Publicado: Jue Feb 02, 2012 1:21 pmAsunto: [Su opinión] Lectura
Hola, abro este hilo, consciente de que ya hay algún otro de temática similar, con la intención de concretar un poco más.
La idea es: Estas leyendo una novela de terror o ciencia-ficción, todo discurre ateniéndose a situaciones y entornos reales, pero en algún momento de la lectura hace aparición, sin convertirse en el centro de la misma, digamos que en un segundo plano, seres extraños, llámalo mutante, monstruo, X,... lo que vendría a preguntar es: si esa incursión irreal cambia el concepto del conjunto. ¿mejora?, ¿empeora?, entendiendo que el autor ha creado un ambiente propicio para que encaje en el entorno.
¿que opináis?
En mi caso, como entiendo que os pasará a vosotros también, esto va por casas, al gustar sumergirme en lo irreal para salir de la rutina diaria que resulta excesivamente real , preferiría ese atisbo, en la medida que sea, de fantasía.
Personalmente, prefiero los cuentos que desde la primera línea dejan claro que estamos en el ámbito de lo fantástico: la mayoría de cuentos de Poe o los cuentos de Angela Carter.
A mí, la preparación de una atmósfera realista donde lo fantástico, cuando aparezca, contrastará, me impacienta un poco.
Supongamos que, partiendo de un contexto o situación real, la historia desvía su andadura hacia el extraradio, donde dicha situación estaba condicionada de buen principio, en el que el elemento 'fantástico' es el eje, e hilo conductor, de esa realidad.
Digamos que, para hacerlo bien, del argumento habría de emanar una 'naturalidad' sutil, inquietante, de manera que lo que, en principio, era una mera narración de cotidianidad se convierte en un relato potencialmente sorprendente. La sorpresa no se desprendería, en este caso, de una conclusión o final inesperado, sinó del propio desarrollo del relato que señala ese tránsito, ese tratamiento bipolar de la narración, con fluidez.
Un autor que sabe hacerlo muy bien, en algunos de sus relatos, sería Dino Buzzati.
Es un tratamiento de la narración difícil, con frecuencia con pinceladas de surrealismo, que únicamente dominan los maestros. Aquí no existen medianías que valgan pues el fracaso equivale a un 'churro' de campeonato.
...Si eso es aceptable, y cabe, en tu planteamiento original, me quedo con un 'depende'. _________________ “Hay dos tipos de viajeros en la vida, aquellos que parten y aquellos que retornan, los primeros miran el mapa, los segundos miran al espejo…”
Vamos un poco más allá. Supongamos que durante gran parte de la lectura, respondiendo un poco a Marcos, se hace referencia a seres bajo suposiciones, supersticiones o leyendas urbanas, hasta que llegado el momento estos se materializan, tomando parte de la historia, pero sin ser el eje central de la misma.
Según que caso ¿podría bastar con las referencias? es decir, ¿dejando que sea el lector quien valore la posibilidad de la misma según se expone? o por otra parte, dejar constancia, tal y como dice Marcos, desde un principio que estos seres son algo más que una simple leyenda urbana, en cuyo caso ¿se haría necesaria la aparición de los mismos o bastaría con sugerirlo o insinuarlo?.
Registrado: Feb 05, 2005 Mensajes: 10065 Ubicación: Ankh-Morpork
Publicado: Vie Feb 03, 2012 1:15 pmAsunto:
En mi caso, el recurrir porque sí a seres fantásticos me da habitualmente una impresión de McGuffin bastante decepcionante. Su existencia y presencia tiene que estar suficientemente justificada. Por ejemplo, si se habla de ellos por leyendas urbanas o por supersticiones, podría ser suficiente para que luego su aparición no me chocara.
La sorpresa no se desprendería, en este caso, de una conclusión o final inesperado, sinó del propio desarrollo del relato que señala ese tránsito, ese tratamiento bipolar de la narración, con fluidez.
Sí.
El tránsito de lo real a lo fantástico puede ser, por sí sólo, uno de los mejores temas de la literatura fantástica, pero es dificilísimo, porque supone un tránsito entre dos maneras de entender el mundo tan opuestas que la mezcla de una con la otra exige un cuidado que no está al alcance de todos los escritores.
Por decir un ejemplo, me gusta, el cuento de Aickman que se llama "La habitación interior", donde, además, ignoramos si el tránsito es entre dos mundos o entre el mundo y la psique perturbada de la protagonista.
