Registrado: Feb 02, 2005 Mensajes: 3266 Ubicación: en las nubes
Publicado: Mar Oct 30, 2007 4:36 pmAsunto: Halloweeeeeeeeeennn!
Saludos macabros a todos los cuentistas y no cuentistas!
Llego un poco tarde, pero llego con excusa. Ehmmm... ah, sí, tengo que contar la excusa. ¿Sirve un justificante médico? No, claro que no sirve... si estoy muerta, un justificante médico no cuela. Tal vez del cirujano, ya sabéis, cirujía estética. Cuando uno empieza a estar putrefacto necesita que le recompongan. Ya, que no lo necesito. Bueeeeeno, no me queda más remedio que contar la verdad: el caso es que me quedé dormida.
Sí, suena a excusa barata, pero es cierto. El letargo este año ha durado más que de costumbre. La sangre llama y uno se despierta con ansias de caza, pero bue, ya me conocéis, ya sabéis que madrugar no es lo mío. Todos los años pasa por aquí una banshee que me hace el favor de despertarme con sus aullidos aterradores. No es que pase para despertarme, claro. A esos espíritus medio atontados solo les interesa atemorizar a los vivos. A nosotros ni siquiera nos tienen en cuenta, aunque a mí me resultaba útil. Y todos los años pasaba cerca de aquí, hacia el norte, a visitar a no sé qué amante necrófago que por lo visto estaba de muy buen ver. Sería por la buena alimentación.
Este año me he enterado de que ha cambiado de amante y se ha ido al sur. Un licántropo, me han dicho. ¡Hay que tener mal gusto! Te dejan la almohada llena de pelos... ehm, sí, vale, yo también estuve con uno, pero fue hace mucho tiempo, era joven y no sabía lo que hacía. Ufff, menudo par que se ha juntado... no quiero ni imaginar cómo serán sus noches, ambos aullando como posesos, cada uno con su estilo. Aterrador, sin duda.
En fin, que a última hora ha ha venido un fantasma que conozco bien. También viene todos los años, cuando yo no estoy. Se aprovecha de que mi cripta es fardona y de que tengo de todo. Y aunque cerrase con llave entraría igual, que de algo le tenía que servir poder atravesar paredes. El año pasado me lo encontré con la play, jugando a los "Sims". Hay que ser soso, se pone con eso en vez de viciarse al "Silent Hill". Al menos me lo deja todo ordenado. Así que este año cuando vino me encontró en el sarcófago. "¿Pero qué haces aquí, Erian? ¿No deberías estar de caza como los demás chupasangres?", me dijo. Ya, lo que este quiere es que yo me pire.
Pues ahí voy, un poco tarde, pero aun a tiempo!
A la caza de los mejores cuentos de terror, los cuentos de la noche de Halloween! _________________ -_-
Registrado: Feb 02, 2005 Mensajes: 3266 Ubicación: en las nubes
Publicado: Mar Oct 30, 2007 4:44 pmAsunto:
Para los que no sepan de qué va esto, se trata de la particular celebración de la fiesta de Halloween de todos los años en Al Otro Lado del Espejo.
Solo hay que contar cuentos de terror. Lo más macabro y terrorífico que se os ocurra. Sobre los personajes más maléficos, torturadores y pérfidos que puedan crear vuestras mentes perversas. _________________ -_-
Me gusta atravesar el frondoso valle, enfilar el camino polvoriento y cruzar el antiguo puente que me acerca a ti. Me gusta andar sobre sus tablones revestidos de humedad y olvido. Me gusta oír, a cada paso, el crujir de la madera vetusta como un grito desgarrado que se ahoga en un mar de astillas. Pero, por encima de todo, me gusta ser el que viene a verte.
Esta tarde ha sido distinta a las otras. Me he sentido raro. Como si alguien o algo me estuviera vigilando. Durante el trayecto, en un par de ocasiones, he lanzado miradas inquietas hacia atrás, en busca de la causa de mi desazón. No he logrado descubrir nada extraño. Todo parecía estar en orden; el valle con la calma que siempre transmite su intenso verdor, el camino desierto de transeúntes (apenas he logrado ver a un gato tuerto ocupado en dar caza a una mariposa blanca que, a la orilla del camino, junto a las malvas, revoloteaba inquieta) y finalmente, el puente vacío de sonidos y de sombras. Probablemente todo se deba al nerviosismo que causa en mí la cita inminente, el hecho de saberte tan próxima. No debo pensar más en el asunto.
