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El otro orgasmo de Santa Teresa de Avila

 
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Autor Mensaje
Nethescurial
Cacique
Cacique



Registrado: Sep 07, 2006
Mensajes: 2773
Ubicación: Madrid
MensajePublicado: Vie Ago 11, 2017 6:58 pm    Asunto: El otro orgasmo de Santa Teresa de Avila Responder citando



Esta es la vision más famosa de Santa Teresa, contenida en el "Libro de la Vida", su principal escrito autobiográfico, que el grandioso escultor Bernini supo plasma fielmente en marmol.

Primero el texto de la llamada, algo asepticamente, transverberación, tal como se contiene en la obra mencionada.

“Quiso el Señor que viese aquí algunas veces esta visión: veía un ángel cabe mí hacia el lado izquierdo, en forma corporal, lo que no suelo ver sino por maravilla; aunque muchas veces se me representan ángeles, es sin verlos, sino como la visión pasada que dije primero. En esta visión quiso el Señor le viese así: no era grande, sino pequeño, hermoso mucho, el rostro tan encendido que parecía de los ángeles muy subidos que parecen todos se abrasan.
Deben ser los que llaman querubines, que los nombres no me los dicen; mas bien veo que en el cielo hay tanta diferencia de unos ángeles a otros y de otros a otros, que no lo sabría decir. Veíale en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego. Este me parecía meter por el corazón algunas veces y que me llegaba a las entrañas. Al sacarle, me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios. Era tan grande el dolor, que me hacía dar aquellos quejidos, y tan excesiva la suavidad que me pone este grandísimo dolor, que no hay desear que se quite, ni se contenta el alma con menos que Dios. No es dolor corporal sino espiritual, aunque no deja de participar el cuerpo algo, y aun harto. Es un requiebro tan suave que pasa entre el alma y Dios, que suplico yo a su bondad lo dé a gustar a quien pensare que miento”.

Este texto puede ser leído en una clave erotica, sin duda, como muchos han hecho. Algo que no hará la iglesia, obviamente, en su odio al cuerpo. Pero Santa Teresa era una mujer apasionada en todo lo que hacía, en su labor política y también en su vida spiritual (ambas muy relacionadas.) Este tipo de textos explican en parte la prevención, si no el miedo, con que el Santo Oficio contempló siempre la obra literaria de esta mujer.

Leer a Santa Teresa es toda una experiencia. Era sin duda una mujer distinta, que decidió vivir, como Don Quijote, en un mundo diferente; dar una interpretación fantástica a lo que le ocurría en el cuerpo y en la mente, y al hacerlo, se convirtió en uno de los grandes místicos de occidente. No he leído demasiado de literature del siglo de oro, apenas una decena de obras, pero de momento la autora me parece el escritor más genial de esa época, después de Cervantes. No digo que gente como Quevedo no tuviera más talento literario, sin duda, pero es que Santa Teresa hace literatura de su vida psíquica, y trató esta con una precision de analisis extraordinaria. Su vida fue tan extraña, vivió tanto su mundo de visiones, que uno se queda bastante boquiabierto. Pero como Don Quijote, de nuevo, al que se parece mucho más que a Cervantes, solo estaba loca, magnificamente loca en lo tocante a Dios, que era su libro de caballerías. Su sinceridad brilla, o si era mentirosa, era genial en ello también.

Continuará...


_________________
"One question? Then I will ask of you the most secret of things... What is it like to be dead?"
"It is like crawling through a pile of bones with no top or bottom. A pile of bone without end! We are all here but we have never seen each other".
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Nethescurial
Cacique
Cacique



Registrado: Sep 07, 2006
Mensajes: 2773
Ubicación: Madrid
MensajePublicado: Vie Ago 11, 2017 7:33 pm    Asunto: Responder citando

En cuanto a la sinceridad de la santa, hay un dato a favor de que veía lo que decía ver.

Ella distingue tres tipos de visiones:

- el que considera más puro y elevado, el más zen, podríamos decir, en que simplemente se siente la presencia sobrenatural, sin ver nada distinto del mundo físico. Se siente la presencia de Dios, o curiosamente, en un caso, la de San José, con la certidumbre absoluta de que está allí.

-lo que podemos llamar fantasias o que ella llama bellamente algo así como visiones vistas con los ojos de la imaginación. Cuando Teresa describe algo, el angel, Jesús, el infierno etc, es así como lo ve en su mente. Dios lo ha puesto en su mente. Ella sería absolutamente impotente de imaginar algo tan bello, o tan horrible, con sus pobres cualidades imaginativas e intelectuales, y su falta de lecturas, arguye la monja. La humildad teresiana, que tampoco me suena a falsa, es sin duda una de las raices de su espectacular autoengaño, que bendito sea, pues la permitió vivir más allá del horizonte y hacernos soñar y pensar más de cuatro siglos y medio después de escribir estas páginas extraordinarias.

- visiones "con los ojos del cuerpo". Es decir, ver un ángel, por ejemplo, como veo ahora el teclado o la pantalla, y en el caso de Santa Teresa, su reclinatorio, su flagelo, etc.



Santa Teresa reconoce que nunca ha tenido visiones de este ultimo tipo. Tal reconocimiento a mi parecer juega a favor de la tesis de su sinceridad. Y también al hecho de que Teresa no estaba loca de atar, sino loca de amar, y que sus visiones y sensaciones tienen un componente de fantasia erotica indudable.

Continuará


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Ultima edición por Nethescurial el Sab Ago 12, 2017 10:06 am, editado 1 vez
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dafd
Cacique
Cacique



Registrado: Jun 05, 2007
Mensajes: 2009
MensajePublicado: Vie Ago 11, 2017 11:49 pm    Asunto: Responder citando

Gracias por estos interesantes comentarios.
Era mejor pasar por loco o místico que por cuerdo y cabal. O te buscabas un buen anonimato, claro, y evitabas firmar.

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baladro
Terrateniente
Terrateniente



Registrado: Sep 03, 2008
Mensajes: 752
MensajePublicado: Vie Ago 18, 2017 7:49 pm    Asunto: Responder citando

Pardiez, Teresa de Cepeda y Ahumada, por aquí, Cool . Yo he leído dos libros de Teresa, hace años, su Libro de la fundación y no hace mucho, sus Moradas.

Lo primero que atrae de sus escritos es su verbo, su lenguaje, sencillo , saltarín, coloquial (salvando los siglos que nos separa de ella , claro) que no llega a ser tan interior como el Juan de Yepes y tan airoso como el de Miguel de Molinos (este autor es puro placer de sencillez ).

En cuanto a tus reflexiones, Nethescurial, interesantes. Sobre todo ese placer o antiplacer de la mística española sobre el cuerpo. Esa obsesión que en el prólogo de la obra de Guía espiritual del Molinos, Valente retrata muy bien y nos hace fijarnos en cómo el cuerpo de los santos era , una vez muerto, perseguido, troceado, un brazo, una mano, como reliquias.

Esperando cómo continua, Nethescurial , estos comentarios. Yo siempre he pensado que la riqueza fantástica y de visiones de Teresa fue autocensurada por ella misma por peligro a lo que ella también tachaba y criticaba de demasiados énfasis en ellas en menoscabo de cumplir las virtudes más monásticas. Lástima, porque hubiera dejado una impresionante literatura al respecto. Lo que se llama en otro tipo de literatura, estados alterados de conciencia.

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