Cita:
Supongo entonces que los cuentos de M. R. James no son tus favoritos, porque en términos generales se tratan de eso ¿no?
Exacto.
A mí me encantan las atmósferas que crea James, pero no es lo que más me gusta de sus cuentos.
Lo que me gusta más (y por eso los releo a menudo) son los fantasmas que imagina porque no tienen nada que ver con la morfología al uso de los fantasmas. No sé... Yo, después de leer a James por primera vez, pensé que un fantasma podía ser, por ejemplo, una lámpara. Yo descubrí eso en James, y no sé si algún autor anterior hizo lo mismo. Recuerdo cuentos de James donde los fantasmas son como una bolsa de viaje, como una maraña de alambre, como una manta, cosas muy raras, algo más que difuntos, algo menos que lo que después haría Lovecraft, algo muy raro, en todo caso, que me fascina.
Otro escritor que crea las mejores atmósferas, pero que desde el principio deja claro que estamos en el inestable mundo de lo extraño, es Ligotti.
Cita:
Vamos un poco más allá. Supongamos que durante gran parte de la lectura, respondiendo un poco a Marcos, se hace referencia a seres bajo suposiciones, supersticiones o leyendas urbanas, hasta que llegado el momento estos se materializan, tomando parte de la historia, pero sin ser el eje central de la misma.
Según que caso ¿podría bastar con las referencias? es decir, ¿dejando que sea el lector quien valore la posibilidad de la misma según se expone? o por otra parte, dejar constancia, tal y como dice Marcos, desde un principio que estos seres son algo más que una simple leyenda urbana, en cuyo caso ¿se haría necesaria la aparición de los mismos o bastaría con sugerirlo o insinuarlo?.
Eso es un plan narrativo maestro.
Se me ocurre que es el plan narrativo de "Pequeño, grande", la novela de John Crowley, ¿no?: desde el principio deja claro que las hadas existen, pero a la vez no son el centro de la trama, y las pocas veces que se materializan, lo hacen de una manera tan oblicua que ni los personajes ni nostros, que leemos, acabamos de creernos lo que nos ha dicho el autor que es verdad.
Cita:
En mi caso, el recurrir porque sí a seres fantásticos me da habitualmente una impresión de McGuffin bastante decepcionante.
Sí, es como cuando en la línea final del cuento se dice: "Todo era un sueño".
El tránsito de lo real a lo fantástico puede ser, por sí sólo, uno de los mejores temas de la literatura fantástica, pero es dificilísimo, porque supone un tránsito entre dos maneras de entender el mundo tan opuestas que la mezcla de una con la otra exige un cuidado que no está al alcance de todos los escritores.
Es difícil, pero es el más sugerente de los motivos fantásticos y para mí el más apreciado. Creo que Henry James lo borda en sus relatos fantasmales como en "La esquina alegre" o por eso "Otra vuelta de tuerca" es magistral, ya que hasta el lector duda si ha habido fantasmas o no. También Kipling se mueve muy bien en las puertas de lo irreal.
Por otro lado, pienso que los cuentos que ya anticipan que existe algo fantástico, dependen mucho de la creación del ambiente como en las historias marinas de Hope Hodgson. _________________ http://elbuscadordetusitalas.blogspot.com/
Para mí, la importancia radica en la coherencia del relato en su foro interno. Si de verdad, vemos que el protagonista se lo cree o no se lo cree. La ambientación y lo "razonable" dentro de las premisas que el autor marca condicionará lo válido de esa aparición. ¿ qué le está pasando al que lo está viendo?
Ahora bien, si el problema es ¿ vale o no vale sacar un zombi al escenario ? Si es Henry James, pues no. Si es Howard, ¡ imprescindible ! Con esto quiero decir que a dónde vamos con el relato.
Cierto es también que ciertos autores tienen mucho desparpajo en traernos lo sobrenatural y colarnoslo sin que nosotros nos chirríe mucho.
Serling, estoy de acuerdo que Henry James es genial en ese juego a tres bandas, lo veo yo, lo ven los demás, nadie lo ve, aparece y actúa cuando nadie le ve, pero el resultado final es fatal. El tío Henry no nos va a presentar al fantasma así como así.
Por otro lado, Edith Wharton sitúa sus apariciones tan bien colocadas en el puzzle de sus relatos que actúan como otro personaje real con una coherencia pasmosa sin perder su entidad fantasmal. Y también juega genialmente en ese tránsito de lo real a lo irreal, por ejemplo, con su sublime Mr. Jones que todos lo toman como real siendo imposible que sea así para el lector.
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