todo esto?―La perfección.―¿Perfección? ¿Es eso posible?―De llegar a donde se espera, juntos haremos milagros.―De ser así, a ti me ofrendo.―Ante lo cual, yo te acojo.
    Segunda parteAnhelante, más por el deseo de unión que por cualquier promesa de prosperidad, atravesó el umbral, desligándose de lo superfluo hacia una nueva existencia. No reparó en cuantos dejaba atrás, cientos de hermanos condenados, pese a sus esfuerzos, a la extinción.Descubrió que aquel idílico lugar rebasaba lo imaginable, puesto que esperando un paraíso se halló así mismo como entidad, única y completa. Junto a esta le fue revelada la carencia de verdad del que creyó sería su anfitrión, el cual, más allá de brindarle fraternidad, lo poseyó al tiempo que se dejó poseer. Y tales cotas alcanzó la unión que de ella surgió un solo ser. Inmerso en una plenitud que no podía ser expresada con palabras, aquel ser se entregó a la profetizada sucesión de cambios, viéndose sublimado con cada uno de ellos, sin olvidar la revelación de esa parte de él que aquí lo aguardaba: «De llegar a donde se espera, juntos haremos milagros».Aquella frase estuvo presente en cada pensamiento, aunque el ferviente deseo de que tan enigmático significado le fuese revelado no agrió la espera.Pasaron días, semanas, meses, y los cambios seguían produciéndose, hasta que el ser alcanzó una complejidad difícil de controlar o comprender. Y un día, uno de tantos, llegó el ansiado momento. Las barreras de su diminuto universo se rompieron, dando paso a un nuevo lugar, un nuevo comienzo. La transición apenas duró un instante, en el que por primera vez en mucho tiempo sintió temor. Un temor que se esfumó en cuanto recordó las palabras: «De llegar a donde se espera, juntos haremos milagros». Normal 0 21 false false false ES JA X-NONE
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    V Concurso de relato de Fantasía, Terror y Ciencia Ficción de Noviembre Nocturno

    2 December 2018 - 9:00am
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    Para agradecer a todos nuestros amigos y escuchantes su implicación y apoyo en esta desventura y para responder a las peticiones de muchos de los que desean escuchar ficcionadas sus propias creaciones, hemos decidido lanzar nuestro Quinto Concurso de Relatos de Fantasía, Terror y Ciencia Ficción, atendiendo, en la medida de nuestras posibilidades, esta creciente y tentacular demanda. A continuación os dejamos las bases… ¡Que las babas del gran Cthulhu caigan sobre vosotros y os cubran de deleites!

    Noviembre Nocturno convoca a sus amigos y enemigos, investigadores, diletantes, guls, profundos, a los impronunciables Primigenios, a sus avatares y sectarios, a vampiros estelares y políticos corruptosa la Quinta Edición del concurso de relato fantástico, de terror y ciencia ficción.
    Podrán participar en este Concurso autores de todas las latitudes capaces de desplegar su imaginario en la lengua de Cervantes.

    Requisitos formales
    Extensión mínima de 3 páginas y máxima de 8 en formato Word, numeradas, con tipografía Times New Roman 12. Interlineado doble y márgenes de Word por defecto (2,5 cm inferior y superior y 3 cm a los lados).
    Los relatos deberán estar escritos en castellano y ser originales e inéditos en cualquier formato. Se admitirá un único relato por autor.

    Requisitos estilísticos y temáticos
    Se aceptará cualquier temática que cuente con ingredientes del género fantástico, de terror y ciencia ficción.
    El relato deberá carecer de diálogos, salvo que estos aparezcan en estilo indirecto (enunciados por el narrador). En aras de facilitar su versión radiofónica.

    Plazos
    El plazo de entrega de los textos finalizará el 31 de diciembre de 2018 a las 23:59. A partir de entonces, el jurado tendrá un mes para deliberar, anunciándose el fallo el día 1 de febrero de 2019 a través de los perfiles de Facebook y Twitter de Noviembre Nocturno, así como a través de nuestra Web (www.noviembrenocturno.es) y por correo electrónico privado al ganador.

    Envío
    El concurso se regirá por el sistema de lema y plica.Los participantes deberán enviar al mail de Noviembre Nocturno (noviembrenocturno@gmail.com) un correo electrónico con dos archivos en formato PDF:
    En uno se incluirá el relato con su título, sin firmas o menciones sobre la autoría del mismo, y debajo de dicho título un lema con el que identificar al autor, pudiendo ser este una frase o un nombre ficticio. El nombre del documento será el título del relato.
    En el otro se incluirán los siguientes datos
    Nombre, apellidos, correo electrónico, teléfono, dirección postal, número de documento de identidad de su país o de su pasaporte, así como el título del relato o relatos presentados a concurso. El nombre del documento será el del lema elegido por el autor.
    Si el ganador lo prefiere, su relato será hecho público bajo seudónimo, hecho que deberá especificar en el archivo que contenga sus datos, así como el seudónimo elegido.

    Premios
    El relato ganador será ficcionado por el equipo de Noviembre Nocturnoy emitido en nuestro podcast de ivoox, así como en todas las radios comunitarias de las que somos partícipes y quieran colaborar, con la correspondiente introducción previa mencionando la autoría del relato.Además, el autor recibirá una camiseta del programa y otra a elegir entre nuestra gama OVTER GODS.