Dejo atrás el puente y me adentro en el maizal a tu encuentro. Tras unos minutos de incertidumbre logro descubrirte tendida de espaldas contra la tierra, contemplando el cielo infinitamente azul que se recorta en los perfiles del crecido maizal. En el aire, después del cálido chaparrón del mediodía, viaja un aroma de rebaño de cabras y heces de conejo, mezclado con el olor de la tierra mojada y algo parecido al hedor de un animal muerto. No sin cierta excitación me he tumbado a tu lado, tras los maizales he adivinado la línea espejeante del río que discurre mansamente por entre las colinas silenciosas y en cuyas aguas se refleja el centenario molino con sus enormes aspas, envejecidas como rígidos mechones de canas al viento.
Extiendo mi brazo y sumerjo mis dedos en las aguas de tu cuerpo intentando suscitar una ola traviesa que haga rodar los cantos de tus ojos y estremecer el limo dormido de tu piel. De repente, un ratón blanco con ojos de fuego huye como un pez por entre el laberinto de algas que es tu pelo.
Hoy como ayer, te vuelves a mostrar indiferente a mis caricias, no participas de ellas. Eres un trozo de coral anclado en las profundidades de mi alma y yo no dejo de ser un pecio en el mar muerto de tus pupilas.
Esta mañana han vuelto a buscarte, te he susurrado al oído. En el pueblo no han cejado en el intento desde que desapareciste. Aún así, tú puedes estar tranquila y yo no preocuparme demasiado. Nadie te encontrará.
Ahora te miro a la cara y estás llorando. Las lágrimas brotan de tus ojos y se deslizan en lenta singladura por la superficie desolada de tu rostro. Arrimo mis agrietados labios al marco siniestro de tu mirada y sorbo con deleite las lágrimas atrapadas en la celosía de tus pestañas. Una vez las descubro en el interior de mi boca me entrego enfebrecido a la tarea de masticar tu dolor. Noto como crujen con cada dentellada, un sabor agrio, a limón añejo inunda mi garganta reseca. Del interior de tu pecho, a través de tu boca, me llega un aire viciado, acompañado de sonidos extraños, rumores de sombras que te transitan por dentro y te desordenan el alma y la carne.
De pronto, a mi espalda, me sobresalta el estallido de una rama. Y antes de que pueda darme cuenta de lo que sucede se abalanzan sobre mí. Ellos son unos cuantos, cinco o seis, no estoy seguro. Mientras dos me sujetan con fuerza, los otros se han acercado a ti para observarte. Los oigo hablar en voz alta. <<Es ella, sin duda, fijaos en los zapatos y en el pelo>> ha dicho el más alto. <<Maldita sea, debe llevar muerta más de una semana>> He escuchado decir a otro. De improviso el más alto se acerca a mí con el rostro encendido y me propina un fuerte puñetazo. <<¡Maldito loco, hijo de puta, vas a pagar por esto!>>. Me ha escupido a la cara. La nariz me sangra, pero yo no huelo la sangre. El olor a animal muerto, a carne descompuesta, me marea.
Ellos me sostienen, me empujan, me alejan de ti. Entre el tumulto de brazos y piernas consigo verte por última vez. Algo se mueve en tu rostro. Sigues llorando. Adiós, te digo con ternura mientras me arrastran y, las larvas vivas, asquerosas, lívidas y brillantes no dejan de derramarse, en una voraz procesión, por tus párpados apergaminados para, finalmente, juntas todas ellas, horadar y socavar tus mejillas putrefactas.
Registrado: Feb 02, 2005 Mensajes: 2522 Ubicación: Fuera de contexto.
Publicado: Mie Oct 31, 2007 7:35 pmAsunto:
Lady Erian, después de escuchar el estremecedor relato de Noa, le invitó a sentarse a la mesa de la espléndida y decrépita mansión. Convenía tener contentos a los invitados, y por eso la mesa estaba llena de ricas viandas: dedos de santo, panellets, castañas y litros de moscatel. Lady Erian nunca reparó en gastos, pues de la buena alimentación de los invitados dependía la exquisitez de su sangre y vísceras.
Y mientras lady erian miraba embelesada a Noa, decidiendose por sus costillas o sus muslos, llamaron a la puerta.
-- Fantasmón, ¿puedes ir a abrir?
-- Ahora no, que estoy intentado que mi Sim ligue de una vez. ¡Brrr..! Otra noche sin que se coma una rosca. Y tiene el arrocímetro por las nubes.
