Eragon Cacique

Registrado: Jan 31, 2006 Mensajes: 2512
|
Publicado: Lun Sep 05, 2011 12:14 pm Asunto: Varios |
|
|
Halagos y verdades
Odio que el viento te toque,
pero como te quiero, debo darte libertad
al final te explicare, y daré un retoque
a mi definición entre un halago y una verdad
Empezaré por arriba
por tu pelo suelto, moreno, sagrado
ojos con poderes sobre el espacio,
que con mirarlos me transportan a un verde prado.
Unos labios finos, agradables a la vista,
recibir un beso suyo vale más que un reino
si de propósitos hiciera una lista,
rozarlos con mi boca sería el primero.
Enséñale a los cisnes,
que tu cuello es envidiable.
Buscada eres por orfebres,
para que adornes sus collares
Hablar del resto de tu cuerpo,
sin tener confianza, seria una falta de respeto
miro, te busco, y busco la manera de hablarte,
pero hasta que Dios nos quiera juntar, sentado espero.
Piernas estilizadas, y gráciles
buscar explicación a tu elegancia, frutos no daría.
A nadie he rechazado, pero si la ocasión se presenta,
que por ti, diría que no, y hasta perdería la vida.
No sabría expresarlo de otra manera, ¿sabes?
y si lo hiciera, sería en nuestro noviazgo, cosa que espero
esto han sido halagos ¿quieres verdades?
Vuelve a leer el poema entero...
__________
(Sin título)
No son azules tus ojos,
robaste dos trozos del cielo
buscando tu rostro, anduve siempre
aunque me conformaba con ver tu pelo.
No te conozco, ni sabes como soy
pero solo por guapa, ya me encantas
de ti, conozco tu sonrisa,
y las bellas formas que describes cuando andas.
Dormir no me hace falta
hoy te he visto, no necesito mas,
si estas de espaldas a mí, no pasa nada,
sonrío, porque estas cerca y no te vas
Te he dicho todo, excepto algo vital
que no puedo aguantar mas en silencio
quizá no debo, o no me quieres
pero dejaré patente, que te quiero.
____________________
Princesa de manos de plata
El dios Eros vuelto diablo,
la causa de su ira es que te quise amar
intentos muchos, mas en vano,
un haz de luz negra me quiso enviar
Cadenas pesadas
mi alma caída
rabia acumulada
mi voluntad vencida
Eres sirena que bucea
en un mar de vida inmenso
papel, lápiz y tu imagen
para expresar lo que siento
Damisela de alma libre
como una paloma de calle
vuela sobre el corazón de muchos,
siendo prisionera de nadie
Juan Ramón quiso comparar
a Zenobia con la Giralda.
No hay ser como tu, princesa de manos de plata
y cabellera gualda.
_____________________
El soldado desconocido
Tú, un imperio,
y yo, un ejercito para conquistarte,
no pretendo izar mi bandera
sin tomar tu corazón antes
Quiero saber que el tiempo no va en mi contra,
que esperas,
que me quieras, y que sepas
que estas líneas son para ti sola.
La inspiración me falta,
no importa, te tengo a ti,
princesa que da vueltas
por mi cabeza, descalza.
No disfrutar tu mirada
no sería mas que desperdiciar mi vida
no decir que eres un hada,
no seria otra cosa que mentira.
Toca esa música tuya
que emana de ti cuando hablas.
En los reflejos de tus ojos me pierdo,
como un naufrago solo en las aguas.
Ojos para captar tu cuerpo,
manos para pintarte,
deja que muestre tu belleza al cielo,
y la luna querrá alcanzarte.
Dejaré que llores de alegría,
nunca por que te hagan sufrir,
no alzare nunca mi espada,
si no es para luchar por ti.
___________________
Y el tiempo apremia
Tiembla el suelo cuando se acercan elefantes
más tiemblo yo cuando tus ojos a mi alma una llamada hacen
el olvido volvió a avivar lo que sentía antes
pero para mi, no se renueva, sino que mi amor nace.
Más dulce que el vino es tu rostro,
sin ser mía, atrévome a imaginar nuestra vida,
en la que, ante ti, señora, y ante tu ser me postro,
aún todavía sabiendo, que de tu amor no hay salida.
Algo me hizo ver, que el tiempo apremia, el tiempo se acaba,
y si mi corazón no vence el miedo, como agua en mi mano escaparías
reunir valor para entregarme es lo que siempre quería, siempre deseaba,
si leyeras esto, esperaría despertar con tu nombre en mis latidos cada día
Líneas no mereces, sino filósofos que busquen por qué sobre mi mente vuelas.
Tu presencia hace que el alrededor cambie hasta ser un prado donde no hay dolor
siervo tuyo, o vasallo fiel, si de mi destino señora fueras,
en un palacio donde tu sonrisa tiña el aire de un vivo color
_________________ La guerra no determina quien tiene razón. Determina quién queda. |
|