    Difusión
    Noviembre Nocturno dispondrá de los derechos de difusión de la radio ficción basada en el relato premiado bajo una licencia Creative CommonsAttribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported (CC BY-NC-ND 3.0). Y siempre citando la autoría correspondiente.
    Al participar en el concurso, el ganador permite la publicación de esta radio-ficción en nuestras redes sociales, web, blog y podcast.Jurado
    El jurado estará integrado por el equipo de “Noviembre Nocturno”.
    El Jurado podrá descalificar cualquier relato que incumpla las presentes bases, que presente incorrecciones en el uso de la lengua (ortografía y gramática) o cuyos datos de autoría sean falsos.El Jurado podrá declarar desierto el premiosi estima que ninguno de los relatos presentados alcanza los estándares de calidad literaria deseados.
    El Jurado podrá invocar a una entidad sobrenatural de origen desconocido para que decida el ganador en caso de empate.
    ¡Que las babas del Gran Cthulhu caigan sobre vosotros y os cubran de deleites!

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    ¿El tiempo es relativo? 3

    30 November 2018 - 9:00am

    Manolo sacó del bolsillo de su chaqueta la llave del sótano y la observó. En su cabeza salía de su cuarto avanzando a hurtadillas hasta la escalera. Al llegar a la planta baja veía a su padre leyendo 1Q84 de Haruki Murakami. Con mucho cuidado lo cruzaba sin alertar a su padre. Llegaba a la altura de la puerta de la cocina y escuchaba ruido de platos y agua cayendo. Su madre estaba fregando. Un poco más adelante se encontraba el sótano. Abría y se colaba en su interior. El golpeo de unos nudillos en la puerta lo sacó de su ensoñación.

    -¿Sí? –preguntó.
    -Soy yo –dijo su madre-, aquí te dejo algo de comer. No quiero que te mueras de hambre.
    Lo había dicho todo sin abrir la puerta. Era su manera de ser dura pero a la vez benévola. Era así, fría y severa pero dulce y cariñosa. No quería un hijo blando pero tampoco quería un robot. Le daba la dosis de dulzura justa. Era su lema “dulce el justo que después empalaga”. Al abrir vio una bandeja en el suelo con un plato de macarrones con tomate y queso rallado y a su lado una botella de agua de 500 ml. Comió con parsimonia a la vez que hacía los deberes. Cuando terminó le quedaban un par de ejercicios de estadística. Los acabó cuando el reloj marcaba las cinco y diez. No era muy tarde pero en su mente seguía esa idea. Quería bajar al sótano. Allí tenía su escondite cual superhéroe del montón. Allí podía guarecerse de la mirada inquisidora y amenazante de sus padres. Y allí podía dar rienda suelta a su verdadera pasión, la ciencia. Con la excusa de estudiar más tranquilo y en silencio bajaba al sótano. La mitad estaba ocupado de trastos bajo sábanas, en la otra mitad un escritorio y una librería le servía para desviar la atención de sus padres que nunca se percataron que bajo dos sábanas estaban sus experimentos. Allí nunca tocaban y como él tenía la llave lo único que le pedían era que lo mantuviese en orden. Se levantó para estirar un poco las piernas y se dispuso a bajar para hablar con su padre y tratar de arreglar la situación. Estaba cerca de conseguir avances importantes y no podía permitirse un día sin bajar. Al acercarse a la puerta el pomo giró. Su padre estaba bajo el umbral quieto y sin decir nada se acercó y lo abrazó.
    -¿Por qué nos pones las cosas tan difíciles? –le dijo al oído.
    -Lo siento papá. –En realidad no lo sentía pero tenía urgencia por bajar al sótano.
    -Hijo –dijo cogiéndole de los hombros-, solo quiero que seas un hombre de provecho. No quiero que estudies una carrera y no te sirva de nada. Escogiendo la misma que nosotros tienes trabajo seguro ¿sabes lo qué es eso? Tienes el mañana asegurado. Si quieres podemos hacer un trato.
    -¿Qué tipo de trato?
    -No me interrumpas, déjame terminar. Aunque tu madre y yo seamos totalmente contrarios a que desperdicies tu vida estudiando una carrera sin futuro estamos dispuestos a dejarte estudiar tu amada ciencia siempre y cuando acabes la carrera de historia y empieces a trabajar en la universidad. No podemos decirte en que malgastar tu tiempo libre.
    -Joder papá, gracias –se tiró a sus brazos medio sollozando.
    -Eso sí como nos llamen de la universidad diciendo que descuidas tus labores como docente o que te ven muy despistado se acabó.
    -Vale ¿puedo bajar al sótano? –Manolo fue directo. No quiso andarse con rodeos.
    -Claro hijo. Así me gusta, que empieces con fuerza y estudies. Baja que ya le explico a tu madre que solución hemos acordado.
    Manolo salía de su cuarto raudo y su padre le llamó la atención. Al girarse le señaló el libro de historia. Al momento cayó en la cuenta de que con la emoción se había olvidado de su coartada. Bajaba para estudiar. Miró a su padre encogiéndose de hombros y sonrió.
    -Lo siento. Producto de la emoción.
    -No te preocupes. Te entiendo.
    Agarró el libro y realizó el recorrido que antes había hecho en su cabeza. Sacó la llave del bolsillo de su pantalón y abrió. Estando ya abajo dejó el libro encima del escritorio y se acercó a una sábana color rosa. Tiró de ella y destapó lo que ocultaba. Había que ponerse manos a la obra.


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