-- En fin, ve a abrir tú, Noa, que eres nuevo.
En la puerta había cinco cajones de madera podrida, y goteándo líquidos asquerosos. El mensajero entregó a Noa un sobre, que contenía un manual de montaje, y solamente una palabra: "ser".
Erian, cuya casa estaba amueblada en Ikea, lo montó en un periquete, aunque le sobraron algunas piezas. una vez recompuesto, ser contó su historia:
Eran las tantas de la noche, o las tan pocas de la mañana, y el frío de noviembre ganaba por goledada al abrigo del disfraz de voluptuosa vampiresa. La fiesta de Halloween prometía: una casa destartalada en medio del bosque, lejos de cualquier ciudad, y todos disfrazados. Pero había bebido demasiado, y quién la había traído (no lo recordaba) se había marchado, dejándola en la penumbra de una hoguera que se apagaba poco a poco.
Bueno, en realidad se habían ido todos.
Así que, se calzó las botas de montaña y el anorak que llevaba en la mochila, y la vampira-sherpa se puso a buscar una luz o algo.
Enseguida llegó a una carretera, y se sentó en la valla a esperar a que pasara algún coche. Y no tuvo que esperar mucho.
-- ¿Dónde te llevo?-- dijo una voz ahuecada desde la completa oscuridad del asiento del piloto. Demasiada oscuridad. Ahora que se fijaba, el coche circulaba sin luces.
-- Pues... no sé, a cualquier sitio... a cualquier sitio civilizado.
-- A cualquier sitio... precisamente voy para allá. Sube.
Subió, se sentó al lado del piloto invisible, y se puso a mirar hacia adelante. Sin luces en el coche, sin luces en la calzada, sin luna sin estrellas. Y el conductor tomaba las curvas de la carretera que no existía como si el coche andara sobre raíles.
Y, de manera inexplicable, la historia que tantas veces escuchó de pequeña, esa leyenda, ese chiste, le vino a la cabeza. E, inexplicablemente, también le vino a los labios:
-- Ten cuidado con esta curva, que yo me maté ahí.
Y se puso a reír.
Y paró de reír al instante. La luz lo envolvía todo, el cielo, el bosque, la carretera, ¡la curva!. Pudo ver el coche, un modelo bastante antiguo, pero nuevecito, y al piloto, un joven de aspecto agradable, y aliviado:
-- ¡Yo también me maté ahí! ¡Al fin puedo dejar este coche! ¡Esta maldita carretera!
El conductor salió corriendo del coche gritando como un loco. Cuando se dio la vuelta, con lágrimas en los ojos, vio que su vehículo había desaparecido, sin dejar más rastros que una sombra negra en la carretera.
-- Pché. Vaya historia más rara. Si no da miedo ni nada-- comentó erian, después de escuchar el relato--. Y, encima no tiene título.
-- Oye, ser... ¿ésta es tu historia? ¿Cuál de los dos personajes eres? ¿Eres hombre o mujer?-- preguntó Noa.
-- Creo que eso lo preguntó antes una tal Athor. Y no quedó muy claro.
-- Pues sigue sin quedar claro. ¿No te habrás dejado por poner alguna pieza de ser, Erian? _________________ Dios está lleno de misericordia.
Si Dios no estuviera lleno de misericordia,
también habría en el mundo, y no solo en él.
Iehuda Amikhai
Registrado: Jun 08, 2005 Mensajes: 3643 Ubicación: Semuret y Helmántica
Publicado: Mie Oct 31, 2007 8:56 pmAsunto:
OTRA ESTÚPIDA FIESTA AMERICANA
--Mamá, ¿y eso de Halloween qué es?
--Lo que antes llamábamos noche de difuntos.
--Ahh. ¿Y por qué ahora se llama Halloween?
--No lo sé, cielo. Es otra estúpida fiesta americana, como lo de comer pavo.
--¿Nosotros comemos pavo?
--No, comemos pollo asado.
--Vale. ¿Y el disfraz?
--Es para asustar a los malos espíritus. Venga, ponte el tuyo.
--Si me pongo mi disfraz, ¿asustaré a todos los humanos malos?
--Claro, la tradición es esa. Nos disfrazamos de humanos para confundirles y ahuyentar a los malvados hombres.
--¿Vas a venir este año conmigo?
--Sí, como siempre.
Después se enfundaron en sus vestidos de hombres cerrándolos con una cremallera.
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